LA PREGUNTA DEL REY
Notes
Transcript
Todos tenemos una relación con la autoridad.
Y, si somos honestos, no siempre es una buena relación.
Desde que somos pequeños hay algo dentro de nosotros que se resiste a que alguien nos diga qué hacer.
No hace falta que nadie nos enseñe a decir:
”¡Yo solo!”
”¡No quiero!”
”¿Por qué?”
Esa resistencia aparece muy temprano en la vida.
Luego crecemos.
Cambian las personas…
pero el corazón sigue siendo el mismo.
No nos gusta que un policía nos detenga.
No nos gusta que un jefe nos corrija.
No nos gusta que un maestro nos evalúe.
No nos gusta que el gobierno nos imponga reglas.
No nos gusta que un médico nos diga que tenemos que cambiar nuestros hábitos.
Y, si somos completamente sinceros…
muchas veces tampoco nos gusta que Dios nos diga cómo vivir.
Vivimos en una cultura que ha convertido la autonomía en una virtud.
Nos repiten constantemente:
“Sigue tu corazón.”
“Haz lo que te haga feliz.”
“Nadie puede decirte cómo vivir tu vida.”
“Tú defines tu verdad.”
La máxima autoridad…
eres tú mismo.
Pero esa no es una idea nueva.
No comenzó en el siglo XXI.
No nació con las redes sociales.
No nació con el individualismo moderno.
Es tan antigua como el pecado mismo.
Desde Génesis 3, el ser humano ha querido vivir sin someterse al gobierno de Dios.
En el fondo, todo pecado dice exactamente lo mismo:
“Yo quiero decidir por mí mismo lo que está bien y lo que está mal.”
Por eso la pregunta más importante de la vida nunca ha sido simplemente:
”¿Existe Dios?”
La verdadera pregunta es: ¿Quién tiene autoridad sobre mi vida?
Y esa es precisamente la pregunta que encontramos en Marcos 11.
TRANSICIÓN
TRANSICIÓN
Jesús acaba de entrar en Jerusalén como el Rey prometido.
Ha inspeccionado el templo.
Ha maldecido la higuera.
Ha limpiado el templo.
Y ahora los líderes religiosos finalmente lo confrontan.
No están buscando aprender.
No están buscando entender.
Quieren desacreditarlo.
Le hacen dos preguntas muy sencillas:
“¿Con qué autoridad haces estas cosas?”
“¿Quién te dio esa autoridad?”
Pero Marcos quiere que entendamos algo.
Aunque parecen ser ellos quienes están interrogando a Jesús…
en realidad… es Jesús quien está examinando sus corazones.
Porque la verdadera pregunta no es:
”¿De dónde viene la autoridad de Jesús?”
La verdadera pregunta es: ¿Qué revela mi respuesta a la autoridad de Jesús acerca de mi propio corazón?
Y esa es la gran idea de este pasaje:
La manera en que respondemos a la autoridad de Jesús revela lo que realmente gobierna nuestro corazón.
I. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO NO QUEREMOS RENDIR EL GOBIERNO DE NUESTRA VIDA
I. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO NO QUEREMOS RENDIR EL GOBIERNO DE NUESTRA VIDA
I. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE REFUSE TO SURRENDER THE RULE OF OUR LIVES
(Mark 11:27–28)
I. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE REFUSE TO SURRENDER THE RULE OF OUR LIVES
(Mark 11:27–28)
La primera pregunta de los líderes parece legítima.
“¿Con qué autoridad haces estas cosas?”
La palabra griega es ἐξουσία (exousia).
No habla simplemente de poder.
Habla del derecho legítimo para actuar.
Es decir, ellos preguntan:
”¿Quién te autorizó para entrar a nuestro templo y hacer todo lo que hiciste ayer?”
Pero aquí aparece una enorme ironía.
Ellos cuestionan la autoridad de Jesús… cuando su propia autoridad era profundamente cuestionable.
Durante siglos los sumos sacerdotes habían descendido de la familia de Sadoc.
Pero en tiempos de Jesús…
Roma nombraba a los sumos sacerdotes.
Caifás estaba allí porque el Imperio Romano lo había colocado.
Los hombres cuya autoridad dependía del César…
están cuestionando al Hombre cuya autoridad proviene del Padre.
Sin embargo… el verdadero problema no era histórico.
Era espiritual.
Porque Jesús ya había demostrado Su autoridad una y otra vez.
En Marcos…
enseña con autoridad.
Perdona pecados con autoridad.
Expulsa demonios con autoridad.
Domina la naturaleza con autoridad.
Levanta muertos con autoridad.
La evidencia estaba delante de ellos.
Lo único que no estaban dispuestos a hacer… era reconocer que Jesús tenía derecho a gobernarlos.
Porque reconocer Su autoridad significaba perder la propia.
Y ahí está el problema del corazón humano.
No queremos un Salvador… si antes tenemos que aceptar un Rey.
La manera en que respondemos a la autoridad de Jesús revela lo que realmente gobierna nuestro corazón.
II. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO NOS NEGAMOS A RESPONDER HONESTAMENTE A LA EVIDENCIA
II. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO NOS NEGAMOS A RESPONDER HONESTAMENTE A LA EVIDENCIA
II. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE REFUSE TO RESPOND HONESTLY TO THE EVIDENCE
(Mark 11:29–32)
II. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE REFUSE TO RESPOND HONESTLY TO THE EVIDENCE
(Mark 11:29–32)
Jesús responde con otra pregunta.
“El bautismo de Juan… ¿era del cielo… o de los hombres?”
No está cambiando de tema.
Está llevando la conversación exactamente al centro del problema.
Porque Juan y Jesús no pueden separarse.
Juan preparó el camino del Mesías.
Si Juan hablaba de parte de Dios…
entonces Jesús también.
Los líderes lo entienden perfectamente.
Por eso Marcos nos deja escuchar su conversación privada.
Y es reveladora.
No preguntan: ”¿Cuál respuesta es verdadera?”
Preguntan: ”¿Cuál respuesta nos conviene?”
Eso cambia completamente la escena.
Ya no están buscando la verdad.
Están calculando el costo político.
La incredulidad casi nunca comienza en la mente.
Comienza en el corazón.
Muchas personas dicen:
“Tengo preguntas.”
Y está bien tener preguntas.
Pero hay una enorme diferencia entre alguien que busca respuestas…
y alguien que usa las preguntas para evitar obedecer.
Los líderes no carecen de evidencia.
Carecen de disposición.
La manera en que respondemos a la autoridad de Jesús revela lo que realmente gobierna nuestro corazón.
III. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO TEMEMOS MÁS A LOS HOMBRES QUE A DIOS
III. RECHAZAMOS LA AUTORIDAD DE JESÚS CUANDO TEMEMOS MÁS A LOS HOMBRES QUE A DIOS
III. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE FEAR PEOPLE MORE THAN WE FEAR GOD
(Mark 11:32–33)
III. WE REJECT JESUS’ AUTHORITY WHEN WE FEAR PEOPLE MORE THAN WE FEAR GOD
(Mark 11:32–33)
Finalmente responden: “No sabemos.” Pero sí sabían.
Era una mentira cuidadosamente calculada.
Tenían miedo.
No de equivocarse.
Sino del pueblo.
Preferían conservar su posición… (su trabajo)
antes que reconocer la verdad.
El temor al hombre terminó gobernando sus decisiones.
Y aquí Marcos hace una pregunta silenciosa al lector.
¿Qué gobierna realmente tu corazón?
¿La aprobación de Cristo?
¿O la aprobación de los demás?
¿Cuántas personas no siguen a Cristo porque perderían amistades?
¿Porque su familia se burlaría?
¿Porque tendrían que cambiar de estilo de vida?
¿Porque tendrían que abandonar un pecado que aman?
El temor al hombre siempre promete protección.
Pero termina esclavizando.
Como dice Proverbios 29:25
Temer a la gente es una trampa peligrosa,
pero confiar en el Señor significa seguridad
Los líderes religiosos terminaron atrapados exactamente en ese lazo.
TRANSICIÓN A LA CONCLUSIÓN
TRANSICIÓN A LA CONCLUSIÓN
Al terminar la escena, parece que el Sanedrín no obtuvo respuesta.
Pero Marcos quiere que veamos algo diferente.
Los únicos que quedaron expuestos…
fueron ellos.
Porque cuando el Rey hace preguntas…
no es para obtener información.
Es para revelar el corazón.
Y esa misma pregunta sigue resonando hoy.
No solamente:
”¿Con qué autoridad hace Jesús estas cosas?”
Sino:
”¿Quién gobierna realmente mi vida?”
Esa es la pregunta que este pasaje deja delante de cada uno de nosotros.
Creo que desde ahí la conclusión puede conducir naturalmente al evangelio: el mismo Rey cuya autoridad confronta nuestro corazón es también el Rey que, pocos días después, entregará Su vida en la cruz para salvar a todos los que se rinden a Su señorío.
ERES AMADO
