78 - El Gran Mandatario.

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Introducción

Presidentes y alcaldes.
Líderes espirituales y hombres que no pueden ni podrán llegar a llenar la expectativa de un pueblo que necesita salvación y gobierno.
Solo hay Uno que puede ofrecernos eso… veamos el texto:

Texto Isaías 32:1-8

Isaiah 32:1–8 LBLA
1 He aquí, un rey reinará con justicia, y príncipes gobernarán con rectitud. 2 Cada uno será como refugio contra el viento y un abrigo contra la tormenta, como corrientes de agua en tierra seca, como la sombra de una gran peña en tierra árida. 3 No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen escucharán. 4 El corazón de los imprudentes discernirá la verdad, y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente. 5 Ya no se llamará noble al necio, ni al tramposo se le dirá generoso. 6 Pues el necio habla necedades, y su corazón se inclina hacia el mal, para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el Señor, para mantener con hambre al hambriento y para privar de bebida al sediento. 7 En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; trama designios perversos para destruir con calumnias a los afligidos, aun cuando el necesitado hable lo que es justo. 8 Pero el noble concibe cosas nobles, y en las cosas nobles se afirma.

El Gran Mandatario de nuestra nación es Jesús quien es refugio de vida eterna y el Único que nos dará un gobierno perfecto.

El Gran Mandatario de nuestra nación es Jesús, Refugio de vida eterna. Is32:1-2

Isaiah 32:1–2 LBLA
1 He aquí, un rey reinará con justicia, y príncipes gobernarán con rectitud. 2 Cada uno será como refugio contra el viento y un abrigo contra la tormenta, como corrientes de agua en tierra seca, como la sombra de una gran peña en tierra árida.

Exp.

Judá país que busca refugio en Egipto:

En el capítulo 31 de Isaías vemos la recriminación del profeta para con Judá, porque sus líderes tenían puestos los ojos en refugiarse en una nación que era aliada.
Quisieron aliarse con los egipcios en busca de caballos para defenderse de otro pueblo, el asirio. Así que buscaron a toda costa tener un ejército más rápido, el de la caballería; con el cual pensaban tendrían mejor defensa y protección contra los ataques asirios. Lo que el pueblo de Judá hizo mal no fue querer un mejor ejército, lo que realmente hizo mal fue poner su mirada de confianza en un pueblo de hombres.
En la antigüedad era común que se viera al rey como un refugio. Pero este rey y estos príncipes son refugio que rescata de momentos tremendamente difíciles: la ilustración que el profeta usa son las fuerzas de la naturaleza.
Contrastando el capítulo 31 con refugiarse en hombres, el profeta Isaías hace un cambio radical al Cap. 32, con la frase “he aquí”, como diciendo “miren todos” “observen”, “un rey reinará con justicia… será un refugio”. La palabra refugio es aplicada no solamente al rey, sino también a sus príncipes que estarán con Él. Pero debemos observar sobre quién recae la importancia de este pasaje, que sería el rey.
Ese rey gobernará con rectitud verdadera, no como los gobernantes a los cuales Judá acostumbraba a tener; hombres llenos de tratos poco éticos y espiritualmente lejos de Dios.
Debemos ser honestos con relación a nosotros:
Porque también nos ha pasado. Vamos a votar, luego volvemos a casa para esperar a que gane nuestro candidato; y si gana esperamos que haga todo lo que prometió. Esperamos un mejor futuro. Esperamos que se parezca al menos a Bukele.
La cuestión es que siempre vamos en un círculo vicioso el cual, nunca podemos superar debido a que estamos esperando demasiado de líderes humanos. Esperamos vez tras vez que un líder nos complazca cumpliendo sus promesas…
Y si ese líder no las cumple, idealizamos a otros que sí alcanzaron logros: por ejemplo a Bukele.
Y así nos pasamos la vida hasta que llegamos al punto de auto-convencernos a punta de golpes que ninguno podrá satisfacer nuestra necesidad de un rey Digno, Bueno y que represente para nosotros un refugio completo.
Nuestra fe debe ser que:

Solo en Jesús podemos tener un lugar seguro.

Dejemos de esperar cosas de las personas. Porque Dios puede usar las personas para abrirnos puertas, pero es Él quien en última instancia las abre.
Apartemos nuestra mirada de gobernantes terrenales, como si ellos van a ser cubiertos con algún tipo de poder especial cuando les pongan la banda presidencial o de alcalde. Recordemos que son personas igual que nosotros, y corren más bien, un gran riesgo si tienen al Señor en sus corazones; el riesgo es que si nosotros que conocemos al Señor somos tentados, cuánto más ellos.
Permítase tener la fe puesta en el Único capaz de ser refugio para vida eterna: en Jesús.
Quien confía en Jesús pasará de largo del peligro de ser defraudado por los hombres.
Quien confía en el Gran Mandatario de los cielos, olvidará fácilmente que los hombres fallan y se echan para atrás; porque tendrá siempre presente a su Señor y Salvador con él y con ella.
Si hablamos de política, nuestro más grande logro no es llegar a puestos importantes ni estar dentro del partido ganador; nuestro logro más grande es poner voto de confianza en el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Cuando hagan el recuento para el gobierno actual acuérdese de esto: nadie nos podrá ofrecer un mejor futuro, porque solo el Gran y Supremo Mandatario de nuestra nación, es el Único que nos ofrece el gobierno perfecto.

El Gran Mandatario de nuestra nación, es el Único que nos ofrece un gobierno perfecto. Is32:3-8

Isaiah 32:3–8 LBLA
3 No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen escucharán. 4 El corazón de los imprudentes discernirá la verdad, y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente. 5 Ya no se llamará noble al necio, ni al tramposo se le dirá generoso. 6 Pues el necio habla necedades, y su corazón se inclina hacia el mal, para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el Señor, para mantener con hambre al hambriento y para privar de bebida al sediento. 7 En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; trama designios perversos para destruir con calumnias a los afligidos, aun cuando el necesitado hable lo que es justo. 8 Pero el noble concibe cosas nobles, y en las cosas nobles se afirma.

Exp.

Solo Jesús ofrece un gobierno perfecto:

¿Puede un presidente o alcalde o un líder espiritual ofrecer lo que este Rey puede dar? Ojos que no se cegarán, es decir, permanecerán viendo. Ya no habrá corrupción en el gobierno, tampoco se le llamará bueno a lo malo, ni malo a lo bueno.
Ese rey, ese Señor, ese Gran Mandatario tendrá un gabinete perfecto, tendrá también una población santa: porque ya no se hablará falsedad, dejará a los injustos fuera de base.
Los nobles serán los suyos, aquellos cuya nobleza de sus corazones encuentre al redentor para poder pertenecer a la nación de este Gran Mandatario. ¿Quién no quisiera ser parte de una nación así? Seguramente sería la nación perfecta, el lugar idóneo para vivir:
Entonces podríamos decir que los indicadores de las naciones se aplicarían para esta nación de forma infinita y perfecta:
La esperanza de vida sería la eternidad.
Los indicadores financieros serían una herencia infinita: oro, plata, piedras preciosas… digámoslo así: desde el momento en que cada ciudadano tendrá corona, pues no es una nación pobre.
La riqueza del rey será la herencia de los ciudadanos.
La tasa de mortalidad será cero.
La salud de sus habitantes: perfecta.
No habrá delincuencia.
Tampoco habrá corrupción.
Tampoco habrá llanto ni tristeza…
¿Sabe qué es lo más maravilloso de esa corta descripción?

Usted y yo ya pertenecemos a ese reino perfecto del Gran Mandatario ¿lo cree?

Esto lo creerán los que tienen su mirada puesta en las cosas de arriba, como lo dijo el Señor.
Esta profecía es para aquellos que perseveren hasta el final.
Porque nuestra ciudadanía del gobierno perfecto ya está aprobada por la sangre de Cristo, pero debemos cuidar nuestros documentos con temor y temblor, sin desviarnos a ningún lugar.
Es fácil perder el vuelo. Así que permanezca alerta.
Para ello necesitamos saber que nuestro sello está en nuestro corazón y lo ha colocado el Espíritu Santo de Dios, con una huella imborrable y indeleble.
Hermano, más allá de lo que usted está esperando acá, yo le quiero desafiar a mirar más allá también: porque nuestra herencia es grande.
Si su corazón ha estado esperando un mejor porvenir de parte de alguien o de algo acá en la tierra, le recuerdo Isaías 31:6
Isaiah 31:6 NBLA
6 Vuelvan a Aquel de quien tan profundamente se han apartado, oh hijos de Israel.
Ya no miremos nuestros ídolos que sobre el papel pueden ser muchos: presidentes, alcaldes, nuestros trabajos, esperanza puesta en hombres, esperanza que será fallida.

Vuelva al Señor su mirada, que no se desvíe más su fe por lugares o personas que no le traerán ninguna solución eterna.

Volvamos al Señor.
Que nuestra fe sea una fe completamente sumergida en Él y lo que Él puede hacer y transformar.

Conclusión:

La buena noticia es que somos parte de la gran nación que gobierna el Gran Mandatario. El Excelentísimo Señor Jesucristo quien es el Único que puede ser un refugio firme y nos puede dar un gobierno perfecto. Entonces pongamos nuestra fe y nuestra mirada solamente en Él.
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