Camino y orientación

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Textos Hech.19:23
Hechos de los Apóstoles 19:23 RVR60
23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.
Hech 9:2, Hech 18:25–26; Hech 19:9, 23; Hech 22:4; Hech 24:14, 22;
Hechos de los Apóstoles 9:2 NVI
2 …Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres o mujeres.
Hechos de los Apóstoles 18:25–26 NVI
…Al oírlo Priscila y Aquila, lo tomaron a su cargo y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios.
Hechos de los Apóstoles 19:9 NVI
9 pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino…
Hechos de los Apóstoles 19:23 NVI
23 Por aquellos días se produjo un gran disturbio a propósito del Camino.
Hechos de los Apóstoles 22:4 NVI
4 Perseguí a muerte a los seguidores de este Camino, arrestando y echando en la cárcel a hombres y mujeres por igual,
Hechos de los Apóstoles 24:14 NVI
14 Sin embargo, esto sí confieso: que adoro al Dios de nuestros antepasados siguiendo este Camino que mis acusadores llaman secta…
Hechos de los Apóstoles 24:22 NVI
22 Entonces Félix, que estaba bien informado del Camino, suspendió la sesión…
La idea central que deseo transmitir hoy es esta: vivir el Camino de Dios exige configurar toda nuestra vida en relación con Él y con el propósito que nos ha confiado.

Tensión

Vivimos en Guadalajara, una ciudad hermosa, pero también una de las más difíciles para el crecimiento evangélico.
Vengo de un pueblo y he visto la diferencia: en la ciudad abundan las oportunidades… y también las distracciones.
En mi experiencia pastoral, he observado algo preocupante: muchos hermanos que eran fervorosos en su fe, al llegar a esta ciudad se enfrían. No es que dejaran de amar a Dios, pero la ciudad los desorientó. ..,m,..cv fgy6rtea<< Lo que le dije a Missael López, que llegó de Sinaloa (no decir el nombre)
Guadalajara nos ofrece mucho, pero si no configuramos nuestra vida, también puede arrebatarnos lo más valioso: nuestra relación con Dios y el sentido de nuestro llamado.

Razones posibles:

El ritmo agitado y el estrés
El costo de vida y la presión económica: En
Las múltiples oportunidades de ocio y desarrollo:
El ritmo vertiginoso y la infoxicación:
Infoxicación es un neologismo que combina las palabras información e intoxicación. Fue acuñado por Alfons Cornella, experto español en gestión del conocimiento, para describir la sobrecarga de información que enfrentamos en la era digital, la cual termina afectando nuestra capacidad de pensar, decidir y vivir con claridad.
Las compensaciones equivocadas: Muchos, sintiendo culpa por pasar poco tiempo con la familia o por el propio desgaste, empiezan a compensar de manera equivocada. Por ejemplo: “No estuve en casa en toda la semana, así que el domingo es día familiar, ya no iremos a la iglesia”. O “He estado muy estresado, merezco relajarme viendo series todo el sábado y no tengo ánimo para orar”. Irónicamente.

Sobre guadalajara

Esto no solo pasa en Guadalajara, pasará en todos lados con la vida digital.
Con este mensaje quiero invitar a la iglesia a reflexionar: una ciudad tan grande como Guadalajara, con tantas oportunidades, con tanto movimiento y desgaste, puede llenarnos de actividades y vaciarnos espiritualmente.
Si no cuidamos nuestra orientación de vida, corremos el riesgo de enfriarnos, de perder nuestro llamado,
de dejar de ser “los del Camino” para convertirnos simplemente en “gente ocupada con fe”.
Jesús nos advirtió justamente de este peligro. En la parábola del sembrador, habló de la semilla que cae entre espinos y cómo los afanes de la vida y los encantos de las riquezas terminan ahogando la palabra en algunos corazones, volviéndola infructuosa (Marcos 4:19; Lucas 8:14)
Marcos 4:19 NVI
19 pero las preocupaciones de esta vida, el engaño de las riquezas y muchos otros malos deseos entran hasta ahogar la palabra, de modo que ésta no llega a dar fruto.
Ante este panorama, uno podría pensar: “Entonces la solución es huir de la ciudad, evitar toda actividad secular, vivir casi aislados para no caer en tentación”. Sin embargo, Jesús no nos llamó a aislarnos del mundo, sino a ser luz en medio de él.
El desafío es vivir en la ciudad sin que la ciudad viva en nosotros, es decir, sin que su espíritu de consumismo, prisa y secularismo controle nuestra vida. ¿Cómo logramos eso? Manteniendo fija la orientación de nuestro corazón

La configuración de nuestra vida

Configurar: Nuestro tiempo, nuestra energía y trabajo, nuestras finanzas, nuestros afectos y relaciones, nuestros sueños y decisiones.
En el caminar con Dios, no importa cuán rápido o cuán lento avances, sino hacia dónde estás orientando tu vida.
una brújula espiritual bien calibrada vale más que un velocímetro acelerado. “¿De qué sirve llegar rápido, si vas en la dirección equivocada?”
Pablo prosigue a la meta: ” (Filipenses 3:13-14
Filipenses 3:13–14 NVI
13 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, 14 sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
Recuerda que en la carrera de la fe, “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13). Dios valora la constancia más que la prisa. Vale
Mateo 24:13 NVI
13 pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.

La disciplina del atleta: pasión y propósito en cada renuncia

El apóstol Pablo compara la vida cristiana con la de un atleta (1 Corintios 9:24-25).
1 Corintios 9:24–25 NVI
24 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. 25 Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.
porque un deportista reestructura su vida alrededor de su propósito: entrena, descansa, come, y renuncia a muchas cosas por una meta.
Y no lo hace con tristeza, sino con pasión. No está perdiendo su vida: la está invirtiendo en lo que da sentido a su existencia.
No estamos perdiendo nuestra vida: la estamos invirtiendo en lo que da sentido a nuestra existencia. Jesús nos enseñó este principio de forma paradójica: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:39)
Mateo 10:39 NVI
39 El que se aferre a su propia *vida, la perderá, y el que renuncie a su propia vida por mi causa, la encontrará.
Así también nosotros: cuando configuramos nuestra vida alrededor de Cristo, encontramos plenitud.

No depender de la tensión

Reflexión sobre Cuando la persecución fortalece y la comodidad debilita.
La tensión vincula, la tensión enfoca.
A veces me preguntan por qué en ciertas iglesias el liderazgo parece excesivamente estricto o por qué en épocas pasadas los creyentes vivían con una disciplina tan radical. Creo que, en parte, esto se debe a que las dificultades nos obligan a aferrarnos más a Dios. El miedo, la culpa, las persecuciones o las grandes tensiones de la vida nos empujan a buscar orientación, a volver al eje, a lo esencial, que es Dios. El dolor, la presión, la escasez –todos esos factores que ningún ser humano desea experimentar– curiosamente pueden producir cristianos más definidos y enfocados, porque les urge depender de Dios para sobrevivir espiritualmente. La historia de la iglesia muestra que en tiempos de persecución la fe de muchos se purifica y se hace más sólida
No por miedo o legalismo, sino por amor y propósito. Hebreos 12:1-2
Hebreos 12:1–2 NVI
1 Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos,
Hebreos 12:1–2 NVI
despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. 2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe,
Hebreos 12:1–2 NVI
quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz,
Hebreos 12:1–2 NVI
menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Recuerdo el testimonio de un cristiano que vivía en China. Formaba parte de una iglesia perseguida que debía reunirse en secreto. En una ocasión, el grupo se reunió en su casa, pero alguien los delató. Las autoridades llegaron, lo arrestaron y lo torturaron para que revelara información. Él resistió. No habló. Con el tiempo, logró salir del país y emigrar a Estados Unidos. Al llegar, su gratitud lo llevó a asistir todos los días a la iglesia. Pero luego comenzó a trabajar, a generar ingresos… dejó de asistir entre semana, luego solo los domingos… hasta que un día, dejó de ir. Entonces reflexionó con dolor:
“China, con toda su persecución, no pudo quitarme a Cristo. Pero la comodidad y la abundancia de este país, sí lo hicieron”.
Este testimonio nos confronta con una verdad incómoda: a veces lo más peligroso para la vida cristiana no es la tempestad sino la calma; no es la escasez sino el exceso; no es la guerra sino la paz mal administrada.
a veces lo más peligroso para la vida cristiana no es la tempestad sino la calma; no es la escasez sino el exceso; no es la guerra sino la paz mal administrada. Cuando todo va aparentemente bien, es fácil bajar la guardia, volverse autocomplaciente y pensar que ya no necesitamos tanto a Dios en el día a día. Sin darnos cuenta, podemos caer en la actitud de la iglesia de Laodicea, a la que Jesús reprendió en Apocalipsis: “Porque dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17)
Apocalipsis 3:17 NVI
17 Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú.
La “tierra prometida” de la abundancia puede hacernos olvidar al Dador de la tierra y la abundancia, si no vigilamos el corazón (Deuteronomio 8:11-14 nos advierte exactamente de eso).
Deuteronomio 8:11–14 NVI
11 Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. 12 Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, 13 cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, 14 no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.
La historia de Demas es un triste ejemplo bíblico de alguien que sucumbió al encanto del mundo. Pablo escribió acerca de él: (2 Timoteo 4:10)
2 Timoteo 4:10 NVI
10 pues Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica. Crescente se ha ido a Galacia y Tito a Dalmacia.
A Demas se le mencionó antes. Colosenses 4:14 y Filemón 1:24
Colosenses 4:14 NVI
14 Los saludan Lucas, el querido médico, y Demas.
Filemón 24 NVI
24 y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.
• Evalúa sinceramente hacia dónde estás orientando tu vida cada día.
• Haz del tiempo con Dios una prioridad inamovible, no un espacio opcional.
• Ordena tu agenda espiritual antes que tu agenda laboral o social.
• Desarrolla hábitos diarios que afiancen tu comunión con Cristo (oración, Palabra, silencio, ayuno).
• Identifica y elimina las distracciones que están desenfocando tu caminar.
• Involúcrate nuevamente en la comunidad de fe: no camines solo.
• Revisa tus decisiones y sueños a la luz del llamado de Dios, no solo del éxito humano.
• Recuerda que no importa tu velocidad actual, sino la dirección de tu corazón.
• Si te has desviado, regresa con humildad: el Camino sigue abierto.
• No esperes sentirte “listo”; empieza hoy mismo a reconfigurar tu vida con pasos concretos.
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