La Conquista que No Pediste III
La Conquista que no Pediste III • Sermon • Submitted • Presented
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· 2 viewsDios Soberano tiene el control de cada situación, por eso debemos confiar en ÉL y obedecer Su Voluntad
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Conquista el Miedo
Conquista el Miedo
Cuando el Señor Jesús invitó a sus primeros seguidores, desde el principio le dijo el propósito del llamado: Ser parte de una Conquista que no pidieron: Ser pescadores de hombres. Y en eso se convirtieron, por ellos estamos aquí, porque alguien fue pescado y después pescó.
Algunos seguidores no quieren ser pescadores, piensan que eso es ser intolerante, imponer una manera de pensar; piensan así porque no han comprendido la razón del llamado. No se trata de comparar religiones, pensamientos o lo que uno cree, es algo que sucedió en la historia. Por eso la Salvación no es intuitiva, no puedes llegar a ese conocimiento a través de la meditación, porque es historia y la historia se aprende ¡por eso debemos compartir el mensaje!
Pedro dijo: No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído ¿cómo lo sabrán los demás si no se los decimos?
Los que somos seguidores de Jesús, alguna vez fuimos pescados. Quizá algunos se niegan ser pescadores por ¡miedo! lo disfrazamos de varias maneras: ¡no sé lo suficiente! ¡me pueden despedir! ¿Y si lo digo mal? Sabemos que a eso fuimos llamados, pero nos da miedo hacerlo.
Lo interesante es que los primeros seguidores de Jesús, al principio fueron un grupo de cobardes, miedosos; una vez una muchachita le preguntó a Pedro si era seguidor de Jesús, Pedro lo negó y empezó a maldecir.
Cuando arrestaron a Jesús, sus amigos ¡lo abandonaron! Nadie lo defendió, eran los más cercanos y tuvieron miedo, pero en el libro de los Hechos los vemos como testigos valientes ¡algo sucedió con el tiempo!
En la historia de hoy veremos cómo los primeros seguidores veían el cristianismo ¿por qué estuvieron dispuestos a ser pescadores? A pesar del riesgo que representaba ser seguidor y pescador.
Jesús fue crucificado, lo ponen en la tumba y al tercer día resucita, va al Padre, los discípulos Pedro y Juan van al templo a orar. Continuamos la historia de la semana pasada. RESUMEN BREVE
Pedro y Juan son arrestados, los meten a la cárcel para presionarlos que dejen de predicar el Nombre de Jesús, ellos dicen ¡no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído y agregó:
“…no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI) dejar
Si no damos el mensaje ¡no lo sabrán! Por eso ¡tenemos qué hablar!
Después de amenazarlos los dejan ir. Imagina ¿qué platican al salir? No se registra, pero yo sé que diría al salir de la cárcel por hablar de Jesús y ser amenazado para no hablar más de ÉL, sería algo así: “¡De la que nos salvamos! estuvo cerca, ¡ya no hablemos de Jesús! vamos a tener cuidado, es la voluntad de Dios que nos vayamos a otro lugar ¡salgamos de Jerusalén!”.
Pero Pedro, Juan y los demás ¡no oran así! a pesar de que los líderes judíos tienen la autoridad y poder para agarrarlos, tienen conexión con los romanos, los pueden matar; es más, quizá en la cárcel Pedro y Juan pensaron que serían crucificados. Sus amigos les preguntan ¿qué pasó? Ahí empezamos la historia de hoy.
“Tan pronto como quedaron libres, Pedro y Juan volvieron adonde estaban los demás creyentes y les contaron lo que los sacerdotes principales y los ancianos les habían dicho. Cuando los creyentes oyeron las noticias, todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios…” (Hechos de los Apóstoles 4:23–24, NTV)
Cuando sus amigos los ven llegar, sintieron alivio, porque ellos son importantes, caminaron con Jesús y aún no han contado todo lo que vieron y oyeron decir a Jesús. Los deben proteger, aún no han escrito sus libros, no se pueden dar el “lujo” de perderlos. Además, saben que, si Pedro y Juan son perseguidos, después van ellos.
Si estuvieras en esa situación ¿qué orarías? quizá algo así: Padre, gracias por este día y vamos a lo importante ¡protégeme, cuídame! De ahora en adelanta tendremos cuidado, en el Nombre de Jesús, amén. Sí hablaremos de Jesús, pero seremos discretos, nos vamos a esconder.
Al leer el texto vemos que algo ha pasado en ellos, han descubierto algo, recuerdan lo que aprendieron de niños y lo relacionan con lo que han estado viviendo los últimos meses.
Desde niños esperan al Mesías, después de lo que han visto y oído, ahora todo tiene sentido, entienden que todo lo que aprendieron de niños ¡está cumpliéndose ahora! Son testigos de primera mano.
Pedro y Juan narran lo que les pasó, entienden que están en el cumplimiento de la profecía, de alguna manera Dios los está usando en lo que ÉL quería hacer desde generaciones. Entonces no hacen la oración que nosotros haríamos, bueno, la que yo haría. Hacen una oración que refleja esa perspectiva. Es la perspectiva que nosotros debemos tener. Escucha la oración, no empiezan con el “Padre, gracias por este día y la petición”, es diferente:
“…«Oh Soberano Señor…” (Hechos de los Apóstoles 4:24, NTV)
En otras palabras: “Amo absoluto”, Dios todo poderoso, quién controla todo. A pesar de que las cosas no van como quisiéramos ¡TÚ eres Dios! Acaban de salir de la cárcel, pero dicen: Dios ahora nos damos cuenta de que nunca perdiste el control ¡siempre lo has tenido! y siempre lo tendrás.
“…«Oh Soberano Señor, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos,” (Hechos de los Apóstoles 4:24, NTV)
Si leemos esta parte sin saber el contexto, lo leeremos de forma romántica, poética, la verdad es que ¡acaban de salir de la cárcel! Pueden ser encarcelados otra vez o hasta ser crucificados y aun así sus palabras son: ¡Soberano DIOS, Creador de todo lo que hay!
“hace mucho tiempo tú hablaste por el Espíritu Santo mediante nuestro antepasado David, tu siervo…” (Hechos de los Apóstoles 4:25, NTV)
Recuerdan lo que aprendieron de niños, recuerdan al Mesías prometido y que al llegar sería perseguido, atormentado, las cosas no irían bien, en este momento se dan cuenta que esa profecía se ha cumplido delante de sus ojos.
“…y dijiste: “¿Por qué estaban tan enojadas las naciones? ¿Por qué perdieron el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se prepararon para la batalla, los gobernantes se reunieron en contra del SEÑOR y en contra de su Mesías”.” (Hechos de los Apóstoles 4:25–26, NTV)
Al llegar el Mesías los reyes de la tierra confabularon contra ÉL, pero fue en vano; ¡ellos por fin lo entienden! Esto se ha cumplido en sus días.
“»De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste.” (Hechos de los Apóstoles 4:27, NTV)
¡Herodes por parte de los judíos y Poncio Pilato por parte de los gobernantes ¡esto lo aprendimos de niños! nos preguntábamos ¿qué es eso de reyes y gobernantes que se preparan para la batalla contra el Mesías? Esto es lo que vimos en estos días, hace 2 meses.
Estamos viendo el cumplimiento de esas profecías; por poco se nos escapa, porque cuando lo arrestaron oramos que lo liberaran, no sabíamos que Dios Soberano estaba al control de todo; cuando lo crucificaron, oramos que no muriera, pensamos que Dios se había olvidado, pero ¡se levantó de la muerte! ahora entendemos que todo este tiempo ¡Dios tenía el control de todo!
Estamos en la historia viendo cumplirse las profecías. Todo fue SU Plan. Dios Soberano que ha estado haciendo lo que es perfecto, a pesar de nuestra circunstancia.
“Sin embargo, todo lo que hicieron (HERODES Y PILATO) ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad.” (Hechos de los Apóstoles 4:28, NTV)
Por un momento pensamos que todo había salido de control, que era un desastre, pero ahora entendemos que ¡es cuando más estabas en control!
¿Te suena familiar? Quizá hay etapas en tu vida que sientes lo mismo, crees que todo es un desastre, el caos, las cosas no van como “se supone que deben ir”, pero ¡Dios tiene el control!
Herodes pensó que controlaba la situación, pero sin saber hacía lo que TÚ habías planeado. Pilato creyó que era la máxima autoridad, cuando en realidad ¡Eres Tú! No sabían Soberano Dios que hicieron lo que TÚ ya habías ordenado desde el principio de los tiempos, pensamos que todo había acabado, pero ¡TÚ tienes el control!
Quizá los discípulos pensaron: ahora que lo vemos así ¡qué pena! Cuando arrestaron a Jesús en Getsemaní en lugar de pensar que era el plan de Dios Soberano, pensamos que nos había olvidado, cuando en realidad ¡ahí estaba! Si pudiera regresar el tiempo y hacerlo diferente. Qué cobardes fuimos y qué oportunidad perdimos.
Cómo olvidar cuando la chica me acusó de ser seguidor de Jesús, si hubiera entendido y reconocido que el Soberano Dios estaba haciendo Su Voluntad ¡hubiera reaccionado diferente! Pero maldije y negué a mi Salvador.
Ahora lo entienden ¡Dios está haciendo algo único! Después de entender esto, ahora sí empieza la oración y es diferente a lo que nosotros oramos. Al entender lo que Dios está haciendo ¡no saben qué pedir! ¿qué decir después que entiendes que has estado pidiendo en contra de la Voluntad de Dios?
Oramos que no lo arrestaran, no lo crucificaran, pero ahora se dan cuenta que esa era la voluntad de Dios, porque no sabían lo que Dios estaba haciendo ¡por eso pedían mal! Ahora piensan: nuestra vida está en peligro, nos pueden arrestar, llevarnos a la cárcel. Es verdad, tenemos problemas, dificultades, pero… ¿qué si nuestro arresto y persecución es parte de lo que Dios está haciendo? No sabemos qué pedir, cómo orar, por eso vamos a orar de forma diferente:
“Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas…” (Hechos de los Apóstoles 4:29, NVI)
No dicen: ¡Mata a nuestros enemigos! porque ¿qué tal si no los quieres matar? No dicen: que no nos arresten, porque ¿qué tal si quieres que nos arresten? No dicen: Dios que no me enferme, porque ¿qué tal si es parte de SU Plan? No dicen: Dios no permitas esto, ¿qué tal si Dios quiere exactamente eso?
¿Qué pueden decir después de todo lo que han entendido? Encuentran una manera neutral: Dios, tú sabes que la gente nos persigue, nos quieren matar, pero TÚ eres Soberano, así que, cuando menos… considera sus amenazas.
Después de esto piden algo que quizá nadie pide, algo contrario a lo que pedimos. Tienen la perspectiva correcta de la Soberanía de Dios: ÉL tiene el control y los invita a ser parte de lo que ÉL está haciendo, es algo que quizá debemos empezar a pedir.
Están asustados, tienen miedo, sus vidas están en peligro, pero vieron lo que desearíamos ver y por poco se lo pierden, como se lo perdieron los líderes religiosos. No piden protección porque saben que se hará la Voluntad de Dios, tampoco van a pedir ser librados, porque saben que sus vidas están en la Mano de Dios, así que dicen esto:
“…danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra.” (Hechos de los Apóstoles 4:29, NTV
¿Has pedido eso? ¿has orado así? ¡no! has orado: Ayúdame, cuídame, sáname, dame… pero ellos no dicen eso, lo que dicen es ¡danos mucho valor al predicar tu palabra! No quiero tener miedo.
Creo que nunca hemos orado eso, nuestras oraciones tratan de ¡nosotros! mis actividades, necesidades, olvidamos que ÉL ES Dios Soberano y todo se trata de ÉL.
¿Sabes por qué oran así? Porque entendieron que Dios es Soberano y hará lo que va a hacer ¡recién lo entendieron! En ese mismo momento son testigos, entienden que Dios los está invitando a ser parte de algo eterno. Fueron confrontados con el Dios Soberano y al entenderlo no dicen: Si Dios hará lo que quiere hacer ¡para qué hago algo! De todos modos, ÉL hará lo que quiere hacer.
Hay quienes al saber que Dios es Soberano usan eso como excusa para no ser diligentes, porque no entienden que Dios nos invita a ser parte de lo que Él está haciendo; nos debe llevar a decir: Dios queremos que nuestra vida cumpla el propósito que TÚ tienes, que durante nuestra vida participemos en lo que estás haciendo.
¿Qué es proclamar sin temor? No es gritar o hablar mucho para querer convencer, tampoco es pararse afuera de “Dune o Despecho, la perrera” a gritarles ¡pecadores se irán al infierno! Eso no es proclamar sin temor, porque ¡no los conoces! Se trata de decir: Creo en Dios frente a tus amigos al día siguiente que fueron a despecho, no adentro ¡porque no te iban a escuchar por el ruido! Es hablar de Jesús con los padres o el familiar que no quiere nada de Dios, hablar sin temor en la familia de lo que creo, con el riesgo de perder la herencia o que te desconozcan. Hablar sin temor es hacerlo cuando se presenta la oportunidad, usar tu personalidad, como Dios te creó, es regalarle un libro a tu suegra.
No se trata de gritar a desconocidos, -si tu llamado es al evangelismo callejero ¡hazlo! -, pero en general no se refiere a eso, es ser hombres y mujeres que se saben ubicados en el mejor lugar en la vida de alguien y Dios te da la oportunidad de decirles que ÉL los ama.
¿Sabes qué impresionó a las personas de Jerusalén de esa época? Lo que los sorprendió no fueron los gritos, sino que a pesar de que sus vidas estaban en riesgo, podían morir, a pesar de que podían perder todo, ¡cada vez que tenían la oportunidad hablaban de Jesús!
Ese grupo de creyentes dijo: Soberano Dios; tú tienes el control y me invitas a participar en lo que TÚ de todos modos vas a hacer.
¿Cómo no ser pescadores? ¿cómo negarnos a hablar y compartir el mensaje? Dios Soberano que haces TÚ Voluntad en este mundo y nos invitas a participar de lo que estás haciendo. ¿Eres parte del Reino que ÉL construye? o sólo te preocupa tu reinito.
¿Qué pasaría si por una semana oras diciendo: Dios dame valor para predicar sin temor, ¡asusta! es verdad, pero pueden pasar 2 cosas: estás más alerta, a la expectativa buscando la oportunidad para hablar de Jesús y serás forzado a enfrentar tus miedos. Es tiempo de enfrentar y Conquistar tus miedos.
Vencer el miedo de hablar lo que crees, dejar que sepan que eres seguidor de Jesús, que sepan que tienes otros valores, que no hablas desde la perfección ¡no lo eres! pero cada día entregas tu vida a Dios. Hablar sin temor es hacerlo cuando se presenta la oportunidad ¿por qué tener miedo? Cuando servimos a Dios Soberano.
Dios tomó un acto de vergüenza -la crucifixión de Su Hijo-, y lo puso en medio de la historia como punto de referencia para todo el mundo ¿por qué tener miedo? ¿sabes por qué podemos hablar sin temor? porque Dios sigue siendo Soberano. El Dios que sacó a Pedro y a Juan de la cárcel, el que sanó al paralítico, sigue siendo Soberano hoy.
El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “…edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte...” Alto, alto ¿qué iglesia? ¡Aún no había iglesia cuando lo dijo! Pero aquí estamos, 2 mil años después, porque el Dios Soberano lo dijo y se cumplió.
Vayan a las naciones y hagan discípulos, ¡alto! ¿cuántas naciones hay? ¿unas 30? Aquí estamos con iglesias en todo el mundo ¿por qué? Porque Dios sigue siendo Soberano ¿por qué no tener temor? porque hemos sido invitados a tener parte en lo que Dios está haciendo.
¿Cómo vas a justificar quedarte callado o sentando? Puedes quedarte callado el resto de tu vida, pero Dios hará lo que ha planeado hacer. Los Herodes y Pilatos no pueden detener lo que Dios hará y te invita a ser parte. Entones ¿por qué no participar? quizá al terminar la vida tengas una familia bonita, dinero, y creíste en Dios, pero lo mantuviste privado por miedo.
Como pastor algunas veces me han tratado mal, con desprecio, me han corrido de hospitales; después de eso, me daba miedo ir a platicar de Dios con alguien más. Pero también he tenido oportunidad de hablar con desconocidos, algunas veces es fácil otras son difíciles y eso que ¡predico! Pero a veces doy vueltas, hablo sin aterrizar, en ocasiones espero que saquen el tema de la muerte para hablar de la eternidad o algo para iniciar. Pero después de tanto darle vueltas y hablar de todo un poco ¡nos hacemos amigos! Y Dios en Su Misericordia, con el tiempo usa esa amistad para hablar de ÉL.
Además, que no puedes saber cuándo será la última oportunidad de hablar la Palabra de Dios ¿cuántas personas has conocido que pudiste, pero no diste el mensaje? y ahora es tarde.
Hemos perdido de vista que Dios es Soberano, tiene el control, sigue haciendo SU Voluntad y te da el privilegio, el honor de ser parte de lo que está haciendo y seguirá haciendo, contigo o sin ti.
Oremos que Dios nos dé valor de hablar sin temor, en cualquier relación, no solo dar ejemplo, sino hablar sin temor y no preocuparnos por el resultado ¿por qué preocuparnos del resultado? Es Dios quien tiene el control, ÉL es responsable del resultado ¡no tú! Es Dios.
Tu situación actual es ideal para hablar de Dios, ya sea en sanidad o enfermedad, necesidad, abundancia, Dios Soberano sabe usar cada situación cuando estás dispuesto.
Imagina cómo sería tu vida, sin importar si sabes mucho o poco de la Biblia, si eres joven o adulto, con maestría o sin primaria, qué pasaría si oramos: Dios Soberano, concédeme hablar sin temor ¿qué podría pasar? ¡qué va a pasar!
Servimos a Dios Soberano, lo sabemos cuándo hay bautizos, vemos gente transformada, por eso conquistemos nuestros miedos y sigamos siendo pescadores de hombres.
Palabra de Dios
Oremos
