La sabiduría que viene de Dios en la persona de Jesús transforma el corazón, gobierna la boca y bendice la vida de quienes escuchan. En Proverbios 16:20–24, el Señor nos muestra que el corazón sabio no solo toma mejores decisiones; también aprende a confiar, discernir, hablar con gracia y sanar con palabras.