Esperanza en el perdón de Dios
Nuestra esperanza en Dios • Sermon • Submitted • Presented
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· 5 viewsEl descanso en que ahora el creyente es perdonado y llamado hijo debe llevarle a darle gloria.
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Muchos de nosotros tenemos esperanza de varias cosas, cuando necesitamos algo de manera urgente, sea dinero, sea trabajo u otras cosas en nuestras vidas, el hombre vive buscando esperanza en las cosas terrenales, aún en nuestros bienes, creemos que cuando hemos plantado varios productos en la tierra y estamos esperanzados en que si eso produce fruto lo vamos a poder vender y salvar una deuda que tenemos o podemos tener más ingresos, cuando tenemos una vaca que tiene un ternerito, y creemos que si ya ese ternerito nace vamos a poder venderlo de igual manera para poder comprar más cosas.
Ahora eso es en la parte material, eso es pensando en las cosas que están presentes en este mundo y son cosas que Dios está en control y confiamos en el Señor, que su voluntad es buena, es agradable y perfecta, creemos que Dios es proveedor y sabemos en que si aún Dios no nos da eso material que queríamos, sabemos que su voluntad aún sigue siendo perfecta.
Y ahora si pecamos, la mayoría piensa luego de pecar ante el Señor, piensa o cree que ya no hay esperanza, cree que ya no hay solución, pensamos que Dios ya se alejó de nosotros o que Dios nos hace a un lado porque hemos pecado, pero la realidad es que aún cuando nosotros pecamos hay esperanza, pero esa esperanza no se encuentra en las cosas materiales que tenemos y esas esperanza tampoco se encuentra en nosotros mismos o en el pastor o en la iglesia, la única esperanza para vida eterna para alguien que ha pecado ya sea cristiano o no cristiano se encuentra en el perdón del Señor, toda esperanza se encuentra en el Señor quien nos creó.
1. La gran bendición por el perdón recibido.
1. La gran bendición por el perdón recibido.
¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño!
Cuan bienaventurado usa dos veces y usa en otros salmo (Salmo 1), (ésher - cuan feliz, cuan dichoso, estado de gozo mental)
-> i. “La palabra bienaventurado está en el plural, oh, ¡las bienaventuranzas! ¡Las dobles alegrías, los manojos de felicidad, las montañas del deleite!”. (Spurgeon)
Usa tres palabras negativas antes de que esa persona sea bienaventurada:
La idea detrás de transgresión es cruzar una línea, desafiar a la autoridad.
La idea detrás de pecado es quedar corto o de errar al blanco.
La idea detrás de iniquidad es perversidad y distorsión.
El hombre en este estado es incapaz o no tiene esperanza alguna, en su estado de desafiar a Dios cuando peca, en su estado de quedar corto ante el estándar de Dios sigue estando sin esperanza, en su estado de delito no alcanza el perdón de Dios, porque no está en el hombre eso.
Ahora el salmista explica del porque ese hombre ahora está alegre, feliz o bienaventurado y presenta de igual manera tres palabras:
La idea de perdonada es quitar una deuda, es levantar el cargo por algo cometido.
La idea de cubierto es la de la sangre de sacrificio que cubre el pecado, es ser vestido con nuevas ropas, quitar las vestiduras de pecado y ponerlas o vestir de justicia.
La idea de no culpa es de cuentas por pagar que no son tomadas en cuenta, la deuda que tenía delante del rey ha sido ya quitada.
Cuyo espíritu o corazón no hay engaño.
ii. “La lección del conjunto es esta: sé honesto. Pecador, que Dios te haga honesto. No te engañes. Confiesa con franqueza delante de Dios. Ten una religión honesta o no tengas ninguna. Ten una religión del corazón, o no tengas ninguna. Deja a un lado la mera vestidura y el manto de piedad, y deja que tu alma esté bien por dentro. Se honesto”. (Spurgeon)
2. Las consecuencias de no confesar el pecado.
2. Las consecuencias de no confesar el pecado.
Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió Con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche Tu mano pesaba sobre mí; Mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano.
(Selah)
El salmista presenta una sola frase que muestra como somos y que es lo que hacemos al no comprender el perdón de Dios:
-> Mientras callé mi pecado: Este es un estado de resistencia a Dios, un estado en la que el hombre piensa primero que ya no hay esperanza y por ende calla su pecado y no lo confiesa por temor al que dirá Dios, pensamos de esa forma por pensamos como el mundo.
-> El hecho de no confesar nuestro pecado, el hecho de no mantener cuentas cortas muestra primero que nuestro corazón es orgulloso y por ende lleva consigo consecuencias de no confesar el pecado cometido.
Las marcas de no confesar el pecado.
-> Mi cuerpo se consumió.
-> Tu mano pesaba sobre mí, tu mano me disciplinaba.
-> Me fui debilitando.
i. “La mano de Dios es muy útil cuando levanta, pero es terrible cuando oprime: es mejor un mundo en el hombro, como Atlas, que la mano de Dios en el corazón, como David”. (Spurgeon)
3. Esperanza en el carácter de Dios.
3. Esperanza en el carácter de Dios.
Te manifesté mi pecado, Y no encubrí mi iniquidad. Dije: «Confesaré mis transgresiones al Señor»; Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
Al comienzo David podría haber creído que Dios no le podría perdonar por su pecado de adulterio y de asesinato, eso le llevó a David a encubrir sus pecados y ahora presenta tres cosas que David hizo y solamente hace alguien quien conoce a Dios y quiere que él lo restaure:
Te confesé mi pecado - dar a conocer aún recordando que Dios ya lo sabía.
No encubrí mi iniquidad - no te oculté nada de todo lo que hice.
Confesaré mis transgresiones a Jehová.
iii. “¡Ah! pero hay demasiados que confiesan, sin corazones rotos, ojos llorosos, lágrimas que fluyen, espíritus humillados. Sepan esto, que diez mil confesiones, si son hechas por corazones endurecidos, si no brotan de espíritus realmente contritos, serán sólo adiciones a su culpa, pues son burlas ante el Altísimo”. (Spurgeon)
Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
La esperanza de David al confesar todo su pecado, no se basaba en la teoría que tenía de Dios o lo que sus padres le enseñaron o aún cuando su profeta le fue a reprender, todo se basaba en cuanto conocía a Dios y que Dios le conocía a él. Al acercarse a confesar su pecado a Dios con un corazón contrito y humillado, estaba completamente seguro que Dios le iba a perdonar. Y por eso dice:
Tu perdonaste la maldad de mi pecado (Y tú me perdonaste y toda mi culpa desapareció )
4. Llamados a confiar en el Señor.
4. Llamados a confiar en el Señor.
Por eso, que todo santo ore a Ti en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a él. Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah)
Por lo tanto, que todos los justos oren a ti, mientras aún haya tiempo, para que no se ahoguen en las desbordantes aguas del juicio. Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria. Interludio
Este es un llamado a todo creyente (todos los justo oren a ti) a confiar en el Señor plenamente ya que el Señor todavía nos da el tiempo de poder ir a Él y arrepentirnos de nuestros pecados.
Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
La confesión de nuestros pecados hacia Dios no debe de ser llegando a Dios con orgullo o queriendo poner justificaciones, cuando nos acerquemos a Dios debe ser reconociendo que él es Dios y yo no, que él es Santo y yo no, él no tiene pecado y yo si tengo pecado, pero también cuando nos acerquemos a Dios debemos recordar que el Señor está dispuesto a perdonarnos.
Finalmente el Salmista culmina con palabras de descanso para el santo, para el justo, para el hijo de Dios, son palabras que siempre Dios fue, es y será:
-> Dios es nuestro escondite seguro.
-> Dios es refugio y nos protege.
-> Dios es nuestro libertador.
La confesión de pecados a Dios debe de ser de manera continua ya que todos los días pecamos delante del Señor y de diferentes formas, pero en todo esto debemos recordar que hay esperanza en el perdón del Señor, que si nos acercamos con un corazón u espíritu contrito y humillado, el Señor no nos hace a un lado sino que nos recibe, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos, pero esta confianza debemos recordar que no es una licencia para pecar, más bien esta esperanza en el perdón de Dios nos debe llevar a amarle más al Señor y odiar el pecado.
