Vistámonos como escogidos de Dios
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Agradezco a Dios por permitirnos llevar a cabo esta ceremonia, este precioso tiempo de celebrar el logro de nuestras queridas hermanas Niliany y Oriana, al culminar su entrenamiento de discipulado.
Colosenses 3:12-17
En este pasaje el apóstol Pablo señala de manera práctica y profunda, cómo debe ser la vida de una persona que ha sido transformada por Cristo. Es decir, cómo debe ser la vida de un cristiano. Él utiliza una metáfora: quitarse la ropa sucia y vestirse con una nueva. Pablo nos enseña cómo debe ser el carácter del creyente y cómo este afecta su entorno.
Cada mañana, una de las primeras decisiones que tomamos es qué ropa nos vamos a poner. Nuestra ropa suele reflejar a dónde vamos, qué vamos a hacer e incluso nuestra identidad. El médico se coloca una bata, el que va a hacer deportes, usa ropa atlética. El que va a una boda, se viste para esa ocasión. En Colosenses 3, el apóstol Pablo nos dice que espiritualmente debemos vestirnos de una forma e incluso, al relacionarnos. Nos dice que ambas cosas deben ser coherentes con nuestra nueva identidad en Cristo.
I. La ropa de la gracia (12-14)
I. La ropa de la gracia (12-14)
12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
Antes de decirnos qué debemos ponernos, Pablo nos recuerda quiénes somos: "escogidos de Dios, santos y amados" (v.12). No nos vestimos con estas virtudes para que Dios nos ame, sino porque ya somos amados y elegidos por Él.
Sobre esa base, Pablo detalla las cinco prendas esenciales que deben conformar nuestro carácter diario:
Entrañable misericordia: Una compasión profunda que se duele con el dolor del otro.
Benignidad: Amabilidad y disposición para hacer el bien.
Humildad: Reconocer que no somos el centro del universo y valorar a los demás.
Mansedumbre: Fuerza bajo control; no reaccionar con explosividad.
Paciencia: La capacidad de soportar las faltas de los demás sin apresurarnos a la venganza.
Pero Pablo así como menciona la ropa que debemos colocarnos, también menciona lo que debemos quitarnos. Leamos los siguientes versículos:
5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
9a No mintáis los unos a los otros.
Pablo exhorta ahora a los fieles de Colosas, a que no se dejen gobernar por el pecado, el cual ya ha perdido sus derechos contra ellos (Rom. 6:12-14). Dar muerte al pecado no es acabar de una vez con él, pues eso es imposible en esta vida, pero si podemos luchar contra el pecado y no solamente con nuestras propias fuerzas, sino por el poder del Espíritu Santo. De manera práctica, esto significa en nuestra vida diaria decir “No” a lo que nuestro viejo ser desea hacer.
A veces, el huir de una tentación cuesta muchísimo, porque hay pecados que ejercen mucha fuerza sobre nosotros. Gloria a Dios que el Señor no nos ha dejado solos en es batalla: nos dejó su palabra que es una poderosa espada y también nos equipó con el Espíritu Santo.
Es muy importante frecuentemente acudir a Dios en arrepentimiento genuino, para que nos perdone. El pecado interrumpe nuestra relación con Dios, pero su perdón restablece nuestra relación con él.
Sin embargo, hay una realidad, Pablo era un hombre realista y eso lo refleja el v.13 él sabía que incluso vestidos con estos atributos, la convivencia trae roces. Por eso añade: "soportándose y perdonándose, así como Cristo los perdonó, perdonen también ustedes". Wow! Como cristianos, no debemos perdonar si la otra persona se lo merece, sino que debemos perdonar por el hecho de que fuimos perdonados primero por Cristo de nuestros pecados. El estándar de nuestro perdón es la cruz.
Finalmente, Pablo menciona un aspecto principal en la ropa con la que debemos vestirnos, leamos el v.14 “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”. En la vestimenta de aquella época, se usaba un cinturón que ataba y mantenía en su lugar todas las demás túnicas. El amor es ese cinturón. Puedes intentar ser paciente o humilde, pero si no tienes un amor genuino por los demás, esas virtudes eventualmente se desarmarán. El amor es lo que da cohesión y perfección a todo nuestro carácter.
II. Corazones gobernados por Dios (15-17)
II. Corazones gobernados por Dios (15-17)
Los v.12-14 nos hablan de la ropa que llevamos puesta, pero ahora los v.15-17 nos hablan de lo que debe gobernar nuestro interior y guiar nuestras acciones cada día:
a) La paz de Dios
b) La palabra de Dios
c) Hacer todo en el nombre Jesús
Leamos el v.15a"Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones". La palabra original griega que Pablo usa para "gobierne" es el término que se usaba para el árbitro en las competencias atléticas. Cuando hay un conflicto en tu mente, cuando no sabemos qué decisión tomar o cómo reaccionar ante una situación, recuerdemos Juan 14:27 “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Gloria a Dios.
El v.16 dice “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”. La palabra de Dios more abundantemente en nosotros. La Biblia no debe ser solo un libro para leer los domingos, debe habitar en nosotros todos los días de manera permanente. Estar llenos de la palabra produce comunidad y adoración. Nos lleva a enseñarnos y exhortarnos mutuamente y hace brotar un corazón que canta con gratitud.
Durante la época de los primeros cristianos, los apóstoles se enfrentaron a grandes adversidades, pero la palabra de Cristo estaba viva en ellos. Pablo, aún encarcelado, continuaba escribiendo cartas que animaban y edificaban a los hermanos. La palabra de Cristo puede moverse con poder en los corazones, incluso en circunstancias difíciles.
Una iglesia llena de la Palabra de Dios es inevitablemente una iglesia que canta y se cuida mutuamente. Persistamos en estudiar la biblia cada semana y llenarnos de la palabra de Dios.
Leamos el v.17 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”. Pablo elimina la división entre lo "secular" y lo "espiritual". No solo orar, leer la Biblia o ir a la iglesia son actos espirituales. Tu forma de trabajar en la oficina, tu manera de hablarle a tu familia, incluso cómo nos comportamos en la calle, absolutamente todo debe pasar por este filtro: ¿Puedo hacer esto o decir esto en el nombre de Jesús? Si no podemos hacerlo, significa que eso no es propio de un hijo de Dios, de un cristiano.
Cuando un artista se sumerge en su obra, cada trazo y cada color representan su esencia. Así es nuestra vida, cada conversación y acción debe estar impregnada de la esencia de Cristo. Cuando elegimos hacer todo en el nombre del Señor, nuestra existencia se convierte en una obra maestra que refleja su amor y bondad en un mundo que desesperadamente las necesita.
Agradezco a Dios por este precioso tiempo de celebrar el logro de nuestras queridas hermanas Niliany y Oriana, al culminar su entrenamiento de discipulado. Este es el inicio de un proceso de un proceso de madurez espiritual en sus vidas. En ese proceso no estarán solas, estarán acompañadas de nosotros, su familia de fe.
La vida cristiana no consiste en intentar ser buenas personas por nuestras propias fuerzas. Consiste en recordar quiénes somos (personas amadas y perdonadas). Debemos vestirnos intencionalmente de la gracia de Cristo cada mañana, dejar que su paz llene nuestros corazones, que su Palabra llene nuestra mente y vivir cada minuto para la gloria de su nombre.
Leamos una vez más el VC.
