Juan 1:1-5

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Versículo 1-2 'En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. '

Introducción a Logos

Lo primero que probablemente nos llama la atención en este texto es esa palabra: Verbo.
No es una palabra que nosotros utilicemos normalmente para hablar de Jesús. Estamos acostumbrados a decir que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador, el Mesías o el Señor. Pero Juan comienza su Evangelio diciendo:
“En el principio era el Verbo.”
La palabra que Juan utiliza en el idioma original es Logos.
Y aunque puede sonar como una palabra complicada, quiero que intentemos entenderla de una manera muy sencilla.
Juan está escribiendo en un mundo donde principalmente había dos tipos de personas escuchando su mensaje: griegos y judíos. Y cuando cada uno de ellos escuchaba la palabra Logos, entendía algo diferente.
Para los griegos, Logos tenía que ver con la razón, con el pensamiento, con la inteligencia que le daba orden al universo. Ellos observaban el mundo, las estrellas, la naturaleza, las estaciones y se preguntaban: “¿Qué hace que todo esto funcione? ¿Qué mantiene todo en orden? ¿Por qué el universo no es solamente caos?”
Y muchos de ellos llamaban Logos a esa razón invisible que parecía estar detrás de todo.
Dicho de una forma sencilla, para un joven griego la palabra Logos podía significar:
“La razón que hace que el universo tenga sentido.”
Pero para un judío esa palabra despertaba otras imágenes.
Cuando un judío pensaba en la Palabra de Dios, pensaba en Génesis, cuando Dios habló y la creación comenzó a existir.
Dios dijo: “Sea la luz”, y fue la luz.
Pensaba en la Palabra que llegaba a los profetas.
Pensaba en la Palabra que guiaba, que corregía, que juzgaba, que salvaba y que siempre cumplía aquello para lo cual Dios la enviaba.
Para un joven judío, Logos podía significar:
“La Palabra de Dios que crea, que revela y que salva.”
Entonces Juan escoge una palabra que ambos mundos conocían.
Los griegos hablaban de la razón que sostenía el universo.
Los judíos hablaban de la Palabra poderosa de Dios.
Y Juan les dice a los dos:
“Aquello que ustedes han estado tratando de comprender no es solamente una idea. No es una energía. No es una fuerza impersonal. No es una filosofía.”
El Logos es una Persona.
Tiene rostro. Tiene nombre. Entró en nuestra historia. Y esa Persona es Jesús.
Juan está diciendo que la razón detrás del universo no es algo, sino alguien.
Que la Palabra de Dios no se quedó solamente como una voz que descendía del cielo, sino que vino a vivir entre nosotros.
El Logos puede ser conocido. Puede ser escuchado. Puede ser seguido. Puede ser amado.
Y, todavía más sorprendente, Él también te conoce y te ama.
Más adelante vamos a regresar a esta palabra para entender con mayor profundidad por qué Juan decidió llamar así a Jesús. Pero para que podamos continuar sin complicarnos demasiado, por ahora quédate con una sola idea:
Cada vez que Juan diga “el Verbo”, está hablando de Jesús.

¿Qué es el principio?

Ahora que entendemos que el Verbo es Jesús, Juan nos invita a fijarnos en la siguiente frase.
"En el principio..."
Y si has leído la Biblia antes, probablemente esas palabras te resultan familiares.
Porque son exactamente las mismas palabras con las que comienza Génesis.
Escucha cómo inicia toda la historia de la creación.
'En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. La tierra no tenía forma y estaba vacía, y la oscuridad cubría las aguas profundas; y el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas. Y a continuación sigue el mismo patrón
Dios dijo “Que haya luz”, separó la luz de la oscuridad y esa separación la llamó día y noche
Dios dijo “Que haya un espacio entres las aguas y los cielos” y ese espacio lo llamó cielo
Dios dijo “Que las aguas se junten de manera que haya tierra seca” a lo seco lo llamó tierra y a las aguas mares
Dios dijo “Que de la tierra brote vegetación” de aquí crecieron plantas con semillas y arboles
Dios dijo “Que aparezcan luces en el cielo” y aparecieron el sol para el día, la luna para la noche y las estrellas
Dios dijo “Que los mares se llenen de peces y los cielos de aves” y aparecieron los peces y las aves
Dios dijo “Que la tierra produzca toda clase de animales” y aparecieron animales domésticos, animales pequeños y animales salvajes
'Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros. Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. '
Génesis 1:1-27

Paradoja del “principio-existía”

“En el principio ya existía el Verbo”
Piensa por un momento en Minecraft.
Cuando tú creas un mundo nuevo, ese mundo tiene un principio. Hay un momento en el que presionas "Crear mundo" y todo comienza a existir.
Pero tú ya existías antes de ese mundo.
Tú no naciste cuando apareció ese mundo. Tú estabas antes de él. De hecho, ese mundo existe porque tú decidiste crearlo.

¿Qué había antes del principio y qué pasaba en ese antes?

Hasta aquí el texto ya nos dejó con una gran pregunta.
Si el principio es el momento en que comenzó toda la creación...
¿qué había antes de ese principio?
Juan responde con dos frases tan sencillas como profundas:
"Y el Verbo estaba con Dios."
"Y el Verbo era Dios."
Antes de que existiera el universo, antes de que existiera una sola galaxia, antes de que existiera el tiempo mismo... ya existía Dios.
Y el Verbo, es decir, Jesús, estaba con el Padre.
Pero al mismo tiempo, Juan afirma algo todavía más sorprendente: ese Verbo también era Dios.
Y aquí nos asomamos a uno de los misterios más hermosos de la fe cristiana: la Trinidad.
La Biblia enseña que existe un solo Dios, que eternamente es tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
El Padre es Dios.
El Hijo es Dios.
El Espíritu Santo es Dios.
No son tres dioses.
Es un solo Dios en tres personas.
Y entonces surge una pregunta que probablemente nunca nos habíamos hecho.
¿Qué hacían antes de la creación?
Porque nosotros siempre imaginamos a Dios creando.
Pero hubo una eternidad antes de Génesis 1:1.
Una eternidad donde no existía el universo.
No existían los ángeles.
No existía la humanidad.
No existía absolutamente nada de lo que conocemos.
Solo existía Dios.
¿Y qué hacía Dios durante esa eternidad?
La Biblia nos deja ver que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo vivían en una comunión perfecta.
En una gloria perfecta.
En un gozo perfecto.
En un amor perfecto.
Nunca hubo soledad en Dios.
Nunca hubo un vacío que llenar.
Nunca hubo una necesidad que satisfacer.
Dios era completamente pleno antes de que existiera una sola criatura.
Y eso hace surgir una pregunta todavía más grande.
Si Dios era perfecto...
Si Dios era plenamente feliz...
Si no necesitaba absolutamente nada...
¿Para qué crear?
La respuesta cambia por completo nuestra manera de entender el universo.
Dios no creó porque necesitara recibir amor.
Creó porque quiso compartir el amor que ya existía desde toda la eternidad.
La creación nunca nació de una carencia.
Nació de una sobreabundancia.
Del amor perfecto entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Un amor tan pleno, tan glorioso y tan perfecto que Dios decidió compartirlo con otros.
Pero compartir ese amor tenía un costo.
Porque el amor verdadero nunca puede imponerse.
Puede obligarse a alguien a obedecer.
Puede programarse a un robot para responder.
Pero nadie puede ser obligado a amar.
El amor solo es posible cuando existe la libertad de aceptarlo o rechazarlo.
Y Dios, desde antes de crear el universo, sabía perfectamente cuál sería el costo de compartir ese amor.
Sabía que habría rechazo.
Sabía que habría pecado.
Sabía que habría sufrimiento.
Y aun así decidió crear.
¿Por qué?
Porque consideró que compartir su amor valía incluso ese precio.
Y eso cambia por completo la manera en que entendemos nuestra existencia.
Tú no existes porque Dios necesitara algo de ti.
Existes porque el Dios eterno quiso invitarte a participar del amor, de la comunión y de la gloria que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han disfrutado desde antes del principio.

Versículo 3 'Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Versículo 4 'En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres. '

Versículo 5 'La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. '

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