La fe que responde al llamado de Dios

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La vida de fe comienza cuando Dios llama, se desarrolla en la obediencia y produce bendición para otros.
Propósito: Motivar a la iglesia a responder al llamado de Dios con una obediencia inmediata, confiando en sus promesas aun cuando no conozca todos los detalles del camino.
Introducción
Génesis 12 marca un punto de inflexión en la historia de la redención. Después de la caída (Gn. 3), el diluvio (Gn. 6–9) y la dispersión de Babel (Gn. 11), la humanidad continúa alejándose de Dios. Entonces Dios inicia su plan de rescate llamando a un hombre: Abram.
Génesis 12:1–4 RVR60
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
No elige un imperio, un ejército o una nación poderosa. Escoge a un hombre común para formar un pueblo por medio del cual vendría el Mesías.
Toda gran obra de Dios comienza con un llamado y con alguien dispuesto a obedecer.

I. Dios toma la iniciativa del llamado (vv. 1-2)

Génesis 12:1–2 RVR60
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
La historia comienza con Dios, no con Abram.
La salvación siempre nace en el corazón de Dios.
Juan 15:16 RVR60
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Romanos 5:8 RVR60
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Efesios 1:4 RVR60
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
2 Timoteo 1:9 RVR60
quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,

A. Dios llama personalmente

“A Abram…”
No llamó una multitud.
Conocía su nombre.
Dios trata con personas antes que con organizaciones.
Aplicación
Dios conoce nuestro nombre.
No somos uno más entre millones.
Isaías 43:1 RVR60
Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

B. Dios llama a salir

“Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre…”
Dios no solo llama hacia algo.
También llama a dejar algo.
Abram debía abandonar:
su comodidad
su seguridad
sus costumbres
su pasado
La obediencia muchas veces comienza con una renuncia.
Jesús dijo:
Lucas 9:23 RVR60
Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

C. Dios llama hacia una promesa

“…a la tierra que te mostraré.”
Obsérvese que Dios no le entrega un mapa.
Le entrega una promesa.
La fe no necesita conocer todos los detalles.
Solo necesita conocer a quien dirige el camino.
Ilustración
Cuando un niño pequeño cruza una calle tomado de la mano de su padre, no necesita conocer el tránsito ni calcular la velocidad de los automóviles. Su seguridad está en la mano que lo guía.
Así funciona la fe.

II. Dios acompaña su llamado con promesas (vv. 2-3)

Dios nunca exige sin prometer.
Génesis 12:2–3 RVR60
Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
En estos versículos aparecen varias promesas extraordinarias.

A. Haré de ti una nación grande

Aunque Abram no tenía hijos.
Humanamente era imposible.
La fe siempre descansa sobre lo que Dios puede hacer.
Romanos 4:18–21 RVR60
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;

B. Te bendeciré

La bendición bíblica es mucho más que prosperidad material.
Incluye:
comunión con Dios
protección
propósito
presencia
favor divino
Efesios 1:3 RVR60
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

C. Engrandeceré tu nombre

En Babel el hombre quiso hacerse un nombre (Gn.11:4).
Aquí es Dios quien engrandece el nombre de Abram.
La diferencia es enorme.
El orgullo busca exaltarse.
La humildad espera que Dios exalte.
1 Pedro 5:6 RVR60
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

D. Serás bendición

Aquí aparece uno de los principios más importantes del Reino.
Dios no nos bendice para terminar en nosotros.
Nos bendice para bendecir.
Somos canales, no depósitos.
Aplicaciones prácticas
Dios bendice una familia para alcanzar otras familias.
Bendice una iglesia para alcanzar una ciudad.
Bendice económicamente para ser generosos.
Bendice espiritualmente para servir.

E. En ti serán benditas todas las familias de la tierra

Esta promesa apunta directamente a Cristo.
Gálatas 3:8 RVR60
Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
Gálatas 3:16 RVR60
Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
Jesucristo es el cumplimiento definitivo del pacto con Abraham.
Toda bendición espiritual llega por medio de Él.
Ilustración
Un río permanece limpio porque el agua sigue fluyendo.
Un estanque termina estancándose cuando solo recibe.
Así ocurre con la vida espiritual.

III. La fe verdadera responde con obediencia (v.4)

Génesis 12:4 RVR60
Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
Este versículo resume la verdadera fe.
No solamente creyó.
Obedeció.

A. Una obediencia inmediata

El texto no registra discusiones.
No dice:
“Déjame pensarlo.”
“Dame unos años.”
Simplemente: “Se fue.”
Referencias
Hebreos 11:8 RVR60
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
Santiago 2:21–23 RVR60
¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

B. Una obediencia sin conocer el destino

Hebreos dice: “No sabiendo a dónde iba.”
La fe no exige ver todo el camino.
Solo necesita escuchar la voz de Dios.

C. Una obediencia que inspira a otros

“Lot fue con él.”
Nuestra obediencia influye en otros.
Los hijos observan.
La iglesia observa.
El mundo observa.
Ilustración
Muchos misioneros salieron al campo sin garantías humanas.
Hudson Taylor llegó a China dependiendo completamente de Dios. Durante décadas enfrentó enfermedades, pérdidas y escasez, pero su obediencia contribuyó al establecimiento de una obra misionera que impactó profundamente el cristianismo chino. Él decía: “La obra de Dios hecha a la manera de Dios nunca carecerá de los recursos de Dios.”
Aplicaciones

1. Dios sigue llamando personas hoy

Llama a la salvación.
Llama al discipulado.
Llama al ministerio.
Llama a una vida santa.

2. Todo llamado implica dejar algo

Quizá:
un pecado
una relación dañina
una comodidad
un temor
una ambición equivocada
Nunca se puede abrazar plenamente el propósito de Dios sin soltar aquello que lo estorba.
Hebreos 12:1 RVR60
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

3. La obediencia siempre precede al cumplimiento de las promesas

Abram salió primero.
Después vio la tierra.
Israel entró al Jordán antes de que las aguas se abrieran (Josué 3:13).
Los sacerdotes obedecieron primero.
Luego Dios obró.

4. La bendición de Dios siempre tiene un propósito misionero

La iglesia no existe solo para recibir.
Existe para bendecir.
Mateo 28:19–20 RVR60
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Hechos de los Apóstoles 1:8 RVR60
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Conclusión
Abram no era un hombre extraordinario cuando Dios lo llamó. Era un hombre común que creyó a un Dios extraordinario. La diferencia no estuvo en la capacidad de Abram, sino en la fidelidad de Dios.
La historia de la fe comienza con una voz divina y una respuesta humana. Dios sigue llamando hoy: a dejar atrás aquello que nos ata, a caminar confiando en sus promesas y a convertirnos en instrumentos de bendición para otros. La pregunta no es si Dios continúa llamando; la pregunta es si responderemos como Abram: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo.”
Llamado final
Invita a la congregación a reflexionar:
¿Qué está pidiendo Dios que deje?
¿Qué paso de obediencia he estado postergando?
¿Estoy dispuesto a confiar en las promesas de Dios aunque todavía no vea el camino completo?
Que nuestra respuesta sea la misma de Abraham: una fe que escucha, cree y obedece. Porque cuando Dios guía el camino, la obediencia siempre conduce al cumplimiento de sus propósitos.
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