Un Dios que es Superior

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Intro:
Ilustración:
“Un día en el templo durante la Fiesta de los Tabernáculos”
El sol comenzaba a elevarse sobre Jerusalén, iluminando las piedras blancas del templo. Miles de peregrinos habían llegado desde Judá, Galilea y aun más lejos. Era la Fiesta de los Tabernáculos, una celebración de alegría, memoria y gratitud.
En los atrios del templo, los levitas ya estaban en posición. Algunos sostenían címbalos, otros arpas, otros trompetas largas de plata. El ambiente era vibrante, lleno de expectativa.
Entre la multitud se encontraba Efraín, un joven israelita que había viajado tres días desde su aldea. Venía cansado, pero emocionado. Era la primera vez que participaba en la fiesta dentro del templo.
De pronto, uno de los levitas levantó la mano. El murmullo del pueblo se apagó.
—“¡Casa de Israel, bendecid a Yahvé!” —proclamó con voz fuerte.
Las trompetas respondieron con un sonido claro. Entonces comenzó el canto.
🎶 El Salmo 135 en acción
Los levitas entonaron:
Salmo 135:1–4 RVR60
1 Aleluya. Alabad el nombre de Jehová; Alabadle, siervos de Jehová; 2 Los que estáis en la casa de Jehová, En los atrios de la casa de nuestro Dios. 3 Alabad a JAH, porque él es bueno; Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno. 4 Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, A Israel por posesión suya.
Efraín sintió un escalofrío. No era solo un canto: era un llamado a recordar. Mientras la melodía avanzaba, los levitas narraban cantando las obras de Dios:
Salmo 135.5-7 La creación
Salmo 135:5–7 RVR60
5 Porque yo sé que Jehová es grande, Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. 6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. 7 Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; Hace los relámpagos para la lluvia; Saca de sus depósitos los vientos.
Salmo 135.8-9 El éxodo
Salmo 135:8–9 RVR60
8 El es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia. 9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Contra Faraón, y contra todos sus siervos.
Salmo 135.10-14 La conquista
Salmo 135:10–14 RVR60
10 Destruyó a muchas naciones, Y mató a reyes poderosos; 11 A Sehón rey amorreo, A Og rey de Basán, Y a todos los reyes de Canaán. 12 Y dio la tierra de ellos en heredad, En heredad a Israel su pueblo. 13 Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación. 14 Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y se compadecerá de sus siervos.
Efraín cerró los ojos. Podía imaginar a sus antepasados cruzando el mar, podía sentir el peso de la historia que él mismo heredaba. El salmo no era solo poesía: era identidad, memoria, adoración.
El momento culminante
Al llegar a la parte que denunciaba la idolatría, los levitas cantaron con fuerza:
Salmo 135:15–18 RVR60
15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres. 16 Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven; 17 Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas. 18 Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían.
El pueblo respondió con un murmullo de afirmación. En una época donde las naciones vecinas adoraban imágenes, este canto era una declaración pública de fidelidad.
Finalmente, los levitas levantaron sus manos y proclamaron:
Salmo 135:19–21 RVR60
19 Casa de Israel, bendecid a Jehová; Casa de Aarón, bendecid a Jehová; 20 Casa de Leví, bendecid a Jehová; Los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová. 21 Desde Sion sea bendecido Jehová, Quien mora en Jerusalén. Aleluya.
El sonido de miles de voces llenó el templo. Efraín sintió que su corazón ardía. En ese momento entendió que el Salmo 135 no era solo un texto: era una experiencia comunitaria, un acto de memoria viva, un recordatorio de que Israel pertenecía al Dios que actúa en la historia.
La pregunta que resuena en mi mente esta relacionada con la afirmación del salmista en el versículo 5 “yo sé que Jehová es grande” y la pregunta que me hago es ¿yo se verdaderamente que Jehová es grande? ¿eso se ve reflejado en mi vida?
Proposición Homilética
Porque servimos al Dios vivo —que nos escogió, que actúa soberanamente en la historia, y que no se compara con nada hecho por manos humanas— debemos vivir alabándolo, confiando en Él y apartándonos de todo ídolo.

¿Cómo debe vivir el pueblo que tiene un Dios vivo?

El salmo 135 responde con tres formas en que el pueblo del Dios vivo debe vivir.
Introducción
Todos servimos a algo. La pregunta nunca es si adoraremos, sino a quién. Israel vivía rodeado de pueblos que se postraban ante ídolos de plata y oro, dioses hechos con cincel y martillo, dioses que no podían ver, ni oír, ni caminar.
En medio de ese mundo, el salmista levanta la voz: "Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho" (v. 6). Si tenemos un Dios vivo, la pregunta que el Salmo 135 nos obliga a responder es: ¿cómo debemos vivir?

I. Vive alabando a Dios por quien Él es

(vv. 1-4)
El salmo abre con un triple llamado: "Alabad... alabad... alabad" (הַלְלוּhallelú — imperativo plural de הָלַלhalal, "alabar con entusiasmo, celebrar en voz alta"). No es una sugerencia; es un mandato dirigido a los "siervos de Jehová" (עַבְדֵי יְהוָהavdei YHWH).
¿Por qué alabarlo? Porque Jehová escogió a Jacob "para sí" y a Israel "por posesión suya" (v. 4). La palabra clave aquí es סְגֻלָּה (segullah) — "tesoro personal, posesión atesorada." Es la misma palabra que Dios usa en Éxodo 19:5 cuando establece el pacto en el Sinaí: "seréis mi especial tesoro." No fue mérito de Israel; fue elección soberana de gracia.
Pedro toma esta misma palabra y la aplica a la iglesia:
1 Pedro 2:9 RVR60
9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
1 Pedro 1:18–19 RVR60
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
Aplicación:
¿Está mi alabanza motivada por lo que Dios me da, o por quién Dios es?

II. Vivan confiando en el Dios vivo por lo que Él hace

(vv. 5-14)
El salmista pasa de la identidad de Dios a su obrar. "Yo sé que Jehová es grande" (v. 5) — y lo demuestra en tres esferas:
Sobre la creación (vv. 6-7): "Todo lo que quiso, ha hecho" (עָשָׂהasah, "hacer, actuar, ejecutar"). Levanta nubes, hace relámpagos, saca el viento de sus depósitos. No hay fuerza natural que actúe independiente de Él.
Sobre la historia (vv. 8-12): Hirió a los primogénitos de Egipto, envió señales contra Faraón, derrotó reyes poderosos —Sehón y Og— y entregó su tierra en heredad a Israel. Este es el Dios que interviene en eventos concretos, fechables, verificables.
Sobre su nombre (vv. 13-14): "Tu nombre, oh Jehová, es para siempre" y "Jehová juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos" (נָחַםnacham, "consolarse, tener compasión"). El mismo Dios que gobierna galaxias también se compadece de sus siervos individualmente.
Efesios 1:19–20 RVR60
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
Aplicación: 
Si Dios ha actuado con tanto poder en la historia y se compadece de sus siervos,
¿qué área de mi vida estoy manejando como si Él no actuara hoy?

III. Vivan apartados del Dios vivo, rechazando todo ídolo MUERTO

(vv. 15-21)
Aquí llega el contraste demoledor. Los ídolos de las naciones son "plata y oro, obra de manos de hombres" (מַעֲשֵׂה יְדֵי אָדָם). Tienen boca y no hablan; ojos y no ven; oídos y no oyen; "tampoco hay aliento en su boca" (v. 17) — נְשָׁמָה (neshamah, "aliento, hálito de vida"), la misma palabra de Génesis 2:7 cuando Dios sopló aliento de vida en Adán. El ídolo es la negación misma de lo que Dios es: vida.
El versículo 18 es el filo del cuchillo: "Semejantes a ellos son los que los hacen, y todos los que confían en ellos." Nos volvemos como aquello que adoramos. Adorar algo muerto nos vuelve espiritualmente muertos.
Por eso el salmo cierra (vv. 19-21) repitiendo el llamado a bendecir a Jehová —casa de Israel, casa de Aarón, casa de Leví, "los que teméis a Jehová"— desde Sion, "quien mora en Jerusalén."
La práctica de la piedad El cristiano temeroso de Dios

Para el hijo de Dios, sin embargo, el significado principal del temor de Dios es veneración y honra, reverencia y admiración. Murray dice que este temor es el alma de la piedad. Es la actitud que despierta en nuestros corazones adoración, amor y reverencia. Esta no se enfoca en la ira de Dios sino en la majestad, la santidad y la gloria trascendente de Dios. Podría

La práctica de la piedad El cristiano temeroso de Dios

Es imposible ser devoto a Dios si uno no tiene un corazón lleno del temor de Dios. Este profundo sentido de veneración y honra, reverencia y admiración, es lo que provoca en nuestros corazones la alabanza y adoración que caracterizan la verdadera devoción a Dios

1 Juan 5:21 RVR60
21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.
1 Tesalonicenses 1:9 RVR60
9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,
Aplicación: 
¿Qué "ídolo" en mi vida —trabajo, aprobación, dinero, comodidad— tiene boca y no me habla, tiene manos y no me sostiene, pero aun así confío en él más que en el Dios vivo?
Conclusión
Si tenemos un Dios vivo, no podemos vivir como quien sirve a dioses muertos. Vivimos alabando a Aquel que nos escogió, confiando en Aquel que actúa en la historia y en nuestras vidas, y apartándonos de todo lo que compite por el lugar que solo Él merece. La pregunta del salmo 135 sigue en pie hoy: ¿vive tu vida como evidencia de que tu Dios está vivo?
¿Cómo debo vivir delante de un Dios Superior?
Alabando
Confiando
Siendole Exclusivo
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