Horeb – Donde comienza la victoria

Gana con Jesús  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Serie: Gana con Jesús – Una ruta de Victoria
TEXTO BASE
Éxodo 3:1–4 "Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí."
INTRODUCCIÓN
Vamos a estudiar durante esta semana una ruta biblica, que llevo del desconocimiento hasta la victoria, siendo así el pueblo de Israel aprendió a ser un pueblo ganador, aprendio grades verdades que en esta semana aprenderemos o recordaremos, acaso, ¿hay alguien presente que quiera ganar con Jesús? Si es asi, entonces le invito a que no se pierda una sola noche de estas, desde hoy que iniciaremos en el desierto de Madian hasta el Sábado que llegaremos a la tierra prometida.
Ademas, Teniendo en cuenta que la biblia fue escrita en Hebreo, Griego y algunas partes en Arameo; le hago una pregunta ¿cuantos de aqui les gustaria salir expertos en el idioma original Hebreo de la biblia? Usted dirá, pero pastor ¿como lo voy a aprender en esta semana? pues lo único que le digo es que si usted quiere aprender algunas palabritas claves, no falte, ademas traiga donde escribir.
Y para iniciar en esta noche, quiero que nos situemos en un momento que asi todo el mundo conoce, en Semana Santa nos colocan los canales nacionales, perliculas de Moises y las plagas de egipto, ¿Si las vieron? Bueno pues entonces nos situaremos allí; el pueblo llevaba aproximadamente 430 años de esclavos en Egipto, y el Señor llama a Moises para que vaya a liberar a los Israelitas; sin embargo lo llama de una manera muy particular; partiendo desde lo conocido hacia lo conocido.
I. Un simple instrumento: Éxodo 3:2 "Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía."
La palabra (סְנֶה) seneh significa "zarza" o "arbusto espinoso". No se refiere a un árbol grande, fuerte o hermoso, sino a un arbusto pequeño, común y lleno de espinas que crecía en el desierto. Es una palabra muy poco usada en toda la Biblia, ya que prácticamente solo aparece en el relato donde Dios llama a Moisés. Esto hace que la atención no esté en la planta en sí, sino en lo que Dios hizo con ella. Así mismo sucede hoy; tu y yo podemos ser utilizados de manera poderosa por el Gran Creador Todopoderoso; no necesitas ser el más rico o el más educado, pero si necesitas estar dispuesto a recibir con atención la palabra de Dios, ¿A cuántos les gustaría empezar a confiar en esta Palabra, sabiendo que aunque fue escrita por humanos sencillos, contiene el fuego del Dios Todopoderoso?
La gran enseñanza es que Dios escogió algo muy sencillo para mostrar Su gloria. Él pudo aparecer en un palacio, sobre una montaña llena de oro o en un árbol majestuoso, pero prefirió una humilde zarza. De la misma manera, Dios utiliza personas comunes, con limitaciones y debilidades, para transmitir Su mensaje. La Biblia también fue escrita por seres humanos con su propio lenguaje y cultura, pero Dios puso Su mensaje divino en esas palabras humanas. La zarza nos recuerda que el poder no está en el instrumento, sino en Dios que obra a través de él.
II. La Transformación: Éxodo 3:2 "Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía."
La palabra (בָּעַר) ba'ar significa "arder" o "quemarse". En Éxodo 3, el texto dice que la zarza estaba ardiendo continuamente. No fue una llama que apareció por un instante y desapareció; el fuego permanecía encendido todo el tiempo. Sin embargo, la Biblia añade un detalle sorprendente: aunque estaba envuelta en llamas, la zarza no se consumía. Normalmente el fuego destruye todo lo que toca, pero aquí ocurrió un milagro.
Cuando abres la Biblia, no estás leyendo un libro común; estás acercándote a una zarza que arde. La Palabra de Dios es ese fuego que entra en tu mente y tu corazón, quemando el miedo, la culpa y el pecado, pero purificándote para darte vida.
Este detalle enseña una verdad muy importante acerca de Dios. Cuando Dios actúa en la vida de una persona, no la destruye; la transforma. Su presencia purifica, ilumina y fortalece, pero no elimina la personalidad ni la identidad de quien Él usa. Así como la zarza seguía siendo una zarza aunque estaba llena del fuego divino, también Dios trabaja por medio de hombres y mujeres sin dejar de respetar quiénes son. Él cambia el corazón, pero no anula a la persona. ¿Cuántos anhelan que el fuego de la Palabra de Dios transforme sus vidas sin destruirlos, sanando sus heridas?"
III. Mostró Interes: Éxodo 3:3 "Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema."
La palabra (רָאָה) ra'ah significa "ver", "observar" o "prestar atención". En este relato ocurre algo muy interesante: primero Moisés vio la zarza ardiendo, pero luego decidió acercarse para observar mejor aquel fenómeno. Solo cuando Dios vio que Moisés realmente se había detenido para prestar atención, entonces le habló. No fue una conversación casual; comenzó cuando Moisés mostró verdadero interés. Muchos quieren que Dios les hable, pero no se detienen a escuchar. La Biblia sigue ardiendo, sigue viva, sigue llamando, pero solo oyen su voz quienes se apartan de la rutina para prestar atención.
Esta escena nos enseña que Dios habla con más claridad a quienes desean escucharlo. Muchas veces vivimos tan ocupados que pasamos de largo sin detenernos a escuchar la voz de Dios. Cuando dedicamos tiempo para leer la Biblia, orar y reflexionar, abrimos el corazón para que Él nos hable. El principio es sencillo: cuando nosotros decidimos mirar a Dios con atención, Dios nos responde y nos revela Su voluntad. no basta con tener la Biblia cerca; hay que volver el corazón hacia ella.
Cuando Dios le habló a Moisés, se presentó como 'Yo Soy' (Ehyeh), un Dios presente y relacional . Siglos después, Jesús se paró frente a la multitud y usó esas mismas palabras: 'Yo soy la luz, Yo soy el camino, Yo soy el pan de vida'. El mismo Dios que ardió en el desierto para liberar a Israel, es el Jesús que te habla hoy a través de esta Biblia para liberarte a ti.
CONCLUSIÓN
Moisés tuvo que tomar una decisión en el desierto: seguir caminando en su rutina, o desviarse para acercarse a la voz de Dios. Hoy, tú estás en tu propio desierto. Quizás un desierto de problemas familiares, económicos, o de tristeza. Pero esta noche, la Biblia está ardiendo frente a ti.
¿Qué vas a hacer hoy con la voz de Dios? Jesús te está llamando por tu nombre, tal como lo hizo con Moisés. Él quiere darte dirección y victoria. Si tú quieres decirle a Jesús esta noche: 'Señor, quiero dejar de caminar solo en mi desierto, quiero escuchar tu voz, quiero aceptar a Jesús como mi guía y mi salvador', te invito a que te pongas en pie (o levantes tu mano) donde estás. ¡Amén!
(Gancho para mañana): Hoy descubrimos cómo Dios nos da dirección a través de su Palabra. Pero el pueblo de Israel seguía siendo esclavo en Egipto. Necesitaban ser rescatados. ¿Cómo los liberó Dios? ¿Qué tiene que ver la sangre de un cordero inocente con tus propios errores y pecados? Mañana no te puedes perder nuestro Tema 2: 'Egipto – Rompiendo las cadenas'. ¡Te espero!
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