El bautismo del Señor
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Introduccion
Introduccion
El bautismo cristiano es uno de los sacramentos aceptados por nuestra iglesia. Por medio de el morimos al pecado y resucitamos a la vida eterna. El bautismo ha sido comprendido de distintas maneras en la iglesia. En ocasiones se entenderá como perdón de pecados, otras veces se entenderá como inclusión en el nuevo pacto. Se h debatido si deben bautizarse solo los adultos o si es posible que los niños también lo hagan. Asi mismo, se debate sobre si el bautismo protestante es diferente del catolico y que debe hacer una persona bautizada en el ritual catolico cuando llega a una iglesia protestante.
Preparando el camino
Preparando el camino
El texto de hoy tiene como uno de sus protagonistas a un hombre llamado Juan y de profesión “Bautista”. Este hombre se dice que estaba en el desierto de Judea, su descripción es muy puntual. Es un hombre con pelo de camello, cinto de cuero y que se alimenta de langostas y miel silvestre. La descripcion de la vestimenta parece un eco de la vestimenta de Elias y el tipo de alimentación parece llevarnos a pensar en el estilo de vida asceta. En la epoca del Señor hubo un grupo que se separó de los fariseos y se fue a vivir al desierto, es el grupo de los llamados “comunidad de Qumran”. Algunos autores han intentado vincular a Juan con este grupo aunque no tenemos evidencia interna o externa que lo confirme. Lo que es real es que Juan está predicando y tiene un mensaje importante para compartir.
El mensaje de Juan está enfocado a la penitencia. “Arrepientanse porque el Reino de los cielos” se ha acercado. Este concepto “reino de los cielos” era esperado por los judios del segundo templo puesto que ellos esperaban ser liberados de sus conquistadores. Habia algunas diferencias respecto a que significaba (algunos pensaban en una teocracia y otros en que literalmente Dios volviera y se convirtiera en el rey)
Como hemos dicho anteriormente para Mateo el termino “reino de los cielos” es fundamental. Ya desde los primeros capitulos nos ha puesto a los reinos del mundo en opocisión al reino de los cielos. Nuevamente en este pasaje, Mateo hará mención de este “reino”. Y resalta el llamado de Juan el Bautista porque uno supondría que si los israelitas estaban esperando “el reino de los cielos” como una promesa, no tendrían que hacer nada para participar de ella. Podemos ver En el v.9 como les dice a los fariseos y saduceos que ni siquiera se les ocurra pensar que por ser hijos de Abraham Dios los va a contar dentro de su reino. Mateo nuevamente nos va a presentar una escena inusual y es el hecho de que fariseos y saduceos están juntos. Sabemos que esto podría ser inexacto puesto que tenian diferencias teologicas irreconciliables. A Mateo esto no parece importarle mucho puesto que desde un punto de vista teologico ambas posturas (fariseos y saduceos) están en el mismo saco. Mateo los llama “Camada de viboras” talvez en un intento de ejemplificar la habilidad de las viboras para escapar del fuego (el castigo).
A nosotros este texto nos debe alertar respecto a nuestra actitud frente a la cercanía del reino.. En primer lugar porque El mensaje del bautista es identificado como un mensaje puesto por Dios mismo (asi se cumplió la profecia de Isaias). En segundo lugar porque para Juan la cercanía del Reino de Dios es una excelente oportunidad para el arrepentimiento . Finalmente esta cercania es una oportunidad para poder tener una vida libre de pecado. El texto dice que “cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el Jordan” (v.6) mostrando de esta manera una promesa mas de Dios en el profeta Ezequiel 36:26. Sin embargo , aunque dice que los fariseos y saduceos acuden hacia donde él está, rapidamente son confrontados con 2 imagenes de juicio. La primera es una imagen del hacha y la segunda es una imagen de fuego, en ambas el mensaje es el mismo: es necesario dar muestras de arrepentimiento. Usualmente nos sentimos lejos de los fariseos y saduceos sin embargo es posible que en ocasiones prefiramos estar huyendo del castigo antes que proceder al arrepentimiento. Quizá nos hemos sentido comodos respecto a nuestra propia religiosidad, sin embargo la confrontación de Juan es “produzcan frutos de arrepentimiento”. Es un vida llamada a creer y a fructificar.
La perfecta justicia
La perfecta justicia
Por otra parte, Mateo introduce la figura de Jesús y su primera intervención (sus primeras palabras). Nos muestra a Jesús en la fila de los pecadores y dispuesto a ser bautizado. Mateo nos dice que tiene lugar un pequeño dialogo entre Jesús y Juan en donde Juan se opone a bautizarlo. Para entender esta opocisión tenemos que ver que previamente Juan está contando que viene uno de quien él no tiene la dignidad suficiente como para poder desatar su calzado y además este que viene es mucho mas poderosos ya que, si Juan bautiza con agua, quien viene después de Él trae el Espiritu Santo y fuego.
Se entiende perfectamente que Juan reconozca en Jesús a este hombre que es mucho mas digno y mucho mas poderoso que Él, por lo tanto es perfectamente entendible que quien deba bautizar sea Jesús a Juan y no al revés. Para quienes estamos leyendo esto y estamos siguiendo el relato de Mateo esta escena nos debe de sorprender. Ya nos ha dicho Mateo que Jesús es Hijo de Dios y Juan nos ha dicho que es mucho mas importante que Él, entonces ¿Que clase de Hijo de Dios es este que acepta ser bautizado por alguien inferior a Él? (Ulrich Luz).
Para entender esta pregunta tenemos que oir que contesta Jesus ante la negativa de Juan. El Señor le dice a Juan que es necesario cumplir “toda justicia”. Este concepto “justicia” será un tema recurrente para Mateo y lo podemos entender como “todo lo bueno (voluntad de Dios) que el ser humano está obligado a cumplir”. De esta manera, el bautismo de Juan (que representa arrepentimiento y transformación) forma parte de esta “justicia”. Si bien, el bautismo de Juan no es “toda justicia” si forma parte de esta “toda justicia”.
Y entonces vemos al Señor dispuesto a hacer todo lo que es “justo” aunque ello implique ser bautizado por alguien inferior a Él. De esta manera vemos que la primera afirmación que Mateo hizo de Jesús ha sido cumplida. Jesús es el Emanuel, el Dios con nosotros. Quien solidariamente no aprovechó su divinidad para excluirse de nada que Dios considerará Justo, si no que antes bien se despojó de esa divinidad y se humilló en obediencia al Padre para poder cumplir con la perfecta voluntad del Padre.
Ahora para cerrar esta escena de la perfecta voluntad de Cristo, Mateo nos va a mostrar un segundo titulo para Jesús. En cuanto Él sale de las aguas, el cielo se abre, el Espiritu desciende sobre el Señor y una voz lo llama “mi Hijo amado en quien me complazco”. No se trata de que Jesús se hizo Hijo de Dios en este momento (recordemos que Mateo nos aclaró desde un principio que Él era hijo de Dios). Se trata de la respuesta del Padre ante el acto de obediencia perfecta de su amado Hijo.
Este pasaje nos invita a cumplir la perfecta justicia de Dios. Ha participar de una vida de arrepentimiento y de producir frutos. Este nuevo rey no se aprovecha de su alto valor para eximirse de la voluntad de Dios. Su solidaridad con el mundo (Emanuel) inicia caminando Él mismo el camino de la obediencia. De tal manera que nadie pueda decir que no es posible hacerlo. Ahora hay una esperanza hacia esta perfección. Mas tarde Mateo nos dirá que los seres humanos también podrán ser llamados “hijos de Dios” si ellos también participan en la construcción del Reino (Bienaventurados los pacificadores)
Escuchemos hoy esta promesa y caminemos hacia la voz que nos dice “este es mi Hijo amado en quien mi alma se complace”
