EL DIOS QUE VE | GENESIS 16:7-16

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INTRODUCCIÓN:

- En el pasaje de hoy nos narra el viaje que Agar emprendió cuando huía de la casa de Sara y Abram debido a la forma en que la estaba tratando. Todo como consecuencia de que Sara la ofreciera a Abram para tener un hijo por medio de ella y que Agar una vez embarazada, menospreciara a su señora.
- Ahora ella va por el desierto, parece que con rumbo a Egipto nuevamente, pero en el camino tuvo un encuentro con un ser identificado como “El Ángel del Señor”, con quien tuvo una conversación y le habló sobre el hijo que esperaba en su vientre.
- Este día nos detendremos a meditar en este ser, y ver de qué manera entendemos su existencia a lo largo del Antiguo Testamento. Por eso.

Proposición:

Tres formas en las que Dios obra cuando estoy en aflicción.

I. DIOS ME VE EN MI AFLICCIÓN (VV. 7-8)

A. El ángel del SEÑOR la halla — no ella a Él (v. 7)

v. 7 — "la halló" (מָצָא, matsa) El verbo implica un encuentro que resulta de una búsqueda activa, no un tropiezo casual. El sujeto de la búsqueda es Dios, no Agar — ella huía de alguien, no hacia Dios

B. La ubicación no es casualidad: junto a la fuente, en el camino de regreso a Egipto — Dios la intercepta justo cuando ella busca huir de la voluntad divina hacia su propia solución (v. 7)

C. La pregunta el corazón: "¿De dónde vienes y a dónde vas?" (v. 8)

D. La confesión honesta de Agar: "Huyo de delante de Sara mi señora" (v. 8)

APLICACIÓN:

Dios no es un Dios ausente del dolor y el sufrimiento. Él está cercano, de hecho se involucra en la circunstancia.
Las soluciones humanas son infructuosas en producir un gozo duradero:
Estás triste por algún motivo: Ponte borracho
Tienes un pleito en tu hogar: Abandona tu hogar — Vete a manejar un rato , dejar de dirigir la palabra a la persona involucrada—
Buscar lugares de placer para “olvidar todo por un momento” — no termina con el conflicto.
Agar estaba huyendo a Egipto, la salida sencilla pero que no solucionaba nada y allí intervino el Señor. De igual modo el Señor ve nuestro momento de angustia, ve nuestra aflicción e interviene en la historia...
Transición: Pero ver no es suficiente si Dios solo observara desde lejos. El texto muestra que Su ver se traduce en acción — Dios no solo la ve, la encuentra con una palabra que reordena su vida.

II. DIOS ME GUÍA EN MEDIO DE LA AFLICCIÓN (VV. 9-12)

La intervención de Dios transforma el panorama. En este pasaje, con una sola instrucción, el Señor reordenó los planes, la vida y el futuro de Agar y su hijo Ismael. y curiosamente lo hace a través de un llamado al orden:

A. El mandato a la sumisión (9):

"Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano" (v. 9) Dios no elimina la aflicción de Agar; la envía de regreso al lugar de la prueba, ahora bajo Su providencia declarada.
La forma nuestra de solucionar todo es escondernos o huir. Tememos ser responsables de nuestros actos. Pero aquí, Dios le dice a Agar lo que debe hacer, aunque deba pasar por un momento desagradable: ir, dar la cara, y respetar la autoridad de Saraí, su señora.
No significa que Dios aprueba el maltrato de Sarai, pero sí indica que Dios llama a Agar a someterse voluntariamente a la misma aflicción que antes soportaba por fuerza. Hay una diferencia cualitativa entre sufrir bajo opresión y someterse en obediencia

 B. La promesa de multiplicación: "No podrá contarse a causa de la multitud" (v. 10)

Es la misma estructura enfática usada en las promesas abrahámicas (cf. 22:17), lo cual es notable: Dios extiende a esta mujer egipcia una promesa con la misma fuerza gramatical que la dada al patriarca del pacto.
Esa promesa de que su hijo será cabeza de una nación tuvo su cumplimiento en el pueblo Árabe.

C. La profecía sobre el hijo que viene (vv. 11-12)

Su nombre — Ismael, "Dios oye" — un monumento viviente a esta misma verdad
Su carácter — indómito, "como asno montés"
v. 12 — "como asno montés" (פֶּרֶא אָדָם, pere adam) No es un insulto en el sentido moderno; describe una criatura indómita, libre, imposible de domesticar — una descripción profética asombrosamente precisa del carácter beduino que caracterizaría a los descendientes de Ismael.
Su destino — en tensión permanente, viviendo "delante de todos sus hermanos"
Transición: Frente a esta palabra que reordena todo su futuro, Hagar responde no con resistencia, sino con adoración. Y en esa adoración descubrimos la tercera dimensión de nuestra proposición.
— APLICACIÓN:
El mandato de Dios a Agar es incómodo para la sensibilidad moderna: "regresa y sométete". No dice "te voy a sacar de esa situación" — dice "vuelve a ella, pero ahora bajo mi promesa".
Ilustración: Esto no es diferente de lo que Dios hace muchas veces hoy — no siempre nos saca del trabajo difícil, del matrimonio en proceso de restauración, o de la circunstancia dolorosa. A veces la respuesta a la oración es la fortaleza para regresar, no la puerta de escape. Como escribió Pablo mucho después: "Cada uno permanezca en el estado en que fue llamado" (1 Corintios 7:17 -24) — no como fatalismo, sino como confianza en que Dios obra dentro de la circunstancia, no solo fuera de ella.
1 Corintios 7:17–24 LBLA
17 Fuera de esto, según el Señor ha asignado a cada uno, según Dios llamó a cada cual, así ande. Y esto ordeno en todas las iglesias. 18 ¿Fue llamado alguno ya circuncidado? Quédese circuncidado. ¿Fue llamado alguno estando incircuncidado? No se circuncide. 19 La circuncisión nada es, y nada es la incircuncisión, sino el guardar los mandamientos de Dios. 20 Cada uno permanezca en la condición en que fue llamado. 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes; aunque si puedes obtener tu libertad, prefiérelo. 22 Porque el que fue llamado por el Señor siendo esclavo, liberto es del Señor; de la misma manera, el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. 23 Comprados fuisteis por precio; no os hagáis esclavos de los hombres. 24 Hermanos, cada uno permanezca con Dios en la condición en que fue llamado.
La promesa no elimina el llamado a la obediencia presente. Dios le da a Agar una razón para regresar — pero el regreso mismo sigue siendo un acto de fe, dado antes de ver el cumplimiento.

III. DIOS TRANSFORMA LA AFLICCIÓN EN ADORACIÓN (VV. 13-16)

— Esta parte de la historia culmina con Agar ya no huyendo y buscando su propia solución, sino obedeciendo a Dios — creyendo en su promesa— y actuando en dirección.

A. Agar reconoce al que le habló como el SEÑOR mismo (v. 13a)

— porque el Ángel del Señor es Dios mismo. Es una Teofanía (revelación de Dios), en ese sentido, Juan dice que a DIOS nadie le vió jamás, sin embargo en varios pasajes del AT cuando alguien vio al Ángel del Señor, llegó a concluir que vio a Dios.
— Esto nos hace concluir que el Ángel del Señor es Jesucristo mismo pre-encarnado.

B. Ella le da un nombre — el único caso en toda la Escritura donde un ser humano nombra a Dios: El-roi, "Tú eres Dios que ve" (v. 13b)

C. Su asombro se vuelve pregunta teológica: "¿No he visto también aquí al que me ve?" (v. 13c)

Agar creció en Egipto, en una cultura que tenía muchos dioses. Pero ahora conocía al Dios vivo que la vio en su dolor.
Sus dioses egipcios solo le exigían devoción pero no podían verla: era una relación a personal.
Ahora esta mujer ha comprobado la realidad de que El Señor, Dios de Abram es el Dios que Vive y no solo que vive, sino que se interesa por los que sufren.

D. El recordatorio permanente: el pozo Beer-lahai-roi, "pozo del Viviente que me ve" (v. 14)

E. La obediencia que sigue a la revelación: ella regresa, da a luz, y Abram confirma la palabra nombrando al niño Ismael (v. 15)

Después de esta experiencia, Agar regresó a Hebrón, a Abram y Saraí, sin duda contándoles sobre su experiencia con Dios. Sin duda hubo un tiempo de arrepentimiento y acción de gracias por parte de los tres, y decidieron vivir juntos tan amigablemente como la situación lo permitiera, y con la ayuda de Dios.
— Para aquella cultura— El dar nombre a un niño es una señal de autoridad. Es por eso que los padres elegían un nombre para sus hijos.
En este caso particular, Agar recibió el nombre de Ismael en su encuentro con el Ángel del Señor.
El texto manifiesta que Abram puso por nombre Ismael, al hijo de Agar Cuando nació. Abram, en obediencia a la revelación recibida por Agar, lo llamó Ismael y lo
crio como su hijo.

 F. La nota histórica ancla el relato en la realidad: Abram tenía 86 años (v. 16)

Aun no ha llegado el hijo de la promesa...

APLICACIÓN

En medio de la aflicción, la voz de Dios es nuestra dirección. Y cuando Dios nos dirija Él tornará lo que hoy es angustia en adoración.
Agar volvió a casa de Saraí ahora con la certeza de que el Dios vivo la vio y vino a su encuentro. ¡Fue vista!
Uno de los reclamos frecuentes en este mundo es “¡no ves lo que hago!”.
Cuando creemos merecer algo más de crédito en el trabajo
Cuando creemos merecer más reconocimiento en el hogar.
Cuando creemos que merecemos más obediencia o respeto (como padres)
Cuando creemos que necesitamos más comprensión (como hijos)
Cuando creemos que necesitamos o merecemos más tiempo para cumplir un deber.
¡Dios sí nos ve!
Dios está atento a nuestro sufrimiento. No es un dios lejano e impersonal.

- Conclusión

Agar tuvo un encuentro. No tenía promesa escrita a su nombre, pero recibió una palabra que la sostuvo. Y dejó, en medio del desierto, un pozo con un nombre que ha sobrevivido cuatro mil años: El-roi — el Dios que ve.
Si Dios vio a Agar — una extranjera, una esclava, una mujer huyendo de su propio fracaso hacia el desierto — entonces ningún afligido está verdaderamente fuera de Su vista. La pregunta no es si Dios te ve. La pregunta es si tú, como Agar, estás dispuesto a reconocer al que te ve, y a responder con la misma obediencia sencilla que ella mostró: regresar, someterte, y confiar en la palabra que Él te ha dado.
Quiero terminar esta mañana preguntándote:
Hermano; ¿de donde vienes y hacia donde vas?
¿Estás huyendo de Dios?
¿Estás huyendo del conflicto?
¿Estás yendo lejos de lo que hoy es una carga en tu matrimonio?
¿Estás yendo hacia tu propio Egipto?
— ¡Dios te ve! Dios ve tu carga y Su respuesta es la misma para ti y para mi hoy: Dios sabe hacia donde vas, pero Él tiene una Palabra para dirigir tu vida al lugar donde Él tiene un propósito para ti.
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