S6 | Afirmados en Cristo: ¿Donde descansa tu seguridad?

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 2 views
Notes
Transcript

INTRODUCCIÓN

Todo hijo tiene dos documentos en casa: uno cambia constantemente; el otro nunca cambia.
Usted conoce la escena. Llega el boletín de calificaciones. Si las notas son buenas, el niño lo entrega orgulloso; si son malas, lo esconde en la mochila. Ese documento refleja su desempeño, y ese desempeño cambia con el tiempo.
Pero en esa misma casa hay otro documento, guardado en una gaveta: el acta de nacimiento. Nadie la revisa cada trimestre. Nadie la corrige. No mejora cuando el niño saca buenas notas ni se anula cuando reprueba.
INDEPENDIENTEMENTE DE COMO LLEGUEN ESAS CALIFICACIONES… ESA TARJETA...JAMAS PUEDE ANULAR EL ACTA DE NACIMIENTO—> JAMAS ESE HIJO DEJARA DE SER HIJO. Su desempeño importa. Sus padres desean verlo crecer.
Juan escribe a una iglesia sacudida. Falsos maestros habían salido de entre ellos afirmando conocer a Dios, y su salida dejó a muchos creyentes preguntándose:
«¿Y yo? ¿Realmente pertenezco al pueblo de Dios?» En los versículos anteriores,
Juan confrontó la falsa profesión de fe: conocer a Dios se evidencia en la obediencia, y caminar en la luz se evidencia en el amor al hermano.
Pero antes de exhortarlos diciendo: «No améis al mundo» (1 Jn. 2:15), se detiene, mira a la familia de Dios y vuelve a afirmar quiénes son.
En medio de todo esto....El creyente comienza a medir su posición delante de Dios por cuánto conoce, cuánto sirve, cuántas tentaciones vence o qué clase de semana espiritual tuvo.
Cuando ve progreso, se siente cerca de Dios. Pero cuando tropieza o su comunión se enfría,
comienza a preguntarse si Dios todavía lo recibe. El peligro no es crecer lentamente.
El peligro es creer que nuestra aceptación delante de Dios crece o disminuye al mismo ritmo que nuestro crecimiento espiritual.
Eso sigue ocurriendo hoy. En esta congregación hay creyentes en diferentes etapas: algunos apenas comienzan,
otros están librando intensas batallas espirituales y otros llevan décadas caminando con Cristo.
Diferente madurez. Diferente crecimiento. Pero un mismo fundamento.
Y Juan quiere que todos recuerden cuál es el documento que realmente define su posición delante de Dios.
12 Os escribo a vosotros, hijos porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os he escrito a vosotros, niños, porque conocéis al Padre. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno. 

Pregunta dominante

¿Sobre qué descansa realmente tu seguridad delante de Dios: sobre la obra perfecta de Cristo o sobre tu propio crecimiento espiritual?

TRANSICIÓN AL PUNTO I

Juan comienza con la verdad que sostiene a toda la familia de Dios:
“Vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.”1 Juan 2:12
Ese es el fundamento común.

PUNTO I — El fundamento de nuestra posición (v.12)

12 Os escribo a vosotros, hijos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
Pregunta: ¿Que tenemos en común como hijos de Dios? Mire a a su lado y medite en esta pregunta.
A.¿A quienes se esta refiriendo JUAN EN ESTE SEGMENTO DEL VERSO 12?
("hijitos")
Es el término que envuelve a todos los que pertenecen al Señor;
Todo creyente ahora recibió el derecho dado por Cristo de ser llamado HIJO, de pertenecer a la familia de Dios.
(Juan 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;"
Esto se obtiene únicamente luego de haber sido convencido por el Espíritu Santo de pecado,
haber sido guiado a arrepentimiento y Haber creído en Jesucristo.
Juan no escribe “ les escribo a ustedes hijos para que sean perdonados”.
Escribe... YA LO SON. Se dirige a gente que ya está adentro. Que forman parte. GENTE QUE SON.
B. Qué les afirma: el perdón por causa de su nombre
"Han sido perdonados" la frase en el original lo presenta como algo consumado cuyo efecto permanece. EN OTRAS PALABRAS, YA ESTA HECHO Y ASI QUEDO PARA SIEMPRE.
No describe un perdón que esta y luego no esta, que aparece y desaparece basado en cuan bien hago las cosas, cuan bien me desempeño como hijo
SI NO...QUE NOS PRESENTA—> una obra consumada, ya hecha cuyos efectos permanece para siempre.
"Por causa de su nombre": el nombre representa todo el carácter de la persona tal como se ha dado a conocer (Sal 9:10; 20:7).
El fundamento del perdón, LA BASE SOLIDA DEL PERDON—->ESTA EN Aquel que perdona NO en el mérito del perdonado.
OSEA NO ESTA BASADO EN esfuerzo, buen trabajo o la buena conducta que hace que una persona merezca premio, aplausos o un reconocimiento.
EL PERDON NO ESTA BASADO EN ESTO.
REFERENCIAS.
— Pedro resume a todos los profetas con la mismas palabras de Juan: los que creen reciben perdón de pecados . Hechos 10:43 por su nombre
Hechos de los Apóstoles 10:43 "De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre."
— ¿DONDE ESTA ELPERDON? ¿DE DONDE VIENE ESTE PERDON?: por su sangre, según las riquezas de su gracia.
En Cristo, no en nosotros. Por gracia, no por logro.Efesios 1:7—> en él
— ¿QUe produce?:"el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."
Verbo en presente. No lo tuvimos; lo tenemos. Colosenses 1:13–14
Lucas registra la predicación de Pedro, Pablo la desarrolla a manera de enseñanza y Juan la afirma pastoralmente.
Los tres anuncian la misma verdad: el perdón descansa en Cristo.
2. ARGUMENTACIÓN —-ENTONCES
¿PODEMOS GANAR EL PERDON DE DIOS?
Si el perdón se da, se otorga....por causa del nombre de Cristo, su base queda enteramente fuera de nosotros.
USTED Y YO NO PODEMOS GANAR NI MEJORAR LO QUE SOLO CRISTO DA.
USTED Y YO NO TENEMOS LA CAPACIDAD DE MANTENER LO QUE SOLO CRISTO PUEDE SOSTENER.
"Pero yo no me siento perdonado hoy." LA PALABRA QUE ENCONTRAMOS AQUI NO DESCRIBE TU SENTIR...
describe un hecho consumado, al que ya ya fue hecho.. que sigue vigente mientras tú dudas, luchas o duermes.
3. ILUSTRACIÓN
4. APLICACIÓN
Si estás en Cristo, tus pecados te han sido perdonados por causa de su nombre.
NO ES UNA REALIDAD QUE TIENES QUE VOLVER A CONQUISTAR; es una realidad que debes creer y desde la cual debes vivir.
Muchos venimos midiendo nuestra aceptación delante de Dios por el dia que tuvimos, la semana, que tuvimos, el mes que tuvimos, el año que tuvimos, la vida que hemos vivido. (MUCHOS VIVEN EN ESCLAVITUD)
TENGO EXCELENTES NOTICIAS! —> Esa medida es falsa desde el principio.
ES LO QUE EL DIABLO QUIERO LOGRAR POR MEDIO DE LOS FALSOS MAESTROS
POR UN LADO FALSA CONFIANZA
POR OTRO LADO DUDA Y MIEDO ANTE LA PALABRA QUE YA HA SIDO DECLARADA Y MANIFESTADA.
Refrán:Todos entramos a la familia de Dios por la misma puerta: ES LA PUERTA DE SU perdón por causa del nombre de Cristo.
5. TRANSICIÓN AL PUNTO II
"Juan escribe a toda la familia y les recuerda el mismo fundamento. PRESTEMOS ANTENCIO: dentro de esa misma familia hay una distincion de grupos.
Y empieza por los que más tiempo llevan caminando."

PUNTO II — LOS NIÑOS (1 Juan 2:13c)

"Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre."1 Juan 2:13c

Pregunta

¿Qué caracteriza al creyente que comienza la vida cristiana?

1. EXPLICACIÓN

A. El niño espiritual pertenece a la familia

Cuando pensamos en un niño, pensamos en alguien que apenas comienza la vida.
Necesita alimento, cuidado y dirección. Todavía aprende, pregunta y tropieza con facilidad. Pero una cosa nunca está en duda: es hijo.
Así ocurre en la vida espiritual.
Hay creyentes que apenas comienzan su caminar con Cristo. Todavía conocen poco, necesitan crecer y desarrollar discernimiento. Sin embargo, Juan no los avergüenza ni los menosprecia.
Les recuerda quiénes son:
"Habéis conocido al Padre."1 Juan 2:13c
El creyente nuevo no está tratando de entrar en la familia de Dios.
Ya pertenece a ella.

B. ¿Qué significa conocer al Padre?

Conocer al Padre no significa saber mucho de teología.
Significa haber entrado en una relación real con Dios.
El creyente nuevo quizá todavía no pueda explicar muchas doctrinas, pero sabe algo fundamental:
Dios ahora es su Padre.
Juan lo explica en su evangelio:
"Mas a todos los que le recibieron... les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."Juan 1:12
No llegaron a ser hijos por alcanzar madurez.
Llegaron a ser hijos porque recibieron a Cristo.
Y Pablo añade:
"Por cuanto sois hijos, Dios envió... el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!"Gálatas 4:6
La filiación no es el premio de la madurez.
Es el comienzo de la vida cristiana.

C. Pero los hijos deben crecer

Aunque la relación con Dios es verdadera, todavía debe desarrollarse.
Pedro escribe:
"Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis."1 Pedro 2:2
El creyente nuevo necesita aprender la Palabra, crecer en obediencia y desarrollar discernimiento.
No hay vergüenza en comenzar como niño.
El problema sería quedarse allí.

2. ARGUMENTACIÓN

La iglesia suele cometer dos errores.
El primero es exigir al creyente nuevo una madurez que todavía no tiene.
El segundo es conformarse con que nunca crezca.
Pablo advierte: "Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina."Efesios 4:14
El creyente inmaduro puede ser fácilmente engañado, no porque no ame a Dios, sino porque todavía necesita discernimiento.
Juan afirma su identidad.
Pablo recuerda su responsabilidad.
Las dos cosas son necesarias.

3. APLICACIÓN

Si has comenzado recientemente tu caminar con Cristo, alégrate. GOZATE!
Ya conoces al Padre.
Ya perteneces a su familia.
Pero no confundas el comienzo con la meta.
Aliméntate de la Palabra, aprende de creyentes maduros y sigue creciendo.
Si llevas años en la iglesia, pregúntate:
¿Estoy creciendo en conocimiento, discernimiento y obediencia, o sigo reaccionando como un niño espiritual?
Y como iglesia, cuidemos a nuestros niños espirituales.
No necesitan reglamentos impuestos.
Necesitan alimento, paciencia y dirección.

4. ILUSTRACIÓN

Piense en alguien que acaba de recibir la ciudadanía de un país.
Todavía tiene mucho que aprender sobre sus leyes y costumbres, pero ya pertenece a ese país.
Aprenderá como ciudadano, no para convertirse en ciudadano.
Así ocurre con el creyente nuevo.
No crecemos para llegar a ser hijos; crecemos porque ya somos hijos.

5. TRANSICIÓN

Juan ha hablado de quienes apenas comienzan y les recuerda que conocen al Padre.
Pero los hijos no permanecen niños para siempre.
Ahora Juan dirige su atención a quienes han comenzado a madurar:
los jóvenes.
Tomando en cuenta los ajustes que hicimos, preparé una versión equilibrada para unos 8 minutos. Conserva el desarrollo expositivo, todas las referencias cruzadas importantes y culmina con la ilustración de Jesús en el desierto, que ahora funciona como el clímax del punto.

PUNTO III — LOS JÓVENES (1 Juan 2:13b, 14b)

"Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno... Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno."

Pregunta del punto

¿De dónde proviene la fortaleza para vencer al maligno?

I. LA ILUSTRACIÓN NATURAL DE UN JOVEN

Lo que vemos en la vida cotidiana

Cuando pensamos en un joven, pensamos en alguien que está en la etapa de mayor vigor.
Tiene fuerza.
Tiene energía.
Ya no necesita que lo carguen.
Pero también es la etapa de mayor confrontación.
El joven pelea batallas que el niño todavía no conoce.
Lucha con sus deseos.
Lucha con sus decisiones.
Lucha por definir a quién seguirá.
Y precisamente en esa lucha se forma la fortaleza.
Un joven no se hace fuerte descansando.
Se hace fuerte resistiendo.

La conexión con el texto

Así ocurre también en la vida espiritual.
Dentro de la familia de Dios hay creyentes que ya no son recién nacidos, pero que todavía no han alcanzado la madurez de los padres espirituales.
Están en medio del combate.
Y observe cómo los describe Juan.
No resalta lo que todavía les falta.
Resalta tres características.
Son fuertes.
La Palabra de Dios permanece en ellos.
Han vencido al maligno.

II. ¿QUIÉNES SON LOS "JÓVENES"?

"Os escribo a vosotros, jóvenes"

Juan utiliza la palabra neanískoi.
Una vez más, no está hablando principalmente de edad biológica.
Describe una etapa del crecimiento espiritual.
Son creyentes que ya no son niños espirituales.
Han comenzado a discernir entre la verdad y el error.

Referencia cruzada — Efesios 4:14

Pablo describe esa madurez diciendo:"...para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina..."
El niño espiritual muchas veces ni siquiera percibe el peligro.
El joven sí lo percibe.
Y precisamente porque lo percibe,
entra en la batalla.

III. ¿DE DÓNDE VIENE SU FUERZA?

"Sois fuertes" Aquí llegamos al corazón del pasaje.

Juan afirma: "Sois fuertes."
Pero inmediatamente explica la razón.
No dice:"Son fuertes y además tienen la Palabra."
Como si fueran dos cualidades distintas.
Dice: "...y la Palabra de Dios permanece en vosotros."
La fuerza no nació dentro de ellos.
Proviene de la Palabra que permanece en ellos.

¿Qué significa "permanece"?

Este verbo es muy importante para Juan.
No dice que la Palabra los visitó.
No dice que la escucharon alguna vez.
Dice que permanece.
Se quedó.
Echó raíces.
Habita en ellos.
Ya no es solamente un texto que recuerdan.
Es una verdad que gobierna su manera de pensar, decidir y vivir.

Referencia cruzada — Juan 15:7

Jesús había dicho:"Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros..."
Permanecer en Cristo incluye permitir que Su Palabra permanezca en nosotros.
No es una visita ocasional.
Es una residencia permanente.

Referencia cruzada — Efesios 6:10

Por eso Pablo comienza la armadura de Dios diciendo:
"Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza."
Observe el énfasis.
No dice:
fortalécete en tu voluntad;
fortalécete en tu disciplina;
fortalécete en tu carácter.
Dice:"En el poder de su fuerza."
El creyente fuerte no descubrió recursos escondidos dentro de sí.
Aprendió de dónde proviene la verdadera fortaleza.

Referencia cruzada — Salmo 119:11

El salmista ya lo había entendido:
"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti."
La Palabra que solamente conocemos nos informa.
La Palabra que permanece en nosotros nos sostiene.

IV. ¿CÓMO VENCEN AL MALIGNO?

"Habéis vencido al maligno"

Juan añade una tercera característica.
Han vencido al maligno.
Observe el tiempo del verbo.
No dice: "Vencerán."
Ni dice: "Están intentando vencer."
Dice: Habéis vencido."
Esto no significa que ya no sean tentados.
Significa que han experimentado victorias reales sobre las tentaciones del enemigo.
Y esas victorias fueron posibles porque la Palabra permanecía en ellos.
Observe también algo importante.
Juan no dice que esa victoria los coloque en un nivel superior delante de Dios.
Siguen descansando sobre el mismo fundamento que los hijitos del versículo 12.
Su aceptación delante de Dios sigue dependiendo únicamente de Cristo.
La victoria no los hizo más aceptados.
Los hizo más semejantes a Cristo.

V. EL PRINCIPIO DEL PASAJE

Aquí debemos tener cuidado.
Podríamos escuchar:"Sois fuertes."
Y pensar que la vida cristiana consiste simplemente en esforzarse más.
Muchos viven así. Prometen. Fracasan. Se avergüenzan. Y vuelven a empezar.
Pero Juan presenta una causa completamente diferente. La fuerza no nace del esfuerzo humano.
Nace de la Palabra que permanece.Por eso la verdadera batalla se prepara antes de que llegue la tentación.
Nadie aprende a manejar una espada en mediola guerra.
La fortaleza espiritual se cultiva diariamente en comunión con la Palabra.
Cuando llega la prueba, simplemente sale lo que ya permanecía en el corazón.

VI. APLICACIÓN

Si Dios te ha dado fuerza para resistir,
no la atribuyas a tu carácter.
Atribúyela a la Palabra que Él ha hecho permanecer en ti. Y protégela.
Un creyente que deja de alimentarse de la Escritura no se vuelve débil de un día para otro.
Se debilita lentamente, hasta que llega la prueba y descubre que no tiene con qué responder.
Quizá hoy estás peleando una batalla que nadie conoce.
Escucha lo que Juan te recuerda.
La victoria no depende de cómo te sientas hoy.
Depende del Dios cuya Palabra permanece en ti.
Y quizá también has estado viviendo de la fe de otros.
Del sermón del domingo.
Del conocimiento bíblico de alguien más.
Pero Juan dice que la Palabra debe permanecer en vosotros.
La comunión con Dios no puede ser prestada.

VII. ILUSTRACIÓN

Jesús en el desierto

Pensemos por un momento en nuestro Señor.
Después de cuarenta días de ayuno en el desierto, Satanás vino a tentarlo.
Era un momento de debilidad física.
Tenía hambre.
Estaba cansado.
Y precisamente allí comenzó el ataque.
Observe cómo respondió Jesús.
No discutió con el diablo.
No apeló a sus emociones.
No respondió con razonamientos humanos.
Tres veces respondió exactamente igual:
"Escrito está..." (Mateo 4:4, 7, 10).
La Palabra de Dios gobernaba su mente.
Habitaba en su corazón.
Y fue esa misma Palabra la que desenmascaró cada mentira del enemigo.
Así venció el Señor.
Y eso es exactamente lo que Juan está describiendo.
Cuando dice que los jóvenes son fuertes porque la Palabra permanece en ellos, no está presentando un método nuevo.
Está señalando el mismo camino que recorrió Cristo.
La batalla espiritual no se gana improvisando.
Se gana cuando la Palabra ya permanece en nosotros antes de que llegue la tentación.

Conexión con el texto

Por eso Juan puede decir:
"Sois fuertes... la Palabra de Dios permanece en vosotros... y habéis vencido al maligno."
La fuerza no nace del creyente.
Nace de una vida gobernada por la Palabra de Dios.

Frase memorable

"La batalla revela la fuerza; la Palabra la produce."

VIII. TRANSICIÓN AL PUNTO IV

Hasta aquí Juan nos ha mostrado a los creyentes que comienzan y a los que están en medio del combate.
Ahora dirige su mirada al último grupo.
Los padres espirituales.
Y sorprendentemente, no destaca sus años, sus ministerios ni sus victorias.
Les recuerda una sola cosa.
Y esa sola cosa basta.

Observación homilética

Esta versión mantiene un desarrollo cercano a los 8 minutos, con un equilibrio entre explicación, referencias cruzadas, aplicación e ilustración. El clímax recae sobre Cristo en el desierto, haciendo que la aplicación final brote naturalmente del ejemplo del Señor y no de una analogía externa, lo que fortalece el carácter expositivo del sermón.

PUNTO IV — LOS PADRES (1 Juan 2:13a, 14a)

"Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio."

Pregunta central

¿Qué distingue al creyente espiritualmente maduro?

I. LA ILUSTRACIÓN NATURAL DE UN PADRE

Lo que vemos en la vida cotidiana

Cuando pensamos en un padre, pensamos en alguien que ha recorrido un largo camino.
Ha conocido alegrías y también sufrimientos.
Ha pasado por distintas estaciones de la vida.
Con los años aprendió que la verdadera fortaleza no está en la energía de la juventud, sino en la sabiduría que produce la experiencia.

¿Cómo se refleja esa madurez?

Ya no necesita demostrar quién es.
Con calma aconseja.
Con paciencia guía.
Con amor corrige.
Su sola presencia transmite estabilidad.

La conexión con el texto

Así ocurre también en la vida espiritual.
Juan mira a la iglesia y reconoce creyentes que han caminado muchos años con Cristo.
Observe cuidadosamente qué resalta de ellos.
No menciona sus ministerios.
No habla de sus dones.
No enumera sus logros.
Dice una sola cosa:
"Habéis conocido al que es desde el principio."
Y eso basta.

IV. ¿QUIÉNES SON LOS "PADRES"?

"Os escribo a vosotros, padres"

La palabra griega patéres no describe la edad biológica.
Describe creyentes que han alcanzado madurez espiritual después de un largo caminar con Dios.

¿Cómo llegaron allí?

Han conocido la fidelidad del Señor:
en la abundancia y en la escasez;
en la salud y en la enfermedad;
cuando entendían lo que Dios hacía;
y cuando no entendían nada.
La madurez no apareció de un día para otro.
Fue formada por años de comunión con Dios.

1. ¿QUÉ SIGNIFICA "HABÉIS CONOCIDO"?

La palabra clave del versículo

Todo el versículo gira alrededor de una palabra:
"conocéis".
En los escritos de Juan, conocer no significa solamente adquirir información.
Significa:
comunión;
relación;
caminar diariamente con Cristo.
Por eso Juan no dice: "Han aprendido mucho." Dice: "Han conocido."

¿Cómo se adquiere ese conocimiento?

No nació en un aula.
Se forjó mediante:
obediencia;
pruebas;
restauración;
comunión constante con el Señor.

Referencia cruzada — Juan 17:3

Jesús mismo definió la vida eterna:
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado."
Observe lo que Cristo está diciendo.
La vida eterna no comienza cuando llegamos al cielo.
Comienza cuando conocemos a Dios.
Por eso:
la conversión inicia ese conocimiento;
la madurez consiste en profundizar continuamente en él.
No son dos caminos distintos.
Es el mismo camino, cada vez más profundo.

2. ¿QUIÉN ES "EL QUE ES DESDE EL PRINCIPIO"?

Referencia inmediata

Juan ya había usado esta expresión al comenzar la carta.
1 Juan 1:1
Habla del Hijo eterno revelado en Jesucristo.

¿Qué caracteriza a los padres espirituales?

Han llegado a conocer profundamente al mismo Cristo que nunca cambia.
Mientras todo cambia alrededor de ellos,
Cristo permanece.
Su estabilidad no depende de las circunstancias.
Depende de la Persona que conocen.

Referencia cruzada — Filipenses 3:8–10

Escuche ahora al apóstol Pablo.
Después de:
años de ministerio,
iglesias plantadas,
cárceles,
azotes,
naufragios,
todavía escribe:
"...a fin de conocerle..."
Pablo no dijo:
"Ya llegué."
Dijo:
"Quiero conocerle más."

Referencia cruzada — Oseas 6:3

Siglos antes, el profeta había dicho:
"Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová."
Observe la progresión.
Conoceremos.
Y seguiremos conociendo.
Porque el conocimiento de Dios nunca se agota.
Mientras vivamos,
seguiremos conociéndole.

3. EL PRINCIPIO DE LA MADUREZ ESPIRITUAL

Vivimos en una cultura que mide la madurez por la actividad.
Cuánto hacemos.
Cuánto servimos.
Cuántas responsabilidades tenemos.
Juan la mide de otra manera.
No pregunta:
¿Qué hicieron?
Pregunta:
¿A quién conocen?

La verdadera madurez

No consiste en impresionar a otros.
Consiste en profundizar en la comunión con Cristo.

Referencia cruzada — Juan 3

Nicodemo conocía las Escrituras.
Era maestro de Israel.
Pero todavía necesitaba conocer verdaderamente al Señor.
Por otro lado,
un creyente que sirve fielmente durante décadas,
aunque nunca ocupe un lugar visible,
puede estar creciendo profundamente en Cristo.

4. UNA ACLARACIÓN IMPORTANTE

Observe algo muy hermoso.
A los padres espirituales Juan:
no les concede un perdón superior;
no les da una posición más elevada;
no crea una categoría especial de cristianos.
Permanecen sobre el mismo fundamento que los hijitos del versículo 12.
Todos dependen del mismo Salvador.
Todos fueron perdonados por el mismo Cristo.
La diferencia no está en un evangelio distinto.
La diferencia está en la profundidad de la comunión con ese mismo Cristo.

5. APLICACIÓN

Dios no te llama solamente a aprender más acerca de Él.
Te llama a conocerle.
Quizá:
llevas muchos años en la iglesia;
has escuchado cientos de sermones;
has servido en distintos ministerios.
Pero la pregunta no es: ¿Cuántos años llevas en la iglesia?
La pregunta es: ¿Conoces hoy al Señor más profundamente que hace un año?
Porque la verdadera madurez
no consiste en impresionar a otros.
Consiste en parecerse cada vez más a Cristo.

6. ILUSTRACIÓN

Un matrimonio de cincuenta años

Piense en un matrimonio que celebra cincuenta años de casados.
Al principio apenas se conocían.
Con el paso de los años caminaron juntos por:
alegrías;
enfermedades;
pérdidas;
victorias.
Ahora casi no necesitan hablar.
Con una mirada saben cómo está el otro.
Ese conocimiento:
no nació de un libro;
no surgió de una conversación;
nació de caminar juntos durante muchos años.

Conexión con el texto

Así describe Juan a los padres espirituales.
Su mayor riqueza no es el tiempo transcurrido.
Es haber caminado tantos años con Cristo,
que lo conocen cada vez más.
Frase memorable: "La verdadera madurez no se mide por cuánto haces para Cristo, sino por cuánto has llegado a conocer a Cristo."
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.