LLAMADOS PARA ANUNCIAR LIBERTAD

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INTRODUCCIÓN

Lectura Bíblica – Salmo 67 – Alabanza por la Salvación y la Libertad
Hoy concluimos con nuestra serie sobre la Libertad en Cristo. La semana pasada vimos:
¿Qué es la verdadera libertad? - no es hacer lo que uno quiere, sino vivir libres del pecado, para servir a Dios, por amor. Sobre todo, vivir sin temor.
El ejemplo de Abraham – por temor, comprometió su integridad por temor a los hombres, pero años más tarde superó una prueba difícil de fe.
El ejemplo de Pedro – por temor, negó a su Maestro, pero más tarde entendió que la libertad más completa se encuentra en la obediencia más radical.
Otros personajes bíblicos – Salomón, un triste ejemplo de la desobediencia deliberada de un rey que afecto la nación. Se esclavizó a si mismo por rendirse ante la presión externa, y cayó en apostasía.
Todo lo contrario, Daniel y sus amigos son ejemplos de aquellos que fueron fieles a Dios, a pesar de las grandes presiones.
En cuanto a Salomón, al final de su vida el rey aprendió de sus errores y restauró su relación con Dios, conforme apreciamos el contenido de Eclesiastés 12:13. Jesús considera a Salomón como parte de la historia de la salvación.
La idea principal que nos quedó fue - Cuando el creyente comprende que su identidad y seguridad descansan en Dios, y no en la aprobación humana, entonces experimenta una libertad radical para obedecer la Palabra sin compromisos.

1.- CRISTO EL LIBERTADOR

Veamos hoy un poco más en detalle de esa libertad gloriosa que Cristo vino a dar a los hijos de Dios. Analicemos en detalle lo que nos dice el libro de Colosenses.
Colosenses 1:12–14 RVR60
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
1.1 Él nos ha librado (1:13a)
La palabra librar significa rescatar del peligro. Pero esta liberación implica algo más: fuimos librados de la potestad de Satanás y de los poderes de las tinieblas.
1.2 Él nos ha trasladado (1:13b)
Esta palabra trasladarse usó para describir la deportación de una población de un país a otro. La historia registra el hecho de que Antíoco III el Grande deportó por lo menos 2000 familias judíos de Babilonia a Colosas. Un breve paréntesis - esto explica porque siglos más tarde surgiría la iglesia en Colosas, primero entre judíos y luego entre los “gentiles temerosos de Dios”. Todo esto obra según la presciencia de Dios.
Respecto a esta palabra – trasladar, los caudillos terrenales transportaban a gente derrotada, pero Cristo Jesús transporta vencedores. El Señor no nos libró de la esclavitud para luego dejarnos vagar sin rumbo. Él nos transportó hasta su propio reino de luz y nos hizo vencedores sobre el reino de las tinieblas de Satanás.
La frase “su amado Hijo” puede traducirse “el Hijo de su amor”. En el bautismo y la transfiguración de Jesucristo, el Padre declaró que Jesús era su “Hijo amado” (Mateo 3:17, 17:5). Este hecho debe hacernos recordar el precio que el Padre pagó al dar a su Hijo por nosotros. Esto también nos recuerda que su reino es un reino de amor, así como de luz.
1.3 Él nos ha redimido (1:14a)
Esta palabra redimir significa exonerar a un prisionero del pago del rescate. Por su muerte y resurrección, Jesús cumplió con las demandas sagradas de la ley de Dios. Satanás procura acusarnos y aprisionarnos, porque sabe que somos culpables de quebrantar la ley de Dios. Pero el rescate ya fue pagado en el Calvario. Por la fe en Jesucristo hemos sido libertados.
1.4 Él nos ha perdonado (1:14b)
La redención y el perdón van juntos (Efesios 1:7). La palabra que se traduce como perdón significa cancelar una deuda. Cristo no sólo nos ha liberado y trasladado a un nuevo reino, sino que ha cancelado toda deuda, para que no seamos esclavizados nuevamente. ¡Satanás ya no puede esclavizarnos!
Hebreos 2:14–15 RVR60
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Nadie más que Jesucristo podía redimirnos, perdonarnos, trasladarnos del reino de Satanás al reino de Dios—y hacerlo completamente por gracia. La frase “por su sangre” nos recuerda el costo de nuestra salvación. Moisés y los israelitas sólo tuvieron que derramar la sangre de un cordero para ser librados de Egipto. Pero Jesús tuvo que derramar su propia sangre para rescatarnos del pecado.
Meditando en todo esto, surge de inmediato la pregunta para el creyente en Cristo Jesús en este Siglo XXI: ¿Para qué hemos sido libertados? ¿Cuál es el propósito de esa gran liberación?

2.- COMISIONADOS PARA LIBERAR

Tengamos bien presente que Cristo nos ha dado libertad para ser libres, entonces permanezcamos firmes y no caigamos otra vez en el yugo de esclavitud. (Gálatas 5:1)
Cuanta gratitud tenemos por haber sido objeto de la misericordia de Dios, quien nos ha bendecido. Por eso podemos recitar con gozo el Salmo 67 que leímos al inicio. Como este primer versículo:
Salmo 67:1 RVR60
Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah
Alabado sea el Señor. ¿Amen, hermanos? Pero también, esa libertad que Cristo nos ha dado no es un privilegio exclusivo para nuestro disfrute personal, sino un llamado con propósito misionero que abarca a todos los creyentes, sin excepción.
1 Pedro 2:9–10 RVR60
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.
La acción de Dios al llamar, apartar y dotar a un pueblo con dones espirituales tiene un propósito específico: que cada miembro comunique la grandeza y excelencia del Dios que realizó todo esto por su pueblo. Esta proclamación constituye la respuesta a su gracia y misericordia. El propósito, según Pedro, es “proclamar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
Lo más importante es que esta misión no pertenece solo a líderes ordenados. Pedro enfatiza la palabra “pueblo” – en el griego “laos” que expresa la idea de “pueblo, gente, nación, multitud”. Además, dice “real sacerdocio” a todo creyente investido con autoridad ministerial. Es decir “dondequiera que esté el pueblo de Cristo, allí hay misión”. Iglesia y misión son dos lados de una moneda, inseparables.
La misión habla de la iglesia y sus miembros enviados al mundo para servir y compartir las buenas noticias del evangelio. La misión no es algo que hace la iglesia; es la iglesia en el mundo.  Cada cristiano—en su familia, trabajo y comunidad—es un sacerdote llamado a proclamar las virtudes de Dios. Piénsalo, hermano, hermana, actúa cada día como un verdadero embajador de Cristo, como un sacerdote. Pero hazlo con humildad y amor, sin orgullo o jactancia.

3.- HAY UN MUNDO DOLIENTE AFUERA

La humanidad que está apartada de Dios sufre, debido a las consecuencias del pecado. Por más que muchos se rodeen de vanidades y tengan una sonrisa en sus labios, en su interior lloran por su desgracia. Cuantas personas hay que aparentar vivir vidas felices, pero detrás de las paredes de sus viviendas hay crisis cada día.
En todos los siglos la obra de Satanás se ha dejado sentir, a través de la opresión de los vicios y pecados, ataduras de maldición y aun posesiones satánicas en hombres y mujeres. La hechicería, la brujería, el culto a los muertos, la hipnosis, la magia, la adivinación, los encantamientos, las agorerías, son todos productos del infierno para someter a los seres humanos al dominio de Satanás.
La Biblia habla de la existencia de fuerzas espirituales malignas y de cómo Jesús tiene poder sobre ellas. La liberación espiritual puede implicar ser liberado de influencias demoníacas o patrones de comportamiento negativos.
En los tiempos actuales, vemos un crecimiento del ocultismo. El diablo sabe que le queda poco tiempo y multiplica su accionar. Por ello, recuerda hermano tu misión, que es la misma misión que Cristo nos ha dado a cada uno.
Lucas 4:18–19 RVR60
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.
Y en la Gran Comisión, Jesucristo nos ha encargado que oremos por liberación de personas que sufren opresión del diablo.
Marcos 16:15–18 RVR60
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

4.- LLAMADOS A SER LA LUZ DEL MUNDO

Por lo tanto, estamos llamados a ser la luz del mundo, una luz de esperanza en un mundo que sufre.
Isaías 60:1–3 RVR60
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
Hemos sido sacados de esclavitud para anunciar libertad en Cristo a todos los demás. Ese mensaje refleja el propósito central del Evangelio: Dios nos libera de la esclavitud del pecado para que seamos pregoneros de la libertad espiritual que se encuentra en Jesucristo.
Del mismo modo que Dios nos ha alcanzado con su amor, también nos pide que ganemos almas para Cristo, y para ello debemos interceder por los que aún no le conocen, como cada mañana a las 6 am.
Examinemos este pasaje
Proverbios 11:30–31 RVR60
El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio. Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador!
Para entenderlo cabalmente veámoslo a la luz de este otro pasaje.
1 Pedro 4:17–18 RVR60
Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?
Entonces ya nos damos cuenta de la seriedad de esta demanda. Estamos llamados a ser la sal y la luz de la tierra. Sal – la palabra que exhorta, que amonesta, que consuela. Luz – para indicar el camino a aquellos que no tienen luz en su alma.
Mateo 5:13–15 RVR60
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Tenemos el mandato bíblico de liberar a los cautivos, y esta no es sólo historia antigua, es una realidad actual.
Isaías 61:1 RVR60
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
No es una sugerencia. Es una orden. Y el mundo de hoy sigue lleno de cautivos que esperan ser liberados. El dia que recibiste a Cristo en arrepentimiento y fe verdaderos, fuiste sellado con el Espíritu Santo. Solo debes buscar esa consagración, esa santidad, cada mañana. Y serás usado para anunciar.
Proverbios 24:11 nos dice: "Rescata a los que son llevados a la muerte". Pero ¿lo estamos haciendo? Con demasiada frecuencia, hacemos la vista gorda ante el sufrimiento, porque nos parece demasiado abrumador o demasiado lejano. La verdad es que Dios espera más de nosotros.
La decisión es tuya, pero recuerda que Dios no es neutral en este asunto. Él ya nos ha dicho lo que espera. Ahora depende de nosotros.

CONCLUSIÓN

Tenemos una libertad real: Ya no somos esclavos del miedo, de la culpa o de las malas acciones del pasado.
Se nos ha dado una misión clara: Vivimos para compartir este regalo con otras personas que aún sufren ataduras.
Expresemos con gratitud un amor en acción: Servimos a los demás no por obligación, sino por agradecimiento a la gracia de Dios.
Y si alguno piensa que aún no está listo, venga y participe en el Discipulado Cristiano que ofrecemos, aun llevándolo a vuestras casas. Preparados para cumplir la Gran Comisión.
Romanos 10:15 RVR60
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
OREMOS
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