LA PERSEVERANCIA

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LA PERSEVERANCIA
Lectura bíblica: Mateo 10: 22
Propósito: El propósito de este mensaje es animar a la iglesia a que perseveremos hasta el fin. A pesar de las dificultades que se puedan presentar, hay que avanzar mirando la meta.
INTRODUCCIÓN
 
Cristo dio a la iglesia la orden de ir por todo el mundo predicando el evangelio. Marcos 16:15
Cuando el evangelio fuese predicado en todas partes, entonces vendría el fin de la historia de este mundo.  Mateo 24:14
A la iglesia que Cristo fundó, hizo la hermosa promesa de (Juan 14:1-3).
Se puede decir que, en el principio de nuestra era, la iglesia cristiana inicio su marcha a través del tiempo.
La meta a la cual quiere llegar es:
La casa de nuestro Padre, el hogar celestial y finamente la tierra hecha nueva.
El camino que conduce a la meta de la salvación es angosto y escabroso. Pero para el ánimo de todos los cristianos, la biblia termina presentando en sus últimos capítulos un cuadro brillante y glorioso de la iglesia.
Nos presenta a Cristo, viniendo como Rey de reyes y Señor de señores, en busca de los suyos.
Nos presenta a los redimidos sobre el mar de vidrio, con palmas en sus manos.
Nos presenta un cielo nuevo y una tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
Nos presenta el día feliz en que Dios “Enjugará toda lagrima de los ojos, y ya no habrá muerte, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron” (Apo. 21:4)
Pero ¿Quiénes podrán ir con Jesús al hogar celestial?
¿Quiénes podrán disfrutar de las delicias del cielo y de la tierra hecha nueva? ¿Quiénes podrán obtener salvación y vida eterna?
La biblia dice “El que perseverare hasta el fin será salvo”
I. PREGUNTAS IMPORTANTES QUE DEBEMOS DE RESOLVER
En la biblia encontramos preguntas muy importantes que hoy también muchas veces repetimos.
A. En el caso del joven rico (Mateo 19:16-22)
Vino corriendo y se arrodillo delante de Jesús.
Luego pregunto “¿Qué bien haré para heredar la vida eterna?”
B. En caso de Nicodemo (Juan 3:1-3)
Era un fariseo, príncipe y maestro en Israel.
Vino de noche a Jesús con la misma preocupación.
C. El carcelero de Filipo (Hechos 16:30)
Un terremoto abrió la puerta de la cárcel donde estaban presos Pablo y Silas.
Impresionado, el carcelero se postro a los pies de los siervos de Dios y los sacos de la cárcel.
Luego les dijo” Señores, ¿Qué debo hacer para ser salvo?
D. El caso de tres mil personas en el día del pentecostés. (Hechos 2:37)
Al escuchar el sermón de Pedro se compungieron de corazón.
Luego preguntaron: “varones hermanos ¿Qué haremos?”
También nosotros debemos hacer estas preguntas.
¿Qué debo hacer para obtener la vida eterna?
¿Qué debo hacer para ser salvo?
¿Qué pasos debo dar para poder ir con Jesús al reino de los cielos?
II. RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS
A. Guardar los mandamientos
La respuesta que Jesús dio al joven rico que pregunto: “¿Qué bien hare para heredar la vida eterna?”
La respuesta fue: “Si quieres entrar en la vida guarda los mandamientos” (Mateo 19:17)
B. Creer y ser bautizados
Tanto Cristo como Pedro mencionaron otro paso que tenemos que dar en nuestra marcha al camino al cielo.
Cristo dijo “El que creyere y fuere Bautizado será salvo” (Marcos 16:16)
Pedro dijo en el día del pentecostés: “arrepentidos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (hechos 2:38)
El bautismo es por lo tanto un requiso que tenemos que cumplir si queremos salvarnos.
C. ¿Qué más me falta?
Ahora les pregunto: ¿Cuál es la situación de los que estamos aquí?
¿Hemos entrado todos en el camino de la salvación que Cristo ha abierto para nosotros?
Volvamos por un momento a la experiencia del joven rico.
Cuando Cristo le dijo: “Si quieres entra a la vida guarda los mandamientos”, el joven se alegró.
Con satisfacción dijo: “todo esto lo he guardado desde mi juventud”. Yo estoy bien, tengo la vida eterna asegurada. Pero luego pensó un poco, y dijo: “¿o hay algo más que me falta”? ¿Qué más me falta?”
Todos debiéramos seguir en esto el ejemplo del joven rico.
Deberíamos hacer un examen de conciencia.
Deberíamos preguntarnos, ¿conde me encuentro yo en el camino hacia la salvación?
¿Qué me falta para tener seguridad razonable de poder ir con Jesús al hogar celestial?
Hay muchos lugares en el camino hacia la salvación donde es posible que nos encontremos.
Tal vez algunos estemos dando recién los primeros pasos.
Otros tal vez ya se han arrepentido, han experimentado la conversión y el nuevo nacimiento.
Probablemente la gran mayoría, y no todos, creemos en Jesús y lo aceptamos como nuestro salvador.
Es posible que la gran mayoría ya estén guardando los mandamientos de Dios, inclusive el cuarto que ordena la santificación del sábado.
Creo que una gran mayoría de los que estamos aquí ya hemos sido bautizados y somos miembros de la iglesia.
Pero por su palabra, el Señor nos dice a todos: “Examinaos a nosotros mismo, si estáis en fe; Probaos a nosotros mismos” (2 Corintios 13:5)
Si con la ayuda del Espíritu Santo cada uno debe de examinarse a sí mismo para saber dónde se encuentra.
Además, debemos recordar que el Señor no podrá llevarnos al cielo si nos detenemos a mitad del camino, o si volvemos para atrás.
No basta haber dado algunos pasos, es necesario dar todos, si queremos que Cristo nos salve.
“Una cosa te falta”
Cuando el Jove rico pregunto a Jesús “¿Qué más me falta?” Cristo lo miro con amor y le dijo: “joven una cosa te falta”.
Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalos a los pobres…y ven y sígueme. (Mateo 19:21)
Al joven rico le faltaba deshacerse de las cosas materiales de este mundo y seguir a Jesús.
¿Qué me faltará a mí? ¿Qué a ti?
¿Qué nos falta a cada uno de nosotros?
Es probable que a más de unos nos falte más de una cosa.
Algunos tal vez le falte entregarse por entero a Jesús.
A otros les falte guardar el sábado.
Probablemente algunos les falte dar el paso del bautismo.
Algo muy serio voy a decir ahora, y es esto: a todos los que estamos aquí nos falta a lo menos una cosa.
Aunque hayamos dado todos los pasos mencionados anteriormente.
Aun si ya somos miembros bautizados de la iglesia, repito al menos nos falta una cosa.
¿Cuál es esa cosa que nos falta a todos?
Jesús nos dará la respuesta: Es la perseverancia, pues él dijo: “Mas el que perseverare hasta el fin este será salvo” (Mateo 24:13)
“Sé fiel hasta la muerte y yo te dará la corona de la vida” (Apo. 2:10)
La vida cristiana es comparada a una carrera
Todos los que hemos aceptado a Jesús y hemos sido bautizados, hemos iniciado una carrera.
Es la carrera cristiana.
Queremos llegar a una meta: la vida eterna.
Pablo se esforzaba por llegar a esa meta, pues él dijo: “No que lo haya alcanzado ya…sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado de Cristo Jesús” (Filipenses 3:12)
“hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado: pero una cosa hago, olvidando ciertamente lo que queda atrás…prosigo a la meta.” (Filipenses 3:13)
El apóstol insta a los cristianos a proseguir la carrera que iniciamos con el arrepentimiento y que coronamos con el bautismo. Él nos dice: (Hebreos 12:1-2 y 1 Corintios 9:24-27)
 
Cuando iniciamos el estudio de la palabra de Dios, recién iniciamos la carrera cristiana. Ahora nos falta proseguir hasta llegar a la meta.
Solamente los vencedores obtendrán el premio
En la carrera cristiana pasa lo mismo como en el deporte.
Para triunfar hay que llegar a la meta. Solamente los vencedores obtienen el premio.
La biblia enseña claramente que las recompensas son solamente para los vencedores.
No hay promesas para los que solamente empiezan la carrera cristiana.
No hay promesa para los que se detienen a mitad de camino.
Tampoco hay promesas para los que se cansan, y en vez de avanzar vuelven para atrás.
En los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis se nos dice siete veces que la recompensa es para los vencedores. (Apo. 2:7; 2:11; 2:17; 2:26; 3:5; 3:12; 3:21)
Hay empero una diferencia entre la carrera cristiana y las carreras deportivas.
En las carreras deportivas solo los primeros en llegar a la meta reciben el premio.
En la carrera cristiana todos los que llegan a la meta obtienen una gloriosa recompensa.
Por eso Pablo aconseja: “Corred de tal manera que lo obtengáis”
Es necesario perseverar hasta el fin
No podemos asegurar ni prometer que será muy fácil llegar a la meta.
Tenemos que reconocer que el camino se hará cada vez más angosto, escabroso y empinado.
Pero ese es el único camino que nos lleva al cielo, no hay otro.
Por eso Jesús nos insta a ser fieles y perseverantes.
Después de mencionar algunas dificultades que tendremos que afrontar él dice: “Mas el que perseverare hasta el fin este será salvo” (Mateo 24:13)
Más tarde él dijo por medio de Juan: “Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” (Apo. 2:10)
También en esto Pablo nos da un ejemplo: desde la cárcel de Roma él le escribió una carta de despedida a su hijo espiritual, Timoteo, diciendo: (2 Timoteo 4: 6-8)
La corona de la vida no era solamente para Pablo, es para los fieles cristianos de todos los tiempos.
Esa corona también es para ti y para mí, hermanos y amigos con tal que avancemos por el camino angosto hasta que Dios nos abra las puertas de nuestro hogar celestial.
 
CONCLUSIÓN
Hermanos, no se trata simplemente de aceptar correr la carrera. Necesitamos correr con perseverancia hasta el fin. Porque en la carrera de la vida cristiana el premio lo obtiene no solo el que llegue primero sino todo aquel que persevere hasta el fin.
Por eso es necesario avanzar sin detenernos ni un instante.
LLAMADO
 Hoy quiero invitarte para que coloques siempre tu mirada en Jesús, te tomes de su mano poderosa para que avances hacia el reino de los cielos. Y así un día juntos podamos recibir la corona de vida eterna. Oremos.
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