LAS PROMESAS DE DIOS
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LAS PROMESAS DE DIOS
Lectura Bíblica: 2 Corintios 1:20
Propósito: El propósito de este mensaje es recordar a los oyentes que en la biblia hay muchas promesas maravillosas que Dios nos da, pero que necesitamos cumplir sus condiciones para que se puedan cumplir en nuestra vida
INTRODUCCION
La biblia está llena de las promesas que Dios ha dado a sus hijos en el pasado y que son nuestras hoy. Fueron las promesas de Dios que hicieron vivir con esperanza a Adán y Eva después de su gran pecado, fueron las que hicieron partir al pueblo de Israel de Egipto a Canaán con la esperanza de una tierra mejor, fueron las que permitió al joven Josué ir enfrente de las huestes israelitas y conquistar la tierra de Canaán, fueron las promesas de Dios que levantaron de la desesperación y la culpabilidad por haber pecado a muchos hombres.
Además las promesas de Dios acompañaron a los discípulos en su misión y les dio fortaleza en los momentos más cruentos y difíciles de sus vidas.
Son las promesas de Dios las que ha mantenido a un pueblo preparándose y preparando a otras personas para morar en un mundo donde no habrá más muerte, dolor, ni clamor.
I. DOS CLASES DE PROMESAS
En la palabra de Dios, existen dos clases de promesas. Las promesas incondicionales y las promesas condicionales.
A. Promesas Incondicionales
Las promesas incondicionales son aquellas que no tienen ninguna condición por parte de Dios al hombre. Es decir, el esfuerzo, la obediencia humana no es demandada por Dios para que se cumpla dicha promesa.
B. Las promesas condicionales
Las promesas condicionales son aquellas que se cumplen bajo un requerimiento que Dios hace al Hombre. En otras palabras el hombre tiene que hacer lo que Dios demanda para que se cumpla esta promesa. Elena White escribió “Pero como toda otra promesa, nos es dada bajo condiciones” DTG 626
Ilustración
Un padre sabe muy bien el impacto que hace en la mente de un hijo, las condiciones. Un día nuestra hija quería ir a piscina, pero mi esposa que había notado que ella estaba adoptando un mal hábito de comerse las uñas le dijo “si te dejas crecer las uñas, te vamos a llevar a piscina”. Esta condición impresionó positivamente a nuestra hija e inmediatamente dejó que sus uñas crecieran. Por su puesto como padres cumplimos lo que le habíamos prometido a nuestra hija.
El Padre celestial sabe que sus condiciones nos motivan a hacer lo mejor para alcanzar las hermosas promesas que él quiere darnos.
II. DOS PROMESAS INCONDICIONALES
A. Promesa del salvador
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:15.
En la biblia encontramos dos promesas incondicionales, la primera que vamos a meditar es es la promesa de un Mesías. En el momento que el hombre peca contra Dios (génesis 3), Él lo busca, lo llama y le promete un salvador, el versículo de hoy constituye la primera promesa mesiánica que encontramos en la biblia. La promesa de un salvador que vencería a Satanás. El ser humano había cedido a la tentación, había sido vencido por el tentador, la consecuencia era la muerte, pero Dios les declaró a Adán y Eva que enviaría a su Hijo quien iba a morir en lugar del hombre y de esta manera aplastaría la cabeza del enemigo. . El ser humano no tiene que hacer nada para recibir esta promesa, por eso la venida del Mesías se constituye un promesa incondiconal y un don gratuito de Dios. Romanos 5:8 dice “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
Amigo, Jesús afrontó el dolor y la muerte solo porque te ama, no necesitaste cumplir nada para que él se entregara a esa muerte cruel. Esta es una hermosa promesa incondicional que ya tuvo su cumplimiento. Dios desea que podamos valorar tan grande sacrificio, cuyos resultados serán maravillosos y eternos si aceptamos cada día con amor lo que Cristo hizo en nuestro lugar. El desea que nosotros le amemos porque él nos amó primero. 1 Juan 4:19.
Medita en el siguiente parrafo:
“Tan pronto como hubo pecado, hubo un Salvador. Cristo sabía que habría de sufrir, y sin embargo se convirtió en el sustituto del hombre. Tan pronto como pecó Adán, el Hijo de Dios se presentó como el garante de la raza humana, con tanto poder para impedir la condenación pronunciada sobre los culpables como cuando murió en la cruz del Calvario”. (RH. 12-3-1901).
B. Promesa de su segunda venida
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:3
El versículo de hoy menciona la segunda promesa incondicional. Jesús prometió volver por segunda vez a esta tierra, es una promesa que se cumplirá como la primera, sin ninguna condición, el ser humano no debe hacer nada para que Cristo venga. Estemos preparados para recibirlo o no lo estemos, Jesús vendrá.
Realmente la promesa de un mesías es maravillosa, y tiene mayor sentido para el ser humano al momento de recordar que Cristo vendrá por ti y por mí.
Dios nos ha dicho, espera un momento, porque vendré otra vez para sacarte de aquí y llevarte a un lugar maravilloso, al cielo Ya no sufrirás más, no experimentaras, la muerte, el dolor. Seremos felices viviendo con el Dios de amor por la eternidad.
La promesa de Jesús es “vendré otra vez” y es una promesa tan cierta para los discípulos de Jesús como para ti y para mí. En medio de un mundo de dolor y sufrimiento esta promesa se constituye unas de las más hermosas y deseadas de todo cristiano desde que salió de los labios del salvador. Esta promesa la esperaron con gozo cada discípulo de Jesús. Y hoy te invito para que hagas de esta promesa tu esperanza, la esperanza de ver a Jesús venir en gloria y majestad y poder exclamar “He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.” Isaías 25:9
III. UNA PROMESAS CON CONDICION
A. Promesa de conquista
“Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie” Josué 1: 3
Habían pasado aproximadamente 40 años de peregrinación de Israel por el desierto, El gran líder Moisés acababa de morir contemplando la tierra prometida desde lejos.
Ahora Dios escoge a Josué para comandar los escuadrones de Israel hacia la tierra que él les había prometido. La tierra que pisaría Josué de seguro estaba llena de enemigos que harían todo lo posible para evitar ser conquistados. Pero Dios promete a Josué victoria contra sus enemigos, victoria sobre los obstáculos que se iban a presentar en el camino.
Con la seguridad de esta promesa, Josué junto con el pueblo de Israel tenía que avanzar, teniendo la certeza que Dios les daría todo lo estuviera a su paso.
Josué y el pueblo pudieron contemplar el cumplimiento de esta promesa más adelante cuando llegaron a Jericó una de las ciudades más fortificadas del país. Durante seis días debían de dar una vuelta a la ciudad, pero el séptimo día debían dar siete vueltas. Las escrituras nos dice que cuando el pueblo dio la séptima vuelta, las murallas de la ciudad fueron derribadas por el poder grandioso de Dios y Josué y el pueblo conquistaron la ciudad impenetrable. ¡Dios cumplió su promesa!
B. Las murallas en nuestra vida caerán.
Amigo, La promesa de conquista, no es solamente para Josué, es para ti también. Dios quiere derribar todas las murallas que obstaculizan tus sueños. Dios te ofrece la victoria sobre tus enemigos. Hoy tus enemigos no están en Jericó. Los enemigos con los que puedas estar enfrentándote hoy están en tu propio corazón. Quizás hoy puedes estar luchando con las drogas, el alcohol, la pornografía, la promiscuidad, el rencor, la venganza, el mal carácter, la enfermedad, problemas en tu hogar, no lo sé. Sea cual sea tu situación, quiero decirte que Dios te promete que tendrás la victoria sobre estos enemigos y que conquistaras el terreno donde has estado esclavizado, y serás libre de estas situaciones. Hoy las murallas de los malos hábitos caerán ante tus ojos por el poder majestoso de Dios y “él te entregará todo lugar que pisare la planta de tu pie”. Dios quiere devolverte la felicidad que has perdido, la confianza, el valor, la autoestima, porque él desea que seas un conquistador.
C. La condición para que se cumpla la promesa
“¿Qué es lo que Dios demanda para que se cumpla esta promesa? Bueno, La biblia dice que cuando Josué recibe esta promesa, también Dios le indica que debe obedecer sus mandamientos, Josué 1:8 dice “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”
Mientras el pueblo estuviera dispuesto a obedecer a Dios, él le daría la victoria sobre sus enemigos y todo lo que pisara la planta de sus pies sería de ellos.
Aquí está la condición, si hoy quieres ser victorioso, quieres ser un conquistador, quieres ver como se derrumban las murallas de los obstáculos de tu vida, necesitas obedecer los mandamientos de Dios, para que Dios te pueda dar estas bendiciones y que todo lo que pise la planta de tu pie sea tuyo ¿Quieres esta promesa? Te invito para que hoy hagas una oración para que Dios te dé el poder de obedecer sus mandamientos y de esta manera seas un conquistador en todo el terreno que pises de aquí en adelante.
CONCLUSIÓN
Hoy hemos estudiado las promesas incondicionales y condicionales que están en la palabra de Dios. “Todas las promesas” - escribió el poeta “son apoyo poderoso de mi fe, mientras luche aquí buscando yo su luz, siempre en sus promesas confiare. Grandes, fieles, todas las promesas que el señor ha dado, grandes, fieles, en ellas yo por siempre confiare”.
Y el apóstol pablo escribe “estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;” 2 Corintios 4:8, 9.
Al confiar en Dios y en sus promesas no indica que no tendremos tribulación, apuros, persecución, sino que en medio de estas situaciones difíciles seguiremos con esperanza en Dios.
INVITACIÓN
Amigo mientras no conozcas las promesas que Dios tiene para ti y mientras no te apropies de ellas no tendrás esperanza y como resultado tu vida no tendrá sentido. Te invito que al leer cada una de las promesas de Dios no pienses que son promesas que ya pasaron o que fueron dadas a otras personas, sino que son promesas que Dios te da a ti con todo su amor para que tú vivas feliz en este mundo y en el mundo hermoso que él tiene preparado para ti.
Te invito para que esperes la promesa incondicional de su segunda venida y mientras la esperas cumple las condiciones que Dios requiere para que las demás promesas se cumplan en tu vida.
Dios te bendiga.
