NO HAY OTRO NOMBRE
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NO HAY OTRO NOMBRE
Hechos 4:12
Propósito: El propósito de este mensaje es recordar que solo en Cristo Jesús hay salvación y que necesitamos predicar esta verdad para que otras personas conozcan de esa gran salvación.
INTRODUCCIÓN
Muy buenos días hermanos, recordemos lo que dice hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” este versículo nos dice toda la verdad que necesitamos conocer, la verdad de que somos salvos solo en Jesús, No hay otro medio, no hay otra manera de ser salvos.
En hechos 3: 1 en adelante la biblia nos muestra una historia. A la puerta del templo de Jerusalén se encontraba un pobre hombre, cojo de nacimiento, que pedía limosna.
Los apóstoles Pedro y Juan vinieron al templo a la hora de la oración.
El hombre enfermo extendía su mano y rogaba que le diese limosna. Pero Pedro le dijo “míranos, no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” Hechos 3:6.
Y lo tomaron por la mano derecha y aquel hombre que era cojo de nacimiento, estaba ahora completamente sano.
Ese acto de bondad hacia el pobre enfermos, les trajo dificultades a Pedro y a Juan.
Los dirigentes judíos los echaron en la cárcel, disgustados porque hablaban al pueblo de Jesús. Al día siguiente los llevaron delante del concilio y les preguntaron “¿con que potestad, o en que nombre, habéis hecho vosotros esto?
Pedro contesto sin rodeos lo que dice Hechos 4:8-12 “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Pedro proclamó una verdad que era necesario proclamar en sus días y también en nuestros días. Solamente en Jesús hay salvación.
Si queremos ser salvos, tenemos que aceptar a Jesús como nuestro único salvador.
I. LA VERDAD QUE DEBEMOS REPETIR: NO HAY OTRO NOMBRE… EN QUE PODEMOS SER SALVOS.
A. Hay que predicar esta verdad
Antes de regresar Jesús al cielo dio instrucciones claras y especificas a sus discípulos y seguidores, Jesús dijo “id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:1.
¿Qué es el evangelio que ellos debían predicar? Es los que el ángel anuncio a los pastores la noche que Jesús nació en Belén, el anuncio que había nacido un salvador, que era Cristo el Señor (Lucas 2:10, 11)
El evangelio es la buena nueva de que Cristo vino al mundo “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)
Es la buena nueva de que de tal manera amo Dios al mundo que dio a su único hijo para que todo aquel que en el crea no se pierda, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16)
La buena nueva de que Jesús pagó en la cruz la deuda de todos nuestros pecados.
Es la buena nueva de que en Cristo hay salvación para todos los que quieren salvarse.
Esa es la buena noticia que debemos de predicar y recibir.
B. Hay que ser testigos
“Recibiréis poder… me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en samaria y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8.
Ser testigos significa que debían dar testimonio, comunicar a otros, todo lo que habían visto, oído y sabían de Jesús.
Debían ser testigos y comunicar al mundo de que Jesús vino a esta tierra, murió por los pecadores en la cruz, resucitó de los muertos, ascendió al cielo, intercede por nosotros ante el Padre por nosotros, preparar un lugar para los fieles y finalmente vendrá en busca de los suyos.
Debían testificar, asegurar a todos, que en Cristo hay salvación y vida eterna.
Todo eso es lo que los discípulos hicieron en sus días, fueron fieles testigos de su maestro.
Testificaron en Jerusalén, en Judea, en samaria y hasta los confines del mundo conocido en esos tiempos.
En todas partes anunciaban que Cristo y únicamente Cristo podía salvarlos.
II. CRISTO EL ÚNICO CAMINO QUE CONDUCE A LA SALVACIÓN
Cristo nuestro salvador, es el personaje central de las sagradas escrituras.
La Biblia lo presenta como creador y sustentador de todas las cosas.
Además, desde Génesis hasta el Apocalipsis, Cristo es presentado como redentor y salvador de los hombres.
Por eso Jesús mismo dijo “Escrudiñad las escrituras… ellas son las que dan testimonio de mi” (Juan 5:39)
Hay un dicho popular que dice que “todos los caminos conducen a Roma” este dicho surgió porque durante el tiempo de los Cesares en el imperio romano había buenos caminos, y todos estaban conectados con las principales carreteras que conducían a Roma.
En el mundo cristiano hay una que dicen que” hay muchos caminos que conducen al cielo”
La idea de que no importa la religión que se practique, que no importa la creencia que se tenga, aunque no se siga siempre las instrucciones de la palabra de Dios, igual las personas se pueden salvar, con tal que sean sinceras.
No nos engañemos apreciados hermanos, puede ser que todos los caminos conduzcan a Roma, pero no todos los caminos conducen al cielo. Hay un solo camino, Cristo lo dijo “Yo Soy el camino…Nadie viene al Padre, sino por mí.
Solamente en Cristo hay salvación. Solamente siguiendo sus pisadas podemos llegar a la patria celestial.
III. INTENTOS DE SALVARSE POR MEDIOS PROPIOS
La única manera de salvarnos es por medio de Cristo, sin embargo, aunque la biblia es clara al dar las instrucciones de como el hombre se puede salvar a través de toda la historia ha habido personas que han querido salvarse por su propia cuenta.
Cuando Adán y Eva fueron creados, Dios los vistió con un ropaje de luz.
Cuando pecaron perdieron ese manto de luz. Al darse cuenta que estaban desnudos se escondieron. Y para cubrir sus desnudes hicieron delantales con hojas de higuera que de anda servía.
Pero cuando Dios los buscó les proveyó un ropaje mejor, les hizo túnicas de pieles. Esas túnicas era símbolo del manto de justicia que el Señor da a todos los que los acepten como salvador.
El delantal de hojas de higuera representa los esfuerzos que muchos hacen para salvarse por sus propias obras.
La ofrenda de Caín es otro ejemplo. Dios había instruido a Adán que él y sus descendientes debían expresar su fe en el salvador prometido, trayendo como sacrificio un cordero.
Caín, el hijo mayor de Adán, no siguió las instrucciones de Dios; en vez del cordero trajo como ofrenda frutos de la tierra. En esta acción Caín demostró no tener fe en el salvador prometido, del cual el cordero era símbolo.
En cambio, Abel, tuvo fe en la promesa de Dios, y trajo como sacrificio un cordero.
Dios acepto con agrado la ofrenda de Abel y rechazó la ofrenda de Caín.
Hoy muchos siguen el ejemplo de Caín y tratan de resolver el problema del pecado y de la salvación a su propia manera.
Podríamos mencionar muchos ejemplos bíblicos que ilustran el hecho de que en todos los tiempos los hombres han intentado ganar el favor de Dios y obtener salvación por medios propios. En este siglo La historia se repite porque hay muchas personas que creen que van a llegar al cielo por el camino que ellos mismos se han inventado, hay muchos que piensan que van a ganar la salvación por las buenas obras que hacen. Pero Cristo dice “Yo Soy el Camino…Nadie viene al Padre sino es por mí”.
IV. PASOS IMPORTANTES EN EL CAMINO HACIA LA SALVACIÓN
Hemos estudiado hasta aquí que hay solamente una manera de obtener la salvación.
Hay solo un camino que conduce al cielo.
Hay solo un salvador, Jesucristo.
Pero hay unos pasos importantes que necesitamos dar para andar por ese camino. Arrepentimiento, confesión, conversión o nuevo nacimiento etc.
La cruz del calvario es el centro de todo el ´plan de salvación.
El camino que conduce al cielo pasa por el calvario.
El pecador que quiere salvarse tiene que dar un paso que se llama Creer en Jesús y tiene que postrarse humildemente delante de la Cruz.
Repito e insisto de acuerdo a la palabra de Dios que solo en Jesús hay salvación.
Por eso el apóstol pedro dijo: “No hay otro nombre en que podamos ser salvos”
Por eso el apóstol Pablo dijo: “Cree en el señor Jesucristo y serás salvo”
Por eso Cristo mismo dijo: “El que en él cree, no será condenado; más el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18)
Que entendemos por creer. ¿Creer que? Bueno hay que creer:
Que Cristo es el unigénito amado Hijo de Dios.
Que el vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Que en la cruz el murió por los pecados de los hombres.
Que en Jesús podemos obtener el perdón de nuestros pecados.
Que en el cielo el intercede por nosotros.
Necesitamos creer en todo lo que la biblia dice que Cristo Hizo, hace y todavía hará por los hombres.
Pero nuestra creencia debe de ser activa y no pasiva.
Una fe pasiva que sencillamente admite lo que la biblia dice acerca de Cristo no es suficiente.
Santiago 2:19 dice que los demonios también creen y tiemblan.
No basta en creer que Cristo murió y que quiere salvar a los hombres en general; yo tengo que creer que todo lo que realizó lo hizo por mí.
Creer en Jesús significa aceptarlo como mi salvador personal.
Significa entregarme enteramente a él; dejarnos guiar por él, y obedecer todo lo que él nos ordena.
Creer en Jesús significa adoptar la actitud de Pablo, quien dijo: “con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20)
CONCLUSIÓN
El camino hacia la salvación trazado y revelado por Dios en su palabra es claro.
Somos salvados por la gracia por la fe en Cristo Jesús.
Tenemos que creer en Jesús y aceptarlo como nuestro Salvado personal.
LLAMADO
Un día Pilato, el gobernador romano tenía en las manos la vida o la muerte de Jesús. Él hizo la pregunta más crítica de toda su vida “¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo?”
Esta pregunta Pilato la hizo al pueblo después de no haber hallado culpa en Jesús para crucificarlo.
Cuando Jesús estuvo en esta tierra muchos contestaron equivocadamente esta pregunta:
Herodes quiso matar a Jesús
El pueblo judío lo rechazó
En un momento crítico todos los discípulos lo abandonaron.
Judas lo traiciono con un beso, después de venderlo por treinta piezas de plata.
Pedro lo negó tres veces.
Pilato lo condenó a la muerte contra su conciencia.
Manos crueles lo clavaron en la cruz.
Tarde o temprano todo ser humano tiene que contestar la pregunta ¿Qué haré con Jesús el salvador del mundo?
¿Cuál será tu respuesta?
¿Lo aceptas como tu único y amante salvador? O ¿lo rechazas y lo niegas como los demás?
Te invito para que aceptes a Jesús y vivas de acuerdo a su voluntad.
