¿De dónde viene nuestro socorro? Oseas 5:1-15

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Introducción

Los que lleváis tiempo en el evangelio al escuchar este título, probablemente pudierais pensar que la predicación de esta mañana estaría basado en el Salmo 121 donde el salmista se plantea esta pregunta a la misma vez que deja constancia de la respuesta. Sin embargo, en el texto que nos encontramos, dado que estamos analizando un libro profético donde cada vez se ven más los juicios que están por llegar a la nación de Israel a causa de sus muchos pecados, los líderes se llegaron a plantear esa misma pregunta ¿De dónde vendrá ahora nuestro socorro para los problemas y males que nos está por llegar? Y es cierto que esta pregunta puede ser de orientación para algunos en esta mañana y para otros una advertencia, dado que esta pregunta solo nos la hacemos cuando estamos metidos en problemas, en los tiempos de prosperidad no nos paramos a reflexionar acerca de ello dado que todo nos está yendo sobre ruedas y no clamamos por socorro, pero es en el momento de las pruebas y dificultades donde clamamos ayuda y socorro y la pregunta que resolveremos en esta mañana es ¿De dónde viene realmente esa ayuda?
Analizaremos cómo a partir de ahora, el contexto social que están viviendo los israelitas es muy diferentes al que vivieron al principio del libro, porque han pasado los años y la prosperidad de la nación se está marchitando mientras que están surgiendo diferentes amenazas nacionales impulsadas por los juicios de Dios anunciados por el profeta Oseas. Esos juicios que parecían imposibles de llegar, cada vez se están haciendo más reales para el pueblo de Dios y una de las dificultades que tiene este libro es que no es estático en el tiempo, sino que ya vimos en el primer mensaje de esta serie que Oseas predicó sobre un prolongado tiempo, y ahora en este capítulo han pasado bastantes años y ha habido cambios políticos y sociales, ya no está en la corona Jeroboam II, sino que tenemos otro monarca. Así que permitidme con la ayuda del Señor que os explique un poco la situación que se está viviendo en el momento en el que el profeta anuncia este mensaje.
Porque el tiempo ha pasado, pero hay cosas que no han cambiado como la pecaminosidad del pueblo de Israel. A pesar de las amonestaciones anteriores del profeta Oseas, los cultos en Israel no cambiaron, y una vez más el profeta trae un mensaje aun más intenso a los líderes de Israel. Hasta este momento tenemos que la conciencia de Israel está embotada, su visión nublada, su testimonio destruido y su pacto con Dios quebrantado.
El contexto de este capítulo se data entre los años 753 a.C hasta el 732a.C aproximadamente. Y durante todo este tiempo pasan muchísimas cosas en el pueblo de Israel, lo que voy a pretender es hacer un resumen de los acontecimientos más importantes en cuanto a nuestro texto se refiere, pero si queréis más detalles de toda esa época, lo podéis leer en 2 Reyes 15-17 e Isaías 7.
Tras la muerte de Jeroboam II, le sucede su hijo Zacarías, pero en ese momento ya se empezó a cumplir los juicios profetizados por Oseas ya que una de las profecías era que iba a desaparecer del trono esa dinastía y así fue, después de 6 meses de reinado se produjo una conspiración por parte de un hombre llamado Salum quien se hizo con el poder por solo 1 mes, dado que él también sufrió una conspiración en manos de Manahem cuyo monarca para poder consolidarse en el poder a causa de las muchas inestabilidades tuvo que pagar a Asiria para que le ayudara a confirmarse en el reino. Este monarca fue tan despiadado que dice la Biblia literalmente que una ciudad que no quería abrirle las puertas para darle la bienvenida lo que hizo fue entrar por la fuerza y rajar a todas las mujeres embarazadas. Este monarca estuvo en el poder durante 10 años y le sucedió su hijo Pekaía, pero su reinado sería breve ya que se produjo otra conspiración contra él por parte de su capitán llamado Peka haciéndose de esa manera con el poder y gobernando durante 20 años. La decisión que quiso tomar para librarse de los tributos e influencia Asiria fue realizar alianzas con las naciones vecinas para ir contra Asiria. Peka se alió con Siria y cuando se intentó aliar con el reino de Judá, dicho reino rechazó la propuesta y por lo tanto, le declararon la guerra. El rey de Judá en aquel momento era Acaz y lo que hizo ante semejante amenaza fue acudir a Asiria para pedir ayuda, dicha ayuda le acabó costando caro ya que quedaron sometidos a la influencia asiria. El rey de Asiria, Tiglat-Pileser III atacó a Israel y la dejó muy debilitada, ahora el reino de Israel no vive años tan gloriosos como los vivió al comienzo del ministerio de Oseas, porque al final el pecado acaba pasando factura tal y como estaba anunciando Oseas en su profecías. Pero, sus profecías no terminan ahí, sino que ahora en este capítulo tenemos una nueva serie de mensajes proféticos para este pueblo completamente debilitado.

El mal obrar lleva a los juicios de Dios (Oseas 5:1-7)

El inicio de esta profecía es una clara advertencia, quiere que los líderes escuchen el mensaje, porque si piensan que hasta ahora lo que habían vivido era el final de los males, estaban completamente equivocados, esto nada más que había sido el principio. El propósito de estas metáforas empleadas en los dos primeros versículos sirven para acusar a los líderes de perseguir en vez de proteger al pueblo, de atraparlos en vez de ayudarles. El punto de la evidencia es que en cualquier lugar de adoración y gobierno, los líderes hacen errar al pueblo por medio de la idolatría. El resultado será que aquellos líderes que no aplicaban la disciplina, ellos mismos experimentarían la disciplina del Señor dado que Dios mismo los castigará por hacer extraviar al pueblo de Dios con la idolatría.
A pesar de todo lo que habían sufrido, en vez de estar avergonzados por sus comportamientos pecaminosos, ellos se sentían orgullosos de lo que estaban haciendo. El versículo 6 nos enseña que el pueblo acudía con sus ofrendas a servir a Dios, pero ya Dios no estaba dispuesto a recibir esas ofrendas de parte del pueblo, porque el corazón del pueblo estaba dividido con otras divinidades.
El propósito por lo que hacían todo ello era para buscar la bendición familiar, laboral y nacional. Tenían el propósito de ampliar la familia y que pudieran recoger buenas cosechas para poder alimentar a su familia y poder hacer grandes negocios y enriquecerse, pero en vez de encontrar eso que estaban buscando en los dioses falsos lo que al final acabarán encontrando no es la multiplicación familiar, sino tal y como nos anuncia el versículo 7, será la desolación familiar y la escasez de grano porque sus tierras serán devastadas por naciones extranjeras.
El pecado que comienza encantando al pueblo de Dios, luego lo atrapa, lo devora y le roba las bendiciones que ha recibido de Dios. Los hijos de Dios comienzan a jugar con los pecados que ven alrededor de ellos, piensan que pueden regresar a Dios en cualquier momento. Pero tal es el poder del pecado que finalmente no permite que el pecador escape. No es solo el alcoholismo y la drogadicción, sino que todo pecado se convierte en adicción. La desobediencia persistente endurece el corazón hasta que finalmente los pecadores descubren que Dios se apartó de ellos y que solamente queda el juicio inevitable. Que nuestro salvador guarde nuestros pies de llegar al comienzo del sendero y si ya hemos dado los primeros pasos quiera Dios que escuchemos hoy su voz cuando nos llama al arrepentimiento.

Los apoyos falsos (Oseas 5:8-14)

A partir del versículo 8 nos encontramos con unos juicios que se desarrollarán a través de la guerra, Dios castigará a su pueblo usando a las naciones vecinas para que las ataquen y las asolen. El tiempo de paz de Jeroboam II ha terminado y ha comenzado el tiempo de juicio de Dios. No obstante, pudiéramos pensar que en esta parte de la historia el reino de norte es el malo y el sur es el bueno, pero nada más lejos de la realidad dado que ambos imperios en el momento de la amenaza lo que acabaron haciendo fue aliarse con las naciones poderosas para que acudieran a su socorro y auxilio. Tanto Judá como Israel ambos confiaron en el brazo poderoso de la gran nación poderoso de aquel tiempo que era Asiria.
En esa batalla en la que Asiria sale vencedor y es el martillo ejecutor de los juicios de Dios sobre Israel, la nación de Judá hizo algo que estaba completamente prohibido en la ley mosaica en Deuteronomio 19:14 "»En la heredad que poseas en la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo que fijaron los antiguos." y Deuteronomio 27:17 "»“Maldito el que desplace el límite de su prójimo”. Y dirá todo el pueblo: “Amén”." El reparto de las tierras lo hizo Dios y por lo tanto, el hombre no tenía autoridad para modificar esas fronteras que Dios había establecido. Pues en el versículo 10 nos dice que el reino de Judá empezó a quitarle territorios al reino del norte traspasando y modificando los linderos. Por ello, Judá también recibirá su castigo cuando le corresponda porque incluso aunque Dios estuviera castigando a Israel, eso no le daba derecho a Judá a quitarle el territorio que Dios le había dado a cada tribu y por lo tanto, traspasar los límites establecidos por Dios.
Dios ha puesto límites en nuestra vida y nada ni nadie puede borrar esos límites para cambiarlos, cuando incurrimos a cambiar la moralidad y ética de Dios a la nuestra, incurrimos en el mismo pecado del pueblo de Judá de cambiar las fronteras establecidas por Dios. No hay rey ni príncipe ni gobernante que pueda cambiar los estándares de Dios y en ocasiones para querer hacer entrar a todo el mundo en el territorio de Dios cambiamos los límites que Él mismo ha establecido. Hay linderos tanto de religión como de justicia que no hay hombre que pueda modificar y han de saber que todos aquellos que se atrevan a modificarlo hay un Dios por encima de ellos al que tendrán que dar cuentas cuando Él los llame.
En el versículo 12 la Biblia nos enseña que Dios castigó a la nación de Israel de la misma forma que obra una polilla y es de forma lenta, silenciosa y progresivamente, la caída de Israel como hemos estado viendo no se produjo de la noche a la mañana, sino que fue cayendo progresivamente para que pudieran darse cuenta de su enfermedad y arrepentirse por ello.
Es en el versículo 13 cuando llegamos al punto álgido de la profecía, dado que en el momento en el que Dios había debilitado a su pueblo, lo que esperaba es que fueran y acudieran al Dios vivo para que fueran sanados, pero lo que deciden hacer es buscar ayuda no en Dios, sino en las naciones poderosas de aquel tiempo, decidieron apoyarse en el brazo asirio en vez de apoyarse en el brazo poderoso de Dios. Los líderes israelitas pensaron que los problemas políticos exigen respuestas políticas, por lo que optaron por asesinar al monarca Peka y nombraron rey a un tal Oseas (no el profeta) cuyo monarca se rindió a Asiria para que cesara el ataque. Sin embargo, el profeta Oseas tenía una visión muy diferente a la del monarca Oseas, dado que para el monarca Oseas el rescate vendría de Asiria cuyo símbolo de poder era el león. Sin embargo, el profeta Oseas se había dado cuenta que Asiria no podría liberar ni proteger ni a Israel ni a Judá de su verdadero opositor que era Dios mismo. Dios mismo es el león que Israel y Judá debían de temer y no a Asiria.
Los corazones carnales........

El apoyo verdadero (Oseas 5:15)

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