El Pacto de Dios con Abram
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Introducción
Introducción
Introducción
Algunos de nosotros hemos firmado un contrato.
Contrato de compra y venta de un automóvil o un casa.
Contrato de empleo en una empresa.
El propósito de un contrato es explicar los derechos y obligaciones de las personas que firman un contrato.
Los contratos son importantes cuando las cosas marchan bien, pero se vuelven indispensables cuando las cosas van mal - cuando una de las partes no cumple sus obligaciones.
Por ejemplo, si firmo un contrato de financiamiento para un automóvil, y yo no hago los pagos mensuales, ¿qué derecho tiene el banco para recuperar el automóvil que no he pagado?
Usted tal vez ha escuchado del concepto de “pacto”.
¿Qué es un pacto?
Un pacto es un compromiso de hacer algo.
Tanto en el mundo antiguo como en la actualidad, tenemos pactos.
El que compra un automóvil hace un compromiso de comprar un auto en un precio determinado.
El banco hace el compromiso de prestar el dinero para comprar dicho auto.
Si el comprador no hace los pagos mensuales o el banco no presta el dinero = se quebranta el compromiso.
Si se quebranta el compromiso, entonces debe haber consecuencias.
En la Biblia se encuentra también el concepto del pacto. De hecho, la Biblia dice que Dios hizo un nuevo pacto con el ser humano.
31 »Vienen días», afirma el Señor, «en que haré un nuevo pacto con Israel y con Judá.
En este caso, Dios anuncia por Jeremías que él haría un nuevo pacto con el pueblo hebreo (Israel y Judá).
Si hay un nuevo pacto quiere decir que hay un pacto anterior o viejo.
En el Antiguo Testamento vemos que Dios hizo un pacto con Noé y la humanidad:
12 Y Dios añadió: «Esta es la señal del pacto que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivientes que los acompañan:
Pues ahora llegamos a Génesis 15 donde Dios reafirma un pacto con Abram.
Dios establece este pacto con Abram mediante el uso de símbolos - animales partidos a la mitad, y luego se aparece un antorcha encendida que pasea entre los animales descuartizados.
Es una escena extraña que contiene un gran significado y aplicación para aquellos que han creído en Dios.
Hoy veremos:
El problema
El ritual
El pacto
El problema
El problema
En Génesis 14 vimos como Abram rechazó la oferta de rey de Sodoma de tomar los bienes que había recuperado de Quedorlaómer.
23 que no tomaré nada de lo que es tuyo, ni siquiera un hilo ni la correa de una sandalia. Así nunca podrás decir: “Yo hice rico a Abram”.
Abram podría haberse hecho aún más rico pero prefirió esperar en Dios y su bendición que aceptar aliarse con un rey perverso.
Pues ahora en Génesis 15, Dios se revela a Abram.
1 Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: «No tengas miedo, Abram. Yo soy tu escudo y muy grande será tu recompensa».
Dios le dice a Abram que no debe temer.
Le dice que él es su escudo - es su medio de protección.
Dios lo guardó del Faraón.
Dios lo guardó en la pelea contra Quedorlaómer y sus cuatro aliados.
...y Dios seguirá siendo su escudo.
Su recompensa será grande.
Aunque rechazó la oferta del rey de Sodoma, Dios promete a Abram que su recompensa será grande.
La recompensa que Abram podría haber recibido del rey de Sodoma era demasiado pobre comparado con la recompensa que tendrán todos aquellos que esperan en Dios.
Es fácil decirlo pero es difícil creerlo sobre todo cuando vemos una recompensa real, que podemos tocar y contar, en frente de nosotros - y debemos confiar, con fé, que en verdad Dios ha de recompensar a su pueblo.
Es bonita la promesa de Dios.
En teoría es hermoso saber que Dios es la recompensa de Abram y que hará de él una gran nación.
Pero hay un problema que aún no se ha resuelto.
2 Pero Abram respondió: —Mi Señor y Dios, ¿de qué me sirve que me des algo, si aún sigo sin tener hijos y el heredero de mis bienes será Eliezer de Damasco? 3 Como no me has dado ningún hijo, mi herencia la recibirá uno de mis criados.
Dios ha prometido hacer de Abram un gran nación pero él sigue sin tener hijos.
En el mundo antiguo era común que un hombre rico adoptara a un esclavo o un familiar cercano como hijo.
Abram tiene el candidato perfecto - Eliezer su siervo.
Seguramente él recibirá la recompensa que Dios algún día le dará.
Abram no ve otra alternativa.
Pero, Dios aclara que esta promesa se cumplirá mediante un hijo biológico de Abram.
4 —Ese hombre no ha de ser tu heredero —contestó el Señor—. Tu heredero será tu propio hijo. 5 Luego lo llevó afuera y le dijo: —Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!
Dios es 100% claro y le dice que su heredero será un hijo suyo, un hijo biológico.
Es más, su descendencia será tan numerosa como las estrellas del cielo.
Así que aquí tenemos a un hombre de unos 80 años que recibe una promesa de que algún día ha de engendrar un hijo biológico.
Pero hay un gran problema:
30 Pero Saray era estéril; no podía tener hijos.
Abram sabía que Saray era estéril.
Nada ha cambiado en su sistema reproductivo.
Saray sigue siendo estéril.
No hay medicina moderna como para pensar en tratamientos de fertilidad.
Es por esto que el versículo 6 viene a ser tan importante.
6 Abram creyó al Señor y el Señor se lo reconoció como justicia.
Abram le creyó a Dios.
Abram no dudó en la promesa de Dios.
Abram creyó contra toda duda, imposibilidad, circunstancia, que Dios era capaz de cumplir su promesa.
Dios ve la fe sincera de Abram. Dios sabe que Abram en verdad ha creído en lo que ha prometido.
Abram simplemente aceptó que Dios podía hacer lo que ha prometido.
Y Dios le recuerda algo importante:
7 Además, dijo: —Yo soy el Señor que te hizo salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra. 8 Pero Abram preguntó: —Mi Señor y Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?
Dios le recuerda de Abram que lo hizo salir de Ur de los caldeos no solo para que cambiara de domicilio o para empezar una nueva vida en un nuevo pueblo.
Dios lo hizo salir de Ur porque Abram y su descendencia poseerían la tierra donde Dios lo había guiado.
Así que parte de la promesa de Dios no es solo que tendrá un hijo biológico - parte de la promesa, y una parte muy importante es que Dios le dará a Abram y a su descendencia una tierra con fronteras establecidos, que sería de ellos por decreto divino.
Así que notemos que lo que está a punto de suceder es la respuesta de Dios a Abram para afirmar su fe de que en verdad su descendencia va a poseer la tierra que Dios le ha prometido.
El ritual
El ritual
Dios hace que Abram participe en un ritual.
9 El Señor respondió: —Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma. 10 Abram llevó todos estos animales, los partió por la mitad y puso una mitad frente a la otra, pero no partió las aves.
11 Y las aves de rapiña comenzaron a lanzarse sobre los animales muertos, pero Abram las espantaba. 12 Al anochecer, Abram cayó en un profundo sueño y lo envolvió una oscuridad aterradora.
Abram trae tres animales y los parte por la mitad y pone una mitad frente a la otra.
Después de terminar el trabajo que Dios le ordena, Abram cae un sueño profundo - por lo tanto Abram no tiene idea de lo que va a suceder enseguida.
Siendo que solo Abram y Dios estaban allí, Dios tuvo que haber revelado a Moisés todo lo que sucedió mientras Abram dormía.
Pero mientras Abram duerme, Dios habla con él. Esto lo veremos en seguida.
El pacto
El pacto
Cuando el sol se pone sucede algo extraordinario.
17 Cuando el sol se puso y cayó la noche, aparecieron un horno humeante y una antorcha encendida, los cuales pasaban entre los animales descuartizados.
Aparece como una antorcha encendida que se pasea en medio de los animales descuartizados.
Y luego leemos:
18 En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram. Le dijo: —A tus descendientes daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates.
Con esta acción Dios hace el pacto con Abram.
Pero tenemos un problema.
Un pacto requiere por lo menos a dos personas / partes.
Una de las partes es Dios y la segunda parte, Abram, está dormido.
Es como tratar de hacer un poco con alguien inconsciente / en estado de coma.
No se hace un contrato con una persona que no puede dar su consentimiento.
Así que lo que tenemos es es un compromiso / pacto de una sola parte.
La mayoría de los compromisos / pactos son bilaterales - requieren dos personas / partes.
Pero en este caso tenemos un compromiso / pacto unilateral donde solo hay una persona / parte - Dios.
Así que en, ¿en qué consiste este pacto?
Dios promete darle a Abram y a sus descendientes tierra:
18 En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram. Le dijo: —A tus descendientes daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates. 19 Me refiero a la tierra de los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos, 20 los hititas, los ferezeos, los refaítas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.
Pero Abram había preguntado:
8 Pero Abram preguntó: —Mi Señor y Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?
Dios responde a esta pregunta por medio de este ritual.
La antorcha encendida representa a la persona de Dios - pero Abram está dormido.
Abram descuartiza tres animales y la antorcha se pasea en medio de los animales.
En un pacto bilateral - de dos partes - las dos partes / personas se hubieran paseado en medio de los animales descuartizados.
Al pasear en medio de los animales - las dos partes dicen: si yo no cumplo con mi parte, que me suceda lo mismo que le ha sucedido a estos animales.
En otras palabras, hay consecuencias terribles si uno no cumple las condiciones del pacto.
Pero, Abram está dormido.
Solo Dios se pasea en medio de las partes.
Dios dice, si yo no cumplo con mi promesa de darle la tierra a Abram y a sus descendientes que me suceda lo que le ha sucedido a estos animales.
Dios pone su propia persona, su carácter, su existencia, su integridad en juego - si yo no cumplo mi promesa que me suceda lo mismo que a estos animales.
En resumen:
Dios hace un pacto con Abram, un pacto unilateral.
El cumplimiento del pacto no depende de Abram, sino depende enteramente de Dios.
Si Dios no cumple su promesa, estaría poniendo en riesgo su misma persona.
Por tanto, no hay manera que la promesa de Dios no se cumpla.
Dios va a cumplir lo que ha prometido.
Conclusión
Conclusión
Así que cuando leemos:
6 Abram creyó al Señor y el Señor se lo reconoció como justicia.
Todo tiene sentido.
Abram le creyó a un Dios que hace pactos.
Pero muchos creemos en otras personas que hacen promesas.
Pero cuantos de ellos a veces cumplen y a veces no.
Es más, nosotros mismos hemos hecho promesas y muchas veces no cumplimos lo que prometemos.
En cambio, Abram le creyó a un Dios que pone su misma integridad de por medio y va a cumplir lo que promete porque lo va a cumplir - no hay duda que Dios cumpla sus promesas.
Y luego, en el Nuevo Testamento, los libros que conforman el Nuevo Pacto de Dios con el ser humano...Dios envía a su hijo a morir en la cruz.
Dios hace un pacto con Abram - si yo no cumplo, que me suceda lo que le sucedió a estos animales descuartizados.
Y luego en el NT vemos al Dios-hombre entregar su vida en la cruz, su cuerpo es partido, para garantizar su promesa a los que creen en él.
Así que si Dios ha cumplido su promesa a los descendientes de Abram en darles la Tierra Prometida por heredad, seguramente ha de cumplir su promesa de salvarnos de nuestros pecados, darnos paz que sobrepasa todo entendimiento, estar con nosotros hasta el fin del mundo - sobre todo sabiendo que entregó su vida en la cruz
