El reino entre cizaña

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Mateo 13:24-30
24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Mateo 3:36-43
36Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
Dios gobierna soberanamente la historia, permitiendo temporalmente la coexistencia del bien y del mal hasta el día en que Cristo regrese para juzgar con perfecta justicia y establecer definitivamente su Reino.
Propósito: Que la iglesia aprenda a vivir con paciencia, discernimiento y esperanza, entendiendo que la presencia del mal no significa la ausencia del gobierno de Dios.
pocas cosas producen tanta confusión en el corazón del creyente como la aparente victoria del mal.
Miramos alrededor y nos preguntamos:
¿Por qué el impío prospera?
¿Por qué el justo sufre?
¿Por qué tantos falsos maestros llenan auditorios mientras iglesias fieles luchan por mantenerse?
¿Por qué hombres corruptos ocupan posiciones de poder?
¿Por qué parece que Satanás tiene tanta libertad para actuar?
Estas preguntas no son nuevas.
Asaf las hizo en el Salmo 73.
Jeremías las expresó en Jeremías 12.
Habacuc clamó por ellas.
Job luchó con ellas.
Y aún los discípulos esperaban un Reino donde todo mal desapareciera inmediatamente.
Pero Cristo les dice algo sorprendente.
“No.”
El Reino ha llegado…
Pero todavía no ha sido consumado.
Vivimos entre dos grandes acontecimientos:
La primera venida de Cristo…
y su segunda venida.
Entre ambos eventos existe un tiempo en el que el trigo y la cizaña crecen juntos.
Esta parábola explica exactamente ese período.
No intenta responder todas las preguntas filosóficas acerca del mal.
Más bien revela cómo Dios gobierna el mal sin ser autor del mal, y cómo el Reino avanza sin que Satanás pueda detenerlo.
EL CONTEXTO DEL CAPÍTULO 13
Para comprender esta parábola debemos mirar lo que ocurrió antes.
En Mateo 12 los líderes religiosos rechazaron públicamente al Mesías.
Después de ver milagros imposibles de negar…
atribuyeron la obra del Espíritu Santo al diablo.
Fue uno de los momentos más solemnes del ministerio de Cristo.
Israel, como nación representada por sus líderes, endureció su corazón.
Entonces ocurre un cambio.
Jesús comienza a enseñar mediante parábolas.
¿Por qué?
Los discípulos hicieron exactamente esa pregunta.
“¿Por qué les hablas por parábolas?”
Jesús respondió:
“Porque a vosotros os es dado conocer los misterios del Reino, pero a ellos no.”
Las parábolas tienen dos funciones.
Revelan.
Y esconden.
Para el creyente son una ventana.
Para el incrédulo son un velo.
La misma luz que ilumina a unos…
ciega a quienes aman las tinieblas.
LOS MISTERIOS DEL REINO
Cuando Jesús habla de “misterios” no habla de algo misterioso en el sentido moderno.
En la Biblia, un misterio es una verdad que estaba oculta en el Antiguo Testamento y que ahora es revelada por Cristo.
¿Cuál es ese misterio?
Que el Reino no vendría inmediatamente en gloria.
Los judíos esperaban:
Un Mesías conquistador.
La derrota inmediata de Roma.
La restauración política de Israel.
El juicio de los enemigos.
Pero Cristo revela algo inesperado.
Antes del Reino glorioso habría un Reino espiritual.
Antes de la corona…
vendría la cruz.
Antes del juicio…
vendría la gracia.
Antes de separar el trigo de la cizaña…
ambos crecerían juntos.
Ésta era una verdad completamente nueva.
LA ESTRUCTURA DE LA PARÁBOLA
La parábola tiene siete personajes principales.
Cada uno posee un significado específico.
No necesitamos inventar interpretaciones.
Jesús mismo las explica.
El sembrador… es Cristo.
El campo… es el mundo.
La buena semilla… son los hijos del Reino.
La cizaña… son los hijos del maligno.
El enemigo… es Satanás.
La cosecha… es el fin del siglo.
Los segadores… son los ángeles.
Todo gira alrededor de una gran verdad:
La historia tiene un principio, un desarrollo y un final determinado por Dios.
Nada ocurre por accidente.
1 El sembrador soberano
Mateo 13:24
“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.”
Observe cuidadosamente. dice su campo
La parábola no comienza con Satanás.
Comienza con Dios.
Ésta es una verdad profundamente importante.
La Biblia nunca presenta al diablo como el protagonista de la historia.
El protagonista siempre es Dios.
Satanás aparece…
pero siempre dentro de los límites que Dios permite.
No existe un universo donde Dios y Satanás sean dos fuerzas iguales luchando por el control.
Eso pertenece al dualismo, no al cristianismo.
Las Escrituras enseñan otra cosa.
Satanás es una criatura.
Dios es el Creador.
Satanás tiene poder…
pero poder limitado.
Dios posee autoridad absoluta.
El enemigo nunca actúa independientemente del gobierno divino.
Lo vemos en Job.
Lo vemos en Pedro.
Lo vemos en Judas.
Lo vemos en la cruz.
Incluso el mayor crimen de la historia la crucifixión del Hijo de Dios ocurrió conforme al determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios
Hechos 2:23
Eso significa que el Señor nunca pierde el control del campo.
Aunque el enemigo siembre cizaña…
el campo sigue perteneciendo al dueño.
Notemos otra expresión.
“Su campo.”
No dice simplemente “un campo”.
Dice:
“Su campo.”
El mundo pertenece a Dios.
No pertenece al diablo.
Salmo 24 :1
declara:
“De Jehová es la tierra y su plenitud.”
Satanás es llamado “el dios de este siglo” porque influye sobre el sistema de este mundo caído, pero nunca porque sea su propietario.
Su dominio es usurpado y temporal; el señorío de Cristo es legítimo y eterno.
¡Qué consuelo para la iglesia!
Cuando vemos guerras, violencia, persecución y maldad, no debemos concluir que Dios abandonó el mundo.
El campo sigue siendo suyo, y el Dueño nunca pierde de vista su cosecha.
2.- Siembra buena semilla
mateo 13:24
24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo
Jesús dice que el sembrador es el mismo
plantó buena semilla.
No una mezcla.
No una semilla defectuosa.
Toda la obra de Cristo es perfecta.
Cuando Él salva a una persona, no realiza una reforma superficial; produce una nueva creación.
El creyente nace de nuevo.
Recibe un nuevo corazón.
Recibe una nueva naturaleza.
Recibe el Espíritu Santo.
Por eso la buena semilla representa a los hijos del Reino: hombres y mujeres regenerados por la gracia.
No son perfectos, pero pertenecen al Rey y llevan en sí la vida que Él les dio.
Si eres un hijo de Dios, recuerda esta verdad cuando enfrentes oposición: no apareciste por casualidad en el lugar donde vives, trabajas o sirves.
Cristo mismo te ha sembrado en ese campo para que seas luz en medio de las tinieblas, sal en medio de la corrupción y testigo de su Reino en un mundo que todavía espera la manifestación plena de su gloria.
No maldigas el lugar donde Dios te plantó. Pídele la gracia para dar fruto allí donde Él decidió sembrarte.
3.- El enemigo es real
Mateo 13:25
“Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Mateo 13:39
39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
En la primera parte vimos que todo comienza con el Rey.
Cristo es el sembrador.
El campo le pertenece.
La buena semilla procede de Él.
Pero inmediatamente aparece una escena inesperada.
Cuando el campo parecía tranquilo…
cuando todo parecía marchar bien…
llega un enemigo.el diablo
No entra para destruir el campo.
No prende fuego al trigo.
No rompe los cercos.
Hace algo mucho más peligroso.
¿Que hace el enemigo?
Distintivos del enemigo
1.- Imita la obra del sembrador.
mateo 13:25
25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Aquí encontramos una de las estrategias más profundas de Satanás.
Él sabe que la imitación engaña más que la oposición abierta.
Si pudiera destruir el cristianismo
de manera abrupta lo haría.
Pero como Cristo prometió que las puertas del Hades no prevalecerían contra su Iglesia
Mateo 16:18
18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
el enemigo recurre a otra táctica:
infiltrar falsificaciones.
No puede detener la obra de Dios.
Entonces intenta contaminarla.
Cristo no habla del mal como una fuerza impersonal.
No habla del diablo como un símbolo.
Habla de una persona real.
Vivimos en una época donde muchos consideran a Satanás un personaje mitológico.
Otros, por el contrario, le atribuyen un poder casi igual al de Dios.
La Biblia rechaza ambos extremos.
Satanás existe.
Pero no es omnipotente.
No es omnisciente.
No es omnipresente.
Es una criatura caída.
Poderosa, sí.
Pero infinitamente inferior al Dios Todopoderoso.
Martín Lutero decía:
“El diablo es el diablo de Dios.”
Con esta expresión quería afirmar que incluso Satanás está sujeto al gobierno soberano del Señor.
No puede hacer más de lo que Dios le permite.
Lo vemos claramente en Job.
Satanás no pudo tocar una sola oveja sin permiso divino.
No pudo tocar a Job sin autorización.
No pudo quitarle la vida.
Hasta sus límites fueron establecidos por Dios.
Esto significa que el enemigo nunca sorprende al Señor.
Nunca altera sus planes.
Nunca frustra sus propósitos.
Dios nunca dice:
“No esperaba que el diablo hiciera eso.”
Nada escapa a su conocimiento.
Nada sale de su control.
3.-Es Sigiloso y astuto.
mateo 13:25
25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Mientras dormian
Aqui se resalta el carácter oculto de la obra del enemigo.
Satanás opera en las sombras.
No anuncia sus ataques.
No llega haciendo ruido.
Su estrategia es silenciosa.
Así ocurrió en el Edén.
La serpiente no llegó rugiendo.
Llegó conversando.
Cuestionando.
Sembrando dudas.
Así actúa todavía.
El error rara vez se presenta como error.
La mentira casi siempre viene mezclada con verdad.
Por eso el discernimiento espiritual es indispensable.
tener la sabiduria divina para ver el ataque del enemigo
no dejemos que la malicia y el engaño penetren seamos vivgilantes ante la sigilosidad y astuvia del enemigo.
4.- La estrategia del enemigo
mateo 13:25
25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Siembra otra planta.
Observe cuidadosamente.
No arranca el trigo.
No destruye la cosecha.
No incendia el campo.
Hace algo mucho más peligroso.
¿Por qué?
Porque Satanás entiende algo.
Una falsificación es mucho más peligrosa que un ataque frontal.
Cuando alguien entrega un billete falso, procura que sea lo más parecido posible al verdadero.
Si fuera completamente distinto, nadie sería engañado.
Así actúa el enemigo.
Él produce una religión que parece cristiana.
Una fe sin arrepentimiento.
Una gracia sin santidad.
Un evangelio sin cruz.
Un discipulado sin obediencia.
Un Cristo sin señorío.
Una iglesia sin disciplina.
Una adoración sin reverencia.
Una espiritualidad centrada en el hombre y no en Dios.
Por eso Pablo advierte en
2 Corintios 11:14
14Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
que Satanás se disfraza como ángel de luz y que sus ministros se disfrazan como ministros de justicia.
El peligro mayor no siempre está fuera de la iglesia.
Con frecuencia intenta entrar en ella.
¿Que era la cizaña?
La palabra usada por Jesús describe una planta conocida como Lolium temulentum.
Era el terror de los agricultores.
Durante meses era casi imposible distinguirla del trigo.
Solo cuando aparecía la espiga se hacía evidente la diferencia.
Mientras el trigo inclinaba su cabeza por el peso del grano, la cizaña permanecía erguida, vacía y estéril.
Además, sus raíces se entrelazaban con las del trigo.
Arrancarla antes del tiempo podía dañar el cultivo.
¡Qué imagen tan poderosa!
El falso e hipócrita puede parecer un creyente durante mucho tiempo.
Puede hablar el mismo lenguaje.
Puede cantar los mismos himnos.
Puede participar en las mismas actividades.
Puede ocupar cargos de liderazgo.
Puede conocer la doctrina.
Pero la ausencia del fruto del Espíritu termina revelando su verdadera naturaleza.
Jesús no dice que el trigo se convirtió en cizaña ni que la cizaña se convirtió en trigo.
Cada uno manifestó lo que realmente era.
SATANÁS SIEMPRE IMITA A DIOS
A lo largo de toda la Escritura encontramos este patrón.
Dios tiene profetas.
Satanás levanta falsos profetas.
Dios tiene sacerdotes.
Satanás promueve sacerdocios corruptos.
Dios establece la verdadera adoración.
El enemigo fomenta la idolatría.
Cristo es el verdadero Pastor.
Surgen pastores asalariados que se apacientan a sí mismos.
El Espíritu Santo obra con poder.
Los falsos maestros buscan producir experiencias vacías para sustituir la verdad.
El enemigo no crea; imita, distorsiona y corrompe.
Por eso la iglesia debe medir toda enseñanza, toda experiencia y todo ministerio a la luz de las Escrituras.
5.- La evidencia del enemigo
Mateo 13:26-28
26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
“Cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.”
La diferencia no se vio en el primer día.
Ni en la primera semana.
Se hizo evidente con el tiempo.
Este es un principio espiritual que recorre toda la Biblia:
El tiempo prueba la autenticidad de la fe.
Hay conversiones que parecen espectaculares, pero desaparecen cuando llega la prueba.
Hay entusiasmo que se desvanece cuando seguir a Cristo implica sacrificio.
Hay ministerios que comienzan con brillo y terminan en escándalo porque nunca estuvieron cimentados en la verdad.
En cambio, el verdadero creyente persevera. Puede caer, pero se levanta por la gracia de Dios. Puede ser disciplinado por el Señor, pero no abandona definitivamente la fe, porque la vida de Cristo permanece en él.
trae fruto en su vida tra resultados de su conversion
1. No te dejes impresionar por las apariencias.
La madurez espiritual no se mide por el carisma, la elocuencia o la popularidad, sino por el fruto de una vida transformada.
2. Ejercita el discernimiento bíblico.
Vivimos en una época donde abundan enseñanzas atractivas pero alejadas de la verdad. Examina todo a la luz de la Palabra de Dios.
3. No te sorprendas cuando descubras hipocresía.
Jesús anunció que habría cizaña mezclada con el trigo hasta el fin de esta era. La existencia de hipócritas no invalida la verdad del Evangelio; confirma lo que Cristo ya había advertido.
4. Examina tu propio corazón.
La pregunta principal no es: “¿Quién es la cizaña?”, sino: “¿He nacido realmente de nuevo? ¿Estoy dando el fruto que solo Cristo puede producir?”
Después de descubrir la presencia de la cizaña, los siervos reaccionan con una pregunta natural:
”¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”
La respuesta del dueño del campo es una de las declaraciones más sorprendentes de toda la parábola.
En ella aprenderemos sobre la paciencia de Dios, su soberanía, el propósito de permitir temporalmente la coexistencia del trigo y la cizaña, y por qué el juicio pertenece únicamente al Señor.
6.- El caracter de Dios ante la realidad de su reino
1.- paciencia
Mateo 13:27-30
27“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
29Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siegay al tiempo de la siega yo dire a los segadores:recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged al reigo en mi granero.
Después de descubrir la presencia de la cizaña, la parábola cambia completamente de escenario.
Hasta ahora hemos visto dos personajes principales:
El sembrador.
El enemigo.
Ahora aparecen los siervos.
Y con ellos surge una pregunta que todos nosotros hemos hecho alguna vez.
¿Por qué Dios permite el mal?
¿Por qué Dios no destruye inmediatamente la maldad?
¿Por qué permite que personas perversas prosperen?
¿Por qué deja vivir tanto tiempo a los falsos maestros?
¿Por qué el pecado parece avanzar?
¿Por qué la injusticia permanece?
Estas preguntas nacen de un corazón que ama la justicia.
Pero también revelan que nuestra perspectiva es limitada.
Nosotros vemos el presente.
Dios contempla toda la eternidad.
Nosotros vemos el momento.
Dios ve el propósito.
Nosotros vemos una parte del cuadro.
Dios contempla la obra terminada.
En estos versículos Jesús nos introduce en uno de los atributos más gloriosos del Señor:
su paciencia
“Un enemigo ha hecho esto.”
¡Qué importante declaración!
Vivimos en una cultura donde frecuentemente se culpa a Dios por aquello que Él aborrece.
La Biblia afirma dos verdades que deben mantenerse juntas:
Primera.
Dios es absolutamente soberano.
Nada ocurre fuera de Su gobierno.
Segunda.
Dios no es autor del pecado.
Santiago 1:13 declara:
“Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie.”
El pecado nace en la rebelión de las criaturas.
Primero en Satanás.
Después en la humanidad.
Dios gobierna sobre esa realidad sin ser su autor.
Ésta es una verdad profunda que supera nuestra comprensión completa, pero la Escritura la afirma con claridad.
El contraste de la paciencia es la inpaciencia.
Mateo 13:28
28El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
”¿Quieres que vayamos y la arranquemos?”
Desde una perspectiva humana parece la mejor solución.
Eliminar el problema.
Destruir la cizaña.
Limpiar el campo.
Pero aquí aparece una diferencia enorme entre la forma de pensar del hombre y la de Dios.
Los hombres quieren actuar rápidamente.
Dios actúa perfectamente.
Nosotros queremos resolver.
Dios quiere redimir.
Nosotros vemos enemigos.
Dios todavía ve personas a quienes puede alcanzar por Su gracia.
¡Qué diferente es el corazón de Dios!
Existe algo dentro del ser humano que disfruta convertirse en juez.
Nos gusta decidir quién merece misericordia.
Quién merece castigo.
Quién puede permanecer.
Quién debe ser eliminado.
Los discípulos mismos manifestaron este espíritu.
Cuando una aldea samaritana rechazó a Jesús, Jacobo y Juan dijeron:
“Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo?”
Jesús respondió:
“No sabéis de qué espíritu sois.”
¡Qué diferente es el corazón del Salvador!
Donde los discípulos veían destrucción…
Cristo veía oportunidad para la gracia.
En nuestra cultura la paciencia suele verse como debilidad.
Pero en Dios sucede exactamente lo contrario.
Su paciencia revela Su inmenso poder.
El hombre iracundo explota.
Dios domina perfectamente Su ira.
Dios tiene poder para juzgar hoy mismo.
Sin embargo, decide esperar.
¿Por qué?
Porque la paciencia forma parte de Su misericordia.
Pedro escribe:
“El Señor no retarda su promesa… sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
¡Qué maravilloso!
Cada día que el juicio no llega…
es un día más de gracia.
Cada amanecer…
es una nueva oportunidad para que el pecador se arrepienta.
Cada sermón…
es una invitación divina.
Cada llamado al Evangelio…
es una expresión de la paciencia del Señor.
Pensemos por un momento.
Si Dios hubiera decidido arrancar toda la cizaña hace veinte años…
¿dónde estaríamos nosotros?
¿Cuántos de nosotros vivíamos lejos de Cristo?
¿Cuántos éramos enemigos del Evangelio?
¿Cuántos estábamos muertos en nuestros delitos y pecados?
La paciencia que hoy admiramos…
fue la paciencia que un día nos alcanzó.
Dios esperó.
Nos buscó.
Nos llamó.
Nos salvó.
Por eso el creyente nunca debe despreciar la paciencia de Dios hacia otros.
1. No desesperes cuando veas prosperar al impío.
El éxito del mal es temporal.
Dios no ha olvidado su justicia.
2. Aprende a esperar el tiempo de Dios.
Muchas respuestas no llegan cuando nosotros queremos, sino cuando Él sabe que es mejor.
3. Ama la misericordia de Dios.
La paciencia que hoy ves hacia otros fue la misma paciencia que un día te condujo al arrepentimiento.
4. No tomes el lugar del Juez.
Defiende la verdad, practica la disciplina bíblica cuando corresponda, pero recuerda que el juicio final pertenece al Señor.
La paciencia de Dios no es indiferencia, sino una manifestación de su gracia y de su perfecta sabiduría. Mientras nosotros queremos resolver el problema del mal de manera inmediata, el Señor sigue llevando adelante su plan redentor, llamando a pecadores al arrepentimiento y preservando a su pueblo.
Sin embargo, esta paciencia tiene un límite. Llegará el día en que el tiempo de la gracia dará paso al tiempo del juicio. Ese momento es el que Jesús describe en la siguiente sección de la parábola
2.- La justicia divina
Mateo 13:39-43
”…la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
40De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
41Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,
42y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre…” el que tiene oidos para oir oiga.
Su justicia se manifiesta
1.- En que todo tiene su tiempo
Mateo 13:39
”…la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
Toda historia tiene un final.
Toda batalla tiene un vencedor.
Toda injusticia tiene un día señalado para ser juzgada.
Toda lágrima tiene un momento en que será enjugada.
Y todo reino humano tendrá un día en que se derrumbará delante del Reino eterno de Cristo.
Hasta ahora la parábola nos ha mostrado un campo donde el trigo y la cizaña crecen juntos.
Pero esa convivencia no será eterna.
Existe una fecha que Dios ha establecido desde antes de la fundación del mundo.
Una fecha que ningún ser humano conoce.
Una fecha que no puede adelantarse ni retrasarse.
El reloj de Dios nunca se atrasa.
Nunca se adelanta.
La historia avanza inexorablemente hacia ese momento glorioso y terrible.
La Biblia llama a ese momento:
“El fin del siglo.”
No significa el fin del planeta únicamente.
Significa el cierre definitivo de la presente era de pecado para dar paso al Reino consumado de Cristo.
“La siega es el fin del siglo.”
Observe la palabra:
Siega.
No dice:
“Desastre.”
No dice:
“Accidente.”
No dice:
“Fracaso.”
Dice:
Cosecha.
Para un agricultor la cosecha representa el cumplimiento de meses de trabajo.
Es el momento esperado.
El día de recoger aquello que fue sembrado.
Jesús está diciendo que toda la historia humana es un inmenso campo que se dirige hacia la cosecha de Dios.
Nada ocurre sin propósito.
Cada generación.
Cada imperio.
Cada guerra.
Cada avivamiento.
Cada persecución.
Todo está conduciendo al día en que Cristo recogerá Su cosecha.
La historia no es una serie de acontecimientos sin sentido.
La historia tiene un Autor.
Y ese Autor ya escribió el último capítulo.
Dios gobierna los tiempos
Nosotros vivimos esclavos del reloj.
Nos desesperamos cuando las cosas parecen demorarse.
Pero Dios nunca tiene prisa.
Porque Él habita la eternidad.
Pedro dice:
“Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.”
No significa que Dios mida el tiempo de otra manera.
Significa que Él está por encima del tiempo.
Nosotros esperamos.
Él cumple.
Nosotros dudamos.
Él permanece fiel.
Cuando llegue la siega, nadie podrá decir:
“Se adelantó.”
Tampoco podrá decir:
“Llegó tarde.”
Será exactamente el momento perfecto.
2.- Purificara su reino
Mateo 13:41
41Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles“Recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen iniquidad.”
Observe que dice:
“De su reino.”
Todo le pertenece.
Incluso aquellos que hoy se rebelan viven dentro del universo gobernado por Cristo.
Pero llegará el momento en que todo aquello que ofende la santidad de Dios será quitado para siempre.
Pensemos en esa expresión.
“Todos los que sirven de tropiezo.”
No solo habla de quienes cometieron pecados visibles.
Habla también de quienes hicieron tropezar a otros.
Falsos maestros.
Engañadores.
Hipócritas.
Personas que utilizaron el nombre de Dios para beneficio propio.
Cristo no pasará por alto ninguna obra.
Todo será traído a la luz.
Los tribunales humanos pueden equivocarse.
Las pruebas pueden desaparecer.
Los testigos pueden mentir.
Los culpables pueden escapar.
Pero delante de Cristo nada quedará oculto.
Cada palabra.
Cada pensamiento.
Cada intención.
Cada acto secreto.
Todo será manifestado.
El Juez no necesita investigar.
Lo conoce todo.
3.- La realidad de un juicio justo
Mateo 13:42
“Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
Éste es uno de los pasajes más solemnes de todo el Evangelio.
Y es Jesús quien lo pronuncia.
El mismo Cristo que abrazaba a los niños.
El mismo que perdonó a la mujer adúltera.
El mismo que lloró sobre Jerusalén.
Habla aquí del juicio eterno.
No lo hace con placer.
Lo hace con compasión.
Porque advertir del peligro también es una expresión de amor.
El infierno no fue creado para satisfacer la ira caprichosa de Dios.
Es la manifestación de Su justicia perfecta contra el pecado que rechazó persistentemente Su gracia.
El “lloro” expresa sufrimiento.
El “crujir de dientes” expresa angustia, desesperación y la terrible realidad de enfrentar las consecuencias eternas del rechazo a Cristo.
Esta enseñanza debe llevarnos a dos respuestas: temer reverentemente a Dios y anunciar con urgencia el Evangelio mientras aún dura el tiempo de la gracia.
Después de hablar del juicio, Jesús dirige nuestra mirada hacia la esperanza.
4.- La realidad eterna de los creyentes
Mateo 13:43
“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre.”
¡Qué contraste!
La cizaña termina en el fuego.
El trigo termina en la gloria.
Hoy los creyentes son muchas veces despreciados.
Ridiculizados.
Perseguidos.
Olvidados.
Pero ese no es el final de la historia.
La gloria que ahora está escondida será manifestada.
Pablo dice que la creación espera con anhelo la manifestación de los hijos de Dios.
Hoy somos como semillas enterradas.
Pero llegará el día de la resurrección.
Lo que fue sembrado en corrupción será levantado en incorrupción.
Lo que fue sembrado en debilidad será levantado en poder.
Lo que fue sembrado en deshonra será levantado en gloria.
¿QUÉ SIGNIFICA “RESPLANDECERÁN COMO EL SOL”?
Jesús toma una imagen de Daniel 12:3:
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento.”
No significa que seremos dioses.
Significa que reflejaremos perfectamente la gloria de Cristo.
El pecado ya no oscurecerá nuestra comunión con Dios.
No habrá más lucha con la carne.
No habrá lágrimas.
No habrá enfermedad.
No habrá muerte.
No habrá tentación.
La santidad será completa y la alegría será perfecta.
El propósito eterno de Dios alcanzará su plenitud en un pueblo transformado a la imagen de su Hijo.
1. Vive con perspectiva eterna.
No midas tu vida solo por el presente. La cosecha aún no ha llegado, pero el Rey ya ha prometido el final.
2. Persevera cuando seas incomprendido.
El trigo no siempre recibe aplausos en este mundo, pero será honrado por Cristo en el día final.
3. No juegues con la gracia de Dios.
El tiempo de la paciencia terminará. Hoy es el día del arrepentimiento; mañana puede ser el día del juicio.
4. Anuncia el Evangelio con urgencia.
Si realmente creemos que Cristo volverá a juzgar al mundo, no podemos permanecer indiferentes ante quienes todavía no le conocen.
ilustracion
Un escultor trabajó durante años en una gran obra cubierta por una tela. Quienes pasaban solo veían el lienzo y pensaban que no había nada extraordinario. Sin embargo, el día de la inauguración retiró el velo y todos contemplaron la belleza de la escultura.
Así ocurre con los hijos de Dios. Hoy el mundo no percibe plenamente quiénes son, pero cuando Cristo regrese, el velo será quitado y la gloria que Él ha preparado para los suyos será manifestada delante de toda la creación.
INTRODUCCIÓN
Después de explicar la parábola, Jesús no termina con una enseñanza académica.
No dice:
”¿Alguna pregunta?”
No invita a un debate teológico.
No abre una discusión escatológica.
Termina con una frase que atraviesa el corazón:
“El que tiene oídos para oír, oiga.”
Es decir:
“No basta entender la parábola; debes responder a ella.”
Porque esta parábola no fue dada solamente para informar.
Fue dada para confrontar.
No fue escrita para satisfacer la curiosidad.
Fue escrita para preparar a los hombres para el día del juicio.
La gran pregunta ya no es:
¿Qué representa la cizaña?
La gran pregunta es:
¿Quién soy yo delante de Dios?
una pregunta que confronta
Vivimos en un mundo lleno de preguntas.
¿Dónde estudiar?
¿Con quién casarme?
¿Dónde trabajar?
¿Cuánto dinero ahorrar?
¿Cuándo jubilarme?
Pero ninguna de esas preguntas tiene el peso de ésta:
¿Soy verdaderamente un hijo del Reino?
Porque llegará un día cuando el dinero no tendrá valor.
Los títulos desaparecerán.
Las posesiones quedarán atrás.
La fama terminará.
La salud desaparecerá.
Y solamente una pregunta permanecerá.
¿Soy trigo o soy cizaña?
EL MAYOR ENGAÑO
Observe algo impresionante.
La cizaña no sabe que es cizaña.
Durante meses creyó que era igual al trigo.
Creció en el mismo campo.
Recibió la misma lluvia.
El mismo sol.
El mismo viento.
Todo parecía igual.
Hasta llegó el día de la cosecha.
Entonces apareció la diferencia.
¡Qué advertencia tan solemne!
Jesús está diciendo que hay personas que viven convencidas de ser salvas…
pero nunca nacieron de nuevo.
Van a la iglesia.
Conocen versículos.
Oran.
Cantan.
Incluso sirven.
Pero nunca entregaron verdaderamente su corazón al Rey.
Por eso Jesús dijo en Mateo 7:
“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor…”
No dice:
“Pocos.”
Dice:
“Muchos.”
La tragedia más grande no será descubrir el infierno.
Será descubrirlo después de haber pensado toda la vida que iban camino al cielo.
II. ¿CÓMO SABER SI SOY TRIGO?
Jesús dice que la diferencia apareció cuando llegó el fruto.
No cuando apareció la planta.
No cuando brotó.
Sino cuando produjo.
Eso nos lleva a una gran verdad.
La evidencia de la salvación es el fruto.
No somos salvos por las obras.
Somos salvos por gracia.
Pero la gracia verdadera siempre produce transformación.
El apóstol Santiago escribe:
“La fe sin obras está muerta.”
No significa que las obras salvan.
Significa que una fe viva inevitablemente da evidencia de vida.
LAS MARCAS DEL TRIGO
1. El trigo ha nacido de nuevo.
No solamente cambió de religión.
Recibió una nueva naturaleza.
Ama lo que antes odiaba.
Odia lo que antes amaba.
No es perfecto.
Pero ya no puede vivir cómodamente en el pecado.
Cuando cae…
el Espíritu Santo lo convence.
Se arrepiente.
Se levanta.
Vuelve al Señor.
2. El trigo ama la Palabra.
No la soporta únicamente.
La ama.
Tiene hambre de ella.
La Escritura deja de ser un libro antiguo.
Se convierte en alimento.
En dirección.
En consuelo.
En corrección.
3. El trigo ama a Cristo.
No solamente conoce datos acerca de Jesús.
Lo ama.
Su mayor deseo es agradarlo.
Su mayor dolor es entristecerlo.
Su mayor esperanza es verlo cara a cara.
4. El trigo produce fruto.
Gálatas 5 describe ese fruto.
Amor.
Gozo.
Paz.
Paciencia.
Benignidad.
Bondad.
Fe.
Mansedumbre.
Dominio propio.
No aparecen perfectamente de un día para otro.
Pero aparecen.
Porque donde hay vida…
hay crecimiento.
III. LAS MARCAS DE LA CIZAÑA
La cizaña también tiene características.
Puede parecer religiosa.
Pero su corazón nunca fue transformado.
Tiene apariencia…
pero no vida.
Tiene religión…
pero no arrepentimiento.
Tiene conocimiento…
pero no obediencia.
Tiene emoción…
pero no perseverancia.
Tiene actividad…
pero no comunión con Cristo.
El mayor peligro de la cizaña no es parecer mala.
Es parecer buena.
LA RELIGIÓN SIN CRISTO
Una de las tragedias del cristianismo nominal es que muchas personas confían en cosas equivocadas.
Dicen:
“Fui bautizado.”
“Soy miembro de la iglesia.”
“Mi abuelo fue pastor.”
“Sirvo en un ministerio.”
“Predico.”
“Diezmo.”
Todo eso puede ser bueno.
Pero ninguna de esas cosas puede reemplazar un corazón regenerado.
Judas Iscariote hizo milagros junto con los otros discípulos.
Predicó.
Expulsó demonios.
Caminó con Jesús durante tres años.
Y, sin embargo, nunca perteneció verdaderamente a Cristo.
La cercanía externa con las cosas de Dios no garantiza una relación salvadora con Él.
EL EVANGELIO:
LA ESPERANZA PARA LA CIZAÑA
Hasta aquí alguien podría pensar:
“Entonces no hay esperanza.”
Pero sí la hay.
Y aquí resplandece la gloria del Evangelio.
Mientras no llegue la cosecha…
la puerta de la gracia permanece abierta.
El mismo Señor que anunció el juicio también extendió sus manos en la cruz.
En la parábola, el trigo y la cizaña no cambian de naturaleza.
Pero el resto de la Escritura nos revela el milagro de la gracia: Dios puede tomar a un pecador muerto en sus delitos y pecados y darle una nueva vida por medio del nuevo nacimiento (Efesios 2:1-10; Juan 3:3-8).
Eso fue lo que ocurrió con Saulo de Tarso.
Perseguidor.
Blasfemo.
Violento.
Y Dios lo transformó en el apóstol Pablo.
La gracia no mejora al pecador.
Lo hace una nueva creación.
V. LA CRUZ ES EL CENTRO DE LA PARÁBOLA
Aunque la cruz no aparece mencionada explícitamente en la parábola, toda ella apunta hacia Cristo.
¿Por qué Dios puede esperar con paciencia?
Porque sabe que enviará a Su Hijo.
¿Por qué Dios ofrece misericordia?
Porque Cristo cargará sobre sí el juicio que merecían los pecadores que creen en Él.
En la cruz ocurrió algo maravilloso.
El juicio que debía caer sobre nosotros…
cayó sobre Cristo.
La ira que merecíamos…
la soportó Él.
La condenación que era nuestra…
la llevó el Cordero de Dios.
Por eso hoy todavía hay esperanza.
Mientras haya vida…
hay oportunidad para correr a Cristo..
CONCLUSIÓN HOMILÉTICA
Amada iglesia, la parábola de la cizaña nos enseña que vivimos entre dos grandes momentos: la siembra y la cosecha.
Cristo ya sembró el trigo.
Satanás sembró la cizaña.
Ambos crecen en el mismo mundo.
Pero no compartirán el mismo destino.
El trigo será reunido en el granero eterno del Padre.
La cizaña enfrentará el juicio justo de Dios.
No porque Dios no haya mostrado misericordia.
Sino porque rechazó persistentemente la gracia ofrecida en Cristo.
Por eso, la pregunta con la que debemos salir hoy no es: ”¿Quién es la cizaña?” La pregunta es: ”¿He nacido de nuevo? ¿Mi vida da el fruto que solo el Espíritu Santo puede producir?”
Si hoy escuchas la voz del Señor, no endurezcas tu corazón. Corre a Cristo, arrepiéntete de tus pecados y confía únicamente en Él. El Señor de la mies todavía extiende su gracia.
Pero recuerda: la paciencia de Dios tiene un propósito, no una duración indefinida. Llegará el día en que el Rey enviará a sus ángeles y la cosecha será definitiva.
Entonces, los que pertenecen a Cristo “resplandecerán como el sol en el reino de su Padre.”
Llamado final
Quizá durante años has estado cerca del Evangelio. Has escuchado sermones, has participado en la iglesia y conoces las verdades de la fe. Pero hoy el Espíritu Santo te hace una pregunta que nadie más puede responder por ti:
¿Eres realmente de Cristo?
Si la respuesta es sí, persevera con esperanza, porque el Señor no olvidará a ninguno de los suyos.
Si la respuesta es no, o tienes dudas, no esperes a la cosecha para descubrir la verdad. Ven hoy al Salvador. El Cristo que un día vendrá como Juez es el mismo que hoy recibe con misericordia a todo pecador que se arrepiente y cree en Él. Esa es la esperanza gloriosa del Evangelio.
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