Imitar a los demás?

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Los Primeros Reyes de Israel  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Leccion 7| almitar a los demás?
Objetivo: Analizar el peligro de imitar a otros cuando esa influencia nos aleja de la identidad, el propósito y la dirección que Dios nos ha dado.
Lectura Biblica: 1 Sam 8:1-22
1 Samuel 8:1–22 RV1909
1 Y ACONTECIÓ que habiendo Samuel envejecido, puso sus hijos por jueces sobre Israel. 2 Y el nombre de su hijo primogénito fué Joel, y el nombre del segundo, Abia: fueron jueces en Beer-sebah. 3 Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho. 4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Samuel en Rama, 5 Y dijéronle: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes. 6 Y descontentó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. 7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido a dioses ajenos, así hacen también contigo. 9 Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declarándoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos. 10 Y dijo Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11 Dijo pues: Este será el derecho del rey que hubiere de reinar sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y pondrálos en sus carros, y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro: 12 Y se elegirá capitanes de mil, y capitanes de cincuenta: pondrálos asimismo a que aren sus campos, y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra, y los pertrechos de sus carros: 13 Tomará también vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras, y amasadoras. 14 Asimismo tomará vuestras tierras, vuestras viñas, y vuestros buenos olivares, y los dará a sus siervos. 15 El diezmará vuestras simientes y vuestras viñas, para dar a sus eunucos y a sus siervos. 16 El tomará vuestros siervos, y vuestras siervas, y vuestros buenos mancebos, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. 17 Diezmará también vuestro rebaño, y seréis sus siervos. 18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os oirá en aquel día. 19 Empero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel; antes dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros: 20 Y nosotros seremos también como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. 21 Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y refiriólas en oídos de Jehová. 22 Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a su ciudad.
Versículo para memorizar: Y dijéronle: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes. 1 Sam 8:5
TEMA BÍBLICO
Con el paso de los años, Samuel envejeció y puso a sus hijos como jueces sobre Israel. Sin embargo, ellos no siguieron el camino de su padre, porque se inclinaron al provecho indebido, recibieron presentes y torcieron el derecho. Esta situación era seria, porque el pueblo necesitaba dirección justa y confiable. Los ancianos de Israel no estaban inventando un problema; había una preocupación real que debía atenderse con madurez. Esta parte de la historia nos recuerda que todos los seres humanos estamos expuestos a pruebas, necesidades y conflictos, y que muchas veces esos momentos nos obligan a tomar decisiones importantes. 1 Sam. 8:1-3
El problema no fue solamente que Israel reconociera una necesidad, sino la manera en que decidió resolverla. Los ancianos fueron con Samuel y le pidieron un rey que los juzgara "como todas las gentes". Esa frase revela el fondo del asunto: el pueblo no buscó primero la dirección de Dios para ordenar la situación, sino que quiso adoptar el modelo de las naciones vecinas. Israel tenía una dificultad verdadera, pero escogió resolverla como lo hacían los demás pueblos. Esta enseñanza sigue siendo necesaria, porque las pruebas no siempre nos alejan de Dios por sí mismas; muchas veces nos alejamos cuando decidimos responder a ellas sin considerar su voluntad. 1 Samuel 8:4-5; Prov 14:12
En la vida diaria también enfrentamos presiones que nos llevan a escoger entre dos caminos: resolver las cosas como lo hace la mayoría o buscar la dirección de Dios. Cuando hay un conflicto familiar, podemos responder con orgullo, silencio, gritos o resentimiento; cuando sentimos presión social, podemos copiar conductas solo para encajar; cuando aparece una necesidad emocional, podemos buscar alivio en relaciones, contenidos o habitos que no edifican; cuando surge una dificultad, podemos actuar por impulso o pedir consejo al Señor. El problema no siempre está en tener una necesidad, porque todos la tendremos en algún momento, sino en la fuente de donde tomamos dirección para enfrentarla. Rom 12:2; Jam 1:5
La petición desagradó a Samuel, pero él no respondió con enojo ni se defendió por orgullo. La Escritura dice que Samuel oró a Jehová. Esta reacción muestra una actitud sabia: cuando algo duele, incomoda o parece injusto, conviene llevarlo delante de Dios antes de actuar. Samuel pudo sentirse rechazado, porque el pueblo estaba cuestionando el rumbo de la nación al final de su liderazgo; sin embargo, puso el asunto en manos del Señor. Esto nos enseña que, ante las presiones y los conflictos, la oración debe ayudarnos a distinguir si estamos reaccionando por herida, comparación, miedo o verdadera obediencia. 1 Sam 8:6; Ps 25:4-5
Jehová respondió a Samuel y le explicó que el rechazo no era solamente contra él, sino contra Dios mismo, para que no reinara sobre ellos. Israel había sido llamado a vivir como un pueblo apartado, guiado por la ley y la presencia del Señor, pero al compararse con las naciones comenzó a pensar que le faltaba algo. La comparación puede ser peligrosa porque exagera lo que otros tienen y disminuye lo que Dios nos ha dado. Cuando el corazón vive mirando demasiado hacia fuera, puede olvidar el valor de la fe, la familia, la enseñanza, la Iglesia, la identidad espiritual y el propósito que el Padre Celestial ha entregado. 1 Sam 8:7-8; Deut 7:6.
Dios permitió que el pueblo tuviera un rey, pero antes le mandó a Samuel advertirles las consecuencias. Les explicó que el rey tomaría a sus hijos para sus carros y su ejército, usaría sus campos, exigiría tributos y pondría cargas sobre ellos. Aun así, el pueblo insistió en su petición, diciendo que querían ser como las demás naciones, tener un rey que los juzgara y saliera delante de ellos a pelear sus batallas. Esta parte del relato muestra que Dios muchas veces advierte antes de que una decisión nos lastime, pero cuando el deseo de imitar es más fuerte que la obediencia, podemos escuchar la advertencia y seguir caminando hacia la consecuencia. 1 Samuel 8:9-20; 1 Joh 2:15-17
Hoy también podemos caer en ese error. Que algo sea común no significa que sea bueno; que algo sea popular no significa que sea sabio; que muchos lo practiquen no significa que deba formar parte de nuestra vida. Hay formas de hablar, estilos de relación, prioridades, ambiciones, contenidos y hábitos que la sociedad normaliza, pero que pueden debilitar el carácter y alejarnos del consejo de Dios. La fe no nos llama a vivir con orgullo ni a despreciar a los demás, pero sí nos enseña a pensar con discernimiento, a no copiar todo lo que vemos y a preguntarnos si nuestras decisiones están siendo guiadas por convicción o por presión. Prov 4:23; 1 Pe 2:9
La historia de Israel nos deja una enseñanza profunda: las necesidades son reales, los conflictos llegan y las pruebas forman parte de la vida, pero no debemos resolverlas imitando caminos que nos alejan de Dios. El pueblo pidió un rey porque queria parecerse a las naciones, y con eso debilitó la gratitud por la dirección especial que Jehová le había dado. Hoy podemos aprender a responder de otra manera: buscar consejo en la palabra del Señor, orar antes de decidir, valorar nuestra identidad y actuar conforme a la voluntad de Dios. Las pruebas llegan a todos; la diferencia en si las resolvemos como los demas o conforme al consejo del Padre celestial 1 Sam 8:21-22; Mat 6:33 .
ACTIVIDAD EN LA IGLESIA
En compañía de todos los integrantes de la sociedad, realizarán una actividad titulada "¿ Lo resuelvo por presión o por convicción?". El instructor colocará en una cartulina dos columnas: en una escribirá "Como los demás" y en la otra "Conforme a Dios". Después, el grupo mencionará ejemplos de situaciones que suelen enfrentar en la vida diaria, como conflictos familiares, presión de amistades, uso de redes sociales, decisiones sobre relaciones, manera de hablar, hábitos personales o metas para el futuro. En cada caso dialogarán sobre cómo suele resolverlo la sociedad y cómo podría resolverse conforme al consejo de Dios. A final, cada uno elegirá una situación concreta en la que necesita actuar con mayor convicción y escribirá una acción que le ayude a buscar la voluntad del Señor antes de dejarse llevar por la presión de imitar a otros.
ACTIVIDAD EN CASA
Durante la semana, cada uno conversará con su familia sobre alguna ocasión en la que haya sentido presión por imitar a otros o por resolver un problema como lo hace la mayoría. Después, escribirá una breve reflexión respondiendo tres preguntas: ¿qué situación de mi vida necesito resolver conforme a la voluntad de Dios?, ¿qué influencia externa podría estar empujándome a actuar solo por presión o comparación?, ¿qué decisión concreta puedo tomar esta semana para buscar primero el consejo del Señor? En la siguiente sesión podrá compartir, si así lo desea, lo que aprendió sobre la comparación, la identidad y la importancia de pedir dirección a Dios antes de seguir el camino de los demás.
NOTAS:
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