El Deber del Atalaya

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El Señor advierte al pecador que se arrepienta para no sufrir la muerte, pero también advierte a la iglesia de su responsabilidad de anunciar el evangelio.

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El Deber del Atalaya

Ezequiel 33:7-9: A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. 8Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. 9Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

Introducción

El primer ataque de Babilonia a Jerusalén fue en el año 605 a.C. fueron llevados cautivos muchos nobles entre ellos Daniel y sus amigos.
El segundo ataque sucedió 8 años después, entre los cautivos estaba Ezequiel. (año 597 a.C.)
La caida final sucedió 9 años después (586. a.C.) donde fue destrido el templo y la ciudad, después de casi 2 años de sitiar la ciudad.
Cuando Dios envió este mensaje, Jerusalén ya había caído en manos de Babilonia, Ezequiel y otros judíos que ya habían sido llevados a Babilonia estaban a salvo, no sufrieron el ataque.
En los 9 años que llevaba Ezequiel en Babilonia había estado profetizando. (Desde capítulo 1 al 32 de Ezequiel)
Ahora que había caído, quizá el profeta pensó que su trabajo había terminado, pero el Señor le advierte que aun no, debía seguir vigilando como un centinela para advertir el peligro espiritual a los judios desterrados.
Debía advertirles del pecado y de no alejarse de su Dios.

La responsabilidad del atalaya

Ezequiel 33:7: A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
Un atalaya era un persona que vigilaba desde una torre alta en las murallas de la ciudad.
Su deber era avisar sonando una trompeta o shofar si se aproximaba algún peligro. Por tanto, debía estar muy atento todo el tiempo.
Dios le dice a Ezequiel que él es como un atalay que debe advertir al pueblo el pelibro.
Pero primero debía oir la Palabra de Dios.
No podía advertir de algo que no conocía, que no le constaba.
La lucha del cristiano no es contra personas, sino contra huestes espirituales.
En la vida espiritual hay muchos peligros Efesios 6:12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
La Biblia es la lampara que alumbra nuestro entendimiento para comprender los peligros espirituales.
Es necesario conocerla para poder compartirla.
1 Timoteo 4:13-16: Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. 14No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
La Palabra revela el peligro que corre el hombre sin Dios, son los binoculares que nos permiten ver el peligro.
El Señor Jesús antes de enviar a sus discípulos los instruyó en la Palabra para que la advertencia y el mensaje de esperanza que predicaran fuera conforme a la Palabra.
ADVERTIR: “Ezequiel 33:7: ...y los amonestarás de mi parte.”
Una vez conocemos el peligro que corre el hombre sin Dios. Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
Y la manera en que podemos escapar: Hechos 4:12 "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos."
Es responsabilidad de la iglesia predicar el mensaje de Salvación según la gran comisión: Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”

La responsabilidad de los amonestados

La gente vive sin preocuparles el peligro que corren sus almas, ingenuamente creen que todo está bien, no piensan en el juicio que vendrá sobre la tierra y el castigo eterno al que están destinados debido al pecado.
Es como en los días de Noé: Mateo 24:37-39 “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”
El atalaya debe advertir el peligro que corren sin Dios, una vez advertidos: Ezequiel 33:8 “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás...” (Dios no miente) su palabra se cumplirá a menos que el impío reconozca su pecado y se arrepienta.
Es responsable de la OPORTUNIDAD que Dios le da. Romanos 14:12 "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí."
Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”
Es responsable de poner la advertencia en ACCIÓN, Isaías 55:7 “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”

La misericordia de Dios

Ezequiel 33:11 “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?”
A pesar de que es Dios quien advierte de juicio que vendrá sobre la tierra debido al pecado…
Dios no desea que el hombre muera en sus delitos y pecados, por esa razón envía al atalaya a advertir del peligro, pues Él ha provisto los medios de salvación.
Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
No hay más grande amor, Cristo derramó su sangre por nosotros para que tengamos vida eterna.
Lo único que debemos hacer es aceptar su regalo de amor, humillarnos y arrepentirnos de todos nuestros pecados.
Si Cristo no ha venido es porque aún te está esperando a ti: 2 Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Conclusión

Así como Dios le dice a Ezequiel que su trabajo no había terminado, tampoco el de los cristianos después de venir a Cristo, debemos compartir las buenas noticias de salvación a los perdidos.
El Señor hace una doble advertencia:
A LA IGLESIA llama a obedecer el mandato de anunciar el evangelio: Ezequiel 33:7 “A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya… y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.”
De lo contrario seremos culpables de su muerte: Ezequiel 33:8 “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.”
Participa en la visión de la iglesia, hagamos juntos la obra de Dios.
AL IMPIO llama al arrepentimiento porque Cristo viene pronto y debes estar preparado.
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