CUANDO LA RAMA PERMANECE EN LA VID
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Texto principal: Juan 15:1–8, 16
Texto principal: Juan 15:1–8, 16
Introducción
Introducción
Hay una verdad que la Iglesia nunca debe olvidar: Jesucristo no solamente nos llamó a trabajar para Él; nos llamó primero a vivir unidos a Él.
Jesús dijo: «Yo soy la vid verdadera». Esa declaración coloca toda la vida cristiana en su lugar correcto. El fruto no comienza con la actividad de la rama. El fruto comienza con la unión de la rama con la vid.
hemos sido llamados a estar tan íntimamente unidos a Jesucristo que sea Él quien nos sostenga y obre en nosotros por medio del Espíritu Santo.
Podemos tener buenas intenciones, pero si la rama se separa de la vid, pierde la fuente de su vida.
Jesús mismo lo declaró:
«Separados de mí nada podéis hacer».
—Juan 15:5
Por eso, el gran llamado de este mensaje no es simplemente: «Haz más para Dios».
El llamado es: «Permanece más profundamente en Cristo».
Porque cuando Cristo ocupa su lugar, la oración cambia, el ministerio cambia, la obediencia cambia y comienza a aparecer un fruto que no procede de nuestras fuerzas, sino de Su vida obrando dentro de nosotros.
CONTEXTO DEL PASAJE
CONTEXTO DEL PASAJE
Contexto histórico
Contexto histórico
Juan 15 forma parte de las últimas enseñanzas de Jesús a sus discípulos antes de la crucifixión. Estamos dentro de aquella sección profunda de Juan 14 al 17 donde Cristo prepara a sus discípulos para continuar la misión cuando ya no lo tengan físicamente caminando a su lado.
Jesús sabe que se acerca la cruz.
Sabe que los discípulos van a enfrentar oposición.
Sabe que serán enviados al mundo.
Pero antes de hablarles de lo que harán, les habla de cómo deberán vivir.
No podrán continuar Su misión dependiendo de su propia capacidad.
Necesitarán permanecer unidos a Él.
Por eso les dice:
Juan 15:1:
«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador».
Y después:
Juan 15:5:
«Yo soy la vid, vosotros los pámpanos».
Jesucristo es la fuente; ellos son las ramas.
Contexto cultural
Contexto cultural
La figura de la vid era perfectamente comprensible para quienes escuchaban a Jesús. Una rama no tiene vida independiente. No puede separarse del tronco y después decidir producir fruto por sí misma.
Puede conservar su apariencia durante un momento.
Puede parecer todavía una rama.
Pero desde el instante en que pierde su conexión con la vid, comenzó a morir.
De la misma manera, Jesús está enseñando que la vida espiritual no puede sostenerse independientemente de Él.
No basta pertenecer externamente al pueblo de Dios.
No basta tener actividad religiosa.
No basta estar ocupado.
La pregunta es:
¿Está la rama permaneciendo en la Vid?
Contexto literario
Contexto literario
Juan 15 no aparece aislado.
Forma parte de Juan 14–17, donde Jesús habla repetidamente de la comunión con Él, la venida y obra del Espíritu Santo, la oración, la misión de los discípulos y la unidad de Su pueblo.
El material entregado también conecta estas palabras con la oración de Jesús en Juan 17, cuando Cristo pide que los creyentes sean uno, así como Él y el Padre son uno.
Por tanto, permanecer en Cristo no es una idea secundaria.
Es parte del corazón de las últimas instrucciones de Jesús a quienes continuarían Su obra.
Contexto teológico
Contexto teológico
La gran enseñanza es sencilla pero profunda:
La rama no produce vida; recibe vida.
Cristo es quien sostiene.
Cristo es quien limpia.
Cristo es quien produce fruto.
Cristo es quien dirige.
El Espíritu Santo es quien impulsa.
El material incluso mira hacia atrás y reconoce que lo realizado durante años de ministerio no nació simplemente de iniciativa humana, sino de «Jesucristo en mí» y del impulso del Espíritu Santo.
Esto nos lleva directamente al corazón del mensaje.
1. SIN PERMANECER EN CRISTO NO PODEMOS PRODUCIR EL FRUTO DE DIOS
1. SIN PERMANECER EN CRISTO NO PODEMOS PRODUCIR EL FRUTO DE DIOS
Juan 15:4–5
Juan 15:4–5
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí».
Jesús no dijo que separados de Él produciríamos menos fruto.
Dijo:
«Separados de mí nada podéis hacer».
Ese «nada» destruye nuestra autosuficiencia.
Podemos hacer muchas cosas humanamente.
Podemos organizar.
Podemos hablar.
Podemos predicar.
Podemos construir.
Podemos planificar.
Pero existe una obra que solamente Cristo puede producir.
El contenido presenta el testimonio de alguien que reconocía sus limitaciones humanas, incluso describiéndose como una persona que naturalmente no era emprendedora. Sin embargo, cuando el Espíritu Santo comenzó a obrar, nació un deseo profundo por alcanzar almas y hacer conocer a Jesucristo.
Ahí está la diferencia.
Una cosa es trabajar porque nuestra personalidad nos impulsa.
Otra cosa es ser impulsados por la vida de Cristo dentro de nosotros.
El testimonio termina reconociendo:
No fui yo. Era Jesucristo en mí.
Ese es exactamente el principio de Juan 15.
La rama puede decir:
«Mira mi fruto».
Pero en realidad toda la vida que produjo ese fruto vino de la vid.
Versículo de apoyo: Gálatas 2:20
Versículo de apoyo: Gálatas 2:20
«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí».
Pablo no está describiendo pasividad.
Está describiendo dependencia.
Cristo viviendo en el creyente.
Cristo obrando en el creyente.
Cristo manifestándose a través del creyente.
Versículo de apoyo: Juan 15:16
Versículo de apoyo: Juan 15:16
«Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca».
Dios desea fruto.
Pero desea fruto que permanezca.
Y ese fruto no puede obtenerse separándonos de la fuente.
Aplicación
Aplicación
Tal vez una de nuestras mayores equivocaciones ha sido intentar hacer para Cristo lo que solamente puede hacerse desde Cristo.
Antes de preguntarnos:
«¿Qué más puedo hacer?»
Debemos preguntarnos:
«¿Estoy permaneciendo en Él?»
Porque puedes estar cansado de trabajar para Dios y, al mismo tiempo, estar descuidando tu comunión con Dios.
La rama no necesita esforzarse por convertirse en vid.
Necesita permanecer conectada.
Iglesia, nuestra primera responsabilidad no es demostrar cuánto podemos hacer.
Nuestra primera responsabilidad es:
permanecer en Jesús.
2. LA ORACIÓN ES LA EXPRESIÓN DE UNA RAMA QUE SABE QUE DEPENDE DE LA VID
2. LA ORACIÓN ES LA EXPRESIÓN DE UNA RAMA QUE SABE QUE DEPENDE DE LA VID
Juan 15:7
Juan 15:7
«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho».
Observe la conexión.
Jesús habla de permanecer y después habla de pedir.
Permanencia y oración están íntimamente relacionadas.
¿Por qué ora la rama?
Porque sabe que no posee vida independiente.
¿Por qué busca a Dios?
Porque reconoce:
«Sin Ti no puedo».
El material muestra que cuando nació aquel profundo clamor por personas que necesitaban conocer a Cristo, la respuesta fue dedicarse intensamente a la oración. Había una tristeza profunda por las almas, y esa carga produjo intercesión perseverante.
Más adelante el mismo testimonio dice que Dios puso sobre su vida un espíritu de oración que todo lo vence.
Esto es importantísimo.
La oración no aparece como una actividad secundaria del ministerio.
La oración aparece como una evidencia de dependencia.
El material recuerda también que los primeros discípulos se dedicaban continuamente a la oración y que, desde esa vida de oración, el ministerio de la Palabra se hacía eficaz.
Ellos tenían una misión enorme.
Tenían un mundo que alcanzar.
Pero comprendieron una cosa:
No podían hacerlo solos.
Versículo de apoyo: Hechos 6:4
Versículo de apoyo: Hechos 6:4
«Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra».
Observe el orden.
Oración.
Palabra.
No porque la Palabra careciera de poder, sino porque los mensajeros reconocían su completa dependencia de Dios.
Versículo de apoyo: Juan 15:7
Versículo de apoyo: Juan 15:7
Jesús relaciona directamente la permanencia con la oración:
«Si permanecéis en mí… pedid».
La verdadera oración no consiste simplemente en presentar una lista delante de Dios.
Es la expresión de una vida que vive unida a Cristo.
Aplicación
Aplicación
Aquí aparece una advertencia seria para la Iglesia.
El material hace una pregunta penetrante: ¿cómo puede el pueblo de Dios abandonar su vida de oración sin darse cuenta de que está abandonando la fuente de agua viva?
Podemos aumentar nuestras actividades mientras disminuye nuestra oración.
Podemos mejorar nuestros métodos mientras disminuye nuestra dependencia.
Podemos tener más recursos mientras tenemos menos comunión.
Y eso es peligroso.
Porque cuando dejamos de orar, comenzamos a comportarnos como una rama que cree que puede vivir sin la vid.
El testimonio del material habla de mañanas y noches dedicadas a buscar a Dios, incluso cuando orar era difícil y aun cuando no se sentía Su presencia. Sin embargo, continuaba orando y esperando en Dios.
Eso es perseverancia.
Hay días en que sentirás algo.
Hay días en que no sentirás nada.
Pero nuestra oración no depende solamente de lo que sentimos.
Oramos porque sabemos:
Necesitamos a Cristo.
3. CUANDO CRISTO ES LA CABEZA, ÉL NOS LIMPIA, NOS GUÍA Y PRODUCE FRUTO QUE PERMANECE
3. CUANDO CRISTO ES LA CABEZA, ÉL NOS LIMPIA, NOS GUÍA Y PRODUCE FRUTO QUE PERMANECE
Juan 15:2
Juan 15:2
«Todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto».
Jesús no solamente quiere fruto.
Quiere más fruto.
Y para producirlo, el Padre trabaja sobre la rama.
Hay limpieza.
Hay formación.
Hay dirección.
Hay momentos donde Dios no permite que tomemos el camino que nosotros habríamos elegido.
El material relata cómo, mirando hacia atrás, podía reconocerse que Dios lo había guiado paso a paso.
También recuerda momentos en que otras personas intentaron desviarlo del camino que entendía que Dios le había señalado. Sin embargo, después de orar, obedeció, y aquello que Dios había llamado una bendición terminó produciendo consecuencias que consideraba eternas.
Aquí vemos otro elemento de permanecer:
obedecer la dirección de la Vid.
No basta decir:
«Jesús es mi fuente».
También debemos permitir que sea nuestro Señor.
El material lo expresa claramente: la fructificación ocurre cuando Cristo es reconocido como el jefe, la cabeza y la verdadera Vid, sin la cual nada podemos hacer.
Versículo de apoyo: Juan 15:2
Versículo de apoyo: Juan 15:2
«Todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto».
A veces aquello que Dios está haciendo en nosotros no es destrucción.
Es limpieza.
Está quitando aquello que impediría un fruto mayor.
Versículo de apoyo: Juan 15:8
Versículo de apoyo: Juan 15:8
«En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos».
El objetivo final no es nuestra reputación.
No es que la gente diga:
«Qué gran rama».
El objetivo es que el Padre sea glorificado.
Versículo de apoyo: Juan 15:16
Versículo de apoyo: Juan 15:16
«Para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca».
Cristo no busca simplemente momentos impresionantes.
Busca fruto permanente.
El contenido termina mirando hacia atrás y reconociendo que cada paso dado bajo la dirección de Dios había sido previamente preparado por Él.
Qué descanso produce comprender eso.
No necesitas inventar el camino.
Necesitas seguir al Señor.
No necesitas producir vida.
Necesitas permanecer en la Vid.
No necesitas correr delante de Dios.
Necesitas caminar en los pasos que Él va preparando.
Aplicación
Aplicación
Tal vez Dios está tratando contigo en alguna área.
Quizás quiere limpiar algo.
Quizás quiere cambiar una dirección.
Quizás quiere llevarte nuevamente a la oración.
Quizás has estado siguiendo demasiadas voces.
Quizás has trabajado demasiado dependiendo de tu propia fuerza.
Vuelve a reconocer a Cristo como cabeza.
Déjalo dirigir.
Déjalo limpiar.
Déjalo producir.
Porque cuando Jesucristo ocupa Su lugar, la vida a Sus pies no se convierte en una vida estéril.
El propio material lo resume de una manera hermosa:
Una vida a los pies de Jesús no será una vida pasiva; será una vida fructífera.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
La enseñanza de Jesús nos lleva nuevamente a una verdad elemental:
La rama necesita la Vid.
Nuestra misión puede ser grande.
Nuestra carga por las almas puede ser profunda.
Nuestro deseo de servir puede ser sincero.
Pero nada de eso reemplaza nuestra necesidad de Cristo.
Él dijo:
«Yo soy la vid».
No nuestra capacidad.
No nuestros métodos.
No nuestra experiencia.
No nuestros recursos.
Cristo.
Y después dijo:
«Vosotros los pámpanos».
Nuestro lugar no es sustituirlo.
Nuestro lugar es permanecer en Él.
Cuando permanecemos, Él sostiene.
Cuando permanecemos, Él limpia.
Cuando permanecemos, Él impulsa.
Cuando permanecemos, aprendemos a orar.
Cuando permanecemos, aprendemos a obedecer.
Y cuando permanecemos, comienza a aparecer un fruto que solamente puede explicarse diciendo:
«No fui yo. Fue Jesucristo obrando en mí».
LLAMADO PASTORAL
LLAMADO PASTORAL
Hoy quisiera preguntarte:
¿Sigues verdaderamente unido a la Vid?
No te estoy preguntando cuánto haces.
Te estoy preguntando cuánto permaneces.
¿Tu vida de oración se ha debilitado?
¿Has comenzado a depender más de tu capacidad que del Espíritu Santo?
¿Estás tomando decisiones sin detenerte a buscar la dirección de Dios?
¿Hay algo que Cristo está tratando de limpiar en tu vida y tú te estás resistiendo?
Hoy el Señor vuelve a llamarnos:
«Permaneced en mí».
Vuelve a Sus pies.
Vuelve a la oración.
Vuelve a Su Palabra.
Vuelve a reconocerlo como cabeza.
Vuelve a decirle:
«Señor Jesús, yo soy solamente la rama. Tú eres la Vid. Sin Ti no puedo hacer nada. Limpia mi vida, dirige mis pasos, aviva mi oración y produce en mí el fruto que Tú deseas».
Porque el propósito de Dios no es que vivamos agotados tratando de producir algo para Él.
Su propósito es que permanezcamos tan unidos a Jesucristo que Su vida produzca fruto a través de nosotros.
Y entonces nuestra historia podrá resumirse de esta manera:
Cada paso fue Su paso.
Cada provisión vino de Él.
Cada fruto nació de permanecer en Cristo.
Sin Él, nada podemos hacer.
Pero permaneciendo en Él, nuestra vida puede llevar fruto, mucho fruto y fruto que permanezca.
CUANDO LA RAMA PERMANECE EN LA VID — PARTE 2
CUANDO LA RAMA PERMANECE EN LA VID — PARTE 2
CUANDO DIOS SE ENCARGA DE SU PROPIA OBRA
CUANDO DIOS SE ENCARGA DE SU PROPIA OBRA
Textos principales: Juan 14:1–23; Juan 15:4–8, 16
Textos principales: Juan 14:1–23; Juan 15:4–8, 16
Introducción
Introducción
En la primera parte vimos que la rama no puede producir fruto separada de la Vid. Cristo es la fuente, la oración expresa nuestra dependencia de Él y el fruto verdadero aparece cuando permanecemos unidos a Jesús.
Ahora el mensaje avanza un paso más.
¿Qué sucede cuando estamos permaneciendo en Cristo, pero el camino que Dios nos ha señalado comienza a llenarse de dificultades?
¿Qué hacemos cuando obedecemos y, en lugar de resultados inmediatos, aparecen situaciones desalentadoras?
El contenido nos lleva precisamente allí.
Al llegar a aquella obra en Pratchett Avenue, las circunstancias no parecían prometedoras. Había problemas, confusión, situaciones fuera de lugar y suficientes razones humanas para pensar:
«Tal vez esto no va a funcionar».
Pero había una certeza más fuerte que las circunstancias:
«Dios me había enviado aquí».
Y esa convicción produjo una reacción diferente frente al desaliento.
En lugar de abandonar, pudo decir:
«Ahora el Señor puede mostrar lo que Él puede hacer».
Ese pensamiento abre esta segunda parte.
La obra no dependía de que las circunstancias fueran favorables.
Dependía de Dios.
1. CUANDO SABES QUE ESTÁS EN LA VOLUNTAD DE DIOS, EL DESALIENTO NO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA
1. CUANDO SABES QUE ESTÁS EN LA VOLUNTAD DE DIOS, EL DESALIENTO NO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA
Las primeras experiencias podían haber producido desánimo.
Había problemas.
Había situaciones difíciles.
Había personas que habían quedado decepcionadas por lo que anteriormente había sucedido allí.
Humanamente, había razones suficientes para retroceder.
Pero el testimonio dice:
«Nada me desanimó porque sabía que estaba en la voluntad de Dios».
Ahí está el centro.
No era confianza en sí mismo.
No era optimismo humano.
Era la seguridad de que Dios lo había enviado.
Y junto con esa seguridad había otra convicción:
Si Dios no se encargaba de la obra, él tampoco podría hacerlo.
Eso vuelve a conectarnos con las palabras de Jesús:
Juan 15:5
Juan 15:5
«Separados de mí nada podéis hacer».
Cuando realmente creemos eso, dejamos de considerar nuestra incapacidad como el final.
Nuestra incapacidad puede convertirse en el escenario donde Dios manifiesta Su capacidad.
Por eso, frente a las circunstancias desalentadoras, la reacción fue:
«Ahora el Señor puede mostrar lo que Él puede hacer».
Y entonces comenzaron a suceder cosas que humanamente no se habían planeado.
Dios empezó a salvar personas.
Personas de la calle.
Personas provenientes de diferentes trasfondos religiosos.
Personas a quienes nadie había organizado estratégicamente para alcanzar.
La expresión que se repite en el contenido es importante:
Dios los convenció.
Dios los salvó.
Dios los trajo.
El énfasis permanece sobre Dios.
Versículo de apoyo: Juan 15:16
Versículo de apoyo: Juan 15:16
«No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca».
El Señor llama.
El Señor envía.
El Señor abre el camino.
Y finalmente el fruto pertenece a Él.
La oración fue más importante que perseguir personas
La oración fue más importante que perseguir personas
Los hermanos querían que recorriera Brooklyn intentando recuperar personalmente a quienes habían abandonado la obra.
Pero la respuesta fue:
«Nada haciendo. Seguí entregándome a la oración. Y Jesucristo siguió entregándose a mí».
Esta frase contiene una profundidad extraordinaria.
Mientras otros podían pensar:
«Tienes que salir a resolver esto».
Él comprendía:
«Tengo que permanecer dependiendo de Cristo».
No significa indiferencia hacia las personas.
De hecho, posteriormente comenzaron reuniones en las calles.
Pero la actividad nació desde la oración.
Primero Cristo.
Primero permanecer.
Primero depender.
Y después actuar.
Juan 15:7
Juan 15:7
«Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho».
No fue pasividad.
Después salió a Myrtle Avenue.
Observó que no había reuniones en la calle.
Habló con los hermanos.
Comenzaron las reuniones.
La gente llegó.
La gente fue convencida.
La gente fue salva.
Pero el mensaje mantiene el orden:
Oración primero.
Dirección después.
Actividad después.
Fruto producido por Dios.
Aplicación
Aplicación
Hay momentos en que Dios te colocará frente a algo que parece demasiado difícil.
Tal vez mires alrededor y digas:
«Esto no se parece a lo que esperaba».
Pero la pregunta principal no siempre es:
«¿Se ve fácil?»
La pregunta es:
«¿Estoy donde Dios quiere que esté?»
Porque si Dios realmente te ha enviado, la dificultad no significa necesariamente que estés fuera de Su voluntad.
Puede ser precisamente el lugar donde el Señor quiere demostrar lo que Él puede hacer.
No abandones únicamente porque aparecieron dificultades.
Permanece.
Ora.
Obedece.
Y permite que Dios se encargue de Su propia obra.
2. DIOS YA CONOCE EL PLAN QUE NOSOTROS TODAVÍA NO PODEMOS VER
2. DIOS YA CONOCE EL PLAN QUE NOSOTROS TODAVÍA NO PODEMOS VER
Con el paso del tiempo llegaron a Seneca Avenue.
Después surgió el campamento.
Pero hay una confesión muy importante:
«No sabíamos lo que Dios tenía en mente».
No sabían.
No podían verlo.
No podían imaginar todo lo que Dios posteriormente haría.
Mirando hacia atrás, sin embargo, pudieron reconocer:
«Paso a paso, el Señor preparó el camino».
Esta expresión continúa exactamente la enseñanza de la primera parte.
No fue un gran plan humano perfectamente diseñado desde el comienzo.
Fue Dios guiando paso a paso.
Cuando surgió la idea del campamento, nadie podía imaginar completamente lo que aquello llegaría a significar.
Pero después pudieron mirar atrás y reconocer:
Dios sabía lo que quería.
Eso nos lleva a una de las declaraciones centrales de esta parte:
«Dios sabe lo que quiere de ti».
Tal vez tú todavía no lo sabes.
Tal vez no comprendes hacia dónde conduce el siguiente paso.
Tal vez no puedes imaginar lo que Dios hará con aquello que hoy parece pequeño.
Pero Dios sabe.
Juan 14:1
Juan 14:1
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí».
En Juan 14 Jesús está preparando a Sus discípulos para caminar por una realidad que todavía no comprenden completamente.
Él sabe lo que viene.
Ellos no.
Él conoce el camino.
Ellos están aprendiendo a confiar.
Y precisamente por eso Jesús declara:
Juan 14:6
Juan 14:6
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida».
Nuestra seguridad no consiste en conocer desde ahora todos los detalles del plan.
Nuestra seguridad consiste en conocer a Aquel que conoce el plan.
Pero el plan de Dios requiere una vida unida a Cristo
Pero el plan de Dios requiere una vida unida a Cristo
El contenido hace una afirmación fuerte:
Dios sabe lo que quiere de ti, pero Su plan no se cumplirá en tu vida si las verdades de Juan 14 permanecen solamente escritas en tu Biblia y nunca se convierten en experiencia.
No basta leer acerca de la comunión con Cristo.
Tenemos que vivirla.
No basta admirar las promesas.
Tenemos que entrar en ellas.
Juan 14 comienza a abrir una realidad extraordinaria de comunión con Dios.
Jesús habla de Su presencia.
Del Espíritu Santo.
De una relación profunda entre el creyente, Cristo y el Padre.
Juan 14:16–17
Juan 14:16–17
Jesús promete al Consolador, el Espíritu de verdad, que estaría con ellos y en ellos.
Y posteriormente declara:
Juan 14:23
Juan 14:23
«El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él».
Esto no es una religión distante.
Es comunión.
Es Dios habitando en el creyente.
Es una vida poseída por Su presencia.
Y el contenido lo expresa como el llamado a ser llenos no solamente del Espíritu Santo, sino de toda la plenitud de Dios.
Dios nos llamó a brillar y producir fruto
Dios nos llamó a brillar y producir fruto
Este llamado tiene una expresión visible.
Filipenses 2:15
Filipenses 2:15
«Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo».
Ese lenguaje aparece directamente en el contenido.
Ser hijos de Dios.
Vivir irreprensiblemente.
Brillar en medio de una generación perversa.
Y producir fruto que permanezca.
Esto vuelve nuevamente a Juan 15:
Juan 15:8
Juan 15:8
«En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto».
Dios no solamente quiere que tengamos experiencias espirituales.
Quiere que Su vida en nosotros produzca fruto.
Aplicación
Aplicación
Quizás estás intentando entender demasiado rápido lo que Dios está haciendo.
Quieres conocer todo el camino antes de dar el siguiente paso.
Pero el testimonio de este mensaje dice:
Paso a paso.
Dios no mostró todo desde el principio.
Mostró el siguiente paso.
Y cuando obedecieron ese paso, preparó el siguiente.
No necesitas conocer hoy todo lo que Dios hará mañana.
Necesitas permanecer suficientemente cerca de Cristo para reconocer el próximo paso que Él te pida dar.
3. EL LLAMADO MÁS PROFUNDO ES QUE TODO NUESTRO SER PERTENEZCA A CRISTO
3. EL LLAMADO MÁS PROFUNDO ES QUE TODO NUESTRO SER PERTENEZCA A CRISTO
Aquí el mensaje se vuelve profundamente personal.
Podemos hablar de ministerio.
Podemos hablar de fruto.
Podemos hablar de milagros.
Podemos hablar de crecimiento.
Pero finalmente Jesucristo viene hacia cada persona individualmente.
El contenido declara:
«Es una llamada muy personal entre Jesucristo y tú».
No solamente entre Cristo y la Iglesia.
No solamente entre Cristo y los predicadores.
Entre:
Jesucristo y tú.
Él quiere que comprendas dos cosas:
Tú puedes tenerlo a Él.
Y Él te quiere a ti.
Ese llamado viene del Calvario.
Porque Cristo no comenzó a amarnos después de que nosotros comenzamos a buscarlo.
1 Juan 4:19
1 Juan 4:19
«Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero».
Él tomó la iniciativa.
Él nos amó.
Él nos buscó.
Él pagó el precio.
El contenido declara:
«Te compró con su propia sangre».
1 Corintios 6:19–20
1 Corintios 6:19–20
«No sois vuestros… porque habéis sido comprados por precio».
Por eso el llamado de Cristo no es superficial.
Él no quiere simplemente una parte de nosotros.
Quiere todo nuestro ser.
Una oración que posea todo nuestro ser
Una oración que posea todo nuestro ser
El contenido dice:
«Debemos tener una oración en nuestras almas que tome todo nuestro ser y lo posea».
No una oración mecánica.
No solamente palabras.
No solamente horarios.
Una vida tomada por la comunión con Dios.
1 Tesalonicenses 5:23
1 Tesalonicenses 5:23
«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo».
Eso es exactamente lo que el contenido está buscando expresar.
Todo el ser.
Espíritu.
Alma.
Cuerpo.
Perteneciendo al Señor.
La verdadera vida de oración no consiste simplemente en cumplir una regla religiosa.
El contenido rechaza esa idea.
No se trata de colocarnos una especie de carga externa y decir:
«Tengo que cumplir determinadas horas porque esa es la ley espiritual».
No.
La vida de oración convierte todo nuestro ser en:
un templo,
un recipiente,
una vida cargada con el poder de Su resurrección.
Puedes estar ocupado y todavía vivir encerrado con Dios
Puedes estar ocupado y todavía vivir encerrado con Dios
También aparece una corrección muy importante.
Hubo un momento en que se pensaba que estar cerca de Dios significaba retirarse completamente de toda actividad.
Aislarse.
Encerrarse.
Alejarse de todo.
Pero la respuesta recibida fue:
«No».
Puedes estar muy ocupado en el Reino de Dios y al mismo tiempo permanecer a solas con Dios.
Esta es una de las expresiones más hermosas de todo el contenido.
Porque permanecer en Cristo no significa necesariamente abandonar toda actividad.
Significa que en medio de la actividad nunca abandonamos la comunión.
Puedes estar predicando y permanecer con Él.
Puedes estar sirviendo y permanecer con Él.
Puedes caminar por una calle y permanecer con Él.
Puedes estar rodeado de personas y, espiritualmente, seguir encerrado con Dios.
La clave no es la ausencia de actividad.
La clave es la presencia permanente de Cristo.
Hasta poder decir: «No yo, sino Cristo»
Hasta poder decir: «No yo, sino Cristo»
El mensaje finalmente llega al lugar hacia el que todo venía apuntando.
Las promesas de Dios son verdaderas.
La Biblia fue dada para ser vivida.
Las promesas no fueron escritas solamente para admirarlas.
El llamado es:
No descanses hasta que estas verdades se conviertan en realidad en tu propia vida.
¿Hasta cuándo?
Hasta poder decir:
Gálatas 2:20
Gálatas 2:20
«Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí».
Ese es el objetivo.
No yo, sino Cristo.
No mi fuerza.
Cristo.
No mi sabiduría.
Cristo.
No mi capacidad.
Cristo.
No mi voluntad controlándolo todo.
Cristo.
Eso es permanecer en la Vid.
Aplicación
Aplicación
Quizás conoces Juan 14.
Quizás conoces Juan 15.
Quizás puedes citar sus versículos.
Pero este mensaje nos obliga a preguntarnos:
¿Los estamos viviendo?
Porque hay una diferencia enorme entre saber que Cristo quiere habitar profundamente en nosotros y vivir verdaderamente conscientes de Su presencia.
Dios te está llamando personalmente.
No quiere únicamente tu actividad.
Te quiere a ti.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Mirando hacia atrás, había muchas cosas que ningún ser humano habría podido planear.
Pratchett Avenue.
Las reuniones callejeras.
Seneca Avenue.
El campamento.
Las personas salvas.
Los caminos abiertos.
Nada de aquello podía verse claramente desde el principio.
Pero con el tiempo apareció una verdad:
Dios se había encargado de Su propia obra.
Él había preparado cada paso.
Él sabía lo que quería hacer.
Él había abierto puertas que nadie podía cerrar.
Y esa misma verdad llega ahora hasta nosotros:
Dios sabe lo que quiere hacer contigo.
Pero el llamado no es solamente a descubrir Su plan.
El llamado es a conocer profundamente a Cristo.
A vivir Juan 14.
A permanecer en Juan 15.
A permitir que todo nuestro ser sea poseído por Su presencia.
A vivir una vida de oración.
A seguirlo paso a paso.
A dejar que Él produzca el fruto.
LLAMADO PASTORAL
LLAMADO PASTORAL
Hoy Jesucristo te está llamando personalmente.
No solamente está diciendo:
«Quiero usarte».
Está diciendo:
«Te quiero a ti».
Él te amó primero.
Te compró con Su sangre.
Abrió delante de ti una puerta que nadie puede cerrar.
Y ahora te llama a una comunión más profunda.
Tal vez has conocido las promesas, pero todavía no las has vivido.
Tal vez conoces Juan 14, pero necesitas entrar en esa comunión.
Tal vez conoces Juan 15, pero tu rama se ha comenzado a secar porque la oración se ha debilitado.
No te conformes con saber lo que la Biblia promete.
Vívelo.
No descanses simplemente en conocer las palabras.
Busca al Señor hasta que esas palabras se conviertan en realidad dentro de ti.
Que todo tu espíritu, alma y cuerpo le pertenezcan.
Que puedas trabajar y seguir encerrado con Dios.
Que puedas servir sin perder Su presencia.
Que puedas caminar en medio de un mundo perverso y todavía brillar como una luz.
Que puedas llevar fruto.
Y que ese fruto permanezca.
Hasta que desde lo profundo de tu corazón puedas decir:
«Señor, ya no quiero que mi vida se explique por lo que yo puedo hacer.
Quiero que mi vida se explique por lo que Tú puedes hacer en mí.
Toma todo mi ser.
Úneme más profundamente a Ti.
Hazme una rama viva y fructífera.
Guíame paso a paso.
Y que al mirar atrás pueda reconocer que cada paso fue preparado por Tu mano».
Entonces llegaremos al centro de todo este mensaje:
NO YO, SINO CRISTO.
NO YO, SINO CRISTO.
Porque cuando la rama permanece en la Vid, Dios mismo se encarga de producir el fruto.
