José perdonó a sus hermanos
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Transcript
Saludo.
Hola me alegra verte hoy.
Invitados especiales: P. Betsy con su familia, M. Sara Ruz, saludos y bendiciones a su familia.
VC 2026
2 Timoteo 4:1–2 "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina."
Mensaje
Intro
En Génesis 45, José se revela a sus hermanos en Egipto, después de años de sufrimiento y traición. A pesar de haber sido vendido como esclavo por ellos, José les demuestra un perdón profundo y genuino, reconociendo que todas las adversidades formaron parte del plan de Dios para su vida.
El perdón es la llave que abre la puerta a la sanidad y la restauración en nuestras relaciones, reflejando el amor y la gracia de Dios hacia nosotros. Oro que a través de este mensaje, podamos reflexionar en la importancia del perdón y sus implicaciones en nuestras vidas. Oremos.
La semana pasada vimos el capítulo 41, Faraón tuvo dos sueños y José los interpretó con la guía de Dios. Egipto pasaría por siete años de prosperidad y por siete años de una hambruna. José ofreció un plan de contingencia y faraón termina eligiéndolo a él para que lo lleve a cabo. José pasó de ser un prisionero a ser gobernador de Egipto. Gloria a Dios por su justicia.
Ahora bien, ¿Qué pasó entre los capítulos 42 y 44?
En el 42: A causa del hambre en Canaán, Jacob envía a diez de sus hijos a Egipto por comida, no envía a su hijo menor Benjamín, por temor a perderlo. Al llegar, los hermanos se postran ante el gobernador de Egipto sin saber que es José. Para probarlos, José los acusa de ser espías y los encarcela por tres días. Para demostrar su inocencia, José pide que traigan a Benjamín y Simeón queda como rehén. Pero José ordena que en uno de los sacos de comida, coloquen el dinero que ellos pagaron.
En el 43: En Canaán se agotaron las provisiones y Jacob se niega a dejar ir a Benjamín y Judá se ofrece como garantía. Llegan a Egipto y Simeón es liberado. José se conmovió mucho al ver a Benjamín y se fue a llorar en privado. Luego, ofrece un banquete y sienta a sus hermanos exactamente en orden de nacimiento, ellos quedan sorprendidos. Pero José los prueba y le sirven a Benjamín una porción de comida cinco veces mayor que al resto. Sin embargo, todo transcurre normalmente.
En el 44: Los hermanos se van de Egipto, pero son interceptados y acusados de robar una copa de plata. Los hermanos están seguros de su inocencia, pero no saben que José había planeado esa prueba. Resivan y descubren la copa en el saco de Benjamín, Judá le explica muy conmovido que si regresan sin Benjamín, el dolor matará a su anciano padre. Judá se ofrece a sí mismo como esclavo sustituto para que Benjamín sea liberado y así llegamos a Génesis 45.
I. José perdonó sus hermanos (1-15)
I. José perdonó sus hermanos (1-15)
1 No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.
2 Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.
14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.
15 Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.
Alrededor de 17 años tenía José cuando fue vendido como esclavo, a sus 30 faraón lo nombra como gobernador. Transcurrieron 7 años de abundancia (37 años) y pasan dos años de escases. 39 años tenía José en ese momento.
José mandó a salir a todos del lugar, era más propiado tener esa conversación con sus hermanos a solas. Pero al hacerlo, también quedó vulnerable ante sus agresores. Saben algo, que perdona no hace alarde que perdonó, una persona que perdona no averguenza al que perdonó y eso es una muestra de amor y respeto.
José lloró mucho. Esta era la tercera vez que lo hacía. En Génesis 42:24a "Y se apartó José de ellos, y lloró. Y en Génesis 43:30 "Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí." Esto muestra la ternura del corazón de José. Después se registran otras tres ocasiones. En total la biblia muestra que 6 veces lloró José.
El perdón verdadero es imposible sin conocer profundamente la soberanía de Dios. José estaba consciente que Dios estaba guiando su vida. Él le dijo a sus hermanos: ustedes no me enviaron a este lugar, Dios me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
4 Por favor, acérquense, les dijo. Entonces ellos se acercaron, y él volvió a decirles: Soy José, su hermano, a quien ustedes vendieron como esclavo en Egipto. 5 Pero no se inquieten ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido. Fue Dios quien me envió a este lugar antes que ustedes, a fin de preservarles la vida. (NTV)
El ofendido, pide a sus hermanos que no estén tristes. Él más bien da ánimo a ellos. José no minimiza el pecado de sus hermanos, él menciona explícitamente que lo vendieron, pero deja esa situación a la justicia de Dios.
José también le dice a sus hermanos Dios me hizo llegar antes que ustedes para salvarles la vida a ustedes y a sus familias, y preservar la vida de muchos más. Ahora, ¡apresúrense! Regresen a donde está mi padre y díganle: Tu hijo José dice que Dios lo ha hecho señor de toda la tierra de Egipto. Que venga de inmediato. Que lo cuidaré, porque aún quedan cinco años de hambre. De lo contrario, él, los de tu casa y todos tus animales morirán de hambre.
Para José, perdonar no consistía simplemente en olvidar la traición de la cisterna, sino en reinterpretar su dolor a través del propósito de Dios.
El dolor dejó de ser una herida abierta infligida por sus hermanos, ahora José era una fuente de bendición para ayudar a una región y a su propia familia.
Cuando descubrimos que nuestro sufrimiento no escapa al gobierno de Dios, somos liberados de la prisión del resentimiento.
A pesar de haber sufrido traición, esclavitud y cárcel por culpa de sus hermanos, José decidió perdonar en lugar de vengarse. Teniendo todo el poder del imperio egipcio para destruirlos, eligió la misericordia.
Nosotros debemos ejercitar el perdón. En Jesús tenemos el ejemplo perfecto de perdón.
El perdón es un acto de valentía y amor. Aunque afrontó el sufrimiento, José eligió ver el propósito divino detrás de las adversidades.
II. Faraón ofrece lo mejor de egipto a la familia de José (16-20)
II. Faraón ofrece lo mejor de egipto a la familia de José (16-20)
16 Y se oyó la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y esto agradó en los ojos de Faraón y de sus siervos.
17 Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán;
18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra.
El verdadero perdón no se detiene en el perdón de la culpa; busca la comunión. José pasa de las palabras, a los hechos. Abraza a Benjamín, llora sobre él y luego besa a todos sus hermanos, llorando sobre ellos también. Es solo después de esta comunión física y emocional que "sus hermanos hablaron con él". La culpa los había paralizado, pero el amor los liberó para hablar.
José modela el perdón de Cristo. No se conforma con decir "están perdonados, regresen a Canaán". Los invita a habitar en Egipto y les promete sustento constante. El perdón humano tolera al que ofendió con cierta distancia, pero el perdón bíblico busca la restauración relacional y la bendición del que cometió la falta.
Incluso el Faraón se convierte en un instrumento de esta gracia desbordante al ofrecer los carros de Egipto para transportar a la familia. Esta es una imagen majestuosa de la gracia inmerecida: aquellos que merecían las prisiones de Egipto por su intento de asesinato y engaño, terminan recibiendo los carros reales y los mejores pastos de Egipto. Así es la salvación cristiana; no solo se nos quita la condena, sino que Dios nos adopta y se nos otorgan las riquezas del Rey.
En cuanto José tuvo la oportunidad, su primer pensamiento fue proteger a su padre y a sus hermanos de los años de escasez que venían. No permitió que los errores del pasado le impidieran ser proveedor y protector en el presente.
En tiempos de crisis económica, de salud o emocional, la familia debe ser un refugio. Debemos estar dispuestos a apoyar a los nuestros con los recursos que tengamos a la mano.
III. Jacob acepta ir a Egipto (21-28)
III. Jacob acepta ir a Egipto (21-28)
24 Y despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino.
25 Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre.
26 Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía.
Con el perdón otorgado y los carros cargados, José envía a sus hermanos de regreso con una advertencia profundamente pastoral: "No riñan por el camino". José conoce la naturaleza humana y el peso de la culpa. Sabía que la tentación de los hermanos sería buscar discutir durante el camino, culpándose mutuamente sobre quién tuvo la idea inical de venderlo.
Cuando los hermanos llegan a Jacob y proclaman: "¡José vive!", la reacción inicial de Jacob fue de escepticismo, pues su corazón tenía 22 años de luto. Pero cuando Jacob ve los carros, la evidencia de la gracia y provisión de Egipto, "revivió" (v. 27).
El perdón y la reconciliación tienen el poder de resucitar lo que parecía muerto. La noticia de la gracia de José infundió vida nueva en un anciano que solo esperaba morir. Este es el impacto del perdón. Ese es el impacto que también tiene el evangelio en la vida de las personas, pasan de muerte espiritual a vida. El evangelio (las buenas nuevas) reviven a comunidades, a familias y a generaciones enteras. Hay vida abundante en Cristo. Amén.
Resumen
José es un tipo de Cristo, representando cómo el perdón divino se manifiesta a través del sacrificio y la restauración. Así como José fue rechazado por sus hermanos y luego se convirtió en su salvador, Jesús fue rechazado por los suyos y se convierte en nuestro Salvador y en el modelo perfecto de perdón.
Génesis 45 nos enseña que el perdón no solo es un acto de gracia hacia otros, sino también un camino hacia nuestra propia restauración emocional y espiritual.
Aplicaciones
1) El poder del verdadero perdón
Que satisfactorio y que bien se siente ser perdonado. Que gratificante es recibir perdón cuando hemos fallado u ofendido. ¿Están de acuerdo con eso? Pero dar perdón puede ser algo muy difícil de aplicar, perdonar va en contra de nuestra naturaleza orgullosa o egocéntrica. Alguien dijo alguna vez: Perdonar es liberar a un prisionero y darnos cuenta que ese prisionero, eramos nosotros.
José tenía el poder político, económico y militar para ejecutar una venganza perfecta. Sin embargo, eligió la misericordia. El perdón nos libera del rencor. A veces tenemos el "poder" o la justificación para devolver el daño que nos hicieron, pero elegir perdonar restaura relaciones, sana nuestro corazón y al perdonar, agradamos a Dios.
Existe también el perdón a medias, secretamente se desea que el ofensor siga sintiéndose culpable. Pero el perdón genuino busca restaurar la paz del otro. También existe el que perdona, pero que frecuentemente recuerda lo que pasó, trayendo al presente un daño innecesario.
Esta semana cuando estudiamos esta palabra, en el cuestionario una pregunta decía: ¿Hay algo o alguien a quien que te costó o ha costado perdonar? Oremos por esas personas o esas situaciones que requieren nuestro perdón y apliquemos la palabra que estamos recibiendo hoy.
Perdonar es bueno hasta para la salud: Instituciones como Johns Hopkins Medicine recopilan evidencia de que aferrarse al resentimiento mantiene al cuerpo en un estado de estrés crónico. Estadísticamente, la práctica de perdonar se traduce en niveles más bajos de presión arterial, frecuencia cardíaca estable, mejor nivel de colesterol y, como resultado, menor riesgo de sufrir ataques cardíacos.
2) Encontrar propósito en la adversidad
En lugar de estancarse en el papel de víctima, José replanteó su historia de sufrimiento, diciendo: "Dios me envió delante de ustedes para preservar vidas". Esta es una muestra de madurez espiritual. Es mirar hacia atrás en los momentos más oscuros, en las tormentas y encontrar la voluntad de Dios y que dicha circunstancia la utilizará el Señor, para un plan mayor. Lo desiertos y las tormentas, siempre dejarán un aprendizaje. Queda de nuestra parte idenficar y aprender.
C.S. Lewis una vez dijo que la adversidad es un gran maestro. Él perdió a su esposa y ello renovó apetito por las escrituras. Para Lewis, las pruebas pueden abrirnos los ojos a nuevas verdades y motivaciones en nuestra vida espiritual, él dice que el dolor es un medio para crecer en nuestra relación con Dios.
Ciertamente, como sociedad hemos vivido muchas cosas, pero también individualmente: problemas laborales, problemas familiares, problemas académicos, enfermedades, angustias, etc. pero no estamos solos en ese proceso, Jesús está con nosotros y el Espíritu Santo, dentro de nosotros el cual nos consuela. Sin embargo, confiemos en el propósito de Dios en nuestras vidas y que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Rom. 8:28). Confiemos en la buena voluntad de Dios que es agradable y perfecta (Rom 12:2).
3) Llorar no implica debilidad
José era el segundo hombre más poderoso del imperio egipcio, pero lloró tan fuerte que su llanto se escuchó en el palacio del faraón. Su ejemplo rompe el mito de que el liderazgo o la fortaleza requieren frialdad.
En la biblia diversos hombres de fe lloraron por diversas circunstancias:
El rey David lloró muchas veces, una de ellas la refleja el Salmo 6:6 "Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas".
Pedro lloró de profundo arrepentimiento después de negar conocerlo tres veces. (Mateo 26:75: "Y saliendo fuera, lloró amargamente").
Jesús lloró en la tumba de Lázaro (Juan 11:35). También lloró al acercarse a Jerusalén y prever su futura destrucción, entristecido por la incredulidad de la gente (Lucas 19:41). Además, Hebreos menciona que oró con gran clamor y lágrimas (Hebreos 5:7).
También lloró Ezequías, Jeremías, Nehemías, entre otros.
Llorar es un acto de valentía. En el Salmo 56:8 "Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has registrado cada una de ellas en tu libro." (NTV) , David menciona que Dios recoge nuestras lágrimas en un frasco. Dios valora nuestras emociones y llorar no es un signo de debilidad, sino de humanidad. Cuántas veces nos han dicho que ser fuertes significa no llorar, pero aquí vemos que cada lágrima cuenta y es importante para Dios.
4) Responde al mal con el bien
En lugar de dejar que sus hermanos sufrieran las consecuencias del hambre que azotaba la región, José les ofreció provisión constante y las mejores tierras de Egipto (Gosén). Demuestra que la reconciliación completa no solo elimina el castigo, sino que busca activamente el bienestar del otro.
En Romanos 12:21 "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal." Pablo anima a los creyentes a no buscar la venganza, tres versículos antes invita a buscar la paz con todas las personas, en la medida que dependa de nosotros.
Palabras finales
El perdón es fundamental en la vida cristiana, reflejando la acción de Dios hacia nosotros. Este acto nos libera del rencor y la amargura, permitiéndonos vivir en paz y reconciliación con los demás.
Leamos una vez más el VC.
