17- Los deseos de la carne
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Bienvenida y Oración inicial
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Lectura Inicial
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[ROMANOS 11.33-36]
33 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos!
34 Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor? ¿O quién llego a ser Su consejero?
35 ¿O quién Le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar?
36 Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.
17- Los deseos de la carne
17- Los deseos de la carne
[Gálatas 5.19-18]
[Gálatas 5.19-18]
19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad,
20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías,
21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Introducción
Implicación
Explicación (Bosquejo)
17- Los deseos de la carne (Gál 5.19-21)
I. (Gál. 5:16-18)
II. Las obras evidentes de la carne (Gál. 5.19-21)
I. Las obras evidentes de la carne
I. Las obras evidentes de la carne
(Gál. 5:19-21)
(Gál. 5:19-21)
Pablo menciona 15 listas de pecados en sus cartas y en esta menciona los que quizás están atacando más a la comunidad cristiana en Galacia.
Debemos entender que estas manifestaciones, solo son síntomas de una enfermedad mucho más fuerte y profunda: El pecado.
A. Pecados de índole sexual
A. Pecados de índole sexual
1- Inmoralidad
1- Inmoralidad
2- Impureza
2- Impureza
3- Sensualidad
3- Sensualidad
4- Orgías
4- Orgías
5- Cosas semejantes
5- Cosas semejantes
Estos pecados son los más característicos y evidentes cuando nos referimos a los deseos de la carne.
Nuestro cuerpo y emociones son nuestros principales enemigos, pues desean saciar sus apetitos de la manera que sea.
En un sentido, es como si queremos saciar nuestro apetito con comida chatarra.
Cambiando lo que Dios ha creado bueno, saludable y honroso; por lo sucio, perverso y destructivo.
El pecado sexual aun por los no cristianos ha sido visto como algo intolerable y escandaloso, pero que cada vez la sociedad ha ido bajando el volumen y las restricciones con tal de “normalizar” la inmoralidad.
Kent Hughes en su libro “Las Disciplinas de un hombre piadoso” menciona:
La iglesia moderna en esencia es “corintia” y está cocinada a fuego lento en los jugos derretidos de su propia sensualidad.
La inmoralidad es el mayor obstáculo a la santidad entre los hombres para el día de hoy y están haciendo estragos en las iglesias.
Si vamos a ejercitarnos para la piedad (1 Timoteo 4.7) debemos comenzar con la disciplina de la pureza. ¡Tiene que haber un celo santo, un esfuerzo santo!
Se puede desprender que se habla de varios pecados aquí como lo son:
El adulterio (una relación inapropiada con la mujer de otro hombre)
Fornicación (llevar a cabo actos sexuales de cualquier tipo con alguien que no es tu esposa, o incluso estando solteros y sin compromiso)
Sensualidad / lascivia
B. Pecados de índole espiritual
B. Pecados de índole espiritual
1- Idolatría
1- Idolatría
2- Hechicería
2- Hechicería
3- Herejías
3- Herejías
C. Pecados de índole fraternal
C. Pecados de índole fraternal
1- Ejemistades
1- Ejemistades
2- Pleitos
2- Pleitos
3- Celos
3- Celos
4- enojos
4- enojos
5- Rivalidades
5- Rivalidades
6- Disensiones
6- Disensiones
7- envidias
7- envidias
8- Borracheras
8- Borracheras
Conclusión
Conclusión
Advertencia Final
Advertencia Final
21 ...contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Gálatas, Comentario Bíblico de William Hendriksen D. Libertad significa amor, no libertinaje (5:13–26)
El creyente, mientras está en la tierra, experimenta un conflicto agonizante en su propio corazón, él no llega al cielo “de un brinco” sino que requiere tiempo, lucha, esfuerzo intenso, pues él mismo es su más duro enemigo.
Pero en principio, el creyente, ya ha ganado la victoria, como lo testifica la presencia misma del Espíritu Santo en su corazón. Esta victoria será suya en una medida plena en la vida venidera; por lo tanto, para el creyente redimido que está en la gloria, esta batalla ha terminado. Ahora lleva la corona de la victoria en Cristo Jesús.
