¿Dónde pasarás la eternidad?
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¿ADÓNDE VAS?
¿ADÓNDE VAS?
¿Dónde pasarás la eternidad?
¿Dónde pasarás la eternidad?
Texto principal: Juan 16:5
Texto principal: Juan 16:5
«Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?»
INTRODUCCIÓN: HAY UNA PREGUNTA QUE NINGÚN SER HUMANO PODRÁ EVITAR
INTRODUCCIÓN: HAY UNA PREGUNTA QUE NINGÚN SER HUMANO PODRÁ EVITAR
Hay preguntas que podemos dejar para mañana.
Hay decisiones que pueden esperar.
Hay asuntos que parecen urgentes hoy y que dentro de algunos años habrán perdido completamente su importancia.
Pero hay una pregunta que ningún ser humano puede evitar para siempre:
¿Adónde vas?
Puedes evitar pensar en ella.
Puedes llenar tu vida de actividades.
Puedes trabajar, comprar, construir, viajar, hacer planes, buscar comodidad, dinero, reconocimiento y entretenimiento.
Puedes incluso reírte de la muerte y tratar la eternidad como si fuera un asunto lejano.
Pero llegará el momento en que todas las demás preguntas desaparecerán y solamente quedará una:
¿Adónde vas?
No solamente:
¿Dónde trabajarás?
¿Dónde vivirás?
¿Cuánto dinero tendrás?
¿Cuánto tiempo vivirás?
Sino:
¿Dónde pasarás la eternidad?
El contenido que tenemos delante insiste precisamente en esto: nuestra vida presente, aunque importante, es extremadamente breve comparada con la eternidad. Podemos vivir diez, veinte, cincuenta o quizá más años; pero llegará el momento de la muerte y después tendremos que enfrentar aquello que viene más allá de esta vida.
Y esta pregunta es evangelística porque nos obliga a mirar más allá de nuestras circunstancias temporales y examinar nuestra condición delante de Dios.
No importa solamente cómo estás viviendo.
Importa también:
¿Estás preparado para encontrarte con Dios?
CONTEXTO DE JUAN 16:5
CONTEXTO DE JUAN 16:5
Contexto histórico
Contexto histórico
Juan 16 pertenece a las últimas horas del ministerio terrenal de Jesucristo antes de la cruz.
Jesús está reunido con sus discípulos.
La traición de Judas se aproxima.
La crucifixión está cerca.
Cristo sabe perfectamente lo que viene.
Los discípulos, sin embargo, todavía no comprenden plenamente lo que está sucediendo.
Jesús les está explicando que Él va a partir.
Su muerte no significará fracaso.
Su partida no significará derrota.
Él vuelve al Padre.
Contexto literario
Contexto literario
Juan 13–17 constituye lo que comúnmente conocemos como el discurso de despedida de Jesús.
Pedro anteriormente había preguntado:
«Señor, ¿a dónde vas?»
—Juan 13:36.
Por eso, cuando Jesús dice en Juan 16:5:
«Ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?»
no significa que jamás hubieran pronunciado la pregunta.
El énfasis es que ahora estaban tan absorbidos por la tristeza de perder a Jesús que no estaban comprendiendo plenamente el significado de su partida.
Jesús declara:
«Pero ahora voy al que me envió».
Cristo conocía perfectamente de dónde había venido y hacia dónde iba.
Él había venido del Padre y regresaba al Padre.
Contexto teológico
Contexto teológico
La partida de Cristo está relacionada con su muerte, resurrección, exaltación y posteriormente con la venida del Espíritu Santo.
Juan 16:7 declara:
«Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros».
Jesús no era una víctima impotente de las circunstancias.
Él estaba avanzando hacia el cumplimiento del propósito redentor de Dios.
La cruz estaba delante de Él.
La resurrección estaba delante de Él.
La gloria con el Padre estaba delante de Él.
Jesucristo sabía adónde iba.
Y el material base toma esa solemne pregunta:
«¿Adónde vas?»
y la dirige hacia cada ser humano:
¿Tú sabes adónde vas?
¿Dónde estarás cuando termine tu vida?
¿Dónde pasarás la eternidad?
1. LA ETERNIDAD ES REAL, Y ES MÁS IMPORTANTE QUE TODO LO TEMPORAL
1. LA ETERNIDAD ES REAL, Y ES MÁS IMPORTANTE QUE TODO LO TEMPORAL
El primer gran llamado del mensaje es sencillo pero estremecedor:
Recuerda que existe la eternidad.
Recuerda que existe la eternidad.
El problema del ser humano es que vive como si esta vida fuera todo.
Pensamos en mañana.
Pensamos en el próximo año.
Pensamos en nuestra casa.
Nuestro trabajo.
Nuestra familia.
Nuestra economía.
Nuestros proyectos.
Pero rara vez pensamos seriamente:
¿Qué sucederá cuando termine todo esto?
El material original plantea una pregunta repetida:
Puedes vivir diez años más.
Veinte.
Treinta.
Cincuenta.
¿Y después qué?
La respuesta es:
La eternidad.
Santiago 4:14
Santiago 4:14
La Escritura pregunta:
«¿Qué es vuestra vida?»
Y responde que es como neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece.
Nuestra vida parece larga solamente mientras la estamos viviendo.
Cuando una persona es joven piensa que tiene muchísimo tiempo.
Pero los años comienzan a pasar.
La infancia desaparece.
La juventud pasa.
La edad adulta avanza.
El cuerpo comienza a debilitarse.
Y finalmente llega la muerte.
Hebreos 9:27
Hebreos 9:27
«Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio».
La muerte no es el final de nuestra responsabilidad delante de Dios.
Después de la muerte viene el juicio.
La Biblia no presenta la muerte como una desaparición absoluta del ser humano que elimina toda responsabilidad.
Presenta un encuentro inevitable con Dios.
Mateo 25:46
Mateo 25:46
Jesús habló solemnemente de:
«castigo eterno»
y también de:
«vida eterna».
Cristo enseñó que existen consecuencias eternas.
Por eso la eternidad no puede ser tratada como una broma.
¿QUÉ REVELA ESTO SOBRE NOSOTROS?
¿QUÉ REVELA ESTO SOBRE NOSOTROS?
Revela algo profundamente serio del corazón humano:
somos capaces de preocuparnos enormemente por lo temporal mientras ignoramos lo eterno.
Nos preocupa dónde viviremos durante algunas décadas.
Pero no dónde estaremos eternamente.
Nos preocupa perder dinero.
Pero no perder nuestra alma.
Nos preocupa una enfermedad temporal.
Pero no nuestra condición espiritual.
Jesús preguntó:
Marcos 8:36
Marcos 8:36
«¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?»
Imagínate ganar todo aquello por lo que las personas luchan.
Dinero.
Reconocimiento.
Comodidad.
Influencia.
Propiedades.
Éxito.
Y después descubrir que estabas preparado para vivir, pero no preparado para morir.
El contenido original lo expresa mediante una comparación muy poderosa:
Esta vida es como un viaje corto hacia un destino mucho más largo.
Lo importante no es solamente la comodidad durante el trayecto.
Lo verdaderamente importante es:
¿Adónde conduce el viaje?
APLICACIÓN
APLICACIÓN
Para el creyente
Para el creyente
No vivas como si este mundo fuera tu hogar definitivo.
Las pruebas presentes no son eternas.
Las pérdidas presentes no son eternas.
Las lágrimas presentes no son eternas.
Si estás en Cristo, tu esperanza está más allá de esta vida.
Para el creyente frío o apartado
Para el creyente frío o apartado
Quizá comenzaste bien.
Quizá hubo un tiempo en que buscabas al Señor.
Pero poco a poco comenzaste a vivir solamente para las cosas de aquí.
Cristo te llama a levantar nuevamente tus ojos hacia lo eterno.
No desperdicies tu vida persiguiendo cosas que dejarás cuando mueras.
Para la persona que todavía no conoce verdaderamente a Cristo
Para la persona que todavía no conoce verdaderamente a Cristo
No evites esta pregunta:
Si hoy terminara tu vida, ¿estás preparado para encontrarte con Dios?
No te pregunto si perteneces a una religión.
No te pregunto si alguna vez asististe a una iglesia.
No te pregunto si crees intelectualmente que Dios existe.
La pregunta es:
¿Dónde pasarás la eternidad?
2. TU DESTINO ETERNO SE DECIDE EN ESTA VIDA: HOY ES EL TIEMPO DE RESPONDER A DIOS
2. TU DESTINO ETERNO SE DECIDE EN ESTA VIDA: HOY ES EL TIEMPO DE RESPONDER A DIOS
El segundo gran énfasis del material es todavía más urgente:
Esta vida no es solamente existencia; es preparación para la eternidad.
Esta vida no es solamente existencia; es preparación para la eternidad.
El material afirma que nuestro destino eterno queda relacionado con lo que sucede mientras vivimos ahora.
Jesús dijo:
Juan 8:24
Juan 8:24
«Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis».
Observa la gravedad de esas palabras.
Jesús no dijo solamente:
«Cometerán pecados».
Dijo:
«En vuestros pecados moriréis».
Esto significa presentarse delante de Dios todavía cargando la culpa del pecado.
Sin perdón.
Sin reconciliación.
Sin la justicia que solamente Cristo puede proporcionar.
EL PECADO NO ES UN PROBLEMA PEQUEÑO
EL PECADO NO ES UN PROBLEMA PEQUEÑO
¿Por qué resulta tan grave morir en nuestros pecados?
Porque Dios es santo.
Habacuc 1:13 declara acerca de Dios que Él es demasiado puro para aprobar el mal.
Isaías vio al Señor y escuchó:
«Santo, santo, santo».
El problema fundamental del ser humano no es simplemente que necesita mejorar algunas costumbres.
Nuestro problema es que hemos pecado contra un Dios santo.
Romanos 3:23
Romanos 3:23
«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios».
Todos.
El religioso.
El irreligioso.
El rico.
El pobre.
El educado.
El ignorante.
El moral.
El inmoral.
Todos hemos pecado.
NO EXISTE UNA SEGUNDA VIDA TERRENAL PARA CORREGIR NUESTRA DECISIÓN
NO EXISTE UNA SEGUNDA VIDA TERRENAL PARA CORREGIR NUESTRA DECISIÓN
Hebreos 9:27 declara:
«Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio».
Por eso la Biblia siempre presenta el llamado a Dios como algo urgente.
Hebreos 3:15
Hebreos 3:15
«Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones».
Observa la palabra:
HOY.
No mañana.
No cuando seas viejo.
No cuando arregles tu vida.
No cuando termines de disfrutar el pecado.
No cuando las circunstancias sean mejores.
Hoy.
Porque nadie tiene prometido mañana.
LAS OBRAS REVELARÁN LA VERDAD DE NUESTRA VIDA
LAS OBRAS REVELARÁN LA VERDAD DE NUESTRA VIDA
El material cita 2 Corintios 5:10:
«Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo».
Esto no significa que una persona compre la salvación mediante suficientes buenas obras.
La propia línea central del material posteriormente establece que la cuestión decisiva es nuestra relación con Jesucristo.
La Escritura enseña claramente:
Efesios 2:8-9
Efesios 2:8-9
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe... no por obras, para que nadie se gloríe».
Nadie llegará delante de Dios diciendo:
«Merezco entrar porque fui suficientemente bueno».
No.
La salvación es gracia.
Pero nuestras vidas sí serán expuestas delante de Dios.
Las obras manifiestan lo que realmente hubo en nuestro corazón.
La fe verdadera produce fruto.
La incredulidad también produce fruto.
ES POSIBLE TENER SEGURIDAD EN CRISTO
ES POSIBLE TENER SEGURIDAD EN CRISTO
Una de las partes más esperanzadoras del material original es que afirma:
Es posible saber dónde pasaremos la eternidad.
Pablo podía decir:
Filipenses 1:21,23
Filipenses 1:21,23
«Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia».
Y deseaba:
«partir y estar con Cristo».
No hablaba con arrogancia.
Hablaba con seguridad en Cristo.
También podía decir:
2 Timoteo 4:7-8
2 Timoteo 4:7-8
«He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe».
La esperanza del creyente no descansa en pensar:
«Espero haber sido suficientemente bueno».
Descansa en Cristo.
APLICACIÓN
APLICACIÓN
Al creyente
Al creyente
Vive preparado.
No con terror, sino con fidelidad.
Que tu vida revele que tu esperanza está en Cristo.
Al apartado
Al apartado
No utilices tu experiencia pasada como excusa para tu condición presente.
No digas:
«Un día estuve cerca de Dios».
La pregunta es:
¿Dónde estás hoy?
Si has abandonado el camino, vuelve al Señor.
Al inconverso
Al inconverso
No digas:
«Más adelante».
El pecado siempre promete que habrá tiempo después.
Pero Dios dice:
«Hoy».
Si estás escuchando su voz, no endurezcas el corazón.
3. LA PREGUNTA FINAL ES: ¿QUÉ HARÁS CON JESUCRISTO?
3. LA PREGUNTA FINAL ES: ¿QUÉ HARÁS CON JESUCRISTO?
Aquí llegamos al centro de todo el mensaje.
El material original culmina con esta afirmación:
«Dónde pasarás la eternidad será determinado por lo que hagas con Jesucristo».
«Dónde pasarás la eternidad será determinado por lo que hagas con Jesucristo».
Aquí está la pregunta.
No solamente:
¿Qué harás con tu dinero?
¿Qué harás con tu carrera?
¿Qué harás con tu futuro?
La pregunta que llega hasta la eternidad es:
¿QUÉ HARÁS CON JESUCRISTO?
¿QUÉ HARÁS CON JESUCRISTO?
JESÚS ES EL ÚNICO SALVADOR
JESÚS ES EL ÚNICO SALVADOR
Juan 3:36
Juan 3:36
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».
Observa que existen solamente dos condiciones.
El que cree en el Hijo:
tiene vida eterna.
El que permanece en incredulidad:
permanece bajo la ira de Dios.
No existe una tercera categoría.
Hechos 4:12
Hechos 4:12
«Y en ningún otro hay salvación».
No existe salvación fuera de Cristo.
La religión no puede salvarte.
Tus obras no pueden salvarte.
Tus lágrimas no pueden salvarte.
Tus promesas no pueden salvarte.
Tus méritos no pueden salvarte.
Solamente Jesucristo.
¿POR QUÉ CRISTO PUEDE SALVAR?
¿POR QUÉ CRISTO PUEDE SALVAR?
Porque Cristo hizo por nosotros lo que jamás podríamos hacer por nosotros mismos.
El material termina conduciendo directamente a Isaías 53:
Isaías 53:5
Isaías 53:5
«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados».
Ahí está la cruz.
Cristo no murió simplemente como ejemplo de sufrimiento.
Murió por nuestros pecados.
El Santo tomó sobre sí el castigo que nosotros merecíamos.
La justicia de Dios no fue ignorada.
El pecado fue juzgado.
Pero en la cruz, Cristo llevó voluntariamente el juicio correspondiente a pecadores.
CRISTO TAMBIÉN RESUCITÓ
CRISTO TAMBIÉN RESUCITÓ
El evangelio no termina en una tumba.
1 Corintios 15:3-4
1 Corintios 15:3-4
Pablo resume el evangelio:
Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día conforme a las Escrituras.
Cristo vive.
Por eso puede salvar.
Por eso puede perdonar.
Por eso puede reconciliar al pecador con Dios.
Por eso puede dar vida eterna.
NO BASTA SABER SOBRE JESÚS
NO BASTA SABER SOBRE JESÚS
Muchísimas personas conocen información acerca de Cristo.
Saben que nació.
Saben que murió en una cruz.
Saben que resucitó.
Quizá pueden repetir versículos.
Pero la pregunta es:
¿Has confiado verdaderamente en Él?
Juan 3:36 no dice:
«El que conozca algunos datos acerca del Hijo».
Dice:
«El que cree en el Hijo».
Creer bíblicamente implica descansar en Cristo como nuestra única esperanza de salvación.
Implica dejar de justificar nuestro pecado.
Implica dejar de confiar en nuestra propia justicia.
Implica venir a Cristo.
ARREPENTIMIENTO
ARREPENTIMIENTO
Jesús proclamó:
Marcos 1:15
Marcos 1:15
«Arrepentíos, y creed en el evangelio».
El verdadero evangelio nunca dice:
«Puedes conservar tu rebelión y añadir a Jesús a tu vida».
Cristo llama al pecador a arrepentirse.
Arrepentirse significa volverse a Dios.
Reconocer:
«He pecado».
«No puedo salvarme».
«Necesito misericordia».
«Necesito a Cristo».
Y creer el evangelio.
CONCLUSIÓN: ¿ADÓNDE VAS?
CONCLUSIÓN: ¿ADÓNDE VAS?
Hemos visto tres grandes verdades.
Primera:
Primera:
Existe una eternidad y es infinitamente más importante que nuestras circunstancias temporales.
Puedes tener mucho o poco aquí.
Puedes experimentar comodidad o dificultad.
Pero esta vida terminará.
Segunda:
Segunda:
Nuestra vida presente tiene consecuencias eternas.
No debemos jugar con el tiempo.
No debemos endurecer el corazón.
La voz de Dios dice:
«Hoy».
Tercera:
Tercera:
La gran cuestión de la eternidad es nuestra relación con Jesucristo.
Cristo dijo:
«Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis».
Pero también declara:
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna».
Por eso, delante de ti no está solamente una doctrina.
Delante de ti está Jesucristo.
El Hijo de Dios.
El Salvador.
El crucificado.
El resucitado.
El único que puede reconciliarte con Dios.
El material original resume toda su enseñanza con siete verdades: existe la eternidad; pasaremos esa eternidad en algún lugar; es más importante que nuestra vida temporal; podemos tener seguridad; existen destinos eternos distintos; esta vida es decisiva; y finalmente todo desemboca en nuestra respuesta a Jesucristo.
Y por eso la pregunta permanece:
¿ADÓNDE VAS?
¿ADÓNDE VAS?
No dónde vas mañana.
No dónde estarás dentro de diez años.
¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?
¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?
LLAMADO EVANGELÍSTICO FINAL
LLAMADO EVANGELÍSTICO FINAL
Quiero hablar directamente a la persona que todavía está lejos de Dios.
Tal vez tienes religión.
Tal vez creciste escuchando acerca de Dios.
Tal vez alguna vez hiciste una profesión de fe.
Pero sabes que actualmente estás viviendo sin Cristo gobernando tu vida.
Escucha con seriedad:
Tu mayor problema no es tu economía.
Tu mayor problema no son tus circunstancias.
Tu mayor problema es el pecado que te separa de un Dios santo.
Romanos 3:23 dice que todos pecamos.
Romanos 6:23 declara que:
«La paga del pecado es muerte».
Tú no puedes borrar tu pecado mediante buenas obras.
No puedes compensar años de rebelión haciendo algunas cosas buenas.
No puedes comprar el perdón.
No puedes salvarte a ti mismo.
Pero escucha la buena noticia:
Romanos 6:23 continúa:
Romanos 6:23 continúa:
«Mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro».
Dios ofrece lo que tú no puedes producir.
Perdón.
Reconciliación.
Vida eterna.
Y todo está en Jesucristo.
Cristo murió por los pecadores.
Cristo cargó el pecado.
Cristo derramó su sangre.
Cristo fue sepultado.
Cristo resucitó.
Y Cristo llama ahora:
Arrepiéntete y cree en el evangelio.
No estoy llamándote simplemente a sentir algo.
No estoy llamándote solamente a levantar una mano.
No estoy llamándote solamente a repetir una oración.
Estoy llamándote bíblicamente a:
abandonar tu rebelión, volverte a Dios y depositar toda tu confianza en Jesucristo.
No esperes a convertirte en una persona mejor para venir.
Ven como pecador necesitado de misericordia.
Cristo no vino por aquellos que creen que pueden salvarse solos.
Cristo vino a salvar pecadores.
Si deseas hablar con Dios, puedes clamar sinceramente a Él.
Pero recuerda:
las palabras de una oración no salvan.
Jesucristo salva.
La oración solamente expresa un corazón que verdaderamente se arrepiente y cree.
Puedes decirle desde el corazón:
«Señor, reconozco que he pecado contra ti. No puedo salvarme. Me arrepiento de mi pecado y pongo mi confianza en Jesucristo, en su muerte y en su resurrección. Ten misericordia de mí. Perdóname y hazme tuyo».
Pero no confíes en haber pronunciado esas palabras.
Confía en Cristo.
AL QUE SE HA APARTADO
AL QUE SE HA APARTADO
Regresa.
No sigas alejándote.
No permitas que el pecado endurezca más tu corazón.
Confiesa tu pecado.
Vuélvete al Señor.
AL CREYENTE
AL CREYENTE
Vive mirando hacia la eternidad.
No entregues tu corazón a aquello que pronto desaparecerá.
Camina en santidad.
Obedece a Cristo.
Haz que tu vida declare que Jesucristo vale más que todo este mundo.
Y ahora nuevamente escucha la pregunta.
No la evites.
No la contestes superficialmente.
No la pospongas.
¿ADÓNDE VAS?
¿ADÓNDE VAS?
¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?
¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?
Hay una sola esperanza para el pecador:
JESUCRISTO.
JESUCRISTO.
Él murió.
Él resucitó.
Él salva.
Él perdona.
Él reconcilia.
Él da vida eterna.
Y hoy su Palabra te llama:
ARREPIÉNTETE Y CREE EN EL EVANGELIO.
ARREPIÉNTETE Y CREE EN EL EVANGELIO.
VEN A CRISTO.
VEN A CRISTO.
