Firmes en la batalla
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La guerra espiritual del creyente.
Texto: Efesios 6:11-12
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Idea central: El creyente reconoce que está en una batalla, depende de la provisión de Dios y permanece firme frente al enemigo.
Introducción
Introducción
La Biblia nunca nos presenta la vida cristiana como una vida sin dificultades. Todo lo contrario: Pablo termina la carta a los Efesios mostrando que el creyente está metido en una batalla real.
Y existe una realidad: cuanto más queremos caminar en obediencia a Dios, más oposición vamos a tener. La lucha no desaparece cuando crecemos. Se hace más evidente.
Pero Pablo no escribe esto para producir miedo. Lo escribe para mostrarnos cómo podemos permanecer firmes.
En estos dos versículos encontramos tres verdades.
1. Tenemos una provisión: la armadura de Dios
2. Tenemos un propósito: permanecer firmes
3. Tenemos que reconocer quién es nuestro verdadero enemigo
1. Tenemos una provisión: la armadura de Dios
1. Tenemos una provisión: la armadura de Dios
“Vestíos de toda la armadura de Dios…”
Pablo comienza con un mandato: vestíos.
La idea es que el creyente ya se apropie de aquello que Dios ya no proporcionado para su vida espiritual.
Y Pablo no dice simplemente “vestíos de una armadura”, sino:
“de toda la armadura de Dios”.
Nuestra defensa espiritual no depende principalmente de nuestra inteligencia, experiencia o fuerza de voluntad.
La provisión viene de Dios.
Por eso, el creyente que intenta enfrentar sus luchas espirituales dependiendo de nuestras propias fuerzas orque vamos a estar en una posición debil y segurmante fallemos.
Por eso debemos depender completamente de DIos. De su armadura.
Más adelante Pablo va a mencionar la verdad, la justicia, el evangelio, la fe, la salvación y la Palabra de Dios.
La pregunta entonces es:
¿Estamos enfrentando nuestras luchas dependiendo de Dios o dependiendo de nuestras propias fuerzas?
2. Tenemos un propósito: permanecer firmes
2. Tenemos un propósito: permanecer firmes
“…para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.
La armadura tiene un propósito: estar firmes.
La idea de estar firme era utilizada en el ámbito militar para describir a un soldado que mantenía su posición mientras es atacado.
Pablo no promete que el creyente no será atacado, sino que cuando seas atacado, permanezcas fierme.
Además habla de:
“las asechanzas del diablo”.
Uno espera un ataque frontal, un ataque evidente pero Satanás no siempre trabaja de una manera evidente.
Insidias.La palabra transmite la idea de métodos, estrategias y engaños.
Muchas veces su ataque viene mediante la mentira, la tentación, el orgullo, la mundanalidad, la duda o el desánimo.
Por eso necesitamos estar espiritualmente preparados.
Permanecer firmes significa no ceder terreno. Significa continuar confiando, obedeciendo y permaneciendo en la verdad aun cuando somos tentados a hacer lo contrario.
Nuestra meta no es vivir buscando al enemigo, sino permanecer fieles a Dios cuando el enemigo ataque.
3. Tenemos que reconocer quién es nuestro verdadero enemigo
3. Tenemos que reconocer quién es nuestro verdadero enemigo
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne…”
Aquí Pablo aclara algo fundamental.
Nuestra verdadera lucha no es contra personas.
Esto es muy importante porque muchas veces podemos mirar a alguien que nos lastima, nos contradice o se opone a nosotros y pensar: “Él es mi enemigo”.
Pero Pablo dice:
“no tenemos lucha contra sangre y carne”.
Nuestra lucha es espiritual.
Luego menciona principados, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad.
Pablo no explica cada categoría en detalle porque ese no es su propósito.
Su intención es mostrarnos que existe un enemigo espiritual real, organizado y poderoso.
Pero tampoco debemos caer en el error de pensar que necesitamos conocer cada detalle del mundo demoníaco para poder vencer.
El énfasis del pasaje no está puesto en conocer al enemigo, sino en conocer y utilizar la provisión de Dios.
El enemigo es poderoso, pero nuestro Dios es infinitamente mayor.
Por eso nuestra confianza no está en nuestra capacidad para entender todo lo espiritual, sino en el poder del Señor.
Conclusión
Conclusión
Efesios 6:11-12 nos enseña tres cosas.
Tenemos una provisión: la armadura de Dios.
Tenemos un propósito: permanecer firmes.
Tenemos un enemigo: una realidad espiritual que no debemos ignorar.
Es una guerra, La batalla es real, pero Pablo no nos llama a vivir con miedo. Nos llama a vivir preparados.
Y tenemos todos los recursos espirituales que Dios no Provee. ...............................................
Por eso, cuando llegue la tentación, el desánimo o la oposición, nuestra respuesta no debe ser confiar más en nosotros mismos, sino depender más del Señor.
Porque en esta batalla, la seguridad del creyente no está en cuán fuerte sea él, sino en cuán poderoso es el Dios en quien confía.
