Efesios: Nuestra Vida En Cristo

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Antes de aprender cómo debemos vivir como iglesia, necesitamos entender quiénes somos en Cristo, qué ha hecho Dios por nosotros y qué clase de iglesia Él quiere que seamos.

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Texto principal: Efesios 1:1–2 Textos de trasfondo: Hechos 18–20
Verdad central: Antes de aprender cómo debemos vivir como iglesia, necesitamos entender quiénes somos en Cristo, qué ha hecho Dios por nosotros y qué clase de iglesia Él quiere que seamos.

INTRODUCCIÓN

Hermanos, estamos comenzando una iglesia.
Y comenzar una iglesia es emocionante.
Pero también hay un peligro.
Porque es posible construir algo grande que Dios nunca quiso construir.
Podemos tener un buen edificio, buena música, buena predicación, buenos programas y muchas personas…
y todavía no ser una iglesia sana.
Podemos llenar las bancas sin llenar las vidas de la Palabra de Dios.
Podemos tener mucha actividad y poca madurez espiritual.
Podemos llenar nuestro calendario y al mismo tiempo estar vacíos espiritualmente.
Incluso podemos crecer en número sin crecer en Cristo.
Entonces, mientras comenzamos esta etapa, la pregunta no puede ser solamente:
¿Cómo hacemos crecer esta iglesia?
Hay una pregunta mucho más importante:
¿Qué clase de iglesia quiere Jesús que seamos?
Porque esta iglesia no es mía.
No lleva mi nombre.
No existe para cumplir mis sueños.
Jesús murió por Su iglesia. Jesús es la cabeza de Su iglesia. Y Jesús tiene el derecho de decirnos qué clase de iglesia debemos ser.
Y creo que hay pocos libros en toda la Biblia que puedan ayudarnos a contestar esa pregunta mejor que el libro que vamos a comenzar a estudiar.
Durante los próximos meses, los domingos por la mañana, vamos a estudiar juntos, versículo por versículo, el libro de Efesios.
Hoy quiero presentarles este libro.
Quiero que entendamos quién lo escribió, cómo era la ciudad de Éfeso, qué estaba pasando en ese tiempo y algunas de las grandes doctrinas que vamos a estudiar.
Pero, sobre todo, quiero que entendamos por qué este libro es importante para nosotros como iglesia.
Porque no quiero que estudiemos Efesios simplemente para saber más acerca de Efesios.
Quiero que Dios use Efesios para formar nuestra iglesia.
Miren cómo comienza:
Ephesians 1:1–2 RVR60
1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Hoy quiero que conozcamos la historia detrás de estas palabras.

I. UNA CARTA ESCRITA A UNA IGLESIA REAL

A veces olvidamos algo cuando leemos la Biblia.
Sabemos que es la Palabra de Dios y correctamente creemos que fue escrita para nosotros. Pero estos libros también fueron escritos originalmente a personas reales, que vivían en lugares reales, enfrentando problemas reales.
Efesios no apareció simplemente como un libro de seis capítulos.
Era una carta.
Y comienza:
“Pablo…”
El autor humano fue el apóstol Pablo.
Y Pablo conocía muy bien a los creyentes de Éfeso.

Pablo llega a Éfeso

La historia comienza en Hechos 18. Pablo llega a Éfeso y comienza a enseñar allí. Su primera visita es relativamente corta, pero después regresa.
Cuando llegamos a Hechos 19, encontramos a Pablo ministrando extensamente en la ciudad.
Hechos 19:8 dice:
Acts 19:8 RVR60
8 Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.
Después continúa enseñando, y Hechos 19:10 nos dice que esto siguió por dos años, de tal manera que personas por toda Asia escucharon la Palabra del Señor.
Entonces Pablo no pasó un fin de semana en Éfeso.
Él invirtió años de su vida en estas personas.
Conocía la ciudad. Conocía la cultura. Conocía los problemas. Había predicado a estas personas, orado con ellas y discipulado a muchas de ellas.
De hecho, cuando llegamos a Hechos 20 vemos qué tan profunda era esa relación.
Pablo se reúne con los ancianos de Éfeso antes de continuar su viaje. Les recuerda cómo había servido entre ellos “con toda humildad, y con muchas lágrimas”. Les habla de su ministerio público y de casa en casa. Y les advierte que después de su partida vendrían lobos rapaces que intentarían dañar el rebaño.
Cuando termina de hablar, se arrodillan y oran juntos.
Hechos 20:37 dice:
Acts 20:37 RVR60
37 Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban,
Esto no era simplemente un teólogo escribiendo doctrina a desconocidos.
Pablo amaba a estas personas.
Y eso también nos enseña algo acerca de la doctrina.
La doctrina bíblica nunca debe ser fría.
Pablo podía enseñar verdades profundas acerca de elección, predestinación, salvación y la iglesia, y al mismo tiempo llorar con las personas a quienes enseñaba.
La verdad y el amor no son enemigos.

¿Cómo era Éfeso?

Éfeso era una ciudad muy importante en el mundo romano.
Era grande, comercial e influyente. Había riqueza, religión, inmoralidad e idolatría.
Una de las cosas por las cuales Éfeso era especialmente conocida era la adoración de la diosa Diana, también conocida como Artemisa.
Había un enorme templo dedicado a ella.
La idolatría no era solamente algo religioso. Era parte de la cultura, de la identidad de la ciudad y también de su economía.
Pero algo comenzó a suceder cuando Pablo predicó el evangelio.
Las personas comenzaron a cambiar.
Hechos 19 nos cuenta que había personas involucradas en magia y prácticas ocultas. Pero cuando creyeron, trajeron sus libros y los quemaron públicamente.
Hechos 19:19 dice que el valor de esos libros era cincuenta mil piezas de plata.
¿Por qué hicieron eso?
Porque habían conocido a Cristo y entendieron:
“Ya no podemos seguir viviendo como antes.”
Por eso Hechos 19:20 dice:
Acts 19:20 RVR60
20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.
Después ocurre algo todavía más interesante.
Un hombre llamado Demetrio, que hacía templecillos de Diana, reunió a otros hombres de ese negocio.
Tenían un problema.
Demasiadas personas estaban creyendo el evangelio.
Si suficientes personas dejaban los ídolos para seguir a Cristo, el negocio de los ídolos iba a sufrir.
¡Piénsenlo!
El evangelio estaba teniendo tanto impacto que estaba afectando la economía de la idolatría.
Finalmente comienza un alboroto y la gente grita:
Acts 19:28 RVR60
28 …¡Grande es Diana de los efesios!
Estos creyentes estaban aprendiendo cómo seguir a Cristo en una cultura que no compartía sus valores.
Y hermanos, quizás nosotros no tenemos un templo de Diana en El Salto, pero no debemos pensar que nuestro mundo ya no tiene ídolos.
Éfeso tenía sus ídolos. Nosotros tenemos los nuestros.
Ellos tenían a Diana.
Nuestro mundo adora el dinero, el placer, el éxito, la sexualidad, la comodidad y el yo.
Quizás no construimos un templo enorme en medio de la ciudad, pero las personas todavía sacrifican sus matrimonios, sus hijos, su tiempo y sus principios por aquello que aman más.
Todo mundo adora algo.
La pregunta no es si vas a adorar.
La pregunta es a quién.
Por eso estos creyentes tenían que aprender:
¿Cómo vive un cristiano en medio de un mundo así?
Y nosotros también.
Entonces Efesios no es solamente una carta antigua.
Es una carta que necesitamos.

II. UNA IGLESIA QUE NECESITABA SABER LO QUE CREÍA

Años después de su ministerio en Éfeso, Pablo escribe esta carta, probablemente alrededor de los años 60 al 62 después de Cristo, mientras estaba preso.
Efesios tiene solamente seis capítulos, pero contiene algunas de las doctrinas más profundas de toda la Biblia.
Y quiero avisarles desde el principio:
Vamos a entrar profundo.
No quiero que tengamos miedo de la teología.
A veces escuchamos palabras grandes y pensamos:
“Eso es para los pastores.”
“Eso es para el instituto bíblico.”
“Eso es para los teólogos.”
No.
Si Dios puso estas verdades en Su Palabra para Su iglesia, entonces Dios quiere que Su iglesia las entienda.
La teología simplemente es el estudio de Dios y de las verdades que Él nos ha revelado.
Entonces cada cristiano debería querer conocer buena teología porque cada cristiano debería querer conocer mejor a Dios.
Durante esta serie vamos a estudiar:
Elección. Predestinación. Redención. Expiación. Depravación. Gracia. Fe. Regeneración. Reconciliación. Adopción. Santificación. Seguridad.
Vamos a estudiar la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Vamos a hablar acerca de la soberanía y el propósito de Dios, la salvación y la iglesia.
Y habrá domingos en los cuales entraremos en temas que han producido debates entre cristianos durante siglos.
No vamos a avanzar mucho antes de encontrar esta palabra:
“Escogió.”
Efesios 1:4 dice:
Ephesians 1:4 RVR60
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo…
Y el siguiente versículo utiliza otra palabra:
“Predestinado.”
Esas palabras están en nuestra Biblia.
Entonces no tenemos derecho a tenerles miedo.
No vamos a brincar un versículo porque sea difícil.
No vamos a cambiar de tema porque sea controversial.
Vamos a abrir nuestra Biblia y vamos a estudiar.
¿Qué significa elección?
¿Qué significa predestinación?
¿Quién es escogido?
¿Para qué somos escogidos?
Vamos a hablar de cómo diferentes cristianos han interpretado estos textos.
Habrá momentos en los cuales vamos a hablar del calvinismo y del provisionismo. Soy una provisionista.
Vamos a entender lo que otros creen y vamos a estudiar por qué nosotros creemos lo que creemos.
Pero quiero dejar algo muy claro desde el principio.
Nuestra primera pregunta nunca debe ser:
“¿Qué dijo Calvino?”
Tampoco:
“¿Qué dice el provisionismo?”
Nuestra primera pregunta siempre debe ser:
“¿Qué dice la Biblia?”
No quiero tomar un sistema teológico y obligar a la Biblia a caber dentro de mi sistema.
Quiero estudiar cuidadosamente el texto dentro de su contexto y permitir que la Biblia forme nuestra teología.
Y no quiero enseñarles solamente conclusiones.
No quiero que ustedes sepan solamente qué creemos.
Quiero que sepan por qué lo creemos.
Cuando alguien les pregunte: “¿Por qué crees eso?”, no quiero que tengan que contestar:
“Porque mi pastor lo dijo.”
Quiero que puedan decir:
“Déjame enseñarte en la Biblia.”
Eso es madurez.
Una iglesia doctrinalmente fuerte no es una iglesia donde solamente el pastor sabe doctrina.
Es una iglesia donde las personas conocen su Biblia, pueden discernir la verdad y no son fácilmente llevadas por cualquier enseñanza que escuchan.
Pero existe un peligro.
Podemos llenar nuestra cabeza de doctrina sin permitir que esa doctrina cambie nuestra vida.
Y Pablo no permite eso.

III. UNA DOCTRINA QUE TIENE QUE CAMBIAR NUESTRA VIDA

Hay una división muy hermosa en Efesios.
Los primeros tres capítulos son profundamente doctrinales.
Pablo nos enseña lo que Dios ha hecho por nosotros, quiénes somos en Cristo, nuestra salvación, la iglesia y el propósito eterno de Dios.
Y después llegamos a Efesios 4:1:
Ephesians 4:1 RVR60
1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
Hay una palabra importantísima allí:
“Andéis.”
En otras palabras:
“Ahora que saben estas cosas, vivan como si fueran verdad.”
Podemos pensar en Efesios así:
Efesios 1–3: LO QUE CREEMOS.
Efesios 4–6: CÓMO VIVIMOS.
Porque lo que creemos debe cambiar cómo vivimos.
La doctrina nunca es solamente información.
Cuando aprendemos acerca de la gracia, debe hacernos más agradecidos.
Cuando aprendemos acerca del perdón de Dios, debe ayudarnos a perdonar.
Cuando aprendemos acerca de la iglesia, debe cambiar cómo servimos.
Cuando aprendemos acerca de Cristo, debe hacernos querer vivir más como Cristo.
Y cuando lleguemos a los últimos tres capítulos, Efesios se va a poner muy práctico.
Vamos a hablar de unidad.
Madurez espiritual.
Servicio.
Mentira.
Enojo.
Nuestras palabras.
Amargura.
Perdón.
Pureza sexual.
Nuestro tiempo.
La voluntad de Dios.
La llenura del Espíritu Santo.
Matrimonio.
Hijos y padres.
Trabajo.
Satanás.
Guerra espiritual.
La armadura de Dios.
Oración.
En otras palabras:
Efesios va a entrar en nuestra casa.
Va a entrar en nuestro matrimonio.
En nuestra manera de hablar.
En nuestros conflictos.
En nuestras relaciones.
En nuestra vida espiritual.
Y escúchenme bien:
Si al terminar Efesios podemos definir la predestinación, pero todavía no sabemos perdonar, algo salió mal.
Si podemos explicar la elección, pero tratamos mal a nuestra familia, algo salió mal.
Si podemos explicar por qué no somos calvinistas, pero no podemos controlar nuestra lengua, no somos maduros.
Solamente somos buenos para discutir.
Puedes ganar una discusión teológica y perder tu matrimonio.
Puedes conocer la palabra santificación y seguir viviendo en pecado.
Puedes explicar la eclesiología y nunca servir a nadie.
Puedes saber mucho acerca de Dios y todavía caminar muy poco con Dios.
Eso no es la meta.
Queremos cabezas llenas de verdad, corazones llenos de amor y vidas llenas de obediencia.
Eso es madurez.
La buena teología debe producir una vida transformada.

IV. UNA IGLESIA QUE DIOS ESTÁ FORMANDO

Y aquí es donde Efesios se vuelve especialmente importante para nosotros.
Estamos comenzando una iglesia.
Y yo no quiero que simplemente abramos otro lugar donde la gente pueda sentarse una hora el domingo.
Ya existen lugares religiosos.
Ya existen iglesias.
Ya existen predicadores.
No necesitamos simplemente otra reunión.
Queremos ver personas conocer a Cristo.
Queremos ver nuevos creyentes convertirse en discípulos maduros.
Queremos ver matrimonios fortalecidos y papás discipulando a sus hijos.
Queremos ver jóvenes que sepan por qué creen lo que creen.
Queremos ver personas descubrir sus dones y comenzar a servir.
Queremos ver discípulos convertirse en líderes.
Queremos ver personas que hoy necesitan que alguien les enseñe, algún día enseñando a otros.
Eso es una iglesia creciendo.
Claro que tenemos mucho trabajo físico por delante.
Necesitamos terminar cosas en este edificio.
Necesitamos evangelizar.
Necesitamos discipular.
Necesitamos desarrollar líderes.
Necesitamos alcanzar familias.
Y eventualmente llegará el momento cuando vamos a constituir formalmente esta iglesia.
Pero podemos hacer todas esas cosas y perder de vista lo más importante.
Porque hay una diferencia entre construir un edificio y edificar una iglesia.
Miren Efesios 2:21–22:
Ephesians 2:21–22 RVR60
21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Qué imagen tan perfecta para nosotros.
Porque estamos literalmente trabajando en un edificio.
Pero mientras nosotros trabajamos en este edificio…
Dios está trabajando en nosotros.
Nosotros ponemos paredes.
Dios forma discípulos.
Nosotros ponemos bancas.
Dios forma familias.
Nosotros levantamos un púlpito.
Dios levanta predicadores.
Nosotros podemos preparar un lugar para la iglesia.
Pero solamente Cristo puede edificar Su iglesia.
Por eso quiero que recordemos esta frase durante toda la serie:
No solamente estamos construyendo una iglesia. Dios está construyendo una iglesia.
Quiero que seamos una iglesia que conoce la verdad.
Una iglesia centrada en Cristo.
Una iglesia que entiende la gracia y predica claramente el evangelio.
Una iglesia que sabe qué cree y por qué lo cree.
Una iglesia unida.
Una iglesia donde aprendamos a amarnos y perdonarnos.
Una iglesia donde cada creyente esté creciendo hacia la madurez.
Una iglesia donde cada miembro entienda que tiene un lugar para servir.
Una iglesia donde los matrimonios y las familias sean fortalecidos.
Una iglesia llena del Espíritu Santo.
Una iglesia que entiende la batalla espiritual.
Una iglesia que ora.
Una iglesia que evangeliza.
Una iglesia que vive para la gloria de Dios.
Si Dios nos permite crecer, quiero que crezcamos bien.
Quiero que tengamos raíces.
Quiero que conozcamos nuestra Biblia.
Y quiero que nuestra doctrina sea visible en nuestra vida.

CONCLUSIÓN

Durante los próximos meses vamos a estudiar este libro versículo por versículo.
Vamos a estudiar historia, contexto y doctrina.
A veces vamos a entrar bastante profundo.
Pero mi oración no es simplemente que cuando terminemos ustedes
puedan decir:
“Ahora conozco mejor el libro de Efesios.”
Quiero algo más.
Quiero que Efesios nos cambie.
Que cambie cómo pensamos acerca de Dios.
Cómo entendemos nuestra salvación.
Cómo vemos la iglesia.
Cómo tratamos a nuestros hermanos.
Cómo perdonamos.
Cómo vivimos en nuestro matrimonio.
Cómo criamos a nuestros hijos.
Cómo luchamos contra el pecado.
Cómo oramos.
Cómo servimos.
Y cómo caminamos con Cristo.
No quiero que seamos una iglesia que solamente conoce la verdad.
Quiero que seamos una iglesia que vive la verdad.
Quiero terminar con Efesios 3:20–21:
Ephesians 3:20–21 RVR60
20Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.
Hermanos, no sé todo lo que Dios va a hacer con esta iglesia.
No sé cuántas personas vamos a alcanzar.
No sé qué ministerios tendremos dentro de cinco años.
No sé cómo se verá esta iglesia dentro de diez años.
Pero sí sé lo que quiero.
Quiero que algún día podamos mirar atrás y decir:
“Dios hizo algo aquí.”
No porque nosotros fuéramos grandes.
No porque tuviéramos el mejor edificio.
No porque tuviéramos los mejores programas.
Sino porque tomamos en serio Su Palabra.
Porque conocimos a Cristo.
Porque permanecimos en Su verdad.
Porque aprendimos no solamente a conocer la doctrina, sino a vivirla.
Y porque Dios tomó un grupo de personas ordinarias y las edificó juntas para Su gloria.
La próxima semana comenzaremos con las primeras palabras:
“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios…”
Pero desde esta noche quiero que tengamos una oración:
“Señor, no solamente nos enseñes Efesios. Usa Efesios para formar nuestra iglesia.”
Porque al comenzar este estudio, la pregunta no es solamente:
¿Qué iglesia queremos construir nosotros?
La pregunta es:
¿Estamos dispuestos a convertirnos en la iglesia que Cristo quiere construir?
Porque:
No solamente estamos construyendo una iglesia. Dios está construyendo una iglesia.
Y que todo lo que Él construya aquí sea para Su gloria.
¿Amén?
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