20- Las evidentes obras de la carne [parte 4]
Si aun vivimos como los incrédulos, en todas las obras de las tinieblas, significa que no heredaremos el reino de Dios. Por lo tanto, la manera de dar evidencias de que hemos sido transformados, es viviendo en las obras de la luz y recibiendo las advertencias que Pablo hace a los creyentes.
Lectura Inicial
20- Las evidentes obras de la carne [parte 4]
[Gálatas 5.19-21]
I. Los deseos cristalizados
[Gál. 5:19]
A. Borracheras
cómo llegó a ser atrapado por su propia falta. Fue culpa suya, y un gran pecado, tanto peor por cometerlo teniendo tan reciente tamaña liberación; pero Dios le dejó a merced de sí mismo y quiso que su entuerto quedase aquí registrado para enseñarnos: 1. Que la mejor página que un puro hombre ha dejado escrita desde la caída, tiene sus erratas y borrones. 2. Que a veces los que, a fuerza de vigilancia y resolución, han guardado su integridad, por la gracia de Dios, en medio de las tentaciones, han sido sorprendidos y atrapados por el pecado, a causa de una falsa seguridad, de descuido y negligencia de la gracia de Dios, una vez que ha pasado la hora de la tentación. 3. Que tenemos necesidad de andar con mucho cuidado cuando usamos en abundancia las criaturas de Dios, para no usarlas con exceso. La consecuencia del pecado de Noé fue la vergüenza. Quedó desnudo para su vergüenza, como había quedado Adán después de comer del fruto prohibido. Obsérvese aquí el gran mal del pecado de ebriedad. (A) Descubre y desnuda a los hombres. Al estar borrachos fácilmente manifiestan sus debilidades y desembuchan los secretos que se les han confiado.
La impudencia e impiedad de Cam. Vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos (v. 22). 1. Se regodeó en la vista. Quizás él había estado borracho alguna vez. Es cosa corriente entre los que dan malos pasos el alegrarse de los malos pasos que ven dar a otros. Pero el amor no se goza de la injusticia (
B. Orgías
κῶμος kómos; de 2749; desenfreno (como dejando suelto):—glotonería, orgía.
C. Cosas semejantes
Conclusión
D. Consecuencias de la práctica del pecado.
Una persona debe decir adiós a todas las obras de las tinieblas. De otro modo, está probando que todavía no anda en la luz.
