Para que todos sean uno
Tiempo después de Pentecostés • Sermon • Submitted • Presented
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20»No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, 21para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. 22Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: 23yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.
Introducción
Introducción
Hoy es un día especial dentro de la fe, es Domingo de Comunión Mundial. Está fecha especial para la iglesia surge en 1933 por la propuesta de un pastor presbiteriano; el Rev. Hugh Thomson Kerr, y su congregación. El propósito inicial para esta celebración era demostrar que las iglesias cristianas estaban interconectadas más allá de las diferencias y de las denominaciones mediante el vinculante de la Cena del Señor, en 1940 durante la segunda guerra mundial el Consejo Federal de Iglesias de Cristo en América adoptó la celebración transformándose en un movimiento ecuménico con el propósito de mantener unida espiritualmente a la comunidad cristiana en tiempos de crisis.
La historia de está celebración nos permite reconocer que Dios está actuando en su Iglesia y que se manifiesta más allá de nuestro santuario y de nuestra denominación, también es una invitación a mantener la unidad entre los cristianos tanto desde una perspectiva macro eclesial como desde la micro eclesialidad.
Por esto el Texto de hoy nos llega muy bien. En el escenario de su último discurso, Jesús ora por sus discípulos. Algo interesante en esta oración es que Jesús ora no solo por quienes están con él sino también por aquellos que han de creer en él, en otras palabras, Jesús oró por la iglesia de todos los tiempos.
Esta es una oración importante porque destaca un aspecto importante de la imago Dei, un Dios que se relaciona entre sí y que nos invita a vivir una vida de comunión, su oración es “Para que todos sean uno” “ Así como tu estas en mi y yo en ti...”
Es decir, que Jesús está orando por dos cosas fundamentales, para que todos nosotros seamos uno y que ese ser uno refleje la Imagen de Dios al mundo, hoy en el Domingo de Comunión Mundial recordamos que somos uno, una familia unida por la fe, que se ama y que mantiene una relación con Dios siendo, como resultado, la imagen de Dios en el mundo.
Pero ¿Qué significa entonces ser uno para que podamos reflejar la imagen de Dios?
1. Significa que somos una iglesia que se expande
1. Significa que somos una iglesia que se expande
20 »No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,
La iglesia es el cuerpo de Cristo y como tal debe fortalecerse y crecer, el apóstol Pablo hace una analogía interesante en relación al cuerpo, nos recuerda que la iglesia es el cuerpo de Cristo, en ese sentido nos llama a comprender a la iglesia desde la visión del funcionamiento. Este mensaje del cuerpo junto a la oración de Jesús nos dejan ver que la comunidad de fe no puede ser estática, vive en continuo movimiento, se transforma y crece.
Es interesante ver que Jesús dedica parte de su oración a quienes han de creer. Jesús oro por nosotros para que creyéramos y oro por las personas que están a nuestro alrededor y que creerán por nuestra predicación.
La oración de Jesús no es solamente un rezo, es un llamado a la Iglesia de hoy, debemos expandirnos, hay personas que necesitan a Cristo y somos nosotros quienes debemos llevar el mensaje. Nuestra vida de fe debe aportar al crecimiento y la expansión de la iglesia universal.
Ser una iglesia que se expande significa crecer en el conocimiento de Dios, compartir la experiencia de fe y abrir las puertas para que nuestra iglesia sea la casa de todas las personas que vienen para conocer el amor de Dios.
2. Significa que somos una iglesia unida
2. Significa que somos una iglesia unida
21 para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Las palabras de Jesús tienen un misterio interesante: “Para que todos sean uno” es la frase que nos habla de unidad. La unidad no es uniformidad ni singularidad, la unidad es la cualidad de ser uno de común acuerdo, es la condición esencial para la armonía y el entendimiento en una comunidad.
Ser uno, desde al visión de Jesús significa entender al otro como parte de mí, es reconocer el valor que el otro tiene. En ese sentido, la unidad se vive en la diversidad, pues desde allí se construye el vínculo de amor, complemento y reconocimiento de la la experiencia con Dios por el Espíritu Santo.
Ser uno, es que cada persona tenga la posibilidad de “ser” en la iglesia, de aportar, de ofrecer sus dones, talentos y ministerios. Ser uno implica valorar lo que el otro tiene y verlo como suma en la construcción de la comunidad.
La diversidad, entonces nos permite relacionarnos y presentarnos como la imagen de Dios; “así como tu estas en mi y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tu me has enviado”.
En otras palabras, de la manera como Dios se relaciona entre sí debemos nosotros relacionarnos, los Credos nos recuerdan al Dios trino; un Dios que se relaciona entre si y que nos invita a nosotros a ser imagen suya desde la construcción de nuestras relaciones.
3. Significa que somos una iglesia llena de la gloria de Dios
3. Significa que somos una iglesia llena de la gloria de Dios
22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: 23 yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.
Somos una iglesia llena de la gloria de Dios porque Jesús mismo nos ha revestido con su gloria. En este sentido la Gloria de Dios se entiende como la grandeza de Dios, su manifestación visible.
La iglesia lleva dicha manifestación en su testimonio, Jesús habla de alcanzar la perfección y lo pone en términos de la unidad, porque cuando la unidad se hace experiencia en la comunidad de fe, nos perfeccionamos unos a otros, crecemos y nos parecemos cada vez más a Cristo y, en consecuencia llevamos su mensaje.
Para lograr esta unidad se requiere un amor genuino; el amor de Dios que es gratuito y abundante y que se traslada a nosotros para que nuestras vidas proyecten a Dios y el mundo le reconozca.
Nosotros estamos revestidos de la gloria de Dios, por eso participamos de la mesa de la comunión. Sin embargo, Dios nos invita a no dejar su gloria en esta mesa, nos invita a compartir el pan, la alegría, la comunión en nuestro entorno para que otras personas puedan ser uno con nosotros.
Conclusión
Conclusión
Para que todos sean uno, es oración y encargo para la iglesia de hoy; Dios nos llama a expandirnos, a usar nuestros talentos, dones y ministerios para expandir llevar su Palabra, a caminar juntos reconociéndonos un cuerpo en la diversidad y a cada uno de nosotros con una función para la cual hemos sido llamados.
Dios nos llama a expandir su mesa, a invitar a otros, a proclamar su Palabra y sobre todo a dar testimonio de su amor en el mundo.
