¡No darás falso testimonio contra tu prójimo!
Los 10 mandamientos • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
¿Qué es peor, hablar mal de otra persona o escuchar a alguien hablar mal de otra persona?
Probablemente nuestra respuesta sería que es peor hablar mal de otra persona, pues, si alguien es chismoso, y calumnia o dice algo falso acerca de otra persona, podríamos identifcar claramente que está haciendo algo malo…
Sin embargo, ¿Qué tiene que pasar para que alguien pueda hablar mal de otra persona?
Que alguien esté dispuesto a escucharlo…
Todo comienza cuando alguien dice: “Ve, ¿te diste cuenta de la última?” o “No me vas a creer lo que me contaron” o “Si pillaste lo que le pasó a fulano?…”
Y casi siempre que alguien nos dice eso, le seguimos la corriente y luego la otra persona dice: “Que quede entre nos…” Y ahí nos quedamos escuchando…
En este tipo de escenas, que son más comunes de lo que creemos, el que escucha quizás no dice ninguna palabra falsa, ni hace acusaciones. Es decir, simplemente está escuchando…
No obstante, se comienza a formar una opinión de la otra persona, o empieza a sospechar, o cosas por el estilo. En otras palabras, una versión de los hechos comienza a parecer más verdadera que la realidad, y muy probablemente, tiempo después, cuando se encuentra con esa persona de la que escuchó algo, ya no la ve de la misma manera…
Analicemos esta escena teológicamente. ¿Qué sucedió?
La percepción o reputación de una persona fue distorsionada por algo que alguien dijo y que otro escuchó…
Este mandamiento no trata simplemente de no decir mentiras. El Señor está interesado en lo que decimos acerca de otras personas porque Él mismo se interesa profundamente por el prójimo, y por otro lado, nuestras palabras revelan lo que hay en nuestro corazón. El Señor Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45)… Además, la manera en la que hablamos de nuestro prójimo está relacionada directamente con la manera en la que vemos a Dios mismo.
La Escritura presenta a Dios como el Dios de verdad. Él es la fuente misma de la verdad, no miente, no engaña, no distorsiona la realidad, ni acusa injustamente. Sus palabras son verdaderas porque su carácter es verdadero.
Como hemos dicho anteriormente en esta serie, los diez mandamientos no son una especie de cógido moral… Son la expresión misma del Dios que nos amó y nos salvó para ser Su pueblo y dar a conocer las excelencias de Su ser. Dicho de otra manera, si nosotros nos hacemos llamar el pueblo de Dios, debemos reflejar Su carácter…
De ese modo, la respuesta a la pregunta inicial no puede reducirse simplemente a cuál de los dos es peor, porque ambos están pecando, tanto el que habla como el que escucha…
Dios es veraz, y quienes pertenecemos a Él estamos llamados a reflejar Su verdad, tanto en la manera en que hablamos como en la manera en que escuchamos acerca de los demás.
De ahí que el texto nos dice:
Debido a que Dios es veraz, prohíbe todo falso testimonio y exige que usemos nuestras palabras para afirmar, proteger y promover la verdad acerca de los demás.
Para comprender este mandamiento, consideraremos tres aspectos: Su significado, su alcance, y su propósito.
El significado del mandamiento
El significado del mandamiento
¿Qué significa dar falso testimonio?
El glosario de trasfondo cultural lo define como “proporcionar intencionalmente declaraciones engañosas o incorrectas en situaciones oficiales o legales”.
Recordemos que Israel se encuentra junto al monte Sinaí, rumbo a la tierra de Canaán. Ellos no contaban con cámaras de seguridad, ni con registros de audio, ni bases de datos, ni nada por el estilo. De manera que el sistema judicial dependía, en última instancia, de lo que las personas estuvieran dispuestas a decir…
El verbo que se traduce en nuestra versión como “darás” (anah) se usa para describir la acción de responder o testificar particularmente en un contexto legal, ante una asamblea o un tribunal…
La Ley civil, establecía que ningún caso se resolviera con el testimonio de una sola persona, y que si en medio de ese proceso los jueces encontraban un falso testigo, el falso testigo sufriría el castigo que pretendía darle a la persona a la que estaba acusando…
“No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido. El caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos. Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarlo de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante del Señor, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces ustedes le harán a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti.” Deuteronomio 19:15-19.
En la cultura israelita este aspecto era sumamente delicado, ya que podía determinar literalmente la vida o la muerte de una persona. De hecho, la responsabilidad del testigo era tal, que en los casos de pena de muerte, él debía ser el primero en tirar la piedra al que estaba acusando.
“Al que ha de morir se le dará muerte por la declaración de dos o tres testigos. No se le dará muerte por la declaración de un solo testigo. La mano de los testigos caerá primero contra él para darle muerte, y después la mano de todo el pueblo. Así quitarás el mal de en medio de ti.” Deuteronomio 17:6-7…
Por otro lado, la palabra prójimo allí significa literalmente una persona que vive (o se encuentra) cerca de otra. Pensemos nuevamente en las circunstancias que vivieron los israelitas que recibieron originalmente estas palabras. Estaban atravesando un desierto lleno de peligros, dificultades, crisis, pruebas. Realmente fue un viaje muy difícil y complejo…
Durante ese período en el que eran tan vulnerables, y aún cuando llegaran a la tierra de Canaán, era sumamente importante y necesario que se cuidaran unos a otros, pues, una acusación falsa podía desestabilizar fatalmente a un pueblo que dependía de la confianza mutua para sobrevivir, así como también deshonrar y traicionar, tanto al Dios que los había redimido, como a un hermano de la comunidad del pacto.
De ahí, podríamos decir que dar falso testimonio es usar intencionalmente las palabras para declarar contra el prójimo lo que no es verdad, traicionando así a la comunidad del pacto y al Dios veraz que nos redimió.
Cabe aclarar que aunque en su contexto inmediato el mandamiento hace referencia a dar falso testimonio en un ámbito legal o judicial, la Escritura no lo limita a esto… El prójimo posee un nombre, una reputación, una dignidad y una vida que no tenemos derecho a destruir mediante nuestras palabras, y esto puede ocurrir en cualquier escenario de la vida…
El Señor quiere formar un pueblo en el que las personas puedan confiar mutuamente entre ellos. Un pueblo donde las palabras tengan valor, donde las acusaciones sean investigadas antes de ser creídas. Un pueblo donde la reputación de una persona no sea destruída por rumores, donde no se utilice la verdad selectivamente para favorecer nuestros intereses y donde no distorsionemos la realidad para perjudicar a quienes no nos agradan…
Aunque nosotros no vivimos en un desierto literal, ni tenemos que comparecer ante jueces como el pueblo de Israel, y probablemente, ninguno de nosotros tendrá que levantar alguna acusación que determine si otra persona debe morir apedreada, el corazón de este mandamiento sigue siendo profundamente relevante para el pueblo del Nuevo Pacto…
Seguimos hablando acerca de otras personas, y nuestras palabras pueden edificar o destruir… Seguimos teniendo la capacidad de contar historias verdaderas o falsas, completas o incompletas, justas o intencionalmente distorsionadas… Todo esto puede ocurrir en una conversación privada, en una reunión familiar, en el trabajo, en la iglesia, y en estos tiempos, detrás de una pantalla en las redes sociales (La era de la IA)…
Somos tan perversos que muchas veces hacemos comentarios disfrazados de preocupación y hasta pedimos oración solamente para descubrir el pecado de otra persona…
¿Estoy representando fielmente a Dios y Su verdad?
¿Realmente estoy buscando el bien de mi prójimo?
¿Estoy protegiendo su nombre, o quisiera destruirlo?
¿Hablo porque es necesario, o simplemente disfruto exponiendo sus errores?
¿Estoy buscando justicia, o simplemente busco tener la razón?
Con nuestras palabras podemos defender al inocente o condenarlo. Podemos aclarar una situación o distorsionarla. Podemos restaurar una reputación o destruirla. Podemos promover la unidad y la paz o alimentar la división, el rencor y el odio. Podemos amar a nuestro prójimo o utilizar nuestras palabras como armas contra él…
Recordemos que el cumplimiento de la ley es el amor. Pablo dice: “El amor no hace mal al prójimo. Por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.” Romanos 13:10.
Por eso, cuando amo a mi prójimo, no deseo perjudicarlo injustamente, no disfruto descubriendo sus faltas para contárselas a otros, no manipulo la verdad para proteger mi imagen mientras destruyo la suya. Cuando realmente amo a mi prójimo, deseo que la verdad acerca de él sea conocida y representada justamente.
¿Qué estás haciendo con la verdad que Dios te permite conocer?
¿Hasta dónde llega este mandamiento?
El alcance del mandamiento
El alcance del mandamiento
P. 83: ¿Qué se prohíbe en el noveno mandamiento?
R.: “El noveno mandamiento prohíbe todo lo que sea perjudicial para la Verdad, o injurioso para nuestro propio buen Nombre, o para el de nuestro prójimo”. — Catecismo Bautista.
Prohíbe la mentira
La mentira es presentar como verdadero aquello que sabemos que es falso. Nuestra cultura considera la mentira como algo pequeño, y se ha acostumbrado a ella, pero la Biblia dice otra cosa: “Los labios mentirosos son abominación al Señor, Pero los que obran fielmente son Su deleite”. Proverbios 12:22.
Como mencionamos anteriormente, Dios es veraz. Él no puede mentir. Lo que el Señor dice corresponde perfectamente con la realidad, de modo que Sus palabras son confiables porque Su carácter es confiable. Esto es importante porque cuando una persona miente, sobre todo un creyente, está actuando de una manera que contradice el carácter del Dios en quien dice creer.
¿Por qué mentimos?
La causa básica de este pecado se remonta a Satanás mismo. El Señor Jesús hablando con los judíos dijo:
“¿Por qué no entienden lo que digo? Porque no pueden oír Mi palabra. Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre . Él fue un asesino desde el principio , y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza , porque es mentiroso y el padre de la mentira . Pero porque Yo digo la verdad, no me creen”. Juan 8:43-45.
La caída del ser humano se debió en gran parte a una mentira que salió de la boca de Satanás, y esa mentira tenía que ver con la veracidad de Dios, y específicamente con la Palabra de Dios… Desde entonces, el ser humano miente para construir su propio reino y así ser su propio dios, porque sigue creyendo a la mentira de la serpiente. Los hombres caídos están dispuestos a creer cualquier cosa, excepto la verdad. Desde el momento en que cayó, ha creído las mentiras de Satanás con respecto al pecado, con respecto a sí mismos, y con respecto a Dios…
“El éxito del diablo en este asunto es manifiesto por el hecho de que la gran mayoría de los hombres no se percatan de que han sido engañados por el enemigo de sus almas”. — Thomas Montgomery
Mentimos porque queremos controlar la percepción que otros tienen acerca de nosotros. Mentimos para evitar las consecuencias de nuestros pecados. Mentimos para proteger nuestra reputación. Mentimos para conseguir algo que deseamos. Mentimos para esconder aquello que no queremos que otros conozcan…
En esencia, la mentira revela un corazón que quiere controlar la verdad para conseguir sus propios fines.
Prohíbe la calumnia y la difamación
Una persona puede decir algo falso acerca de sí misma, pero también puede usar la falsedad para perjudicar a otra persona. “No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor”. Levítico 19:16. El término que se utiliza para calumniador en ese pasaje comunica la idea de alguien que anda de un lado para otro llevando información que puede perjudicar a otra persona.
Este es el tipo de persona que escucha algo, toma alguna información, la modifica, la exagera, o incluso en ocasiones la inventa para llevarla a otros… “El hombre perverso provoca pleitos, Y el chismoso separa a los mejores amigos”. Proverbios 16:28.
El problema del chismoso no es solamente que quiere transmitir información, sino que lo hace con la intención de separar, dividir, romper relaciones, alimentar la sospecha, producir desconfianza….
Prohíbe la distorsión de la verdad
“El poder de la mentira se encuentra en la verdad que contiene”. — Ireneo de Lyon
A veces podemos utilizar una verdad de una manera engañosa. Si somos honestos, estas cosas ocurren con mucha frecuencia. Cuando contamos solo una parte de la historia, u omitimos información relevante. Cuando presentamos hechos fuera de contexto, o usamos la verdad para producir una conclusión falsa…
¿Qué estás haciendo con las debilidades o pecados que un hermano te cuenta?
Prohíbe el chisme
Aunque ya mencionamos algo sobre el chisme, vale la pena observar aparte este pecado, porque probablemente sea uno de los mas normalizados dentro de nuestras conversaciones.
¿Qué es el chisme?
Podríamos decir que es comunicar información acerca de otra persona que no necesitamos comunicar, y que puede perjudicar su reputación y sus relaciones con otros.
Hablando de las viudas jóvenes, Pablo dice que: "Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran." 1 Timoteo 5:13 (RVR60).
Detrás del chisme muchas veces existe una especie de placer en hablar acerca de la vida de otros. Nos gusta saber, pero también nos gusta contar. Nos gusta tener información que otros no tienen, o sentir que pertenecemos a una especie de grupo élite que conoce lo que realmente está pasando…
El pecado es tan pecaminoso que incluso podemos disfrazar estas cosas de espiritualidad, y muchas veces decimos cosas como: te cuento esto para que ores por fulano, o, te lo digo porque realmente me preocupa, o, yo no quiero hablar mal de él, pero…
No siempre que compartimos información es para buscar ayuda. Muchas veces solo lo hacemos porque ese extraño placer pecaminoso y satánico que encontramos en hablar de alguien nos atrae. También creo que en gran parte, lo hacemos porque de esa manera acallamos nuestra conciencia y nos autojustificamos…
Sin embargo, no todo lo que sabemos debe ser contado. No todo lo que es verdadero necesita ser publicado. No todo lo que escuchamos tenemos que repetirlo, ni tampoco toda conversación acerca de otra persona es una conversación que honra a Dios.
Prohíbe la publicación de contenido o información falsa en internet
¿Qué estamos compartiendo en las redes sociales y cómo estamos utilizando nuestras palabras en el mundo digital?
Es increíble la cantidad de información falsa y de verdades distorsionadas que uno encuentra en internet, sobre todo, con el auge y el crecimiento de la IA…
Hoy, la reputación de una persona puede ser profundamente afectada por una publicación en internet… No olvidemos que detrás de las pantallas sigue existiendo un prójimo, y sobre toda tecnología sigue reinando el Señor soberano.
P. 133: ¿Qué exige el noveno mandamiento?
R.: “Exige que no dé falso testimonio contra ningún hombre, ni falsifique las palabras de ninguno, ni murmure, ni desacredite a nadie, ni condene a ninguna persona precipitadamente o sin oírla primero, sino que evite y me aparte con todo cuidado de toda clase de mentira y engaño, considerándolas obras propias del diablo, a menos que quiera encender contra mí la intensísima ira de Dios; Exige que, en juicios y otros asuntos, siga la verdad y declare con libertad y fidelidad el asunto tal como es en realidad; Exige además que defienda y enaltezca tanto como pueda el buen nombre y la estima de los demás”. — Hercules Collins, Catecismo ortodoxo.
Podríamos resumir el alcance de este mandamiento en su aspecto negativo y positivo diciendo que, por un lado, no debemos utilizar nuestras palabras para perjudicar injustamente a nuestro prójimo. Y por otro lado, debemos utilizar nuestras palabras para comunicar la verdad y procurar el bien de nuestro prójimo.
“Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.” Efesios 4:25.
El Señor no quiere solamente que controlemos nuestra lengua. Él quiere enseñarnos a amar la verdad, y amar a nuestro prójimo, para que de esta manera podamos reflejar el carácter del Dios que nos ha redimido.
El propósito del mandamiento
El propósito del mandamiento
El propósito supremo de este mandamiento es que el pueblo de Dios ame genuina y profundamente la verdad de Dios y al Dios de la verdad, que ame genuina y profundamente al prójimo, y que como resultado de ese amor, refleje el carácter de su Dios.
Sin embargo, el mandamiento también tiene el propósito de preservar la unidad del pueblo de Dios. Una comunidad puede soportar muchas aflicciones y dificultades, pero dificilmente puede permanecer unida si sus miembros no pueden confiar unos en otros… Después de que Pablo le dice a los Efesios que dejando a un lado la falsedad, hablen la verdad con su prójimo, añade que nuestras conversaciones deben ser para edificación y para impartir gracia a quienes escuchan.
“No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”. Efesios 4:29.
“Que su conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepan cómo deben responder a cada persona”. Colosenses 4:6.
“Una boca sucia es resultado de un corazón sucio, y la única manera en que el Señor limpia nuestra lengua es por medio de su Palabra, la cual llena el corazón con “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”, y todo lo que es virtuoso, excelente y “digno de alabanza””…
¿Qué están impartiendo tus palabras?
Conclusión
Conclusión
¿Qué vimos en este sermón?
En primer lugar, vimos el significado del mandamiento. Dar falso testimonio era utilizar intencionalmente nuestras palabras para declarar contra nuestro prójimo algo que no es verdad. En el contexto de Israel, esto podía tener consecuencias literalmente mortales. Pero aunque nosotros no vivamos en las mismas circunstancias, seguimos teniendo la capacidad de utilizar nuestras palabras para destruir una reputación, generar sospechas, dividir relaciones o perjudicar injustamente a otra persona.
Después vimos el alcance del mandamiento. El Señor no solamente prohíbe la mentira, sino también la calumnia, la difamación, la distorsión de la verdad, el chisme y toda forma de comunicación que perjudique injustamente a nuestro prójimo. Pero también vimos que el mandamiento tiene un aspecto positivo: estamos llamados a hablar verdad, a no condenar precipitadamente, a procurar el bien de los demás y a utilizar nuestras palabras para edificar.
Y finalmente vimos el propósito del mandamiento. Dios quiere formar un pueblo que ame la verdad porque conoce al Dios de la verdad, que ame al prójimo y que pueda vivir en una comunidad donde las personas puedan confiar unas en otras.
Aplicaciones
Aplicaciones
Cristológica:
“Llevaron a Jesús al sumo sacerdote, y se reunieron* todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas. Pedro lo siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote y se sentó con los guardias, calentándose al fuego[aa]. Y los principales sacerdotes y todo el Concilio procuraban obtener algún testimonio para dar muerte a Jesús, pero no lo hallaban. Porque muchos daban falso testimonio contra Él, pero sus testimonios se contradecían. Algunos, levantándose, daban falso testimonio contra Él, diciendo: «Nosotros le oímos decir: “Yo destruiré este templo hecho por manos, y en tres días edificaré otro no hecho por manos”». Y ni siquiera en esto coincidía el testimonio de ellos”. Marcos 14:53-59.
Cristo fue condenado por el pecado exacto que este mandamiento prohíbe, y en la cruz cargó el juicio que merecían todos los que hemos mentido, calumniado o guardado silencio cómplice. Recuerda la pena que la Ley establecía para el testigo falso: recibir el mismo castigo que pretendía imponer sobre su víctima (Dt 19:19). En la cruz, el Testigo perfecto recibió el juicio que merecían los mentirosos —para que ellos pudieran ir libres.
Por eso, Apocalipsis lo llama, dos veces, con un título asombroso: "el testigo fiel" (Ap 1:5), "el testigo fiel y verdadero" (Ap 3:14). Donde Adán, y toda su descendencia, ha fallado en dar un testimonio fiel sobre Dios, sobre la verdad y sobre el prójimo, Cristo fue perfecto. Y Su testimonio fiel es ahora contado como nuestro, para todo aquel que confía en Él.
En Cristo tenemos un testigo que nunca ha fallado, para que quienes hemos fallado tantas veces con nuestra lengua, podamos ser hallados justos delante del Dios de verdad…
“el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en Su boca; y quien cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquel que juzga con justicia.” 1 Pedro 2:22-23.
Eclesiológica:
Si después de escuchar todo esto el Espíritu Santo te ha convencido de tu pecado y reconoces que has calumniado a alguien, que has dado falso testimonio contra alguien, por favor ve y reconciliate con esa persona. Pide perdón a quien tengas que pedir perdón…
Por otro lado, cultiva el hábito de dar el beneficio de la duda. Antes de repetir algo sobre otra persona, pregúntate ¿es verdad? ¿Es necesario que yo lo diga? ¿Estoy dando gracia a quien me escucha, o simplemente alimentando mi propia vanidad?
Recordemos que este mandamiento también nos llama a defender activamente la verdad y el buen nombre de tu prójimo, no solo a evitar dañarlo. La honra no es pasiva, es una defensa activa de la reputación de los demás, especialmente cuando otros la atacan injustamente.
Evangelística:
Finalmente, si hay alguien aquí sin Cristo, debes saber que este mandamiento también te condena a ti. Todos hemos mentido. Todos hemos hablado mal de otros para nuestro propio beneficio. La Escritura advierte que "todo mentiroso" tendrá su parte en el juicio final (Ap 21:8) —una advertencia seria, no una simple figura retórica. Pero el mismo Testigo Fiel que fue condenado en lugar de los mentirosos te invita hoy a dejar de confiar en tu propia justicia y a confiar en la suya. Arrepiéntete, cree en Cristo, y encontrarás perdón completo para cada palabra falsa que jamás hayas dicho.
