Dios no ha terminado
Justos en Cristo • Sermon • Submitted • Presented
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Este ultimo año he visto como Dios ha trabajando en mi vida personal.
Expresar cuanto han crecido mis hijos este año, veo las fotos de ellos recien nacidos y las comparo con hoy y veo cuanto han crecido.
Yo pense que Dios me había enseñado a amar con mi esposa, pero hoy el Señor me enseña el amor sacrificial en mi familia.
Creía entender a Dios en muchos aspectos en mi vida, pero ahora el Señor me habla diferente en esta etapa.
Y es hay donde pienso, Dios no ha terminado, no ha terminado su obra en mi, pero también no ha terminado su obra redentora en mi familia, porque ahora tengo 2 hijos que necesitan escuchar el evangelio y conocer a Jesús como su Salvador personal.
¿Ha desechado Dios a su pueblo?
¿Ha desechado Dios a su pueblo?
Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución; Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.
De las catorce veces que Pablo emplea la exclamación «¡de ninguna manera!» (*mē genoito*), diez aparecen en la Epístola a los Romanos
Aquí, Pablo da a entender que, si Dios rechazara a su pueblo, sería como «deselegirlo» o «desconocerlo». Podríamos parafrasear las palabras de Pablo de la siguiente manera: «Dios no rechazó aquello que había elegido».
Israel es la nación elegida por Dios. Que la nación haya rechazado a Cristo, no es prueba de que Dios haya terminado con su pueblo.
Elías pensó que la nación se había apartado por completo de Dios (lee 1 Reyes 19). Pero Elías descubrió que todavía había un remanente de verdaderos creyentes. Pensó que él era el único judío fiel que quedaba, pero se dio cuenta que había 7.000 más.
Nota que este remanente es salvo por gracia y no por obras (Romanos 11:5–6).
Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
Es imposible mezclar la gracia con las obras, porque éstas anulan a la otra. Israel siempre ha tratado de agradar a Dios con buenas obras. La nación rehusó someterse a la justicia de Cristo, tal como las personas religiosas con justicia propia rehusan someterse hoy en día.
Si un remanente ha sido salvo, demostrando así que Dios no ha terminado con su pueblo, entonces, ¿qué le ha sucedido al resto de la nación? Han sido endurecidos. Este fue el resultado de resistir a la verdad, así como el corazón de Faraón fue endurecido por resistir a la verdad.
Pablo citó Isaías 29:10 para apoyar su afirmación, y también hizo referencia a Deuteronomio 29:4.
Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.
Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
Es fácil creer que un gobernante pagano se endurezca contra el Señor, pero no esperamos que lo haga el pueblo de Dios.
Los versículos 9 y 10 se citan del Salmo 69:22–23. Este Salmo es uno de los Salmos mesiánicos más importantes y el Nuevo Testamento hace referencia a él varias veces.
“Sea vuelto su convite en trampa y en red” quiere decir que sus bendiciones se convertirían en sufrimientos y en juicios. Esto es lo que le ha sucedido a Israel: sus bendiciones espirituales debían haberles guiado a Cristo; sin embargo, llegaron a convertirse en trampa que les impidió llegar a él.
Sus mismas prácticas y observancias religiosas llegaron a sustituir a la experiencia verdadera de salvación. Lamentablemente, este mismo error se comete en la actualidad al depender las personas de sus prácticas y ritos religiosos en vez de confiar en Cristo, quien es representado por estas actividades.
¿Han tropezado para caer?
¿Han tropezado para caer?
Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
El apóstol debe responde ahora a la pregunta: ¿hasta qué punto? ¿Acaso cayeron sin posibilidad de recuperación? Una vez más surge la respuesta típica y enfática de Pablo: *mē genoito* (¡De ninguna manera!).
La cuestión de si Israel ha caído definitivamente de la gracia de Dios se resuelve rápidamente cuando Pablo revela que la salvación ha llegado a los gentiles para provocar celos en Israel.
La expresión «provocar a celos» proviene del término griego *parazeloo*, derivado a su vez de *zeloo* (sentir celos). En la cultura moderna, el concepto de celos conlleva una connotación moral principalmente negativa. Solemos imaginar a un amante despechado que llega a extremos para recuperar el objeto de su afecto.
Dios no siente celos en el sentido romántico, ni actúa movido por la posesividad, la inseguridad o el afán de control que caracterizan las representaciones melodramáticas de los celos tan habituales en nuestra cultura.
La diferencia fundamental entre el «celo» de Dios por Israel y la versión moderna de los celos radica en quién es el beneficiario. En términos modernos, la persona celosa desea recuperar a alguien para su propio beneficio. En el caso de Dios, Él desea recuperar a Israel para el beneficio del propio Israel. Dios es autosuficiente y no tiene necesidades, especialmente ninguna que pudiera ser satisfecha por su creación. Israel (y toda la raza humana) tiene necesidades que solo pueden satisfacerse en Dios; por ello, Él quiere que Israel regrese a Él.
Pablo usó dos ilustraciones para probar su argumento de que Dios no ha terminado con Israel.
La masa restante (Romanos 11:16 )
Si las primicias son santas, también lo es la masa restante;
La referencia aquí es a Números 15:17–21 (Leyes sobre las ofrendas). La primera parte de la masa debía ser ofrecida a Dios como símbolo de que toda la masa le pertenecía. La misma idea estaba involucrada en la fiesta de las primicias, cuando el sacerdote ofrecía una gavilla al Señor como símbolo de que la cosecha entera era suya (Levítico 23:9–14). La idea básica es que cuando Dios acepta una parte, santifica el todo.
Aplicando esto a la historia de Israel, entendemos el argumento de Pablo. Dios aceptó al fundador de la nación, a Abraham, y al hacerlo apartó también a sus descendientes. Dios también aceptó a los demás patriarcas, Isaac y Jacob, a pesar de sus pecados o faltas. Esto quiere decir que Dios tiene que aceptar “la masa restante”—la nación de Israel.
El olivo (11:16b–24).
y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
Este es un símbolo de la nación de Israel (Jeremías 11:16–17; Oseas 14:4–6).
Las raíces del árbol lo sostienen; de nuevo, esto es un símbolo de los patriarcas que fundaron la nación. Dios hizo sus pactos con Abraham, Isaac y Jacob, y no los puede negar ni cambiar. Por lo tanto, la promesa de Dios a Abraham es lo que sostiene a Israel aún hoy.
Muchos judíos no creyeron. Pablo los representó con ramas cortadas del árbol. Pero vio acontecer algo maravilloso: Otras ramas fueron injertadas en el árbol para que participaran de la vida del árbol. Estas ramas fueron los gentiles. En el versículo 24 Pablo describió este injerto como “contra naturaleza”. Comúnmente una rama cultivada es injertada en un árbol silvestre y comparte su vida sin producir su pobre fruto. Pero en este caso fue la “rama silvestre” (los gentiles) la que fue injertada en el árbol bueno. “La salvación viene de los judíos” (Juan 4:22).
porque la salvación viene de los judíos.
Pablo había insistido a los gentiles en la necesidad de permanecer fieles, y les recuerda que si (o cuando) Israel recupere la fe, ¡será injertado de nuevo en su propia raíz original! Al fin y al cabo —señala—, Dios ya ha realizado una acción contraria a la naturaleza: injertar ramas silvestres en una raíz cultivada. ¡Cuánto menos difícil le resultaría injertar de nuevo las ramas naturales en su propio olivo!
Que podemos aplicar hoy a la iglesia?
Dios no ha terminado, Él cumple sus promesas
En que debo confiar en Dios al saber que Él no ha terminado su obra?
2. Deja de confiar en las obras y confia en la gracia de Cristo
Hay alguna practica que sigo haciendo para ganarme su salvación?
