Yo prometo servirte.
Renovación de Votos • Sermon • Submitted
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· 179 viewsWe serve those we love. If you love your spouse or your church, you will serve him/her.
Notes
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Sermon Tone Analysis
A
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Emotion
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Language
O
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Social
Leer y Efe 6:7
En los recientes mensajes de la serie “Renovación de Votos” hemos hablado de la promesas de “Proteger a la Iglesia/ esposa”, “Proveer para la Iglesia/ esposa”, y “Ayudarla a Cumplir su Responsabilidad” y las hemos renovado.
Pero un voto que los que se casan casi nunca es incluyen (¡Y debería incluirse) al compartir las promesas es la de servir al otro; especialmente si son Cristianos.
Un voto que los que se casan casi nunca es incluyen (¡Y debería incluirse) al compartir las promesas es la servir al otro.
No puedo recordar una boda donde ese voto matrimonial haya sido hecho.
La consecuencia de no hacerlo es que uno de los dos (¡casi siempre la esposa!) se siente abusada porque casi siempre ella es la que sirve.
Dado que estamos aplicando estas promesas a la relación entre el miembro y la iglesia, debemos recordar que hicimos esa promesa cuando firmamos la solicitud de membresía (Pacto de Membresía).
También debo preguntarme ¿Cómo puedo cumplirla bien? Para eso, debo:
Descubrir mis dones y talentos.
Descubrir mis dones y talentos.
Descubriendo mis dones y talentos.
Algunos miembros, con humildad sienten que no hay nada en la iglesia en lo que puedan servir. ¡Se sienten incapaces! Se olvidan que en el Cuerpo de Cristo no hay miembros incapaces. Talvez no podemos hacerlo todo, pero algo podemos hacer.
Para algo debo ser bueno.
Para algo debo ser bueno.
Al nacer físicamente, Dios nos dio talentos, habilidades naturales generalmente heredadas de nuestros padres o abuelos. Algunos nacen con talento musical, otros con habilidad, matemática, otros con creatividad, otros con habilidad manual, etc.
Pero cuando nacemos espiritualmente, Dios nos da dones espirituales, habilidades sobrenaturales que nunca imaginamos que tendríamos. Como lo afirman las Escrituras:
Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.
Observe: “a cada uno”. Todos los creyentes han recibido algo para que sirvan en la iglesia. Dios provee las herramientas para Sus obreros.
Es nuestra responsabilidad averiguar cuál es la herramienta que hemos recibido. Desafortunadamente, la mayoría de creyentes no saben cual es el don o dones espirituales que Dios les ha dado.
Cuando tu sabes para que eres bueno y te envuelves en esa área, servir será un placer, no una carga; y tus esfuerzos serán efectivos.
Si quieres averiguar cuáles son tus dones, simplemente descarga y contesta el cuestionario que encontrarás en:
www.sounddoctrineministries.com
Usando para tu beneficio lo que Dios me da.
Usando para tu beneficio lo que Dios me da.
Todos los dones que Dios da no son para el beneficio del recipiente sino para el beneficio de otros creyentes:
Así también vosotros, puesto que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la iglesia.
Nadie tiene el don de dar para darse a si mismo, o el de enseñar para enseñarse a si mismo. Y así con todos los dones.
Por eso es un error usar la expresión común “Yo me enseñé...” No puedes enseñarte lo que no sabes, ni darte lo que no tienes.
¡Los dones son dados para el bien de otros! Por esa razón, Pablo reprendió a aquellos Corintios que hablaban en lenguas extrañas cuando nadie las entendía.
Usa tus dones para servir a tu iglesia y a tu cónyuge.
No solamente debes descubrir tus dones y talentos sino tambien debes prepararte para servir con tus pastores.
Prepararme para servir con mis pastores.
Prepararme para servir con mis pastores.
Tienes que entender tres cosas: Dios ha puesto a los pastores como líderes o supervisores (episcopos, obispos) de la obra donde trabajas, nadie puede hacer todo el trabajo solo, y “nadie nace aprendido”.
No lo puedes hacer solo.
No lo puedes hacer solo.
La iglesia es un cuerpo, compuesto de muchos miembros, en el cual cada miembro ejerce su función.
Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito.
Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito.
1 Cor 12:20-21
Estos versículos pueden resumirse así: ¡No puedes hacerlo solo. Necesitas de otros! Necesitas quien te diga que hacer y necesitas quien te ayude.
stE
Jesús, nuestro Buen Pastor, envió a sus discípulos a predicar a las aldeas, pero los envió en pareja para que se ayudaran el uno al otro.
Necesitas capacitación y dirección.
Necesitas capacitación y dirección.
Como dice el dicho “¡Nadie nace aprendido!”
Tu puedes tener el don de enseñar pero no por eso ya eres un experto profesor; o el don de administrar y ya por eso eres un experto CEO.
Tienes que capacitarte para desarrollar y ejercer de manera efectiva esa habilidad. Necesitas leer y asistir a entrenamientos, talleres, conferencias, y seminarios, donde otros con mayor experiencia te instruyan en el uso de tu don.
Un buen siervo debe estar siempre aprendiendo a ser mejor siervo.
No es suficiente saber cuales son tus dones y estar capacitado para usarlos, también es necesario hacer algo muy importante: desarrollar un corazón de siervo.
Desarrollar un corazón de siervo.
Desarrollar un corazón de siervo.
¿Por qué es necesario? Porque si tienes muchas habilidades y no las pones al servicio de otros, de nada te sirven.
¿De qué le serviría a alguien ser un experto pianista si no toca para que otros lo escuchen? ¿O profesor sin alumnos? ¿Administrador sin personal?
Debo desarrollar un corazón de siervo porque servir no es natural para mí.
Servir no es natural para mí.
Servir no es natural para mí.
Natural es desear ser servido porque es más cómodo, es parte del ego, el “yo”.
Si fuera natural servir, no hubiera sido necesario que Cristo lo enseñara a sus discípulos:
Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: “Al oir oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no percibireis; porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oidos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oidos, y entiendan con el corazon, y se conviertan, y yo los sane.”
Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y tenéis razón, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve.
Luk 22:26-27
Y como no es natural, debo hacerlo por amor. Tal como lo manda el Señor:
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; sólo que no uséis la libertad como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
Si amo a mi esposa, le voy a servir. Si amo a mi iglesia, le voy a servir.
Y aunque no es natural servir, yo quiero ser como mi Señor.
Quiero ser como mi Señor.
Quiero ser como mi Señor.
“…ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida...”
Si el Rey vino a servir, yo, el vasallo, quiero ser como el Rey. Si soy su discípulo debo imitarle. Debo estar dispuesto a imitarle en Su humillación. ¿Sabes cuál fue su humillación? No se aferró a que Él era Dios y Rey sino que se hizo siervo.
Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
Phil 2:5-7
Dios nos llama a tener la misma actitud: de siervos. Decía mi suegro que cuando alguien viene a uno, uno no debe decirle “¿En qué te puedo ayudar?” sino “¿En qué te puedo servir?” Una actitud diferente. Lo primero insinúa “Yo soy tu superior”; mientras que la otra indica “Yo soy tu siervo”.
Dios nos llama a servirle a Él, a nuestro prójimo, y a nuestra iglesia.
Hiciste el voto de servir a la iglesia cuando te hiciste miembro. ¿Estás dispuesto a renovarlo?
Yo. ______ me comprometo a servir a Dios, a mi cónyuge, y a mi iglesia.
