La Fe que No Salva.
Una moneda es una Pieza de metal, generalmente redonda y con un relieve en cada cara. Así la vida Cristiana consiste en dos manifestaciones que se acompañan entre si, y forman un todo como una moneda: La Fe y las obras. Esta mañana veremos la expresión de una Fe que se expresa tan solamente en palabra, pero que corre el peligro de transitar hacia la muerte.
1.- Qué Fe es esta? V. 14
A.- “Una Fe muy Activa”. Muchas palabras y carente de Obras.
La pregunta se refiere a una supuesta persona que anda diciendo y alardeando de su fe. Nótese que no habla de alguien que tiene fe, sino de alguien que dice que tiene fe: ἐὰν πίστιν λέγῃ τις ἔχειν, si alguien dice tener fe. La construcción gramatical utiliza un presente de subjuntivo en voz activa λέγῃ, dice, y el infinitivo de aserción indirecta de ἔχειν, tener. El supuesto creyente hace la afirmación de ser una persona de fe.
B.- ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? NVI.
La pregunta se refiere a una supuesta persona que anda diciendo y alardeando de su fe. Nótese que no habla de alguien que tiene fe, sino de alguien que dice que tiene fe: ἐὰν πίστιν λέγῃ τις ἔχειν, si alguien dice tener fe. La construcción gramatical utiliza un presente de subjuntivo en voz activa λέγῃ, dice, y el infinitivo de aserción indirecta de ἔχειν, tener. El supuesto creyente hace la afirmación de ser una persona de fe.
2.- La Fe Muerta. V. 17, 20, 26.
A.- Esta Fe meramente Intelectual.
B.- Los demonios también creen. V. 19
La fe exige la creencia en el único Dios. Esta creencia está en la mente de todos los hombres, puesto que la misma naturaleza actúa como reveladora de la existencia de Dios y de su poder (Ro. 1:19–20). Pero la fe intelectual no sirve para la salvación si no produce un cambio vital en el creyente que se manifiesta en una forma nueva de conducta, visible a través de las obras.
La prueba de la inutilidad de una fe meramente intelectual, se aporta mediante la alusión a la fe de los demonios. Ellos llegan a la misma conclusión ya que no duda de la existencia de Dios (Mr. 1:23, 24; 5:1–7). Sin embargo la creencia de los demonios en la existencia de Dios no modifica ninguna de las formas de vida que le son propias como seres caídos y malignos. Creen en Dios pero siguen actuando contra Él. La creencia, o fe de los demonios no posee eficacia salvadora alguna y la prueba consiste en que no produce buenas obras en ellos, se limita, pues, a una mera experiencia intelectual. Aún más, esa creencia en la existencia de Dios les atormenta, produciendo en ellos un verdadero terror hacia Dios, como afirma Santiago: πιστεύουσιν καὶ φρίσσουσιν, creen y tiemblan. Ellos saben que Dios es justo, inmutable en sus decretos y que nunca podrán librarse del juicio establecido sobre su condición pecaminosa y rebelde. La referencia a los demonios sirve también para afirmar la condición inteligente de los ángeles caídos, con emociones propias. La forma verbal φρίσσουσιν, tiemblan, se utiliza para expresar la situación que genera el terror en una persona. Los demonios sienten p 148 escalofríos ante la verdad de la existencia de Dios, porque conocen las consecuencias que acarrea para ellos el único Dios, fiel, que no transigue con el pecado. Con todo no se intenta efectuar una comparación entre la fe intelectual del hombre y la de los demonios, sino de los resultados en cuanto a los efectos, ambas son incapaces de salvar.
3.- Las Obras Prácticas de la Fe. V. 15-24
A.- La obra de atención al Pobre. V. 15-16.
B.- Las Obras que Justifican. V. 21-24
1.- Abraham.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef. 2:10)
