PROFETAS MENORES CLASE 1: INTRODUCCIÓN

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INTRODUCCIÓN
Los profetas “mayores” y “menores”, son profetas-escritores que nos legaron dieciséis libros. Cuatro de ellos — Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel — son llamados “profetas mayores” y los otros doce — Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías — son llamados “profetas menores” por ser libros mucho más cortos. Estos términos “mayor” y “menor” no tienen nada que ver con la calidad de los escritos ni con su importancia, sino refieren únicamente al tamaño del escrito.
TRES CENTROS Y TRES ETAPAS INTERNACIONALES
La historia de Israel, que abarca desde el siglo VIII hasta el V antes de Cristo, queda someramente retratado en los profetas-escritores (es decir, los profetas mayores y menores). Los profetas-escritores abarcan tres momentos históricos:
1.- El período neo-asirio, que abarca hasta la caída del Reino del Norte (Israel) en el año722 antes de Cristo y las consecuencias que por esta causa sobrevinieron. Los profetas de este período son Amós, Oseas, Miqueas e Isaías. Se incluye además a Jonás por varias razones que se comentarán en la siguiente lección.
2.- El período neo-babilónico, que enfatiza las circunstancias y las condiciones después de la caída del Reino del Sur (Judá) en el año 586 antes de Cristo. Sofonías, Jeremías, Habacuc, Nahum, Ezequiel, Abdías y Lamentaciones les dieron percepciones particulares a sus contemporáneos y le proclamaron el mensaje del Señor a Judá.
3.- El período persa, que abarca el tiempo después del exilio. El tercer grupo de profetas parte de la esperanza que surgió en el segundo período, y concluye con el esperanzador mensaje de que Judá revivirá milagrosamente. El decreto de Ciro en el año 538 antes de Cristo marca el inicio de esta era. La esperanza se asoma tímidamente desde el momento en que Joacim es liberado de la prisión después de la muerte de Nabucodonosor en el año 562 antes de Cristo. Daniel, Hageo, Zacarías, Joel y Malaquías, cada uno a su manera, articulan la esperanza y dan a entender las condiciones cambiantes de los primeros cien años de la vida de Judá tras el exilio.
La mayoría de los estudios de la Biblia nos mencionan las diferentes características del Señor, los profetas y los oyentes:
Joacim es liberado de la prisión después de la muerte de Nabucodonosor en el año 562 antes de Cristo. Daniel, Hageo, Zacarías, Joel y Malaquías, cada uno a su manera, articulan la esperanza y dan a entender las condiciones cambiantes de los primeros cien años de la vida de Judá tras el exilio.
1.- La autoridad del Señor cubrió tanto a los profetas como a los oyentes;
2.- Los profetas fueron obedientes, aunque a veces protestaron al inicio;
3.- Los profetas tuvieron autoridad por ser representantes del Dios soberano;
4.- A nivel individual y grupal, los oyentes se vieron imperiosamente obligados a escoger entre la obediencia y la rebelión; y
4) a nivel individual y grupal, los oyentes se vieron imperiosamente obligados a escoger entre la obediencia y la rebelión; y (5) el profeta solía rendirle al Señor un informe en forma de oración.
5) el profeta solía rendirle al Señor un informe en forma de oración.
5.- El profeta solía rendirle al Señor un informe en forma de oración.
La Palabra de Dios es simplemente esto: el testimonio profético de lo que Dios ha dicho y hecho, y de lo que Dios hará en la historia. Por consiguiente, el pensamiento profético incluye una filosofía de la historia que interpreta su curso y predice su resultado final. Y no sólo para la historia de Israel, sino para la historia de todas las naciones que están bajo el control soberano de Dios. Toda la historia es el escenario donde Dios muestra Su sabiduría, poder y gloria.
ORIGEN Y DESARROLLO DE LA PROFECÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Que la institución profética de Israel es única queda claro cuando se observa el fenómeno análogo entre las naciones paganas. Al argumentar que “Israel heredó la Ley y los Profetas de sus predecesores en Palestina”, los críticos ignoran el hecho de que Israel ya tenía profetas que, antes de ingresar Israel a Palestina, ya habían mandado al pueblo a no adoptar las prácticas sacerdotales y proféticas de Canaán.
El origen divino de la institución profética la establece el mismo Moisés en . Este pasaje no solo advierte debidamente contra las substituciones que hace el enemigo en la búsqueda de guía espiritual o conocimiento, sino que en el versículo 15 dice enfáticamente que Dios levantará un profeta (en singular) tal como hizo con Moisés.
El Nuevo Testamento interpreta este pasaje como una profecía mesiánica () y la aplica a Jesucristo. Moisés, por tanto, declara que Dios estableció la institución profética hebrea como un modelo que un día cesará cuando venga el profeta ideal, que es Jesucristo. La institución profética habría de ser un modelo o “signo” del profeta ungido de Dios (Cristo), al igual que el sacerdocio o grupo de sacerdotes habría de ser un signo del sacerdote ungido de Dios, tal como se indica en Zacarías 3:8.
En el desarrollo histórico de la profecía del Antiguo Testamento en Israel, se observan dos períodos generales:
I.- La era de los profetas precanónicos, y
II.- La era de los profetas canónicos.
I.- Los profetas precanónicos son los que vivieron mayormente antes del siglo 9 antes de Cristo y no dejaron registros escritos. Este período se divide en tres secciones:
(1) El período premosaico, que abarca las profecías desde el inicio en el jardín del Edén luego de la caída (). Según las palabras de Jesús, hubo profetas no literarios desde el mismo comienzo. Esto se los dice Jesús a los judíos rebeldes en . Judas (v. 14) escribe sobre la profecía de Enoc. Noé profetiza que vendrá un diluvio y luego habla del destino futuro de Isaac, Jacob y José, y quizás de los patriarcas en general que bien pueden ser considerados profetas de la era del Antiguo Testamento (, ).
abarca las profecías desde el inicio en el jardín del Edén luego de la caída (). Según las palabras de Jesús, hubo profetas no literarios desde el mismo comienzo. Esto se los dice Jesús a los judíos rebeldes en . Judas (v. 14) escribe sobre la profecía de Enoc. Noé profetiza que vendrá un diluvio y luego habla del destino futuro de Isaac, Jacob y José, y quizás de los patriarcas en general que bien pueden ser considerados profetas de la era del Antiguo Testamento (, ).
(2) El período mosaico, donde el trabajo de Moisés le da un énfasis totalmente nuevo a la profecía y a la función del profeta. En esta etapa, la predicción estaba totalmente subordinada a la predicación y a la enseñanza. El ministerio de Moisés fue mayormente de enseñanza e instrucción moral. Moisés fue el dador de la ley de Israel y enfatizó el monoteísmo ético.
el trabajo de Moisés le da un énfasis totalmente nuevo a la profecía y a la función del profeta. En esta etapa, la predicción estaba totalmente subordinada a la predicación y a la enseñanza. El ministerio de Moisés fue mayormente de enseñanza e instrucción moral. Moisés fue el dador de la ley de Israel y enfatizó el monoteísmo ético.
(3) El período de Samuel, parece ser que el movimiento profético estaba organizado como institución ya que habían surgido escuelas de profetas (o “hijos de los profetas”, como son llamados en las Escrituras). El origen de las escuelas de profetas en el tiempo de Samuel se señala por vez primera en . Se hace referencia a “los hijos de los profetas” en el tiempo de Elías, en .
en el tiempo de Samuel, parece ser que el movimiento profético estaba organizado como institución ya que habían surgido escuelas de profetas (o “hijos de los profetas”, como son llamados en las Escrituras). El origen de las escuelas de profetas en el tiempo de Samuel se señala por vez primera en . Se hace referencia a “los hijos de los profetas” en el tiempo de Elías, en .
II.- El período canónico inicia con el profeta Abdías (alrededor del año 845 a.C.) en el reino de Joram de Judá. Estos profetas son escritores y en la actualidad se les divide en “mayores” y “menores”. También se les llama los “últimos profetas”. El ministerio cronológico de estos profetas abarca del siglo 9 (Abdías y Joel) al siglo 5 antes de Cristo (Malaquías). Este ministerio es, por un lado, un testimonio continuo de la situación moral, espiritual y política de Israel y Judá en esos días, y por otro lado, un testimonio profético sobre el futuro del pueblo de Dios, de las naciones gentiles y del reino mesiánico.
FUNCIÓN DEL PROFETA
Después de una larga discusión sobre el supuesto significado del término original “profeta”, algunos han concluido que “el simple uso del término determina su significado.” Afortunadamente, sin embargo, el uso en el Antiguo Testamento de ese término aclara su significado preciso . El pasaje clásico de Éxodo 7:1-2, aclara que “nabí” (que se usa 300 veces en el Antiguo Testamento) es “el que habla por Dios”. Este mismo concepto se enseña en Éxodo 4:16. Para los traductores de la Septuaginta “nabí” tenía ese significado, porque lo tradujeron con la palabra griega “profeta”, un sustantivo derivado de la preposición pro (en favor de, por) y el verbo phemi que significa “hablar”, y de allí el concepto de “hablar por otro”. Otros términos utilizados en el Antiguo Testamento son:
1.- Vidente: Los otros dos términos que parecen ser sinónimos de nabí o profeta, son roeh (usado 11 veces en el Antiguo Testamento) y hozeh (usado 21 veces en el Antiguo Testamento), términos ambos que se tradujeron como “vidente”. La raíz de ambos términos es “ver” (; ; ; y otros).
2.- Varón de Dios. Este término es común y enfatiza el llamado santo de los profetas. Se usó para Moisés, Samuel, Elías y Eliseo (; ; ).
Varón de Dios. Este término es común y enfatiza el llamado santo de los profetas. Se usó para Moisés, Samuel, Elías y Eliseo (; ; ).
3.- Siervo del Señor. Este título subraya la relación santa entre Dios y Sus fieles mensajeros (; y 17:13; ; ; ).
4.- Mensajero del Señor. El término hebreo malak se usa tanto para “mensajero” como para “ángel” (Haggain en ; Juan el Bautista en ; en general ; ).
5.- Atalaya ().
Cuando Israel y Judá cayeron en la apostasía por permitir la idolatría y hacer alianza con otros pueblos, los sacerdotes, que eran los maestros religiosos de la nación según un orden establecido, en lugar de promover una reforma que enfrentara esa apostasía, se dejaron llevar por la decadencia moral y espiritual del pueblo. Fue a esta situación espiritual degenerada a la que los profetas fueron llamados. Al igual que un atalaya sobre el muro, su función o misión era advertir a la nación y volverla de su pecado e idolatría que eran producto del fracaso del sacerdocio establecido.
PROFETAS FALSOS Y VERDADEROS
La Escritura admite que hay profecía genuina y profecía falsa y que en Israel había tanto profetas falsos como profetas verdaderos. Jeremías y Ezequiel denunciaron a los profetas mercenarios de su tiempo y Jesús también advirtió que se levantarían falsos profetas que engañarían a muchos (). La prueba bíblica para saber si un profeta es verdadero o no es la siguiente:
1.- Habla sólo en nombre de Jehová.
2.- Habla sólo por revelación o inspiración.
Habla sólo en nombre de Jehová.
3.- Se le puede identificar por el testimonio de su carácter moral.
Habla sólo por revelación o inspiración.
4.-Tiene conciencia de su llamado divino.
3.- Se le puede identificar por el testimonio de su carácter moral.
5.-Con frecuencia su llamado es validado por señales y milagros.
Tiene conciencia de su llamado divino.
Con frecuencia su llamado es validado por señales y milagros.
6.- Su mensaje armoniza con la revelación que ya ha sido dada.
Su mensaje armoniza con la revelación que ya ha sido dada.
7.- El verdadero profeta recibe confirmación histórica.
Origen y desarrollo de la profecía en el Antiguo Testamento
8.- La calidad moral del mensaje permite diferenciar si es falso o verdadero.
7.- El verdadero profeta recibe confirmación histórica.
La calidad moral del mensaje permite diferenciar si es falso o verdadero.
9.- El discernimiento del oyente indica si lo que oye es falso o verdadero.
EL PROBLEMA DEL ÉXTASIS
9.- El discernimiento del oyente indica si lo que oye es falso o verdadero.
Según los primeros padres de la Iglesia, la inspiración divina fue recibida por los profetas estando éstos en un estado mental que se describe con el término griego ekstasis, o éxtasis, es decir, en un estado de arrebatamiento donde la autoconciencia racional está suspendida. Se describe como un estado en el que la mente del profeta está libre de las limitaciones de lo natural o físico y se eleva a la esfera de la exaltación mental e inspiración poética.
Cuando al ser humano se le revelan la presencia divina y la palabra santa, ciertamente no podemos esperar que su respuesta a la dimensión espiritual esté en el mismo plano al del ámbito natural. Por tanto, las Escrituras no niegan que haya habido alguna forma de experiencia extática entre los profetas hebreos, pero la describen como una condición reveladora propiciada por Dios de una naturaleza más o menos limitada que no forma parte de la profecía pagana. Los profetas falsos y paganos, por otra parte, provocan en forma artificial trances o estados extáticos aberrantes, utilizando drogas, efectos de masa, flagelación, danzas frenéticas o rituales mágicos.
REVELACIÓN E INSPIRACIÓN
Se ha dicho que el hombre es sin duda un ser espiritual e incurablemente religioso. La Biblia declara que el ser humano fue creado según la imagen moral de Dios, y aunque la caída manchó esa imagen, ésta no se perdió del todo. El hombre defiende en muchas formas algún concepto de realidad espiritual e intenta postular principios fundamentales que transciendan y expliquen el orden creado. La incesante búsqueda del hombre por el significado de la vida, su búsqueda incansable de la verdad, de la realidad, del conocimiento y de un bien superior bien se pueden catalogar como una búsqueda de Dios. El hombre pecador ha seguido, básicamente, tres caminos en esa búsqueda:
1.- La filosofía. Todos los sistemas filosóficos son intentos de hallar la verdad absoluta, es decir, la respuesta a las preguntas sobre la realidad final. Las preguntas nunca cambian, sólo cambian las respuestas filosóficas. El filósofo puede formular preguntas, pero sólo la fe cristiana puede aportar las respuestas, porque ésta las suple Dios y no la razón humana.
2.- La ciencia. La búsqueda del hombre de la realidad y la verdad final por medio de un laboratorio científico ha sido aptamente definido como “cientisimo”. Es una la creencia contemporánea de muchas personas, incluyendo cristianos profesantes, que el único medio válido para llegar a conocer la realidad y la verdad final es el descubrimiento científico, no la revelación.
Las preguntas nunca cambian, sólo cambian las respuestas filosóficas. El filósofo puede formular preguntas, pero sólo la fe cristiana puede aportar las respuestas, porque ésta las suple Dios y no la razón humana.
3.- La religión. Fuera de la revelación divina en la Biblia, todo intento del hombre por conocer la realidad de Dios es en vano. Ya se trate de toscos ritos paganos, de una autojustificación que utiliza ritos y sacramentos, o del esfuerzo religioso social del liberalismo—todo es en vano.
LA AUTOREVELACIÓN DE DIOS
Es la revelación, y no la especulación o el descubrimiento, lo que es fuente y contenido de la verdad metafísica. La religión de las Escrituras no es una búsqueda de la verdad, sino una respuesta a la verdad; no es un medio para descubrir a Dios sino el medio para ser descubiertos por Él. Después de la caída del hombre, fue Dios quien tomó la iniciativa de buscar al hombre. Desde ese momento, pasando por el llamado de Abraham, la comisión de Moisés, la liberación de Israel de Egipto, hasta el tiempo de Cristo, el relato divino muestra cómo Dios ha buscado al hombre caído y cómo ha ido revelando progresivamente quién es Él y cuál es Su propósito divino.
La autorevelación de Dios se personificó en Jesucristo, quien dijo: “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre y nadie conoce al Padre, salvo el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera darlo a conocer” (, cf. ). El tema de la revelación se suele dividir en dos áreas:
Es la revelación, y no la especulación o el descubrimiento, lo que es fuente y contenido de la verdad metafísica. La religión de las Escrituras no es una búsqueda de la verdad, sino una respuesta a la verdad; no es un medio para descubrir a Dios sino el medio para ser descubiertos por Él. Después de la caída del hombre, fue Dios quien tomó la iniciativa de buscar al hombre. Desde ese momento, pasando por el llamado de Abraham, la comisión de Moisés, la liberación de Israel de Egipto, hasta el tiempo de Cristo, el relato divino muestra cómo Dios ha buscado al hombre caído y cómo ha ido revelando progresivamente quién es Él y cuál es Su propósito divino. La autorevelación de Dios se personificó en Jesucristo, quien dijo: “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre y nadie conoce al Padre, salvo el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera darlo a
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I.- La revelación especial. Hay tres elementos distintivos en la revelación especial.
(a) Es redentora. El desarrollo de la revelación especial o redentora de Dios inicia con la caída del hombre en el Edén y se expone claramente en Génesis 3:15.
conocer” (, cf. ). El tema de la revelación se suele dividir en dos áreas:
(b) Es sobrenatural. Esto significa que la revelación del conocimiento viene en forma sobrenatural, pues el ser humano no lo puede conocer o discernir por sus propios poderes racionales.
(c) Es primordialmente una revelación de hechos a través de la historia en forma de palabra hablada o revelada. El concepto bíblico de revelación es que la verdad factual se ha revelado por medio de eventos históricos usando tanto la palabra hablada como la palabra revelada de Dios.
El concepto bíblico de revelación es que la verdad factual se ha revelado por medio de eventos históricos usando tanto la palabra hablada como la palabra revelada de Dios.
II.- La revelación general. Esta revelación, también llamada natural, significa que Dios le ha revelado algo de Sí mismo al hombre usando la creación, la providencia, la naturaleza física y la conciencia. La revelación general refiere al conocimiento de Dios que el hombre obtiene fuera de las Escrituras o fuera de otros medios que mencionan las Escrituras.
El concepto bíblico de revelación es que la verdad factual se ha revelado por medio de eventos históricos usando tanto la palabra hablada como la palabra revelada de Dios.
INSPIRACIÓN
La revelación general. Esta revelación, también llamada natural, significa que Dios le ha revelado algo de Sí mismo al hombre usando la creación, la providencia, la naturaleza física y la conciencia. La revelación general refiere al conocimiento de Dios que el hombre obtiene fuera de las Escrituras o fuera de otros medios que mencionan las Escrituras.
La revelación es que Dios revela la verdad a los seres humanos, tal como ya hemos dicho, mientras que la inspiración es la influencia divina del Espíritu Santo que desciende sobre los autores de las Escrituras, razón por la cual sus escritos son verbalmente infalibles. El registro de la revelación de Dios en Su Palabra, registro que ocurre bajo la guía del Espíritu Santo, es resultado de la inspiración. La iluminación es el ministerio divino del Espíritu Santo en la mente y corazón del creyente, por medio de la cual el creyente comprende el registro inspirado de la revelación.
La visión verbal plenaria de la inspiración de las Escrituras es la única forma correcta de visualizar lo que la misma Biblia enseña. Aunque en las Escrituras no se pueden hallar enseñanzas que confirmen que los escritores estuvieron inspirados, en todas las Escrituras se declara que las palabras que contienen son palabras de Dios (; ; ; ). La inspiración verbal plenaria significa que las Escrituras, en su totalidad, contienen las palabras de Dios y, por tanto, son infalibles y sin error en los escritos originales.
EL LENGUAJE DE LA PROFECÍA
Los métodos que usan los profetas para dar sus mensajes son tres:
(1) Por la vía oral.
(2) Por la palabra escrita (las Escrituras).
(3) Por un acto simbólico.
La iluminación es el ministerio divino del Espíritu Santo en la mente y corazón del creyente, por medio de la cual el creyente comprende el registro inspirado de la revelación.
En el lenguaje de la profecía, la forma no se limita a un solo tipo, sino que la Palabra de Dios se expresa en numerosas maneras.
(1) Algunas profecías fueron anunciadas claramente.
(2) Otras profecías usaron parábolas.
(3) Otra forma de profecía fueron las alegorías.
(4) También están las metáforas.
La profecía hace predicciones tanto verbalmente como usando tipologías. Por tanto, una “tipología” es en realidad una especie de profecía y en el Antiguo Testamento están los ejemplos de la Pascua, los sacrificios levíticos, el templo y el sacerdocio.
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Hay seis tipologías en el Antiguo Testamento que fueron temas de la profecía:
profecía y en el Antiguo Testamento están los ejemplos de la Pascua, los sacrificios levíticos, el templo y el sacerdocio.
(1) Las personas: David tipifica a Cristo;
(2) Las instituciones: el Sábado apunta al descanso de la salvación, la Pascua tipifica la redención;
(3) Los oficios: el profeta, el sacerdote y el rey tipifican a Cristo;
(4) los eventos: el Éxodo apunta a la futura liberación espiritual;
(5) Las acciones: levantar la serpiente de bronce tipifica la crucifixión; y
(6) las cosas: el velo del tabernáculo implica el acceso a Dios.
LA PROFECÍA MESIÁNICA
La profecía mesiánica es la que predice el cumplimiento de la redención y el establecimiento del reino de Dios por medio del Mesías. Esa profecía en su totalidad se halla tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. La profecía mesiánica del Antiguo Testamento se desarrolla en dos líneas que están ambas ancladas en la doble promesa de Dios hecha a Abraham. Un aspecto tiene que ver con el reino futuro, y el otro con la salvación y la bendición. Ambos aspectos están claramente indicados en Génesis 12:1-3
“Jehová había dicho a Abram: «Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan, maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra»”.
El significado más literal de “Mesías” es “ungido”. Debemos señalar que en el Antiguo Testamento, el término “ungido” o “ungido del Señor” no siempre refiere al Mesías (es decir, a Cristo), sino que también refiere a la nación de Israel, a un rey, al patriarca judío o incluso al gobernante persa Ciro. El término significa simplemente “ungido”, por lo que el contexto debe determinar si se está usando o no para designar al Mesías. Sin embargo, este término siempre se usa en conexión con el propósito redentor de Dios.
CESE DE LA PROFECÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Para los hebreos, el último profeta verdadero en Israel fue Malaquías. Según , y 14:41, no hubo profetas canónicos en Israel durante el período intertestamentario, período durante el cual floreció la literatura apocalíptica y religiosa, aunque ningún libro pasó a ser canon en el judaísmo. Se cree que Esdras compiló el canon del Antiguo Testamento y que después de él, cesó la profecía y no se escribió ninguna escritura.
Por tanto, ningún libro escrito después de Esdras puede incluirse en el canon de las Escrituras. Otro criterio, usado por los teólogos judíos de Jamma cerca del año 90 después de Cristo para confirmarles a los ghaneses el libro, fue si éste existía o no en el hebreo original. Los libros apócrifos se escribieron o sobrevivieron sólo en griego y por tanto, fueron tenidos como no canónicos. Hay también muchas inexactitudes históricas y doctrinales en los libros apócrifos.

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