Antropología - Parte 2
Lección 3
La Identidad del Hombre
El Hombre como Imagen de Dios - A.T.
“Semejanza” califica a “imagen” de dos maneras: (1) limitación: el hombre no es idéntico a Dios; y (2) amplificación: el hombre es en realidad un reflejo de Dios mismo y ha de vivir como su analogía creada.
Interpretaciones de la imagen de Dios
Richard Muller en su diccionario escribe:
Lectura 4
Identidad del Hombre, continuación
Estudios recientes del antiguo Cercano Oriente ayudan a arrojar luz sobre el significado original de la frase bíblica. Una imagen podía ser o una estatua, que representaba a la persona representada, o tal vez el rey, adoptado como hijo de un dios. La imagen expresaba la “presencia” de un señor que estaba ausente de la esfera de su propio dominio. En ese contexto, la “imagen” era para su contexto lo que el “dios” era para la esfera total de su señorío. Esto sugiere que es el hombre como hombre (no algún elemento en su constitución) que constituye la imagen divina.
Por lo tanto, en una teología bíblica, Génesis 1:26–28 puede hacer hincapié en ciertas características del concepto bíblico del hombre:
1. El hombre en su totalidad es el virrey de la tierra. Ha de ser para la tierra lo que Yahweh es para todo el universo. Su vida debe ser un microcosmo del macrocosmo de la vida divina.
2. Como tal, el hombre es el “hijo” del Gran Rey (cf. Luc. 3:28). El hombre fue hecho para compañerismo filial con lo divino y destinado a expresar la semejanza familiar en justicia, santidad e integridad.
3. Todos los hombres y todas las mujeres (no solamente los reyes, u ocasionalmente los sacerdotes también) son creados así. La doctrina de la imagen de Dios es el fundamento para la dignidad humana y la ética bíblica (cf. el uso que Calvino hace de esta idea, Institutos III.vii.6).
