Antropología - Parte 2

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Lección 3

La Identidad del Hombre

Imagen o Semejanza de Dios
“Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas, creó al hombre, varón y fémina, con almas racionales e inmortales, haciéndolos aptos para la vida con Dios para la cual fueron creados; siendo hechos a imagen de Dios, en conocimiento, justicia y santidad de la verdad; teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones, y el poder para cumplirla y, sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, por haber sido dejados a la libertad de su propia voluntad, que era mutable.” (1689.4.2)“Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas, creó al hombre, varón y fémina, con almas racionales e inmortales, haciéndolos aptos para la vida con Dios para la cual fueron creados; siendo hechos a imagen de Dios, en conocimiento, justicia y santidad de la verdad; teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones, y el poder para cumplirla y, sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, por haber sido dejados a la libertad de su propia voluntad, que era mutable.” (1689.4.2)
Confesión de Fe de Westminster
IV.2 Después que Dios hubo hecho todas las demás criaturas, creó al ser humano, varón y hembra, con almas racionales e inmortales,90 dotados de conocimiento, justicia y verdadera santidad, según su propia imagen. Ellos tenían la ley de Dios escrita en sus corazones92 y el poder para cumplirla; y sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, siendo dejados a la libertad de su propia voluntad, la cual estaba sujeta a cambio.94 Además de esta ley escrita en sus corazones, ellos recibieron el mandamiento de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y mientras ellos guardaron este mandamiento fueron felices en su comunión con Dios, y tenían dominio sobre las criaturas.
fémina, con almas racionales e inmortales, haciéndolos aptos para la vida con Dios para la cual fueron creados; siendo hechos a imagen de Dios, en conocimiento, justicia y santidad de la verdad; teniendo la ley de Dios escrita en sus corazones, y el poder para cumplirla y, sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, por haber sido dejados a la libertad de su propia voluntad, que era mutable.” (1689.4.2)
IV.2 Después que Dios hubo hecho todas las demás criaturas, creó al ser humano, varón y hembra, con almas racionales e inmortales,90 dotados de conocimiento, justicia y verdadera santidad, según su propia imagen. Ellos tenían la ley de Dios escrita en sus corazones92 y el poder para cumplirla; y sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, siendo dejados a la libertad de su propia voluntad, la cual estaba sujeta a cambio.94 Además de esta ley escrita en sus corazones, ellos recibieron el mandamiento de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y mientras ellos guardaron este mandamiento fueron felices en su comunión con Dios, y tenían dominio sobre las criaturas.
Estas son las citas que usa la confesión de fe:
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto,52 pero ellos buscaron muchas perversiones.
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
, Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Veamos en primer Lugar....
también a su marido, el cual comió así como ella.

El Hombre como Imagen de Dios - A.T.

Dios.
El término traducido “imagen” ocurre en las siguientes referencias:
El término traducido “imagen” ocurre en las siguientes referencias:
(1) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
(2) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
varón y hembra los creó.
(3) Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
(4) El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre
(5) echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;
destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;
(6) Haréis, pues, figuras de vuestros tumores, y [figuras]53 de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; quizá aliviará su mano de sobre vosotros y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra.
(7) Luego pusieron el arca de Jehová sobre el carro, y la caja con los ratones de oro y las figuras de sus tumores.
(8) Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre la casa de Jehová.
(9) 2 Cro 23:17 Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal.
(10) Ciertamente como una sombra54 es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
(10) en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
(11) Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.55
(11) Ciertamente como una sombra54 es el hombre; Ciertamente
Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo convertí en cosa repugnante.
Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.55
(12) Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo convertí en cosa repugnante.
Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata
se lo convertí en cosa repugnante.
(13) Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas;
(14) Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
(12) Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo convertí en cosa repugnante.
(15) Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.
(13) Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste con ellas;
De manera que el término hebreo selem56 es traducido por nuestra versión: imagen, figura, apariencia, sombra, ídolo. Este término tiene el significado básico de representación, semejanza. Como vemos es usado del hombre como hecho a la imagen de Dios, así como
(14) Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
(15) Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.
El término hebreo tSelem es traducido por nuestra versión: imagen, figura, apariencia, sombra, ídolo. Este término tiene el significado básico de representación, semejanza.
El término hebreo selem es traducido por nuestra versión: imagen, figura, apariencia, sombra, ídolo. Este término tiene el significado básico de representación, semejanza. Como vemos es usado del hombre como hecho a la imagen de Dios, así como del hombre cuya descendencia es en su propia imagen; se usa de imágenes (semejanzas, figuras o copias) de ratones y tumores con los que Dios afligió a los filisteos, y se usa de imágenes idolatras.
Como vemos es usado del hombre como hecho a la imagen de Dios, así como del hombre cuya descendencia es en su propia imagen; se usa de imágenes (semejanzas, figuras o copias) de ratones y tumores con los que Dios afligió a los filisteos, y se usa de imágenes idolatras.
del hombre cuya descendencia es en su propia imagen; se usa de imágenes (semejanzas, figuras o copias) de ratones y tumores con los que Dios afligió a los filisteos, y se usa de imágenes idolatras.
Texto dice: Imagen de Dios, es decir “Conforme a su semejanza” (Términos sinónimos)- tenemos dos cosas que resaltar según la explicación Biblica:
(1) limitación: el hombre no es idéntico a Dios;
(2) amplificación: el hombre es en realidad un reflejo de Dios mismo y ha de vivir como su analogía creada. (en todo lo que él es)
Nuestra confesión explica que la imagen de Dios en el hombre particularmente es de aspecto espiritual: “en conocimiento, justicia y santidad de la verdad” o como dice el Catecismo Menor de Westminster, Pregunta 10:
“¿Cómo creó Dios al hombre? R. Dios creó al hombre, varón y hembra, según su propia imagen, EXPLICA: en ciencia, justicia y santidad, con dominio sobre todas las criaturas.” En y indican que conocimiento, justicia y santidad caracterizaron el estado del hombre como originalmente creado, y comparando con se concluye que la imagen de Dios por lo menos consiste en ello. -
Colwell, J. E. (2005). ANTROPOLOGIA. En S. B. Ferguson, D. F. Wright, & J. I. Packer (Eds.), H. Duffer (Trad.), Nuevo diccionario de Teología (Cuarta edición, p. 76). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
Calvino* sostenía que la verdadera naturaleza de esta “imagen” se revela solamente en su renovación por medio de Cristo (cf. ; )
Las referencias a y indican que conocimiento, justicia y santidad caracterizaron el estado del hombre como originalmente creado, y comparando con se concluye que la imagen de Dios por lo menos consiste en ello.
Colwell, J. E. (2005). ANTROPOLOGIA. En S. B. Ferguson, D. F. Wright, & J. I. Packer (Eds.), H. Duffer (Trad.), Nuevo diccionario de Teología (Cuarta edición, p. 76). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
Sabemos que a causa de la Caída el hombre perdió ese conocimiento, justicia y santidad original, pero aun así el hombre no a dejado de ser la imagen de Dios, recordemos lo que dice: ; y .
Es por esto teólogos Reformados usualmente describen la imagen de Dios en el hombre como consistiendo de espiritualidad, inmortalidad, intelecto y voluntad, reconociendo que el conocimiento, justicia y santidad originales fueron perdidos en la Caída (algunos añaden el señorío sobre el resto de la Creación).
Estudios recientes del antiguo Cercano Oriente ayudan a arrojar luz sobre el significado original de la frase bíblica en el A.T.. Una imagen podía ser o una estatua, que representaba a la persona representada, o tal vez el rey, adoptado como hijo de un dios. La imagen expresaba la “presencia” de un señor que estaba ausente de la esfera de su propio dominio. En ese contexto, la “imagen” era para su contexto lo que el “dios” era para la esfera total de su señorío. Esto sugiere que es el hombre como hombre (no algún elemento en su constitución) que constituye la imagen divina.
Por lo tanto, en una teología bíblica, puede hacer hincapié en ciertas características del concepto bíblico del hombre:
1. El hombre en su totalidad es el virrey de la tierra. Ha de ser para la tierra lo que Yahweh es para todo el universo. Su vida debe ser un microcosmo del macrocosmo de la vida divina.
2. Como tal, el hombre es el “hijo” del Gran Rey (cf. ). El hombre fue hecho para compañerismo filial con lo divino y destinado a expresar la semejanza familiar en justicia, santidad e integridad.

“Semejanza” califica a “imagen” de dos maneras: (1) limitación: el hombre no es idéntico a Dios; y (2) amplificación: el hombre es en realidad un reflejo de Dios mismo y ha de vivir como su analogía creada.

3. Todos los hombres y todas las mujeres (no solamente los reyes, u ocasionalmente los sacerdotes también) son creados así. La doctrina de la imagen de Dios es el fundamento para la dignidad humana y la ética bíblica (cf. el uso que Calvino hace de esta idea, Institutos III.vii.6).
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Interpretaciones de la imagen de Dios

Entre las más dignas de mención se encuentran:
1. El concepto de los llamados antropomorfitas (o Audiani, del siglo IV) de que físicamente el hombre es la imagen de Dios, quien por lo tanto está físicamente encarnado también. Aunque trata en forma seria la connotación flexible de “imagen”, tal concepto hace una seria injusticia a la naturaleza antropomórfica del lenguaje bíblico acerca de Dios. Dios es invisible, y por lo tanto, inmaterial.
No obstante, la creación en su totalidad da “visibilidad” a lo invisible de Dios (, ). En este sentido, los teólogos reformados han sostenido que aun físicamente el hombre refleja lo que Dios es moral, espiritual e invisiblemente. Calvino* afirma que aun en el cuerpo del hombre brillan “algunas chispas” de la imagen de Dios (Institutes [Institutos] I.xv.3; cf. también H. Bavnick*).
2. Un segundo enfoque considera la existencia de Dios en la Trinidad* como prototipo y por eso busca la vestigia Trinitatis en el hombre (cf. , “Hagamos…”). Agustín* dice: “Tenemos que encontrar en el alma del hombre la imagen del Creador que está inmortalmente plantada en su inmortalidad” (De Trinitate 14:4). Identificó las “huellas” (vestigia) en la trinidad de la memoria, la inteligencia y la voluntad del hombre.
Semejante concepto tiene varios atractivos además de su base trinitaria. Es consecuente con la suposición bíblica de que la imagen no fue totalmente destruida por la caída (; ). Su debilidad se encuentra en el elemento de dualismo inherente en su formulación (la imagen se encuentra en el “alma” racional) y la localización de la imagen “en” el hombre, cuando la Escritura sugiere que el hombre como tal es la imagen divina.
3. Se ha definido la imagen en términos del dominio del hombre (cf. la relación entre imagen y dominio en ). Esto parece estar de acuerdo con otras afirmaciones bíblicas (v.gr. se dice que el hombre es la imagen de Dios en en el contexto de la “nueva creación” del dominio del hombre en ; el reflejo del hombre como imagen de Dios en el contexto de dominio de ; Cristo como el Nuevo Hombre, el verdadero imago Dei coronado con gloria y honor y esperando la consumación de su dominio en ). Su debilidad es que en la exégesis de que se da en 1:27, 28, el dominio es una función del hombre como la imagen de Dios, más bien que una definición de la imagen misma.
4. Se ha definido la imagen en términos éticos y cognoscitivos. Dios es santo y justo. También lo es el hombre hecho a su imagen. Calvino, especialmente, defendía esta posición vía el principio hermenéutico de que lo que se había restaurado por medio de la gracia (en la re-creación) fue lo que fue dañado por el pecado (en la caída). Así que, de y él encontraba no solamente la naturaleza de la regeneración, sino “también lo que es la imagen de Dios de la que habló Moisés; esto es, la rectitud y la integridad del alma entera” (Comentario, sobre ; cf. Institutos I.xv.4). Por lo tanto, la imagen de Dios, que consiste de santidad, justicia y conocimiento de la verdad es dinámica en su naturaleza, más bien que estática.
La teología reformada* reconoció que se requería más que esto para expresar plenamente la enseñanza bíblica (cf. la creencia de Calvino de que ni siquiera el cuerpo queda excluido de la idea de la imagen divina). En consecuencia, se pensaba de la imagen en un sentido “amplio” y “estrecho”. El primero denotaba al hombre como tal, el segundo enfocaba la relación de fe entre el hombre y Dios que fue destruida por la caída.
5. Más recientemente, la atención se ha centrado en la naturaleza social de la imagen. De esta manera, Brunner* afirmaba que el divino “hagamos” y “nuestra” de se reflejan en el hombre como el “los” de . La imagen de Dios no es posesión del individuo aislado, sino del hombre-en-comunidad que expresa su “existencia-por-amor” mediante una verdadera “existencia-en-amor” (Dogmática, tomo 2, p. 64). Barth* elaboró esta idea de una manera característicamente cristocéntrica: la imagen de Dios se refleja en hombre-y-mujer creados como señal de la esperanza del Hijo del Hombre que había de venir, siendo él mismo la imagen de Dios. Para Barth, en último análisis, solamente Cristo es la imagen de Dios. (Sugerir que el hombre en sí podría serlo, equivaldría a establecer en el hombre el “punto de contacto” que Barth rechazaba tan enérgicamente.) Mientras la imago Dei tiene pertinencia profunda para su hombre-y-mujer (ver abajo), la enseñanza de Barth sugiere que el “último Adán” de la Biblia es, en realidad el “primer Adán” (que de hecho Barth afirma). El cristocentrismo de Barth termina por socavar la historicidad del relato de la creación y el significado del curso de la historia redentora.
Ferguson, S. B. (2005). IMAGEN DE DIOS. En D. F. Wright & J. I. Packer (Eds.), H. Duffer (Trad.), Nuevo diccionario de Teología (Cuarta edición, pp. 498–500). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
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Richard Muller en su diccionario escribe:

Imago Dei: imagen de Dios; algunas veces imago divina: imagen divina; es la semejanza con la cual el hombre originalmente fue creado y que se perdió o mas bien fue distorsionada con la Caída y por tanto solo quedan vestigios de ella.
Los Reformados y los Luteranos concuerdan:
contra la idea Cátolico Romana (y escolástica medieval) de un donum superadditum (Adan fue creado neutral, luego Dios le dio un regalo adicional - justicia original, que se perdió en la caída, una vez caído, quedo de nuevo neutral), que la imagen divina no fue añadida a la naturaleza humana, sino que mas bien era un don, perteneciente a la constitución humana natural e intrínseca a ella, undonum concreatum (vino con la creación).
Ellos también concuerdan con respecto a la casi completa perdida y la presente inhabilidad del hombre para recuperar, por sus propios esfuerzos, cualquiera de los dones perdidos.
Ellos también concuerdan con respecto a la casi completa perdida y la presente inhabilidad del hombre para recuperar, por sus propios esfuerzos, cualquiera de los dones perdidos. Ellos no concuerdan, sin embargo, con respecto a la identificación precisa de la imago. La doctrina ortodoxa Luterana fue construida negativamente, en reacción a la opinión extrema de Matthias Flacius sobre la Caída, y positivamente, bajo la influencia de una altamente Cristológica definición de la imago de acuerdo a su sustancia básica o esencia. Contra la identificación de Flacius de la imago Dei en el hombre como la forma substantialis de la humanidad, los ortodoxos Luteranos distinguieron entre la imagen de Dios sustancial, que es Cristo mismo, y la imagen accidental, que es la semejanza de la divinidad en la naturaleza original creada del hombre.
Ellos no concuerdan, sin embargo, con respecto a la identificación precisa de la imagen. La doctrina ortodoxa Luterana fue construida negativamente, en reacción a la opinión extrema de Matthias Flacius sobre la Caída, y positivamente, bajo la influencia de una altamente Cristológica definición de la imago de acuerdo a su sustancia básica o esencia. Contra la identificación de Flacius de la imago Dei en el hombre como la forma substantialis de la humanidad, los ortodoxos Luteranos distinguieron entre la imagen de Dios sustancial, que es Cristo mismo, y la imagen accidental, que es la semejanza de la divinidad en la naturaleza original creada del hombre.
La imago substantialis es la imagen y esencia del Padre, que Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad, posee en y de Sí mismo. Puesto que la imagen sustancial es el Hijo de Dios, entonces el hombre ni tenía ni perdió la imagen sustancial; de hecho, la Caída no destruyó la sustancia de la naturaleza humana, ni la gracia restaura o crea sustancia en la redención. En lugar de ello la Caída trajo la perdida de las perfecciones accidentales o atributos que son restaurados a la naturaleza humana por la gracia de redención. Esta imago Dei
La imago substantialis es la imagen y esencia del Padre, que Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad, posee en y de Sí mismo. Puesto que la imagen sustancial es el Hijo de Dios, entonces el hombre ni tenía ni perdió la imagen sustancial; de hecho, la Caída no destruyó la sustancia de la naturaleza humana, ni la gracia restaura o crea sustancia en la redención. En lugar de ello la Caída trajo la perdida de las perfecciones accidentales o atributos que son restaurados a la naturaleza humana por la gracia de redención. Esta imago Dei
La imago substantialis es la imagen y esencia del Padre, que Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad, posee en y de Sí mismo. Puesto que la imagen sustancial es el Hijo de Dios, entonces el hombre ni tenía ni perdió la imagen sustancial; de hecho, la Caída no destruyó la sustancia de la naturaleza humana, ni la gracia restaura o crea sustancia en la redención. En lugar de ello la Caída trajo la perdida de las perfecciones accidentales o atributos que son restaurados a la naturaleza humana por la gracia de redención. Esta imago Dei accidentalis puede por lo tanto ser definida precisamente en términos de los dones de gracia concedidos al hombre en la obra de salvación, es decir, justicia, santidad y conocimiento de Dios. Los dogmáticos Luteranos concluyeron que la imago Dei original perdida en la Caída consistía en las “perfecciones principales” de justicia, santidad y sabiduría. Las tres todas perfecciones del alma. A esas ellos añadieron tres derivativas o perfecciones secundarias que pertenecen al cuerpo así como al alma: impasibilidad o libertad de sufrimiento; inmortalidad o libertad de morir, no en el sentido de non posse mori, no ser capaz de morir, sino en el sentido de posse non mori, la habilidad (a través de obediencia basada en la iustitia originalis) de no morir; y el dominio o poder sobre la creación, subsidiaria a y derivada del poder de Dios, incluyendo el derecho de gozar de los frutos de la tierra.
La imago substantialis es la imagen y esencia del Padre, que Cristo, como Segunda Persona de la Trinidad, posee en y de Sí mismo. Puesto que la imagen sustancial es el Hijo de Dios, entonces el hombre ni tenía ni perdió la imagen sustancial; de hecho, la Caída no destruyó la sustancia de la naturaleza humana, ni la gracia restaura o crea sustancia en la redención. En lugar de ello la Caída trajo la perdida de las perfecciones accidentales o atributos que son restaurados a la naturaleza humana por la gracia de redención. Esta imago Dei
accidentalis puede por lo tanto ser definida precisamente en términos de los dones de gracia concedidos al hombre en la obra de salvación, es decir, justicia, santidad y conocimiento de Dios. Los dogmáticos Luteranos concluyeron que la imago Dei original perdida en la Caída consistía en las “perfecciones principales” de justicia, santidad y sabiduría. Las tres todas perfecciones del alma. A esas ellos añadieron tres derivativas o perfecciones secundarias que pertenecen al cuerpo así como al alma: impasibilidad o libertad de sufrimiento; inmortalidad o libertad de morir, no en el sentido de non posse mori, no ser capaz de morir, sino en el sentido de posse non mori, la habilidad (a través de obediencia basada en la iustitia originalis) de no morir; y el dominio o poder sobre la creación, subsidiaria a y derivada del poder de Dios, incluyendo el derecho de gozar de los frutos de la tierra.
Los Reformados concordaron que la imago es accidental, no sustancial, de manera que puede ser capaz de ser pasada y capaz de ser perdida. Ellos, sin embargo, no enfatizaron tan fuertemente el elemento Cristológico de la doctrina de la imago en el hombre y por lo tanto tendían a no yuxtaponer el concepto de la imago substantialis con la imago accidentalis. En lugar de ello, los Reformados argumentan que Cristo, como Hijo de Dios y Segunda Persona de la Trinidad, es la imago Dei invisibilis, la imagen del Dios invisible, y puede ser llamado la imagen esencial o natural de Dios (imago Dei essentialis sive naturalis) en Su equidad con el Padre, no en el sentido de Su ser un arquetipo de la humanidad.
Los Reformados concordaron que la imago es accidental, no sustancial, de manera que puede ser capaz de ser pasada y capaz de ser perdida. Ellos no, sin embargo, enfatizaron tan fuertemente el elemento Cristológico de la doctrina de la imago en el hombre y por lo tanto tendían a no yuxtaponer el concepto de la imago substantialis con la imago accidentalis. En lugar de ello, los Reformados argumentan que Cristo, como Hijo de Dios y Segunda Persona de la Trinidad, es la imago Dei invisibilis, la imagen del Dios invisible, y puede ser llamado la imagen esencial o natural de Dios (imago Dei essentialis sive naturalis) en Su equidad con el Padre, no en el sentido de Su ser un arquetipo de la humanidad. Además, los Reformados no hacen la distinción entre las perfecciones primarias y secundarias, pero unen el cuerpo y alma más cercanamente en la definición de la imago. Entonces los Reformados argumentan que aunque la imago no es sustancial, sin embargo pertenece a toda la esencia del hombre, a las facultades primarias del alma (intellectus and voluntas) y todas sus virtudes, y, a causa de la relación íntima del alma al cuerpo, al cuerpo también. La imago, entonces, pertenece al cuerpo en un sentido derivativo, pero es toda la imago que pertenece al cuerpo en este sentido derivado y no meramente un conjunto de perfecciones secundarias. En lugar de un atributo primario de santidad, por lo tanto, los Reformados argumentan una bienaventuranza perfecta del cuerpo y alma. A esto ellos añaden, en acuerdo con los Luteranos, una sublime sabiduría original, implicando tanto verdadero conocimiento de Dios como verdadero conocimiento del yo; justicia original; y dominio sobre la creación. Más allá de esto los Reformados enfatizan también el liberum arbitrium, o libre decisión, de la voluntad como parte de la imago original. El liberum arbitrium, definido como el posse non peccare, es fundamental a la imago puesto que, junto con el sustento de la gracia de Dios, es la libertad de escoger el bien que perpetúa (o puedo haber perpetuado) el atributo de justicia original. Esta libertad original de escoger, entonces, fue la libertad de obedecer a Dios perfectamente. Por supuesto, la voluntad misma considerada como una facultad no es perdida en la Caída; tampoco lo es el intelecto, los afectos, o la capacidad interior básica de conocer el bien (ver conscientia; synderesis) – estas meramente son viciadas, distorsionadas, privadas de justicia, y esclavizadas al pecado. El pecado que trae la perdida o, más precisamente, la profunda distorsión, no es una privación absoluta del ser (privatio pura) sino una privación parcial de los atributos en una sustancia (privatio non pura). Los Reformados, por lo tanto,
Además, los Reformados no hacen la distinción entre las perfecciones primarias y secundarias, pero unen el cuerpo y alma más cercanamente en la definición de la imago. Entonces los Reformados argumentan que aunque la imago no es sustancial, sin embargo pertenece a toda la esencia del hombre, a las facultades primarias del alma (intellectus and voluntas) y todas sus virtudes, y, a causa de la relación íntima del alma al cuerpo, al cuerpo también. La imago, entonces, pertenece al cuerpo en un sentido derivativo, pero es toda la imago que pertenece al cuerpo en este sentido derivado y no meramente un conjunto de perfecciones secundarias. En lugar de un atributo primario de santidad, por lo tanto, los Reformados argumentan una bienaventuranza perfecta del cuerpo y alma. A esto ellos añaden, en acuerdo con los Luteranos, una sublime sabiduría original, implicando tanto verdadero conocimiento de Dios como verdadero conocimiento del yo; justicia original; y dominio sobre la creación.
Más allá de esto los Reformados enfatizan también el liberum arbitrium, o libre decisión, de la voluntad como parte de la imago original. El liberum arbitrium, definido como el posse non peccare, es fundamental a la imago puesto que, junto con el sustento de la gracia de Dios, es la libertad de escoger el bien que perpetúa (o puedo haber perpetuado) el atributo de justicia original. Esta libertad original de escoger, entonces, fue la libertad de obedecer a Dios perfectamente. Por supuesto, la voluntad misma considerada como una facultad no es perdida en la Caída; tampoco lo es el intelecto, los afectos, o la capacidad interior básica de conocer el bien (ver conscientia; synderesis) – estas meramente son viciadas, distorsionadas, privadas de justicia, y esclavizadas al pecado. El pecado que trae la perdida o, más precisamente, la profunda distorsión, no es una privación absoluta del ser (privatio pura) sino una privación parcial de los atributos en una sustancia (privatio non pura). Los Reformados, por lo tanto, hacen una distinción mayor entre la imago Dei intrinseca, la imagen intrínseca de Dios, consistiendo en las facultades del intelecto y voluntad, los afectos, y la consciencia (o, por lo menos, la capacidad de conocer el bien, la synderesis), es decir, la imago abstracta o metafísicamente considerada, y la imago Dei extrinseca, la imagen extrínseca de Dios, consistiendo de esas facultades en su justicia, santidad, y pureza, es decir, la imago concreta y éticamente considerada. Mientras que la imago en el primer sentido puede ser dicha que permanece como un aspecto de la esencia de la humanidad, la imago en el último sentido es claramente perdida en la Caída. Los regenerados (renati) no recuperan por gracia todo lo que se perdió en la Caída, aunque la gracia santificadora del Espíritu sí restaura algo de la justicia y conocimiento originales al yo. Los Reformados, por lo tanto, hablan de una imago spiritualis, o imagen espiritual, de Dios en los regenerados.
hacen una distinción mayor entre la imago Dei intrinseca, la imagen intrínseca de Dios, consistiendo en las facultades del intelecto y voluntad, los afectos, y la consciencia (o, por lo menos, la capacidad de conocer el bien, la synderesis), es decir, la imago abstracta o metafísicamente considerada, y la imago Dei extrinseca, la imagen extrínseca de Dios, consistiendo de esas facultades en su justicia, santidad, y pureza, es decir, la imago concreta y éticamente considerada. Mientras que la imago en el primer sentido puede ser dicha que permanece como un aspecto de la esencia de la humanidad, la imago en el último sentido es claramente perdida en la Caída. Los regenerados (renati) no recuperan por gracia todo lo que se perdió en la Caída, aunque la gracia santificadora del Espíritu sí restaura algo de la justicia y conocimiento originales al yo. Los Reformados, por lo tanto, hablan de una imago spiritualis, o imagen espiritual, de Dios en los regenerados.
Finalmente, los Reformados concuerdan con los Luteranos en admitir que Adán fue en cierto sentido inmortal y tenía el posse non mori, pero ellos no incluyen esta habilidad en la imago misma; en lugar de ello esta descansa en la ejercicio correcto de la libertad de escoger. Esta inmortalidad, entonces, en es resultado de la justicia y, de acuerdo a los Reformados, no excluye una mortalidad física relacionada a la mutabilidad corporal del hombre y a la necesidad de sustento del hombre. Esta inmortalidad es una derivación de la imago en lugar de un aspecto de ella. La diferencia aquí con los Luteranos consiste solamente en la inclusión Luterana de atributos derivados en la imago como perfecciones secundarias pertenecientes principalmente al cuerpo.61
Finalmente, los Reformados concuerdan con los Luteranos en admitir que Adán fue en cierto sentido inmortal y tenía el posse non mori, pero ellos no incluyen esta habilidad en la imago misma; en lugar de ello esta descansa en la ejercicio correcto de la libertad de escoger. Esta inmortalidad, entonces, en es resultado de la justicia y, de acuerdo a los Reformados, no excluye una mortalidad física relacionada a la mutabilidad corporal del hombre y a la necesidad de sustento del hombre. Esta inmortalidad es una derivación de la imago en lugar de un aspecto de ella. La diferencia aquí con los Luteranos consiste solamente en la inclusión Luterana de atributos derivados en la imago como perfecciones secundarias pertenecientes principalmente al cuerpo.61

Lectura 4 Identidad del Hombre, continuación

Hemos dicho imagen o semejanza pues lo términos son básicamente sinónimos, como se puede observar por lo siguiente:
Por el paralelismo hebreo en “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”62
Porque en 1:27 sólo “imagen” es mencionada.
Porque en 1:27 sólo “imagen” es mencionada.
Por el paralelismo hebreo en “a su semejanza, conforme a su imagen”.63
Por el paralelismo hebreo en “a su semejanza, conforme a su imagen”.63
Porque en 9:6 sólo “imagen” es usada.
Porque en 9:6 sólo “imagen” es usada.
Porque en 5:1 sólo “semejanza” es usada.
Porque en 5:1 sólo “semejanza” es usada.
Semejanza64 ocurre 26 veces en el AT: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , y . Su significado enfatiza la apariencia externa o visible.65 Su forma verbal66 enfatiza el hecho de asemejarse a algo, o ser como algo (); también puede ser usado este verbo para comparar algo (). La forma sustantiva67 es usada varias veces en Ezequiel donde esta yuxtapuesta a “visión”68 – no es que el profeta viera a Dios sino que vio Su semejanza – el punto es lo visible de ello.69 Escuchen a Calvino:
que el profeta viera a Dios sino que vio Su semejanza – el punto es lo visible de ello.69 Escuchen a Calvino:
“Imagen y semejanza. También existe una gran disputa en cuanto a los términos ‘imagen’ y ‘semejanza’, porque los expositores buscan alguna diferencia entre ambas palabras, cuando no hay ninguna; sino que el nombre de ‘semejanza’ es añadido como explicación del término ‘imagen’.
Los hebreos tienen por costumbre repetir una misma cosa usando diversas palabras. Y por lo que respecta a la realidad misma, no hay duda de que el hombre es llamado imagen de Dios por ser semejante a Él. Así que claramente se ve que hacen el ridículo los que andan filosofando muy sutilmente acerca de estos dos nombres, sea que atribuyan el nombre de ‘imagen’ a la sustancia del alma y el de ‘semejanza’ a las cualidades, sea que los expliquen de otras maneras.
Porque cuando Dios determinó crear al hombre a imagen suya, como esta palabra era algo oscura, la explicó luego por el término de semejanza; como si dijera que hacía al hombre, en el cual se representaría a sí mismo, como en una imagen por las notas de semejanza que imprimiría en él.
Por esto Moisés, repitiendo lo mismo un poco más abajo, pone dos veces el término ‘imagen’, sin mencionar el de ‘semejanza’.”70
¿Qué es el hombre? Principalmente es una criatura de Dios: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (, ).
imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a
El hombre es la corona de la Creación pues sólo el hombre fue creado a la imagen de Dios. Pero puesto que Dios estableció Su pacto con el hombre y por lo tanto el hombre es una criatura pactual y esencialmente religiosa. Más de esto después.71
su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (, ). De hecho, es la corona de la Creación pues sólo el hombre fue creado a la imagen de Dios. Pero puesto que Dios estableció Su pacto con el hombre y por lo tanto el hombre es una criatura pactual y esencialmente religiosa. Más de esto después.71
El hombre, como criatura de Dios, fue creado a Su imagen y semejanza, y constituido con señorío sobre el resto de la creación, puesto en ella para ser Su mayordomo. El significado e identidad del hombre se basa en estas verdades; además de que , hacen un contraste explícito entre la creación del hombre y el resto de la creación:
Con respecto al resto de la creación leemos “dijo Dios” y Él crea, pero con respecto al hombre hay un consejo trinitario: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”
En respecto al resto de la creación leemos “dijo Dios” y Él crea, pero con respecto al hombre hay un consejo trinitario: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...”
El hombre es puesto como virrey de Dios: “y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
El hombre es puesto como virrey de Dios: “y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”
La creación del hombre es el clímax de la Creación – es en el último día de la semana de la Creación y después del hombre Dios no crea nada más – la Creación misma estaba siendo hecha y preparada para el hombre.
La creación del hombre es el clímax de la Creación – es en el último día de la semana de la Creación y después del hombre Dios no crea nada más – la Creación misma estaba siendo hecha y preparada para el hombre.
David en el proclama del hombre: Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?
Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.72
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ANEXO:
Nuevo diccionario de Teología La imagen de Dios en la teología bíblica

Estudios recientes del antiguo Cercano Oriente ayudan a arrojar luz sobre el significado original de la frase bíblica. Una imagen podía ser o una estatua, que representaba a la persona representada, o tal vez el rey, adoptado como hijo de un dios. La imagen expresaba la “presencia” de un señor que estaba ausente de la esfera de su propio dominio. En ese contexto, la “imagen” era para su contexto lo que el “dios” era para la esfera total de su señorío. Esto sugiere que es el hombre como hombre (no algún elemento en su constitución) que constituye la imagen divina.

Por lo tanto, en una teología bíblica, Génesis 1:26–28 puede hacer hincapié en ciertas características del concepto bíblico del hombre:

1. El hombre en su totalidad es el virrey de la tierra. Ha de ser para la tierra lo que Yahweh es para todo el universo. Su vida debe ser un microcosmo del macrocosmo de la vida divina.

2. Como tal, el hombre es el “hijo” del Gran Rey (cf. Luc. 3:28). El hombre fue hecho para compañerismo filial con lo divino y destinado a expresar la semejanza familiar en justicia, santidad e integridad.

3. Todos los hombres y todas las mujeres (no solamente los reyes, u ocasionalmente los sacerdotes también) son creados así. La doctrina de la imagen de Dios es el fundamento para la dignidad humana y la ética bíblica (cf. el uso que Calvino hace de esta idea, Institutos III.vii.6).

El “segundo capítulo de Genesis” tenemos un relato más cercano de la creación del hombre, y los detalles dados son por causa de tener enfocado al hombre. Como ya vimos no es un relato contradictorio de sino que es un acercamiento al sexto día de .
detalles dados son por causa de tener enfocado al hombre. Como ya vimos no es un relato contradictorio de sino que es un acercamiento al sexto día de .
Solo con respecto al hombre leemos que Dios “sopló en su nariz aliento de vida” (2:7). Este acto divino es descrito en “El Espíritu73 de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.”
Solo con respecto al hombre leemos que Dios “sopló en su nariz aliento de vida” (2:7). Este acto divino es descrito en “El Espíritu73 de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.”
Reymond74 comenta sobre esta característica del hombre como implicando dos cosas:
Solo el hombre posee comprensión espiritual: “Ciertamente espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.” (). Este entendimiento espiritual es descrito por Pablo como la Ley Moral: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones” ().
soplo del Omnipotente le hace que entienda.” (). Este entendimiento espiritual es descrito por Pablo como la Ley Moral: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen
por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,
Solo el hombre posee consciencia: “Lámpara de Jehová es el espíritu75 del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón.” Pro 20:7 – y aquí debemos continuar la cita de “dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,” – esa es la obra del aliento que Dios le dio al hombre, que es descrita como Su lámpara, que escudriña lo más profundo del corazón, y según Pablo sirve como juez dentro del hombre.
mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones” (). (2) Solo el hombre posee consciencia: “Lámpara de Jehová es el espíritu75 del hombre, La cual
escudriña lo más profundo del corazón.” Pro 20:7 – y aquí debemos continuar la cita de “dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,” – esa es la obra del aliento que Dios le dio al hombre, que es descrita como Su lámpara, que escudriña lo más profundo del corazón, y según Pablo sirve como juez dentro del hombre.
El hombre entonces es la corona de la creación divina, creado a la imagen de Dios, puesto como Su virrey, y aunque criatura, él está sobre todas las demás criaturas, siendo diferente de ellas.
En las palabras del traductor de Bavinck:
“Ser humano es ser un portador de la imagen de Dios, creado a su semejanza y originalmente justo y santo. La persona completa es la imagen de toda la deidad... toda la persona es la imagen de todo, esto es, todo el Trino Dios. El alma humana, todas las facultades humanas, las virtudes de conocimiento, justicia y santidad, e incluso el cuerpo humano, reflejan a Dios. La encarnación de nuestro Señor es prueba definitiva de que los humanos, no los ángeles, son creados a la imagen de Dios, y que el cuerpo humano es un componente esencial de esa imagen.”76
Aquí conviene oír directamente a Bavink:
“Así pues, en nuestro tratamiento de la doctrina de la imagen de Dios debemos subrayar, en concordancia con la Escritura y la confesión Reformada, la idea de que un ser humano no porta o tiene la imagen de Dios, sino que él es la imagen de Dios. (Gén. 1:26; 9:6; ; ; ; ).”77
“Dos cosas se implican en esta doctrina. La primera es que no es algo en Dios – una virtud o perfección, u otra en exclusión de otras, ni una Persona – digamos, el Hijo en exclusión del Padre y el Espíritu – sino que Dios mismo, la Deidad total, es el arquetipo del hombre. Claro, frecuentemente se ha enseñado que el hombre ha sido específicamente hecho a la imagen del Hijo o la del Cristo encarnado, pero no hay nada en la Escritura que apoye esta noción. La Escritura nos dice repetidamente que el hombre fue hecho a la imagen de Dios, no que hemos sido modelados en Cristo, sino que Él fue hecho a nuestra semejanza (; , ; ) y que nosotros, habiendo sido conformados a la imagen de Cristo, estamos ahora una vez más volviéndonos como Dios (; ; ; ; ; ; ). Por lo tanto, es mucho mejor para nosotros decir que el Ser Trino, Dios, es el arquetipo del hombre.”78

El Hombre en su totalidad como Imagen de Dios

Las palabras de Calvino nos sirven de introducción y contexto a este punto:
“También se puede obtener una prueba firme y segura respecto a esto, del texto en que se dice que el hombre ha sido creado a imagen de Dios (, ). Pues, si bien en el aspecto mismo externo del hombre resplandece la gloria de Dios, no hay duda, sin embargo, de que el lugar propio de la imagen está en el alma. No niego que la forma corporal, en cuanto nos distingue y diferencia de las bestias, nos haga estar más cerca de Dios. Y si alguno me dijere que bajo la imagen de Dios también se comprende esto, pues, mientras todos los animales miran hacia abajo, sólo el hombre lleva el rostro alto, mira hacia arriba y pone sus ojos en el cielo, no seré yo quien contradiga a este tal, siempre que la imagen de Dios que se ve y resplandece en estas señales, se admita como innegable que es espiritual.”79
dice que el hombre ha sido creado a imagen de Dios (, ). Pues, si bien en el aspecto mismo externo del hombre resplandece la gloria de Dios, no hay duda, sin embargo, de que el lugar
propio de la imagen está en el alma. No niego que la forma corporal, en cuanto nos distingue y diferencia de las bestias, nos haga estar más cerca de Dios. Y si alguno me dijere que bajo la imagen de Dios también se comprende esto, pues, mientras todos los animales miran hacia abajo, sólo el hombre lleva el rostro alto, mira hacia arriba y pone sus ojos en el cielo, no seré yo quien contradiga a este tal, siempre que la imagen de Dios que se ve y resplandece en estas señales, se admita como innegable que es espiritual.”79
Es cierto, Calvino prefería hablar de la imagen de Dios en el alma del hombre y sólo en términos de “destellos” para con respecto al cuerpo del hombre:
“no hay duda de que se le llama imagen de Dios respecto al alma. No obstante, mantengo el principio que hace poco expuse: que la imagen de Dios se extiende a toda la dignidad por la que el hombre supera a las demás especias de animales. Y así con este nombre se indica la integridad de que Adán estuvo adornado cuando gozaba de rectitud de espíritu, cuando sus afectos y todos sus sentidos estaban regulados por la razón, y cuando representaba de veras con sus gracias y dotes la excelencia de su Creador. Y aunque la sede y el lugar principal de la imagen de Dios se haya colocado en el espíritu y el corazón, en el alma y sus potencias, no obstante, no hubo parte alguna, incluso en su mismo cuerpo, en la que no brillasen algunos destellos.”80
Sin embargo, la Escritura no hace tal distinción, llamando al hombre81 imagen y semejanza de Dios, no solo a su alma o espíritu.
Bavinck nos instruye aquí:
“Por otro lado, se sigue de la doctrina de la creación humana a la imagen de Dios que esta imagen se extiende a la persona total. Nada en un ser humano está excluido de la imagen de Dios. Aunque todas las criaturas lucen vestigios de Dios, solo el ser humano es la imagen de Dios. Y él es tal de manera total, en alma y cuerpo, en todas sus facultades y poderes, en todas sus condiciones y relaciones. El hombre es la imagen de Dios debido a que y en tanto que él es verdaderamente humano, y él es verdadera y esencialmente humano, porque, y hasta ese punto, él es la imagen de Dios.”82
“También el cuerpo humano pertenece íntegramente a la imagen de Dios. Una filosofía que no conoce o que rechaza la revelación divina cae en el empiricismo o en el racionalismo, en el materialismo o en el espiritualismo. Pero la Escritura reconcilia los dos. El hombre tiene un “espíritu” (pneuma) pero ese “espíritu” está físicamente organizado, y debe, por virtud de su naturaleza, habitar un cuerpo. Pertenece a la esencia de la humanidad el ser corporal y sensorial.
De allí que el cuerpo del hombre sea, primero (si no temporalmente, entonces lógicamente) formado del polvo de la tierra y luego el aliento de vida es soplado en él. Él es llamado “Adán” por la tierra de la que fue formado. Él es polvo y es llamado polvo (Gén. 2:7; ; ; ; ; ; ; , “de la tierra, un hombre de polvo,” ).
El cuerpo no es una prisión, sino una maravillosa pieza de arte de la mano del Dios Todopoderoso, y tan constitutivo de la esencia de la humanidad como el alma (; ; ; ; ). Es nuestra morada terrenal (), nuestro órgano o instrumento de servicio, nuestro aparato (; ; ), y los “miembros” del cuerpo son las armas con las cuales peleamos en la causa de la injusticia o la injusticia (). Es una parte tan integral y esencial de nuestra humanidad que, aunque rasgada violentamente del alma por el pecado, será reunido con ella en la resurrección de los muertos. La naturaleza de la unión del alma con el cuerpo, aunque incomprensible, es más cercana de lo que las teorías del “ocasionalismo” o de la “armonía preestablecida” (harmonia praestabilitia) o del llamado “sistema de influencia” (sistema influxus) imaginan. No es ética sino física.”83
preestablecida” (harmonia praestabilitia) o del llamado “sistema de influencia” (sistema influxus) imaginan. No es ética sino física.”83
“Es [la unión alma-cuerpo] tan íntima que una naturaleza, una persona, un ser es el sujeto de ambos y de todas sus actividades. Es siempre la misma alma la que atisba a través de los ojos, piensa por medio del cerebro, toma con las manos y camina con los pies. Aunque no se halla siempre presente en cada parte del cuerpo en su fuerza plena (secundum totalitem virtutis), se halla sin embargo presente en todas las partes en su esencia total (secundum totalitatem essentiae).
Es una y la misma vida la que fluye a través del cuerpo pero que opera y se manifiesta en cada órgano en una manera peculiar a ese órgano. Ahora, este cuerpo, que está tan íntimamente vinculado con el alma, también pertenece a la imagen de Dios. De acuerdo, este hecho no debe ser interpretado como queriendo decir que Dios mismo también tiene un cuerpo material, como pensaban los Audianos; ni que Dios, al crear al hombre también asumió un cuerpo, como enseñaba Eugubinus; ni que Dios creó al hombre a la imagen del Cristo aún por encarnarse, como creía Osiander. Dios, después de todo, es “espíritu” (pneuma, ) y no tiene cuerpo. El cuerpo humano es una parte de la imagen de Dios en su organización como instrumento del alma, en su perfección formal, no en su sustancia material como carne (sarx).”84
“Así como Dios, aunque es espíritu (pneuma), es no obstante el Creador de un mundo material que puede ser calificado como su revelación y manifestación, con esta revelación llegando a su clímax en la encarnación, así también el espíritu del hombre está diseñado para el cuerpo como su manifestación. La encarnación de Dios es prueba de que los seres humanos, y no los ángeles, son creados a la imagen de Dios y que el cuerpo humano es un componente esencial de esa imagen. Desde el principio la creación fue dispuesta de esta manera y la naturaleza humana fue inmediatamente creada así de manera que estaba preparada y aprestada para el más alto grado de conformidad con Dios y para la habitación más íntima de Dios. Dios no hubiese sido capaz de volverse hombre si primero no hubiese hecho al hombre a su propia imagen.”85
“De manera que el ser humano total es la imagen y semejanza de Dios, en alma y cuerpo, en todas las facultades, poderes y dones humanos. Nada en la humanidad se halla excluido de la imagen de Dios; se extiende tanto como nuestra humanidad lo hace y de hecho constituye nuestra humanidad.
El humano no es el ser divino pero es, sin embargo, una impresión finita – en forma de criatura – de lo divino. Todo lo que se halla en Dios – su esencia espiritual, sus virtudes y perfecciones, sus auto-distinciones inmanentes, su auto-comunicación y auto-revelación en la creación – encuentra su analogía y semejanza, finita y limitad, por supuesto, en la humanidad.”86
Lectura 5 La Enseñanza del NT
Eikon y homoiosis Los términos griegos usados por la LXX en la traducción de Génesis 1:26 son respectivamente eikon87para “imagen” y homoiosis88 para “semejanza”. Eikon tiene varios significados, dependiendo del contexto: imagen, semejanza, apariencia, forma, estatua. El término es usado en el NT89 en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , .
respectivamente eikon87para “imagen” y homoiosis88 para “semejanza”. Eikon tiene varios significados, dependiendo del contexto: imagen, semejanza, apariencia,
forma, estatua. El término es usado en el NT89 en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , .
Las citas en los Evangelios son paralelas y se refieren a la imagen de Cesar en las monedas acuñadas por el Imperio, y por lo tanto no es una mera semejanza sino que se buscaba ser (igual que en nuestras monedas) una representación real.
En las Cartas de Pablo tenemos un variado uso, por ejemplo en “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” la necedad e incredulidad de los hombres fructifica en idolatría cuyo culto se centra en imágenes, ya sea de hombres, de aves, de cuadrúpedos o de reptiles. Interesantemente tenemos en este texto una confirmación que “imagen” y “semejanza” son palabras sinónimas pues tenemos la combinación “en semejanza de imagen”90
Pero también en Romanos tenemos 8:29 “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” donde el decreto divino de salvación, fundado en Su amor electivo significa predestinación “para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”
– aquí el cristiano está siendo restaurado a la original imagen de Dios pues así como Adán fue hecho conforme a la imagen de Dios, ahora el creyente es hecho conforme “a la imagen de Su Hijo”. Esta esperanza escatológica se repite en “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” donde los creyentes “hemos traído la imagen del terrenal”91 en la transformación final (vs. 51s) “traeremos también la imagen del celestial.”
Esto implica que esta restauración que ya ha sido comenzada en la regeneración y santificación será completada en aquel día, y que por lo tanto podemos discernir la imagen del celestial a la cual estamos siendo restaurados, pues “el celestial” en el contexto es Jesucristo (vs. 45s.). Esto lo podemos confirmar en “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” el por tanto nos refiere al v. 17 “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” y contrasta la ceguera y esclavitud de los (judíos) incrédulos del contexto inmediato (vs. 14-16 que concluye con “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará”) con la libertad espiritual que Dios trino nos ha dado en Cristo a través del Evangelio.
En esta libertad “somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen” donde “la misma imagen” es aquella que el Espíritu nos hace ver, Cristo. Cristo, según es la imagen de Dios: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”
Pablo lo vuelve a decir en “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.” Que ser transformado a la imagen de Cristo es igual que ser renovado a la imagen de Dios es evidente de “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.”92
Ahora bien, volveremos a estas referencias más adelante cuando consideremos El Hombre en el Estado de Gracia pero en relación a lo que imagen en podemos determinar del uso de Pablo que él puede usar eikon de una forma literal () que como judío y como Cristiano sería algo aborrecible al ser un quebrantamiento del 2o Mandamiento; también puedo usar eikon en un sentido que debemos llamar simbólico o metafóricamente pues si Cristo es “la imagen del Dios invisible” ¿Cómo se hace una representación visible de algo invisible? Debemos entender que eikon es usado en el sentido de revelación que en el caso de Jesucristo lo es precisamente por ser de la misma esencia que el Padre. Imagen entonces metafóricamente se puede usar en el sentido de semejanza por participación de la misma naturaleza.
También en Pablo tenemos la sencilla afirmación de Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios93: mas la mujer es gloria del varón.” Este enunciado es parte del argumento del apóstol sobre la cubierta que la mujer debe tener en las asambleas cristianas, pero con respecto a nuestro estudio, notemos que el apóstol reitera y aunque para su argumento sólo el varón es, en cierto sentido “gloria” de Dios mientras que la mujer es gloria del varón, Pablo no está diciendo que la mujer no sea imagen de Dios.94
Tenemos un interesante pasaje en “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.” El autor hace una diferencia entre “sombra”95 e “imagen” y esta diferencia se puede entender en un pasaje paralelo en Pablo “todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” () allí “imagen” de Hebreos es “cuerpo” – el cual es Cristo. Imagen entonces también puede ser usada para hablar de la cosa misma, y este debe ser el sentido en cuanto a revelación que podemos entender en Rom 8:29; ; y 3:10.96
Las referencias en Apocalipsis97 son todas a “la imagen de la bestia” y con su trasfondo en el AT (particularmente Daniel) y su contexto en la idolatría del Cesar (en 1o Siglo) y con su “naturaleza transtemporal” el uso de imagen en Apocalipsis “trasciende la estrecha referencia única a un ídolo del Cesar e incluye todo sustituto de la verdad de Dios en cualquier era.”98 Sin embargo debemos entender que su uso en Apocalipsis es el literal y que sus lectores originales lo entenderían así. En cuanto a su aplicación contemporánea ciertamente Beale está en lo correcto.
Con respecto al uso de eikon en el NT nos encontramos:
(1) Su uso literal con respecto a ídolos.
(2) Su uso metafórico con respecto a la revelación divina en Jesucristo.
(3) Su uso escatológico con respecto a la restauración de la imagen divina en los creyentes.
los creyentes.
(4) Su uso creativo con respecto al hombre siendo inherentemente la imagen de Dios.
Dios.
“En el NT el original está presente en la imagen, que le da manifestación visible ( y Rom 1:23)... En y el énfasis está en la igualdad del eikon con el original. Cristo es en la forma de Dios e igual a Dios (comp. ). Verle a Él es ver al Padre ()... En Pablo puede aplicar al varón para aplicar ciertas consecuencias prácticas para la conducta diaria. Un poco adelante, sin embargo, en bases a , contrasta nuestro llevar presente de la imagen del terrenal con nuestro llevar futuro del celestial. La idea aquí es nuestro ser como el eikon de Dios es restaurado por medio de la unión con Cristo como eikon.”99
1:23)... En y el énfasis está en la igualdad del eikon con el original. Cristo es en la forma de Dios e igual a Dios (comp. ). Verle a Él es ver al Padre ()... En Pablo puede aplicar al varón para aplicar ciertas consecuencias prácticas para la conducta diaria. Un poco adelante, sin embargo, en bases a , contrasta nuestro llevar presente de la imagen del terrenal con nuestro llevar futuro del celestial. La idea aquí es nuestro ser como el eikon de Dios es restaurado por medio de la unión con Cristo como eikon.”99
Eikon es definido en tres sentidos por el léxico estándar100:
(a) Un objeto formado para asemejarse a la forma o apariencia de algo: semejanza, retrato (Mat 22:20; ; ; :14s; 14:9, 11; 15:2; 16:2; 19:20; 20:4).
22:20; ; ; :14s; 14:9, 11; 15:2; 16:2; 19:20; 20:4).
(b) Aquello que tiene la misma forma que otro: imagen viviente, un sentido figurado del anterior (; ; ; ).
anterior (; ; ; ).
(c) Aquello que representa algo más en términos de forma y características básicas: forma, apariencia (; ; ; ; ).
apariencia (; ; ; ; ).
De manera que eikon según el léxico tiene la connotación principal de representación: es haber sido hecho, o el ser, según la forma y semejanza de algo más, inclusive en ciertos casos compartir características básicas (esencia) del original.
sido hecho, o el ser, según la forma y semejanza de algo más, inclusive en ciertos casos compartir características básicas (esencia) del original.
Puesto que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios ¿en qué sentido es el hombre hecho a la forma y semejanza de Dios? Ciertamente no con respecto a forma física pues Dios es espíritu, sino que debe ser que el hombre es la semejanza de Dios al compartir ciertas características esenciales de su Creador de manera que el hombre es inherentemente la imagen de Dios.
En tenemos la primera prueba bíblica dada por la Confesión de Fe de Westminster al párrafo sobre la creación del hombre (4.2): “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.”
La frase “el conocimiento pleno” dio lugar a su inclusión tanto en la Confesión presbiteriana como en la bautista.101 El término es usado por Pablo la mayoría de las veces que ocurre en el NT102 y en este contexto el creyente es renovado con el propósito final de conocimiento pleno, cuyo significado se puede ver en , y en esta Carta en 1:9 y 2:2, en un conocimiento perfecto en relación con Dios, pues es caracterizado como siendo “conforme a la imagen del que lo creó”103 – el apóstol selecciona una característica especial de esa “imagen” y le llama “conocimiento pleno” – el gran comentarista John Eadie concluye:
“Nuestra creencia por lo tanto es, que la imagen divina, en que el hombre fue hecho, consiste en más que esencia personal, o dominio sobre las criaturas inferiores. Estos, de hecho, le pertenecen, y todavía son retenidos por el hombre. El evangelio, por lo tanto, no tiene efectos sobre ellos excepto el santificarlos. El hombre no perdió humanidad por su caída, y necesariamente, lo que es esencial a su humanidad y su posición aún le pertenece. Porque su relación creacional al Dios sobre él y las existencias debajo de él, no podrían ser menoscabadas, o su aniquilación o metamorfosis hubiera sido el resultado. Pero aunque humanidad no ha sido perdida, sus más nobles características, sin las cuales la imagen original hubiera sido imperfecta, han sido oscurecidas. Lo que pertenece a constitución, el hombre caído retiene; lo que pertenece a calidad y carácter las ha perdido. Lo último es una porción de la imagen tanto como lo primero; la imagen, no de una esencia divina, pero de una persona Divina inteligente, santa y bienaventurada. Y esas características de la imagen que han sido perdidas por la caída, son vueltas a dar a los discípulos de Cristo.”104
La segunda referencia que provee las otras dos caracteristicas enfatizadas de la imagen divina en el hombre es “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Este texto provee “justicia y santidad de la verdad”105 a la frase de la Confesión.106 “La novedad de este hombre no es una novedad absoluta, pues es la recuperación de la santidad original. Como el Creador estampa una imagen de Sí mismo en toda Su creación, de manera que el primer hombre fue hecho en Su similitud, y este nuevo hombre, el resultado también de Su energía creadora,107 lleva sobre sí la misma prueba y señal de su origen divino; pues la imagen moral de Dios se reproduce en él. ‘Justicia y santidad de la verdad’ son los elementos en que esta creación se manifiesta a sí misma.”108
En leemos “He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.”109 Y aunque LBA ha traducido con el plural “a los hombres” hay tres indicaciones de que el Predicador se refiere a Adán:
La frase “el hombre”110 es la misma de “Y creó Dios al hombre111 a su imagen.” Y aunque esta frase ocurre 15 veces en el AT, es la única vez en Eclesiastés y las primeras 8 veces ocurren en Génesis en relación a la creación original del hombre.112
El verbo “hizo”113 es el mismo de “Entonces dijo Dios: Hagamos114 al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.”
El contraste “recto” versus “perversiones” se comprende mejor de la creación original del hombre y de su caída. Adán (y Eva) fue el único creado115 recto.
El contexto del no es una polémica machista contra las mujeres sino que es el Predicador considerando y observando la realidad de la naturaleza humana caída, “la sabiduría y la razón116”
del hombre caído no es más que “la maldad de la insensatez y el desvarío del error.”117 Si la interpretación que el Predicador tiene en mente a Adán y su subsiguiente caída, hay un pasaje que verifica esto al usar la misma raíz de la palabra traducida “perversiones”: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos118 del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” De manera que “recto” debe ser más que la capacidad ética de distinguir entre lo correcto e incorrecto119 - el contraste nos debe llevar a considerar el estado original del hombre y afirmar con la Confesión de Fe que:
“Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas, creó al hombre, varón y hembra, con almas racionales e inmortales, haciéndolos aptos para la vida con Dios para la cual fueron creados; siendo hechos a imagen de Dios, en conocimiento, justicia y santidad de la verdad.” (1689.4.2).
Homoiosis120 aparece solamente en el conocido texto de “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.121” El término se refiere a la condición o estado de ser similar y significa semejanza, resemblanza. De la misma familia de palabras tenemos los siguientes ejemplos:
Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante122 a la de ellos.
y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes123 a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante124 a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza,125 pero sin pecado.
Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza126 de hombres han descendido a nosotros.
y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza127 de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante128 en aspecto a la esmeralda.
Debe ser evidente que el término129 tiene que ver con semejanza pero no con una absoluta igualdad. Se puede comparar algo con otra cosa, o alguien con otra persona, pero no se está afirmando igualdad absoluta en todo punto.
A manera de conclusión, volvamos a unas palabras de Bavinck:
“De manera que el ser humano total es la imagen y semejanza de Dios, en alma y cuerpo, en todas las facultades, poderes y dones humanos. Nada en la humanidad se halla excluido de la imagen de Dios; se extiende tanto como nuestra humanidad lo hace y de hecho constituye nuestra humanidad. El humano no es el ser divino pero es, sin embargo, una impresión finita – en forma de criatura – de lo divino. Todo lo que se halla en Dios – su esencia espiritual, sus virtudes y perfecciones, sus auto-distinciones inmanentes, su auto-comunicación y auto-revelación en la creación – encuentra su analogía y semejanza, finita y limitad, por supuesto, en la humanidad.”130
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