La Luz Verdadera

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Luz y tinieblas

8:12 “Nuevamente Jesús les habló…” En este capítulo es mencionada “la multitud”. Aparentemente la Fiesta de los Tabernáculos ha terminado y Jesús se queda en el área del Templo tratando de argumentar y testificar a los líderes judíos. Sin embargo, así como Jesús usó en la fiesta la Ceremonia del Agua para revelarse; en esta sección usa la Ceremonia de la Iluminación para darse a conocer.

- “Yo soy la luz” Los capítulos 6, 7, y 8 parecen estar relacionados con el período del “peregrinaje por la montaña” de la historia de Israel. Jesús es la fuente de las metáforas que usó sobre sí mismo.

1. En el capítulo 6 usa “maná” y “el pan de vida”

2. En el capítulo 7, utiliza “agua” y “agua viviente”

3. En el capítulo 8, “luz” y “la Gloria de Jehová”.

La metáfora de la luz se repite a lo largo de Juan (1:4–5, 8–9; 3:19–21; 9:5; 12:46). Existe un debate sobre el significado preciso de esto:

1. El miedo antiguo a la oscuridad

2. Un título de Dios en el Antiguo Testamento (Sal 27:1; Is 62:11; 1 Jn 1:5).

3. En el trasfondo de la Fiesta de los Tabernáculos se encuentra la iluminación de la Corte de las mujeres.

4. Una alusión a la nube de la Gloria del Jehová que simbolizaba la presencia de Dios durante la época de peregrinaje en la montaña.

5. Los título mesiánicos en el Antiguo Testamento (Is 42:6, 49:6; Lc 2:32).

Los rabinos también usaban “luz” como un título para el Mesías. La iluminación con grandes lámparas en la Corte de las Mujeres durante la Fiesta del Tabernáculo es el contexto obvio para la afirmación de Jesús. Las implicaciones mesiánicas de luz y las referencias especiales en el 1:4, 8 coinciden con la ceremonia en el Templo, y permiten que Jesús continúe revelando su verdadero origen.

En Juan, esta es una de las siete afirmaciones “Yo soy” (seguido por un predicado).

1. Yo soy el Pan de Vida (6:35, 41, 46, 51)

2. Yo soy la Luz del mundo (8:12; 9:5; 1:4, 9; 12:46)

3. Yo soy la Puerta del redil 10:7, 9

4. Yo soy el Buen Pastor 10:11,14

5. Yo soy la Resurrección y la Vida 11:25

6. Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida 14:6

7. Yo soy la Vid verdadera 15:1,5

Estas afirmaciones únicas se encuentran solamente en Juan, y apuntan hacia la persona de Jesús. Juan enfocaba la salvación en estos aspectos personales. ¡Hay que confiar en Él!

- “…del mundo” Este término demuestra el alcance universal del evangelio de Jesús (3:16).

Nuestras palabras revelan lo que hay en nuestro corazón, nuestra mente, etc., de igual manera Jesucristo nos revela el corazón y la mente de Dios. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (). Una palabra se compone de letras, y Jesucristo es Palabra (Alfa y Omega (), es la primera y la última letras del alfabeto griego.
Juan 14.9 RVR60
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Según la Escritura es así:
Hebreos 1.1–3 RVR60
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
Jesucristo es la última palabra de Dios para la humanidad, porque él es la culminación de la revelación divina. De igual manera es el principio de todas las cosas:
Juan 8.58 RVR60
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.
Es Jesús quien viene a darnos una nueva creación. Por lo tanto, Jesús reveló la gloria de Dios por medio de su persona, sus obras y sus palabras. La ley podía revelar el pecado, pero no podía quitarlo.
Juan 1.5 RVR60
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Lo que hay en Jesús es esencial para la vida.
La vida es un tema central en el Evangelio de Juan. ¿Cuáles son las cosas esenciales para la vida humana?
Luz - si el sol desaparece todo moriría
Aire
Agua
Comida
Jesús es todo esto:
Juan 8.12 RVR60
Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan
Malaquías 4.2 RVR60
Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
Por su Espíritu Santo nos da aliento de vida
Juan 3.8 RVR60
El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Juan
Juan 20.22 RVR60
Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.
Es Agua de vida:
Juan 4.10 RVR60
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
Juan 4.20 RVR60
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Juan 4.13–14 RVR60
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Juan
Juan 7.37–39 RVR60
En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
Jesús es el Pan
Juan 6.35 RVR60
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Juan
Jesús no solo tiene vida y da vida, sino que es vida
Juan 14.6 RVR60
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Cuando Jesús vino al mundo se convirtió en la aurora de un nuevo día. Solo los poderes de las tinieblas se o ponen a Jesús.
Juan 1.5 RVR60
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
prevalecer es traducido como vencer, captar o comprender. Es meritorio destacar que la gente no quiere y no comprende lo que Jesús dice y hace. Ese rechazo y falta de comprensión llevaría a Jesús a la cruz.
Cada vez que Jesús enseñaba algo lo interpretaban de manera material o física. Sus mentes estaban entenebrecidas.
Juan el Bautista fue enviado al mundo como testigo de Jesucristo, para que le dijera a la gente que la Luz había venido al mundo. Juan daba testimonio y declarando que ese era el Hijo de Dios, pero Juan fue ejecutado.
¿Por qué rechazaron a Jesucristo? Porque “no le conocieron”. Había mucha ignorancia espiritual. Jesús es la luz verdadera. Es la original y cualquier otra luz es copia, pero los judíos se contentaron con las copias.

Yo soy la luz del Mundo

La conversación entre nuestro Señor y los judíos que comienza en estos versículos está plagada de dificultades. La relación entre una parte y otra y el significado exacto de las palabras que brotaron de los labios de nuestro Señor son cosas “difíciles de entender”. En pasajes como este es verdaderamente sabio reconocer la gran imperfección de nuestra visión espiritual y mostrarnos agradecidos por poder atisbar algunos destellos de verdad.

Por un lado, notemos en estos versículos lo que el Señor Jesús dice acerca de sí mismo. Proclama: “Yo soy la luz del mundo”.

Estas palabras implican que el mundo necesita luz y se encuentra por naturaleza en un estado de tinieblas. Así es en un sentido moral y espiritual. Lo mismo se puede decir de Egipto, Grecia y Roma en la Antigüedad y de la Inglaterra, Francia y Alemania actuales. ¡La gran mayoría de los hombres no ven ni entienden el valor de sus almas, la verdadera naturaleza de Dios ni la realidad de un mundo venidero! A pesar de todos los descubrimientos de la Ciencia y el Arte, “tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones” (Isaías 60:2).

El Señor Jesucristo declara ser el único remedio para este estado de cosas. Se ha levantado como el Sol para difundir luz, vida, paz y salvación en un mundo a oscuras. Invita a todos los que deseen guía y ayuda espiritual a acudir a Él y convertirle en su guía. Ha venido al mundo para ser a los pecadores lo que el Sol es a todo el sistema solar: el centro de luz, calor, vida y fertilidad.

Que esta afirmación cale hondo en nuestros corazones. Es muy valiosa y está llena de significado. En la actualidad hay luces falsas que invitan al hombre desde todas partes. La razón, la filosofía, el formalismo, el liberalismo, la conciencia y la voz de la Iglesia claman de diversas formas que pueden mostrarnos “la luz”. Sus defensores no saben lo que están diciendo. ¡Infelices los que creen en sus elevadas pretensiones! Solo Él es la luz verdadera que vino al mundo para salvar a los pecadores, que murió como nuestro sustituto en la Cruz y está sentado a la diestra de Dios como nuestro amigo. “En tu luz veremos la luz” (Salmo 36:9).

Tal vez el sol aparecía en el horizonte y en ese momento Jesús declaró quién era. Vuelve a afirmar en su Yo Soy que es Dios. Para el judío el sol era símbolo de Dios.
Salmo 84.11 RVR60
Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
Salmo
Hay para el Universo un solo sol; y es el centro y la fuente de la vida. De igual manera hay un solo Dios que es centro de todo y la fuente de toda vida. Dios es luz y donde quiera que brilla revela la maldad del ser humano.
1 Juan 1.5 RVR60
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Efesios 5.8–14 RVR60
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.
Efesios

El que me sigue no andará en tinieblas

Vivir la luz - Somos la luz del mundo. No hay un texto más contundente que esete que dice que somos luz en el Señor. Si eres luz de seguro Dios se te ha revelado en Jesucristo. De eso ser así te toca alumbrar a alguien con la luz que tienes en Cristo.
Jesús dijo: «El que Me siga, no andará en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». La luz de la vida quiere decir dos cosas. En griego puede querer decir, o la luz que irradia la fuente de la vida, o la luz que da la vida. En este pasaje quiere decir las dos cosas. Jesús es la misma Luz de Dios que ha venido al mundo; y es también la Luz que da la vida al mundo. Como no puede florecer una planta que no vea la luz del Sol, tampoco pueden florecer nuestras vidas con la gracia y la belleza que deben desplegar hasta que las irradia la Luz de la presencia de Jesús.
En este pasaje, Jesús habla de seguirle a Él. Es una expresión que usamos a menudo, y animamos a otros a seguir a Jesús. ¿Qué queremos decir? La palabra griega para seguir es akoluthein; y sus significados se combinan para lanzar un raudal de luz sobre lo que quiere decir seguir a Jesús. Akoluthein tiene cinco sentidos diferentes pero íntimamente relacionados.
(i) Se usa a menudo del soldado que sigue a su capitán. En las largas marchas, a las batallas o en las campañas en tierras extrañas, el soldado sigue a su capitán adonde le dirija. El cristiano es un soldado cuyo General es Jesús.
(ii) Se usa a menudo de un esclavo que acompaña a su amo. Dondequiera que vaya el amo, el eslavo está a su servicio, siempre dispuesto a salir al paso de cualquier necesidad o a cumplir cualquier tarea que le encomiende. Está totalmente a disposición de su amo. El cristiano es un esclavo cuya felicidad consiste en estar siempre al servicio de Cristo.
(iii) Se usa a menudo de aceptar el parecer de un sabio consejero. Cuando nos sentimos indecisos, solemos acudir a un experto en la materia y, si somos sensatos, seguiremos el consejo que nos da. El cristiano encamina su vida y su conducta de acuerdo con el consejo de Cristo.
(iv) Se usa a menudo de prestar obediencia a las leyes del municipio o del estado. Si pretendemos ser miembros útiles de una sociedad o ciudadanos de un estado, tendremos que estar de acuerdo con cumplir sus leyes. El cristiano, como ciudadano del Reino del Cielo, acepta la ley del Reino y de Cristo como la que gobierna su vida.
(v) Se usa a menudo de seguir el razonamiento de un maestro, o el argumento de una obra literaria o de lo que está diciendo alguien. Preguntamos a veces a los que nos están escuchando: «¿Me sigues?». El cristiano atiende a las enseñanzas de Jesús, y las escucha con atención para no perderse nada. Recibe Su mensaje en su mente, y lo entiende; recibe Sus palabras en la memoria, y las guarda, y las conserva en el corazón y las vive.
Ser seguidores de Cristo es entregarnos en cuerpo, alma y espíritu a la obediencia del Maestro; y entrar en Su seguimiento es empezar a caminar en la luz.
Cuando caminamos solos, estamos expuestos a andar a tientas y a tropezar, porque muchos de los problemas de la vida están por encima de nuestra capacidad. Cuando caminamos solos corremos peligro de seguir una senda equivocada, porque no tenemos un mapa infalible de la vida. Necesitamos la sabiduría celestial para recorrer el camino terrenal. El que tiene un buen guía y un mapa exacto es el que puede llegar a salvo al final de su viaje. Jesucristo es ese Guía, y es el único que posee el mapa de la vida. Seguirle es andar en la luz, a salvo a lo largo de la vida y seguros de entrar después en la gloria.
Esto está alineado a las esferas de la influencias. Tu caracter es adquirido en la esfera que vives. Eso es lo que la gente dice: “dime con quién andas y te diré quien eres”. Si no eres influencia serás influenciado. En un tiempo viviamos en oscuridad y eso eramos, pero ahora vivimos en la luz y somos luz. No somos luz en nosotros mismos, sino en el Señor. Por lo tanto estamos en las lineas de Juan el Baustista, no somos la luz pero sí hablamos de la luz.
Somos un pueblo que alumbra - la Iglesia- nuestra característica es que alumbramos por lo que somos.
¿Cómo es esta vida?
Bondad - Nuestra acción es una obra buena y por ello representa una nueva vida. Es aquello que beneficia a los demás. Hablamos en amor porque hemos encontrado la verdad en Jesús.
Justicia
Verdad
La Etica está siempre dirigida por aquello que “que agrada al Señor”.
No podemos ser cómplices de los que desobedecen y mucho menos debemos participar de sus obras. Ser luz que alumbre implica no participar de nada que opaque mi luz. Es decir, ninguna obra de maldad, sea por donde sea. Desde robar un lapiz hasta un video oculto en las redes. Cualquier cosa que no agrade a Dios nos describe como si estuviesemos en tinieblas y no en la luz. ¿En qué estamos?

En segundo lugar, notemos en estos versículos lo que dice el Señor Jesús acerca de los que le siguen. Promete: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Seguir a Cristo es entregarnos completa y absolutamente a Él como nuestro guía y Salvador, someternos a Él en todas las cosas, tanto doctrinales como prácticas. “Seguir” no es más que un sinónimo de “creer”. Es el mismo acto del alma, solo que visto desde otro ángulo. Igual que Israel siguió a la columna de fuego y humo en todos sus desplazamientos —moviéndose cuando quiera que aquella se movía y deteniéndose cuando quiera que se detenía, sin preguntar, avanzando por fe—, así debe relacionarse un hombre con Cristo. Debe “[seguir] al Cordero por dondequiera que va” (Apocalipsis 14:4).

El que sigue a Cristo de esta forma, “no andará en tinieblas”. No seguirá siendo un ignorante como muchos de los que le rodean. No irá a tientas inmerso en la duda y la incertidumbre, sino que verá el camino al Cielo y sabrá hacia dónde se dirige: “Tendrá la luz de la vida”. Sentirá en su interior el resplandor de la luz del semblante de Dios. Hallará una luz viva en su entendimiento y su conciencia que nada puede apagar por completo. Las luces que muchos utilizan se apagarán en el valle de sombra y muerte y no les servirán de nada. Pero la luz que Cristo da a todos los que le siguen no fallará jamás.

Seguir a Jesús quiere decir creer en él, confiar en él, los resultados son vida y luz para el creyente.

Tendrá la luz de la vida

[No andará en tinieblas]. En ocasiones, la expresión “tinieblas” denota pecado en el Nuevo Testamento, igual que sucede en 1 Juan 1:6, y otras veces ignorancia e incredulidad, como en 1 Tesalonicenses 5:4. Algunos han pensado que nuestro Señor hace referencia a la mujer descubierta en adulterio y al tipo de obras de oscuridad moral de las que había sido culpable. El significado sería entonces: “El que me sigue y se convierte en mi discípulo será liberado del poder de las tinieblas y ya no cometerá pecados como los que acabamos de oír”. Otros, por el contrario, creen que nuestro Señor solo hacía referencia a la ignorancia y las tinieblas intelectuales de la mente humana que solo Él podía iluminar. El significado sería entonces: “El que me sigue como mi discípulo ya no vivirá en ignorancia y tinieblas con respecto a su alma”. Sin duda, prefiero esta interpretación. Creo que la promesa contiene una referencia específica a la ignorancia de los judíos en todo lo concerniente a Cristo, tal como se ve en el capítulo anterior.

[Tendrá la luz de la vida]. Esta expresión significa: “Poseerá luz viva”. Tendrá luz espiritual, superior a la luz de cualquier lámpara y hasta del Sol, igual que el agua viva que se ofreció a la mujer samaritana era superior al agua del pozo de Jacob. La luz espiritual que Cristo da no depende del momento o del lugar; no le afecta la enfermedad o la muerte; arde para siempre y no se puede apagar. El que la tiene sentirá luz en su mente, corazón y conciencia; verá luz ante sí en el sepulcro, la muerte y el mundo venidero; verá luz a su alrededor guiándole en su viaje por la vida y reflejará esa luz en su conducta, su comportamiento y sus palabras.

Piensa Crisóstomo que uno de los propósitos de esta promesa era atraer y animar a Nicodemo y recordarle la afirmación que había utilizado Jesús anteriormente con respecto a la luz y las tinieblas en Juan 3:20–21.

Comenta Agustín acerca de este versículo: “Cristo expresa en presente nuestro deber: lo que promete a aquellos que lo hagan lo indica por medio de un tiempo verbal en futuro. El que le sigue ahora, tendrá después; el que sigue ahora por fe, tendrá después por vista. ¿Cuándo será por vista? ¿Cuándo hayamos alcanzado la visión del Más Allá, cuando nuestra noche haya pasado”. Comoquiera que sea, me apenaría limitar la promesa a una interpretación tan restringida como esta; y aunque no me cabe duda que solo se cumplirá plenamente en la Segunda Venida, sigo pensando que aun ahora se cumple parcial y espiritualmente en todo creyente.

Comenta Calvino que en este versículo “no se ofrecen unos beneficios a una persona u otra, sino a todo el mundo. Por medio de esta declaración universal, Cristo quería eliminar la distinción no solo entre judíos y gentiles, sino entre cultos e ignorantes, entre personas distinguidas y el pueblo común”. También dice: “En la última oración del versículo se declara expresamente la perpetuidad de esa luz. No debemos temer, pues, que nos abandone a mitad del camino”.

Comenta Brentano que, si un hombre pudiera “seguir” al Sol continuamente, siempre estaría a la luz del día en cualquier lugar del planeta. Lo mismo sucede con Cristo y sus seguidores. Si le siguen siempre, siempre tendrán luz.

En este versículo de gran valor e interés hay varias cosas dignas de especial atención.

a) Nótese la gran verdad que se presupone en el versículo. Esa verdad es la caída del hombre. El mundo se encuentra en un estado de tinieblas morales y espirituales. Por naturaleza, los hombres no tienen una idea correcta acerca de sí mismos, de la santidad de Dios o del Cielo. Necesitan luz.

b) Nótese la plenitud y la valentía de la declaración de nuestro Señor. Se proclama a sí mismo “la luz del mundo”. Solo Él, que sabía que era Dios mismo, podía decir verazmente algo así. Ningún Profeta o Apóstol lo dijo jamás.

c) Nótese que nuestro Señor dice que es “la luz del mundo”. No es solo una luz para unos pocos, sino para toda la Humanidad. Igual que el Sol brilla para beneficio de todos, aunque muchos no valoren o utilicen su luz.

d) Nótese a quién se hace la promesa. Es al “que me sigue”. Seguir a un dirigente si estamos ciegos, en tinieblas o fuera del camino, o si somos ignorantes, requiere confianza. Eso es exactamente lo que exige el Señor Jesús a los pecadores conscientes de sus pecados y que desean ser salvos. Deben entregarse a Cristo y Él les guiará al Cielo. Si un hombre no puede hacer nada por sí mismo, lo mejor que puede hacer es confiar en otro y seguirle.

e) Nótese lo que se promete al que sigue a Jesús, esto es, liberación de las tinieblas y posesión de luz. Esto es precisamente lo que proporciona el cristianismo al creyente. Ve y siente que posee algo de lo que carecía anteriormente. Dios “[resplandece] en [sus] corazones”. Se le “[llama] de las tinieblas a su luz admirable” (2 Corintios 4:4–6; 1 Pedro 2:9).

Melanchton piensa que este versículo solo es un breve resumen de lo que dijo nuestro Señor y que debemos considerarlo el núcleo o la idea clave de un largo discurso.

Comenta Bullinger lo útil que es memorizar grandes frases y máximas de Cristo como este versículo.

El cuerto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Se considera una especie de himno, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio de Jesús. Si lo escuchamos con fe tambien nos ayudará a creer más en Jesús.
Lo primero es que La Palabra = el Verbo se hizo carne. Es la manera en que Dios nos muestra que no es mudo y que ha querido comunicarse. Dios hecho carne nos presenta su proyecto de amor por la humanidad. Dios no se comunicó por doctrinas incomprensibles, que solo los doctos pueden entender. Sino que su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo podamos entender hasta los más sencillos. Esta Palabra ha habitado entre nosotros para cancelar y disipar toda distancia, de manera que para acercarnos a él no tenemos que salir del mundo, sino acercarnos a Jesús. Para conocerlo solo hay que aceptarlo y desde ahí comienza una sintonía.
Los sacerdotes, los profetas, los maestros de la ley hablan mucho de Dios, pero ninguno le ha visto. Lo mismo sucede con nosotros, en la Iglesia hablamos mucho de Dios pero ninguno le ha visto. Solo Jesús, “el Hijo de Dios, que está en el seno del Padre es quien lo ha dado a conocer”.
Así que solo Jesús nos ha contado cómo es Dios. Solo en Jesús podemos vivir una vida tan humana, tan verdadera, que apesar de nuestros errores nos puede llevar hacia Dios. Sin embargo, es Palabra vino al mundo y el mundo no la conoció, vino a su casa y los suyos no le recibieron.
Es cierto que en la vida cometemos muchos desaciertos, errores, desastres, etc. Calculamos mal las cosa, no medimos bien las consecuencias de nuestros actos. Nos dejamos llevar por la insensatez. Sin embargo, eso no es lo peor, lo peor es tener planteada la vida de manera erronea.
Hemos comentado que la vida es un regalo. No decidí nacer, ni me escogí a mí mismo, no escogí a mis padres, ni tampoco dónde nacer, ni mi pueblo. Todo me ha sido dado, por eso vivir es ya desde su origen recibir. Vivir sensatamente es escoger de manara responsable lo que se me da. Sin embargo, nos creemos que la vida es algo que se nos debe. Nos creemos que la vida es nuestra y que somos propietarios absolutos de ella.
Algunos no saben vivir sino es exigiendo. Parecen niños insaciables, que nunca están contentos con lo que tienen. Solo se lamenta, se reinvindican, se quejan y piden. Desaparece la gratitud. Se habla de amar pero solo si el otro/la otra hace lo que yo diga.
Es por ello que el evangelio de Juan trae la grave advertencia: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Nuestro gran pecado es vivir sin recibir la luz de la vida.
Es curioso cómo el cuarto evangelio presenta a Juan el Bautista. No se nos dice nada de su condición social, él sabe que no es el Mesías, no es Elías, ni siquiera el profeta que todos están esperando. Solo se ve a sí mismo como una voz que clama en el desierto. Sin embargo, Dios lo envía como testigo de la luz, capaz de despertar la fe de todos y todas. Ser testigo de la luz es una persona que puede contagiar luz y vida. Es decir que ser hijos de luz implica vivir la vida de manara convencida. Cuando vivimos convencidos de lo que anunciamos, nos anunciamos como Juan el Bautista, no soy yo la luz y Dios es quien ilumina nuestras vidas provocando que irradiemos esa luz en nuestra manera de vivir y de creer.
Cuando somos testigos de la luz vivimos inconfundiblemente nuestra fe. Comunicamos lo que nos hace vivir. No decimos cosas sobre Dios, sino que en cada instante le testificamos. Contagiamos a los demás con lo que Dios ha realizado en nosotros. No enseñamos doctrinas religiosas sino que invitamos a que le crean en la luz que no reconocieron.
El propósito de la Iglesia es ser luz en las tinieblas “ahí es que alumbra”.
No somos un ideal a realizar sino una realidad creada por Dios en Cristo, de la que él nos permite participar. En la medida que reconozcamos a Jesucristo como la Luz verdadera, el fundamento, el motor, la promesa de nuestra comunidad. Si promesa, tambien lumbrera que nos otorga esperanza. Si es promesa debemos aprender a esperarla, a orar por ella con sinceridad.
Estamos fundados en Jesucristo, la iglesia no es una realidad de orden psíquico, sino de orden espiritual. Esto es lo que nos distingue de un club social, de cuaquier otra comunidad. Es por elloq que somos una comunidad en la que la Sagrada Escritura es la base y el Espíritu Santo quien guía sobre esa base. Es por ese Espíritu Santo que afirmamos y confesamos a Jesucristo como Señor y Salvador.
Toda vida, de orden espiritual descansa sobre la palabra clara y evidente que Dios nos ha revelado en Jesucristo. Nuestro fundamento es la luz “porque Dios es luz y en él no hay tinieblas”, . y si andamos en la luz, como él está en la luz, estamos en comunión los unos con los otros”, .
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