La Luz Verdadera
Luz y tinieblas
8:12 “Nuevamente Jesús les habló…” En este capítulo es mencionada “la multitud”. Aparentemente la Fiesta de los Tabernáculos ha terminado y Jesús se queda en el área del Templo tratando de argumentar y testificar a los líderes judíos. Sin embargo, así como Jesús usó en la fiesta la Ceremonia del Agua para revelarse; en esta sección usa la Ceremonia de la Iluminación para darse a conocer.
- “Yo soy la luz” Los capítulos 6, 7, y 8 parecen estar relacionados con el período del “peregrinaje por la montaña” de la historia de Israel. Jesús es la fuente de las metáforas que usó sobre sí mismo.
1. En el capítulo 6 usa “maná” y “el pan de vida”
2. En el capítulo 7, utiliza “agua” y “agua viviente”
3. En el capítulo 8, “luz” y “la Gloria de Jehová”.
La metáfora de la luz se repite a lo largo de Juan (1:4–5, 8–9; 3:19–21; 9:5; 12:46). Existe un debate sobre el significado preciso de esto:
1. El miedo antiguo a la oscuridad
2. Un título de Dios en el Antiguo Testamento (Sal 27:1; Is 62:11; 1 Jn 1:5).
3. En el trasfondo de la Fiesta de los Tabernáculos se encuentra la iluminación de la Corte de las mujeres.
4. Una alusión a la nube de la Gloria del Jehová que simbolizaba la presencia de Dios durante la época de peregrinaje en la montaña.
5. Los título mesiánicos en el Antiguo Testamento (Is 42:6, 49:6; Lc 2:32).
Los rabinos también usaban “luz” como un título para el Mesías. La iluminación con grandes lámparas en la Corte de las Mujeres durante la Fiesta del Tabernáculo es el contexto obvio para la afirmación de Jesús. Las implicaciones mesiánicas de luz y las referencias especiales en el 1:4, 8 coinciden con la ceremonia en el Templo, y permiten que Jesús continúe revelando su verdadero origen.
En Juan, esta es una de las siete afirmaciones “Yo soy” (seguido por un predicado).
1. Yo soy el Pan de Vida (6:35, 41, 46, 51)
2. Yo soy la Luz del mundo (8:12; 9:5; 1:4, 9; 12:46)
3. Yo soy la Puerta del redil 10:7, 9
4. Yo soy el Buen Pastor 10:11,14
5. Yo soy la Resurrección y la Vida 11:25
6. Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida 14:6
7. Yo soy la Vid verdadera 15:1,5
Estas afirmaciones únicas se encuentran solamente en Juan, y apuntan hacia la persona de Jesús. Juan enfocaba la salvación en estos aspectos personales. ¡Hay que confiar en Él!
- “…del mundo” Este término demuestra el alcance universal del evangelio de Jesús (3:16).
Yo soy la luz del Mundo
La conversación entre nuestro Señor y los judíos que comienza en estos versículos está plagada de dificultades. La relación entre una parte y otra y el significado exacto de las palabras que brotaron de los labios de nuestro Señor son cosas “difíciles de entender”. En pasajes como este es verdaderamente sabio reconocer la gran imperfección de nuestra visión espiritual y mostrarnos agradecidos por poder atisbar algunos destellos de verdad.
Por un lado, notemos en estos versículos lo que el Señor Jesús dice acerca de sí mismo. Proclama: “Yo soy la luz del mundo”.
Estas palabras implican que el mundo necesita luz y se encuentra por naturaleza en un estado de tinieblas. Así es en un sentido moral y espiritual. Lo mismo se puede decir de Egipto, Grecia y Roma en la Antigüedad y de la Inglaterra, Francia y Alemania actuales. ¡La gran mayoría de los hombres no ven ni entienden el valor de sus almas, la verdadera naturaleza de Dios ni la realidad de un mundo venidero! A pesar de todos los descubrimientos de la Ciencia y el Arte, “tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones” (Isaías 60:2).
El Señor Jesucristo declara ser el único remedio para este estado de cosas. Se ha levantado como el Sol para difundir luz, vida, paz y salvación en un mundo a oscuras. Invita a todos los que deseen guía y ayuda espiritual a acudir a Él y convertirle en su guía. Ha venido al mundo para ser a los pecadores lo que el Sol es a todo el sistema solar: el centro de luz, calor, vida y fertilidad.
Que esta afirmación cale hondo en nuestros corazones. Es muy valiosa y está llena de significado. En la actualidad hay luces falsas que invitan al hombre desde todas partes. La razón, la filosofía, el formalismo, el liberalismo, la conciencia y la voz de la Iglesia claman de diversas formas que pueden mostrarnos “la luz”. Sus defensores no saben lo que están diciendo. ¡Infelices los que creen en sus elevadas pretensiones! Solo Él es la luz verdadera que vino al mundo para salvar a los pecadores, que murió como nuestro sustituto en la Cruz y está sentado a la diestra de Dios como nuestro amigo. “En tu luz veremos la luz” (Salmo 36:9).
El que me sigue no andará en tinieblas
En segundo lugar, notemos en estos versículos lo que dice el Señor Jesús acerca de los que le siguen. Promete: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
Seguir a Cristo es entregarnos completa y absolutamente a Él como nuestro guía y Salvador, someternos a Él en todas las cosas, tanto doctrinales como prácticas. “Seguir” no es más que un sinónimo de “creer”. Es el mismo acto del alma, solo que visto desde otro ángulo. Igual que Israel siguió a la columna de fuego y humo en todos sus desplazamientos —moviéndose cuando quiera que aquella se movía y deteniéndose cuando quiera que se detenía, sin preguntar, avanzando por fe—, así debe relacionarse un hombre con Cristo. Debe “[seguir] al Cordero por dondequiera que va” (Apocalipsis 14:4).
El que sigue a Cristo de esta forma, “no andará en tinieblas”. No seguirá siendo un ignorante como muchos de los que le rodean. No irá a tientas inmerso en la duda y la incertidumbre, sino que verá el camino al Cielo y sabrá hacia dónde se dirige: “Tendrá la luz de la vida”. Sentirá en su interior el resplandor de la luz del semblante de Dios. Hallará una luz viva en su entendimiento y su conciencia que nada puede apagar por completo. Las luces que muchos utilizan se apagarán en el valle de sombra y muerte y no les servirán de nada. Pero la luz que Cristo da a todos los que le siguen no fallará jamás.
Tendrá la luz de la vida
[No andará en tinieblas]. En ocasiones, la expresión “tinieblas” denota pecado en el Nuevo Testamento, igual que sucede en 1 Juan 1:6, y otras veces ignorancia e incredulidad, como en 1 Tesalonicenses 5:4. Algunos han pensado que nuestro Señor hace referencia a la mujer descubierta en adulterio y al tipo de obras de oscuridad moral de las que había sido culpable. El significado sería entonces: “El que me sigue y se convierte en mi discípulo será liberado del poder de las tinieblas y ya no cometerá pecados como los que acabamos de oír”. Otros, por el contrario, creen que nuestro Señor solo hacía referencia a la ignorancia y las tinieblas intelectuales de la mente humana que solo Él podía iluminar. El significado sería entonces: “El que me sigue como mi discípulo ya no vivirá en ignorancia y tinieblas con respecto a su alma”. Sin duda, prefiero esta interpretación. Creo que la promesa contiene una referencia específica a la ignorancia de los judíos en todo lo concerniente a Cristo, tal como se ve en el capítulo anterior.
[Tendrá la luz de la vida]. Esta expresión significa: “Poseerá luz viva”. Tendrá luz espiritual, superior a la luz de cualquier lámpara y hasta del Sol, igual que el agua viva que se ofreció a la mujer samaritana era superior al agua del pozo de Jacob. La luz espiritual que Cristo da no depende del momento o del lugar; no le afecta la enfermedad o la muerte; arde para siempre y no se puede apagar. El que la tiene sentirá luz en su mente, corazón y conciencia; verá luz ante sí en el sepulcro, la muerte y el mundo venidero; verá luz a su alrededor guiándole en su viaje por la vida y reflejará esa luz en su conducta, su comportamiento y sus palabras.
Piensa Crisóstomo que uno de los propósitos de esta promesa era atraer y animar a Nicodemo y recordarle la afirmación que había utilizado Jesús anteriormente con respecto a la luz y las tinieblas en Juan 3:20–21.
Comenta Agustín acerca de este versículo: “Cristo expresa en presente nuestro deber: lo que promete a aquellos que lo hagan lo indica por medio de un tiempo verbal en futuro. El que le sigue ahora, tendrá después; el que sigue ahora por fe, tendrá después por vista. ¿Cuándo será por vista? ¿Cuándo hayamos alcanzado la visión del Más Allá, cuando nuestra noche haya pasado”. Comoquiera que sea, me apenaría limitar la promesa a una interpretación tan restringida como esta; y aunque no me cabe duda que solo se cumplirá plenamente en la Segunda Venida, sigo pensando que aun ahora se cumple parcial y espiritualmente en todo creyente.
Comenta Calvino que en este versículo “no se ofrecen unos beneficios a una persona u otra, sino a todo el mundo. Por medio de esta declaración universal, Cristo quería eliminar la distinción no solo entre judíos y gentiles, sino entre cultos e ignorantes, entre personas distinguidas y el pueblo común”. También dice: “En la última oración del versículo se declara expresamente la perpetuidad de esa luz. No debemos temer, pues, que nos abandone a mitad del camino”.
Comenta Brentano que, si un hombre pudiera “seguir” al Sol continuamente, siempre estaría a la luz del día en cualquier lugar del planeta. Lo mismo sucede con Cristo y sus seguidores. Si le siguen siempre, siempre tendrán luz.
En este versículo de gran valor e interés hay varias cosas dignas de especial atención.
a) Nótese la gran verdad que se presupone en el versículo. Esa verdad es la caída del hombre. El mundo se encuentra en un estado de tinieblas morales y espirituales. Por naturaleza, los hombres no tienen una idea correcta acerca de sí mismos, de la santidad de Dios o del Cielo. Necesitan luz.
b) Nótese la plenitud y la valentía de la declaración de nuestro Señor. Se proclama a sí mismo “la luz del mundo”. Solo Él, que sabía que era Dios mismo, podía decir verazmente algo así. Ningún Profeta o Apóstol lo dijo jamás.
c) Nótese que nuestro Señor dice que es “la luz del mundo”. No es solo una luz para unos pocos, sino para toda la Humanidad. Igual que el Sol brilla para beneficio de todos, aunque muchos no valoren o utilicen su luz.
d) Nótese a quién se hace la promesa. Es al “que me sigue”. Seguir a un dirigente si estamos ciegos, en tinieblas o fuera del camino, o si somos ignorantes, requiere confianza. Eso es exactamente lo que exige el Señor Jesús a los pecadores conscientes de sus pecados y que desean ser salvos. Deben entregarse a Cristo y Él les guiará al Cielo. Si un hombre no puede hacer nada por sí mismo, lo mejor que puede hacer es confiar en otro y seguirle.
e) Nótese lo que se promete al que sigue a Jesús, esto es, liberación de las tinieblas y posesión de luz. Esto es precisamente lo que proporciona el cristianismo al creyente. Ve y siente que posee algo de lo que carecía anteriormente. Dios “[resplandece] en [sus] corazones”. Se le “[llama] de las tinieblas a su luz admirable” (2 Corintios 4:4–6; 1 Pedro 2:9).
Melanchton piensa que este versículo solo es un breve resumen de lo que dijo nuestro Señor y que debemos considerarlo el núcleo o la idea clave de un largo discurso.
Comenta Bullinger lo útil que es memorizar grandes frases y máximas de Cristo como este versículo.
