El legado de Cristo a sus discípulos

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IGLESIA SAL Y LUZ A LAS NACIONES
Predica dominical
Sermón Temático
Luis Andrés Estupiñán Ch
Bogotá, septiembre 16 de 2018
El legado de Cristo a sus discípulos
A. INTRODUCCION
a. Sujeto o tópico
Legado
En el diccionario de la Real academia de la lengua encontramos 2 acepciones, relacionadas con nuestro tema, la más pertinente nos dice:
Legado
Del lat. legātum.
1. m. Disposición legalmente formalizada que de un bien o de una parte del conjunto de sus bienes hace el testador a favor de alguien y que debe ser respetada por el heredero o herederos.
2. m. Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial.
¿Qué es entonces un legado?
La palabra legado proviene del latín “legatum” y hace referencia a la idea de delegar, de pasar una idea o capacidad a otra persona.
Un legado puede ser de tipo visible o no, todo dependerá de cada caso.
Por ejemplo, el legado visible sería un anillo que una persona le deja a sus sucesores por tener gran importancia y valor sentimental.
Sin embargo, un legado, también puede ser, el valor de la honestidad que un padre le deja a sus hijos o que un grupo de personas les transmite a otras cuando estas últimas toman su lugar en la misma organización.
Por lo que el legado es concebido como una idea de transmisión de valores, bienes o elementos que son considerados importantes para uno u otro de los que forman la cadena.
b. Tema
Jesucristo, la manifestación de Dios en la tierra, dejo a sus discípulos un legado, además de su liderazgo de servicio, expresado en [1]: “Así que, todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos, porque en esto se resumen la ley y los profetas”. Que lo podemos sintetizar en la Importancia de Servir a Otros[2]
Con instrucciones como la registrada en proverbios 11:24 “A quienes reparten, más se les da; los tacaños acaban en la pobreza.”
Resaltando que el que es generoso, compartiendo sus bienes con otros, puede esperar la bendición de Dios sobre él; además, si a él le falta, otros le ayudarán[3].
En cambio, el egoísta seca su propia alma con su egoísmo; si le falta, nadie le ayudará, porque nadie siente hacia él ninguna obligación moral.
Recordándoles en que: “sabiendo que cada uno de nosotros, sea siervo o libre, recibirá del Señor según lo que haya hecho”. Donde se destaca la necesidad de la armonía laboral a través de las virtudes cristianas en nuestro diario vivir.
c. Texto
TLA
¡Acuérdate de Jesucristo! Según la buena noticia que yo enseño, Jesús era de la familia del rey David; y aun cuando murió, resucitó. Por anunciar esa buena noticia sufro mucho y estoy en la cárcel; me tienen encadenado, como si fuera yo un criminal. Pero el mensaje de Dios no está encadenado. Por esa razón soporto toda clase de sufrimientos, para que los que Dios ha elegido se salven y reciban la vida eterna que Cristo ofrece junto a Dios. Esto es verdad: Si morimos por Cristo, también viviremos con él. Si soportamos los sufrimientos, compartiremos su reinado. Si decimos que no lo conocemos, también él dirá que no nos conoce. Y aunque no seamos fieles, Cristo permanece fiel; porque él jamás rompe su promesa.
B. CUERPO
Del pasaje anterior subrayó la necesidad de trabajar con dedicación, disciplina y concentración como el soldado, el atleta y el labrador.
El énfasis de este en el sufrimiento va íntimamente relacionado.
Si el trabajo es necesario para llevar a cabo la obra del Señor, también el sufrimiento es parte integral de un ministerio fructífero.
En estos versículos, Jesucristo y Pablo son los ejemplos que nos instan a sufrir penalidades para que el evangelio se predique y la iglesia prospere.
Los recuerdos personales del apóstol en 2 Timoteo nos dejan asombrados:
El legado de nuestro máximo icono, líder espiritual en toda la extensión de la palabra lo condensamos en 5 claros postulados.
ü El ejemplo y el servicio
i. Ilustración
Reflejada en “Porque les he puesto el ejemplo, para que lo mismo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan”.
Estaban los discípulos todavía atónitos y no cabían en su sorpresa, El Mesías, el hijo del hombre, el rey de señores les había lavado sus pies.
ii. Aplicación
Esta historia, no es sino una sucesión de contrastes tan asombrosos desde el principio hasta el fin.[4]
14. Pues si yo—el Señor—he lavado vuestros pies—los de los siervos—vosotros—que no sois sino consiervos—debéis lavar los pies los unos a los otros.
El lavado a los pies hacia parte de las costumbres de los Israelitas en los tiempos de Cristo, cuando entraba un huésped a la casa después del saludo y el beso, se le ofrecía agua para lavar los pies, pues ellos usaban sandalias y sus pies se ensuciaban. Era un sirviente el que ayudaba al huésped a asearse, el sirviente regaba el agua sobre los pies, los frotaba y el agua sucia caía a una vasija, luego secaba los pies con una toalla.
¿Qué quería Cristo que los discípulos hicieran?
Jesucristo les dio ejemplo, pues él, siendo Rey de reyes y Señor de señores, tomo el lugar del sirviente e invito a sus discípulos a hacer lo mismo, o sea, a servirse los unos a los otros, sin que alguno se ponga por encima de los demás.
La aplicación es lo que vale. “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (v. 17).
ü La confianza en la vida eterna
i. Ilustración
Promesa contenida en el relato de
«No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes.
Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén.
Los discípulos estaban completamente confundidos y desanimados. Jesús había dicho que tenía que partir[5], que moriría[6], que uno de los doce era un traidor[7], que Pedro le negaría tres veces[8], que Satanás estaba obrando contra todos ellos[9] y que todos los discípulos serían dispersados[10]. El peso acumulado de todas estas revelaciones debe haberlos deprimido grandemente[11].
Para consolarlos, Jesús les hizo exhortaciones y promesas. Dijo: No se turbe vuestro corazón.
El corazón es el centro de la personalidad y cada creyente es responsable de la condición de él.
Por medio de una confianza firme en Dios el Padre y en Jesús el Hijo, podrían aliviar el sufrimiento de sus almas, y ser sostenidos en las pruebas que vendrían.
La muerte no debía causarles pánico, porque Jesús partía para preparar lugar para ellos en el cielo, la casa del Padre.
Los discípulos sabían cómo llegar al cielo. Él les dijo: Sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Durante todo su ministerio, Jesús les había estado mostrando el camino, pero ellos no habían entendido, Tomás indicó en , Señor, si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber qué camino tomar?
ii. Aplicación
En este pasaje se ve el amoroso plan de Dios para con los suyos.
Faltaban pocas horas para que Judas lo entregara, y el Señor quiere tranquilizar y dar paz y esperanza a sus discípulos. Les hace dos grandes promesas:
1) Regresaría en persona (y esto acabaría con el temor a la muerte);
2) Regresaría en espíritu (esto acabaría con el temor a la vida).
Los niños con frecuencia hacen preguntas acerca del cielo, queriendo saber si las calles son de oro, si podrán jugar con sus juguetes allí, y otras preguntas más en su cuestionamiento transparente e infantil.
Todos nosotros, en la sinceridad de nuestro corazón, nos hemos preguntado alguna vez cómo será el cielo.
Un famoso predicador escocés se levantaba cada mañana, abría la puerta de calle, y una de las primeras cosas que hacía era elevar los ojos al cielo y decir: “Señor Jesús, ¿quizás hoy, quizás regreses hoy?”
Es magnífico comenzar el día si estamos preparados para ese regreso.
Daniel N. tenía 7 años de edad.
Un día cualquiera en el desayuno familiar, sus padres comentaron que el señor Wilson R., un anciano de la iglesia, estaba muy enfermo e iba a morir.
Daniel se levantó de la mesa y corrió a su cuarto.
Sus padres creyeron que había ido a llorar, pero el niño apareció con un papel en su mano y le dijo a su padre:
—Papá, ¿podrías mandarle esta carta al señor Wilson?
—Claro que sí—contestó su papá, quien antes de enviarla leyó lo que el niño había escrito: “Querido señor Wilson: Me dijo mi papá que usted se va al cielo. ¡Qué lindo! Lo quiere mucho: Daniel.”
Esta es la actitud que debiéramos tener al pensar en el cielo, y la actitud que el Señor deseaba en sus discípulos.
ü Su Espíritu como su Consolador
i. Ilustración
Descrito en
16 Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre:
17 es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.
18 »No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes.
Nos presenta al El Espíritu Santo como ayudador[12]
El Señor morando en su pueblo es una asombrosa y gloriosa realidad.
Habiendo mencionado el mandato con respecto a guardar sus mandamientos, Jesucristo señala que vendría un ayudador para asistirnos en esa obediencia.
Dice la Escritura “otro” consolador. “Otro” en el original significa “otro del mismo tipo”, es decir un reemplazante.
El Padre envió al Espíritu Santo con un ministerio semejante al de Cristo, pero a fin de que morase para siempre en el corazón del creyente puesto que Jesús regresaría al Padre.
Este ayudador, el “parakleton”, estaría con los cristianos para ayudarlos a obedecer los mandamientos de Cristo. Junto con el mandato a la obediencia (15) está la promesa de la presencia del Espíritu Santo.
ii. Aplicación
¡Cuán glorioso y completo es el plan redentor de Dios!
Considerando que los mandamientos de Cristo no son sencillos ni los podemos cumplir por nosotros mismos,
¿de dónde podemos obtener poder para obedecerlos?
El poder está en el Espíritu Santo, el divino ayudador. Cuando en nuestra traducción dice consolador, en el original griego la palabra es PARAKLETON, que significa consolador, auxiliador, ayudador, consejero, intercesor, aquel que nos da fuerzas.
Afirmamos categóricamente que el Espíritu Santo tiene plena capacidad para ayudar al cristiano en cualquier necesidad, por qué:
1. Viene del Padre (16a).
Es enviado por el Padre a la vida de los cristianos por la intercesión de Jesucristo.
2. Es una manifestación del poder de Dios (16b).
El Espíritu Santo no es simplemente una fuerza etérea sino es la manifestación del poder de Dios, que nos acompañará hasta el final de nuestras vidas.
3. Se caracteriza por la verdad (17a).
Se lo llama “el Espíritu de verdad.” Cuando estemos confundidos con respecto a alguna verdad de la Biblia, recordemos que del Espíritu Santo mismo procedió la inspiración de la Escritura, y él nos irá revelando las verdades bíblicas a medida que estudiemos. Es el mejor profesor.
4. No está en todos los hombres (17a).
El Espíritu de Dios no mora en todas las personas porque el mundo no puede recibirlo.
Sólo quien ha confiado en Cristo tiene en su ser al Espíritu Santo de Dios ().
5. Mora con y en nosotros (17b).
¿Cuál es la distinción? En leemos que el Espíritu Santo en Pentecostés cayó sobre los discípulos de Cristo, entrando en ellos.
Cuando dice “con vosotros” se refiere a antes del Pentecostés.
En la etapa del Antiguo Testamento, el Espíritu Santo moraba “con” la gente, venía a ciertas personas a fin de capacitarlas para una tarea especial, y luego salía de ellas (, ; ; ).
Por eso David rogaba que Dios no le quitara su Santo Espíritu ().
En el día de Pentecostés el Espíritu Santo dejó de estar simplemente con ellos, y entró a vivir en ellos, es decir dentro de ellos, y la presencia del Espíritu Santo en nosotros es para siempre.
ü Su paz para preservarlos del temor
i. Ilustración
Manifiesta en
7» La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.
En los tiempos del N.T., la forma normal de decir adiós era: paz o shalom en hebreo[13].
Al morir, Jesús dejó un legado para sus discípulos: Mi paz os doy.
Tendrían “paz para con Dios” () porque sus pecados estaban perdonados y la “paz de Dios” () guardaría sus vidas.
El mundo es incapaz de dar esta clase de paz.
El temor a la muerte () y al futuro, desaparecen cuando los seguidores de Jesús confían en él. Por tanto, no es necesario que se turbe su corazón[14].
ii. Aplicación
La paz de la cual hablaba Jesús tiene que ver con la seguridad que proporciona saber que él, es su Señor.
Cristo es el ejecutor de su propio testamento; la paz que él “deja”, la “da”; de modo que todo está seguro.
La paz de Cristo, no es la simple ausencia de la violencia o seguridad que el mundo enseña, la paz de Cristo, es la tranquilidad por la certeza de una vida en la eternidad.
Los cristiano a diferencia de otras religiones, no se preocupan de su salvación porque saben que Cristo ya hizo el sacrificio por ellos y gracias a eso tienen vida eterna.
El Espíritu Santo imparte la paz de Cristo[15], la misma paz que tenía el Señor Jesús.
Esta es la paz de la obediencia[16], una paz constante que no depende de las circunstancias ni de estar libre de conflictos, sino que es resultado natural de la presencia del Espíritu Santo en el cristiano.
Es una paz que permanece en medio de los problemas, por eso Jesús instó a sus discípulos a no turbarse en el corazón[17].
ü Su gozo para que permanezca con ellos
i. Ilustración
Se menciona en : “Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo”.
Vemos en el versículo 11, que Jesús invita a sus discípulos a que se dejen invadir por el gozo de Cristo, de modo que:
Su gozo permanezca en ellos: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros» (v. 11).
Si continúan en el amor de Cristo, y llevan así mucho fruto, Él se deleitará en ellos, y ellos se regocijarán en Él[18].
Los discípulos fieles y fructuosos son el gozo del Señor. Y el gozo del Señor en ellos, se refleja en el gozo de ellos en el Señor.
No es un gozo como el del mundo, de la misma manera que la paz de Cristo no es como la paz del mundo ().
El amor, el gozo y la paz, que son fruto del Espíritu Santo, narrado en , son algo celestial, puro, inmarcesible.
Es deseo de Cristo que sus discípulos se regocijen constante y continuamente, descrito en .
El gozo de los que permanecen en el amor de Cristo es una continua fiesta.
Su gozo «sea completo» (v. 11b).
Este gozo, como todo lo que pertenece a la vida espiritual, está destinado a ser completo y, al mismo tiempo, a estar siempre creciendo, pues no es algo estático como un depósito o estanque, sino algo dinámico como un río que aumenta su caudal a medida que el cauce se hace más profundo.
El gozo del mundo es como cisternas agrietadas (comp. con ), que ni pueden retener el agua, porque se escapa por los acoplamientos, ni la pueden conservar indefinidamente, porque se evapora sin que haya un manantial que mantenga siempre completa la provisión de agua.
Al quitar de nuestro pecho el corazón de piedra, y ponernos un corazón de carne (v. ), nos ha dado, por decirlo así, un vaso «elástico», de forma que siempre puede estar lleno y, a la vez, llenarse continuamente a medida que el vaso se ensancha, descrito en el : «Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón».
ii. Aplicación
Jesús encontraba gran gozo al complacer a su Padre[19] y al vivir de manera fructífera[20].
El propósito de su enseñanza es dar al hombre vida abundante, no una existencia sin gozo[21].
Los mandamientos que sus discípulos han de obedecer producirán en ellos gozo.
Con relación a: El gozo cumplido del verso 11, destacamos que el gozo del Señor estaba en cumplir la voluntad de su Padre[22].
Él quería que sus discípulos tuvieran ese mismo gozo. Lo que les mandó hacer era para que lo lograran.
En seguida, les dio una de las directrices más importantes: “que os améis unos a otros, como yo os he amado” ().
El amor de Cristo fue de absoluta entrega y sacrificio, y en ese sacrificio hubo plenitud de gozo escrito en .
El Señor menciona primero su gozo en nosotros, que entonces se transformará en nuestro.
Nuestro gozo depende del gozo del Hijo, que fue producto de hacer la voluntad del Padre.
Ese gozo de que habla el Señor sólo se cumplirá en nosotros si somos fieles a sus mandamientos.
Al hacerlo, será posible gozarnos, aun a pesar de problemas, crisis y desastres[23].
C. Conclusión y sus partes
a. Reafirmación de la proposición
El apóstol Pablo como cabeza visible de una segunda generación de discípulos, toma los postulados y se convierte en ejemplo, para toda la iglesia de como recibir y desarrollar un legado.
Trasciende hasta nuestros días y nos da muestras de cómo entender el ejemplo y el servicio, Cristo dejo a los cristianos en su paso por la tierra, la confianza en la vida eterna, al irse dejó su Espíritu santo como consolador, nos dejó su paz que nos preserva de todo temor y nos animó a conocer su gozo para que permanezcamos en él.
b. Invitación o llamado a responder el mensaje
En esta mañana los exhorto, para que como Pablo y tantos y tantos líderes espirituales que hay en nuestro planeta, recibamos el legado de Cristo para nosotros sus discípulos del siglo XXI.
Dios los bendiga permanente y abundantemente.
“Gracia y paz de Dios nuestro padre, y del señor Jesucristo” ().
Amen
[1] Reina Valera Contemporánea. (2012). (). Brasil: Sociedades Bíblicas Unidas.
[2] Porter, R. (1986). Estudios Bíblicos ELA: ¿Listos para el rey? (Mateo) (p. 24). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
[3] Gillis, C. (1991). El Antiguo Testamento: Un Comentario Sobre Su Historia y Literatura, Tomos I-V (Vol. 5, pp. 393–394). El Paso, TX: Casa Bautista De Publicaciones.
[4] Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2002). Comentario exegético y explicativo de la Biblia - tomo 2: El Nuevo Testamento (p. 211). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
[5] (; ; , ; )
[6] ()
[7] ()
[8] (Juan13:38)
[9] ()
[10] ()
[11] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 2: San Juan, Hechos, Romanos (p. 88). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.
[12] Palau, L. (1991). Comentario bíblico del continente nuevo: San Juan II (p. 108). Miami, FL: Editorial Unilit.
[13] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 2: San Juan, Hechos, Romanos (p. 91). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.
[14] (cf. ; ; ).
[15] (ver ; ; )
[16] Palau, L. (1991). Comentario bíblico del continente nuevo: San Juan II (pp. 111–112). Miami, FL: Editorial Unilit.
[17] ().
[18] Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry (p. 1451). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.
[19] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 2: San Juan, Hechos, Romanos (p. 93). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.
[20] ()
[21] ()
[22] Platt, A. T. (1995). Estudios bíblicos ELA: Para que creáis (Juan) (p. 111). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
[23] Palau, L. (1991). Comentario bíblico del continente nuevo: San Juan II (p. 122). Miami, FL: Editorial Unilit.
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