La Humildad
Caracteristicas de un cristiano humilde y manso
Introducción
Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar. 29 Obedezcan mis mandamientos y aprendan de mí, pues yo soy paciente y humilde de verdad. Conmigo podrán descansar. 30 Lo que yo les impongo no es difícil de cumplir, ni es pesada la carga que les hago llevar.»
28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
HUMILDAD. Esta palabra solo aparece tres veces en el AT (Sal. 45:4; Pr. 15:33; 22:4) y siete veces en el NT (Hch. 20:19; Ef. 4:2; Fil. 2:3; Col. 2:18, 23; 3:12; 1 P. 5:5). En Colosenses 2:18, 23 se habla de la humildad falsa.
Sin embargo, puede señalarse firmemente que la humildad fue la virtud en la cual Jesús hizo más énfasis. Él dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29). Esta era la condición para encontrar descanso para el alma. En la historia de la cristiandad, la humildad ha sido reconocida universalmente como señal de la verdadera semejanza a Cristo.
La importancia que se le dio a la humildad en la Iglesia Primitiva se ve claramente al estudiar la palabra griega ταπεινοφροσυνη (tapeinofrosúne), que literalmente significa “actitud humilde”. De esta forma se traduce en Filipenses 2:3: “Con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (BA).
Comentando acerca de este pasaje, J. B. Lightfoot escribe: “Aunque tapeinofrosúne es una palabra común en el Nuevo Testamento, al parecer no se usó anteriormente”. También dice: “En los escritos paganos, a tapeinós [ταπεινος] casi siempre se le dio un significado malo; implicaba ‘servil’, ‘despreciable’ … Un gran resultado de la vida de Cristo (en la que Pablo se basa aquí) fue alzar la palabra ‘humildad’ a su nivel correcto”
La aceptación de las disciplinas impuestas por la sociedad y la iglesia ayuda para alcanzar autodisciplina. Aquí también encontramos en las palabras de Jesús el punto donde debe comenzar el cristiano: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mt. 16:24). La autodisciplina cristiana demanda abnegación. Esto significa primero y principalmente negación a gobernarse uno mismo. Debe haber un verdadero destronamiento del yo, y luego la abnegación puede llegar a ser un patrón de vida en el sentido de autodominio. Esto incluye dominio del carácter, afectos, apetitos, gastos, tiempo, lengua, no para la gloria de uno sino de Cristo. En este nivel, la disciplina es la autoridad que impide que la vida se desmorone. Ya se trate del funcionamiento de un reloj o de la personalidad humana, el balance y control incrementarán la durabilidad y eficiencia. Por ejemplo, cuando una persona se domina a sí misma es más fácil vivir y trabajar con ella, porque hay menos fricción en las relaciones interpersonales.
CARÁCTER. Entre las muchas definiciones posibles de esta palabra, la que es significativa teológicamente indica que es la cualidad moral personal. Por ejemplo, decir que Bernabé “era varón bueno” (Hch. 11:24) es decir que era hombre de buen carácter: verdadero, puro, estable y responsable. Era hombre de integridad.
En sentido contrario, los hombres pueden tener un carácter malo, como el de Herodes. También el carácter puede ser débil o fuerte, sea bueno o malo. El carácter fuerte normalmente tiene cualidades enérgicas y de liderato. El carácter débil es constantemente moldeado por el ambiente más reciente.
