“Con Todo, Yo Me Alegraré En Jehová” Jehová El Señor Es Mi Fortaleza Habacuc 3:17-19 RVR 1960
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Habacuc llevó el mensaje de Dios a Judá antes de la invasión Babilónica. Fue el último de los profetas menores y tuvo grandes dudas acerca de lo que Dios hacia, y permitía hacer.
Habacuc llevó el mensaje de Dios a Judá antes de la invasión Babilónica. Fue el último de los profetas menores y tuvo grandes dudas acerca de lo que Dios hacia, y permitía hacer.
Habacuc se queja con el Señor acerca de la mala situación moral que prevalece en Judá durante su época. Él menciona toda una gama de anomalías, y alega al Señor que él había orado sobre el asunto pero Dios no le responde. Dice Habacuc: ¿Cómo es posible que tu pueblo se comporte tan mal y tú no haces nada al respecto? ¿Por qué siendo tú un Dios santo guardas silencio y permites que la impiedad progrese sin barreras?
A. Autor del libro: fue Habacuc. Fue un contemporáneo de Jeremías, Ezequiel, Daniel y Sofonías.
B. Fecha: El libro se escribió en el año 609 a.C. Judá estaba solo a 4 años de la invasión Babilónica.
C. Método: Es “Prosa” los capítulos 1 y 2 es: “Predicación Profética” es un método único porque en vez de predicación al pueblo, el profeta cuestiona a Dios de parte de los hombres.
D. Propósito: Mostrar como el profeta resolvió su problema de fe, frente a las aparentes dificultades que obstaculizan el cumplimiento de las promesas de Dios. Estas dificultades son abordadas y solucionadas a la luz de la permanente revelación de Dios; y el profeta cierra su profecía con un salmo de gozosa confianza.
E. El nombre: Habacuc en hebreo es “Habaqquq” que quiere decir: “El abrazador o abrazo”
“Con Todo, Yo Me Alegraré En Jehová”
Jehová El Señor Es Mi Fortaleza
Habacuc 3:17-19 RVR 1960
¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?
Hab 2: 6
Aunque generalmente no cuestionamos la bondad de Dios, sí hacemos suposiciones sobre cómo debe actuar en el mundo. Esperamos que Dios nos use en su obra e interceda por nosotros, y con razón, ya que esas promesas provienen de él. Pero cuando nos encontramos en situaciones desordenadas o inciertas, a veces nos adelantamos a Dios. Frustrados con la espera y lo desconocido, nos arriesgamos a emitir juicios sobre lo bien que Él está dirigiendo el mundo.
Mientras Habacuc observa la destrucción, la violencia, la contención y las luchas en Israel, se vuelve hacia Yahvé y le hace valientes demandas:
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.
Pero al final del diálogo, ha cambiado de opinión. Él se regocijará en Yahweh
Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
¿Habakkuk simplemente cedió ante una situación desesperada? No obtuvo más información sobre los motivos de Dios. Pero después de su diálogo con Dios, toda su postura cambió. La confianza en la oración final de Habacuc se basa en su reconocimiento del poder de Yahvé y su enojo por el mal de aquellos que ignoran sus caminos. Dios tiene la situación bajo control; Habacuc debe simplemente esperar.
A menudo asociamos la espera con la inacción, pero esperar es fe en acción. Habacuc elige regocijarse y confiar en Dios a pesar de sus circunstancias, y esa decisión le da forma a su nueva perspectiva:
Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.
Illustration:
El Ciervo
Llegó un ciervo a una fuente cristalina de aguas, y vio en la limpia superficie de ellas sus largas y delgadas piernas a la vez que sus hermosos cuernos.
“Verdad es lo que de mí dicen las gentes”, exclamó; “¡supero a todos los demás animales en gracia y en nobleza! ¡Qué graciosa al par que majestuosamente se levantan mis cuernos! Pero, ¡qué feos y qué delgaditos son mis pies!”
En esto vio salir del bosque un león: “¡Pies, ¿para qué os quiero … ?” y en dos saltos se puso fuera del alcance de su adversario. Pero cuenta la fábula que, acertando a pasar en su precipitada fuga por una espesura, sus cuernos se enredaron en la maleza, y el león le dio alcance y lo devoró.
Los pies, que tanto despreciaba poco antes lo salvaron; pero los cuernos, en que tanto orgullo tenía, le perdieron.
¡Cuán cierto es que generalmente nos perdemos por aquello en que tenemos orgullo! No te ensoberbezcas por lo que en ti hay de superior, ni desprecies lo que parece más humilde. La soberbia pierde, y la humildad salva.
Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune.
5 Abominación es a Jehová todo altivo de corazón;
Ciertamente no quedará impune.
Al igual que Habacuc, estamos llamados a presentarnos ante Dios con humildad, esperando con fe en su tiempo y confiando en su bondad.
