El pacto de gracia
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En las clases pasadas vimos la importancia del estudio del pacto de gracia y terminamos considerando que es un pacto en contexto de la escritura. Vimos lo que significaba la palabra Berit (:9ss), literalmente es “cortar un pacto”; es decir, hacer un pacto cortando animales sacrificiales.
En las clases pasadas vimos la importancia del estudio del pacto de gracia y terminamos considerando que es un pacto en contexto de la escritura. Vimos lo que significaba la palabra Berit (:9ss), literalmente es “cortar un pacto”; es decir, hacer un pacto cortando animales sacrificiales.
Vimos como un pacto siempre implica una relación reciproca entre dos partes. Vimos que en cuanto a Dios y su pueblo, es Dios quien siempre toma la iniciativa por su posición soberana, es él el que regula, promulga y establece el pacto, el pacto es su disposición soberana. No es Dios y el hombre los que hacen un pacto entre iguales. Solo Dios hace el pacto en su bondad codescendiente.
Pero este pacto toma una forma de un pacto genuino, Aunque Dios es quien lo establece, le permite al hombre aceptarlo libremente y entrar voluntariamente en esta relación pactual.
El Pacto es pues unilateral en su origen, pero bilateral en su esencia.
En ese sentido la traducción testamento es desafortunada y el concepto del pacto que hoy tenemos también (Tratado entre iguales)
En algunos lugares de la biblia, claramente si se habla de un pacto como un testamento: , , este testamento sólo entra en vigor en caso de muerte del que deja una herencia.
Pero lo normal es que en textos de la biblia donde no se indique que se trata de un testamento, la palabra significa Pacto o tratado en la forma que lo hemos definido por el contexto hitorico-gramatical. Diateke en griego.
“Para acordarse de su santo pacto; del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder …”;
, “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra”; cf. además ; ).
Veamos en como Pablo entiende el significado de Pacto y como nuestra definición es acorde con su idea:
Pablo contrasta el pacto de un hombre y el pacto de Dios. Incluso el primero nadie se atreve a anularlo o cambiarlo (v. 15). cuánto menos el segundo. Aquí subyace la idea de que, si un hombre está sujeto a las obligaciones que se ha impuesto a sí mismo, cuánto más lo estará el Dios inmutable a la promesa que ha hecho libremente (cf. v. 18).
Si entendemos aquí un pacto como un “testamento o ultima voluntad”, entonces el contraste entre un pacto humano y el pacto de Dios incluiría la idea de que Dios podría morir. Aquí no es el mediador el que hace el pacto como dice Hebreos, sino Dios, porque el mediador aparece como la “simiente a la que se le prometió” (v. 19).
(v. 15) Epidiatasome tiene el significado de “agregar nuevas condiciones a las establecidas anteriormente”. Esto no concuerda con la idea de un “testamento”, pero sí con el concepto de un “pacto”.
En , donde los dos pactos, el abrahámico y el sinaítico, se presentan bajo la alegoría de Sara y Agar, las expresiones empleadas requieren el significado no de “testamento” sino de “pacto”. Difícilmente se puede afirmar de un testamento que dé a luz a la esclavitud o la libertad, pero sí de una dispensación del pacto, a consecuencia del cual los hijos de los siervos nacen en una determinada condición.
En las palabras de la institución de la Cena del Señor, la referencia es a un “pacto” y no, en primer lugar, a un “testamento”, es algo que queda claro si se lee con atención. “Esta es mi sangre del pacto, la cual es derramada por muchos para el perdón de los pecados” (así también ). En ,“Esta copa es, por medio de mi sangre derramada por vosotros (lo que la copa representa), (la esencia y confirmación del) nuevo pacto”. Aquí tenemos dos expresiones sacramentales: la sangre del pacto representa el pacto mismo; la copa representa la sangre. En Mateo, la expresión “esta es mi sangre del pacto” se refiere a lo que se relata en , de la sangre del pacto como tipo de que Moisés la roció sobre el altar y sobre el pueblo. Igual que el pacto entre Dios e Israel fue confirmado por la matanza de animales sacrificiales y el rociamiento de la sangre, así también por el derramamiento de la sangre de Cristo se confirmó el pacto entre Él con su pueblo y Dios. De eso, la Cena del Señor es un signo y un sello, y, por lo tanto, se dice que la copa contiene la sangre del pacto de Cristo.
Conclusiones:
La relación que el ser humano, redimido o pendiente de ser redimido, tiene con Dios su redentor es una relación de pacto. Aquí no se trata tanto de pasajes bíblicos individuales que tratan en particular con esta idea del pacto como del hecho de que toda la revelación de Dios se rige por esta idea.
En el caso del antiguo pacto, eso no necesita demostración. Y si consideramos que este pacto en su totalidad era idéntico en lo esencial a la nueva dispensación, y que en cuanto a la forma estaba marcado por tipos que apuntaban a esta última, enseguida quedará claro que también se aplica a ella.
En este pacto, Dios y el hombre no aparecen como iguales, sino que Dios tiene la prioridad. Su pacto con nosotros es tal que todo él es, al mismo tiempo, un don gratuito para nosotros. Él da su pacto como un testamento, establece la relación del pacto, al crear la gracia. Desde el principio, pues, deberemos distinguir estos dos elementos:
(1) el elemento de la prioridad eficaz de Dios (Todo trabajo del hombre inicia por un trabajo previo de Dios)
(2) el elemento de reciprocidad, que es inseparable de todo pacto y, como consecuencia de la obra misericordiosa de Dios, también se encuentra aquí (El hombre en todas sus obras debe reflejar la imagen de Dios, esto lo debe hacer de manera consciente y voluntaria, debe llegara a ser una expresión externa).
Así pues, todos los pactos constan de dos partes.
¿Quienes son las partes en el pacto de gracia?
a) Algunos consideran a Dios como una parte y al hombre como la otra, y en el caso de este último con distintos grados de particularidad.
b) Una segunda concepción considera que las partes son Dios el Padre como representante de la Trinidad y Dios el Hijo como representante de los elegidos. Así se dice, entre otros lugares, en el Catecismo Mayor de Westminster (Preguntas y respuestas 31): “¿Con quién se hizo el pacto de la gracia? El pacto de gracia fue hecho con Cristo como segundo Adán, y en Él con todos los elegidos como su simiente”.
c) La noción más habitual, especialmente desde la época de Cocceio, era que había dos pactos: un pacto de redención entre Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y, basado en eso, un pacto de gracia entre el Dios trino y el pecador elegido, los creyentes con su simiente.
Hodge dice sobre las dos ultimas (Teología Sistemática, 2:358), “Esta es una cuestión que sólo tiene que ver con la claridad de la posición. No hay diferencias doctrinales entre los que prefieren el primer enunciado y los que prefieren el segundo; entre los que incluyen todos los hechos de la Escritura relacionados con el tema en un solo pacto entre Dios y Cristo como representante de su pueblo, y los que los distribuyen en dos”.
El Pacto de Redención o Consejo de Paz
: “Él edificará el templo del Señor; y llevará la gloria, y se sentará y dominará en su trono; y Él será sacerdote sobre su trono; y el consejo de paz será entre esos dos”.
Los antiguos teólogos interpretaron que las dos partes son Jehová y el hombre llamado Renuevo (v. 12); que la obligación del pacto de este Renuevo es la construcción del templo del Señor (= la iglesia de Dios); que la recompensa del pacto consistiría en llevar la gloria, así como sentarse y gobernar sobre un trono y ser un sacerdote en este trono; que la estabilidad que surge del acuerdo mutuo de las partes se encuentra en el hecho de que todas estas cosas ocurren aquí tal como ciertamente se producirán.
Lo que tuvo lugar aquí con Josué hijo de Josadac fue indudablemente un tipo del Mesías. Parece, no obstante, que la expresión “el consejo de paz será entre los dos” fue erróneamente aplicada por Cocceio y otros al acuerdo entre Jehová y Cristo, y que debía entenderse como la unión de los oficios sacerdotal y real en el Mesías, por el cual llegó a existir el consejo o pacto de paz. A pesar de que el origen bíblico del término mismo se desvanece, en ningún sentido es necesario negarlo, ya que la redención tuvo que ser el plan eterno del Dios trino y hay suficientes versículos en la escritura donde se puede ver que hubo un pacto eterno de redención o consejo de paz entre iguales.
-, aquí se le llama a Cristo ‘el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo’. En la mente, en el propósito de Dios fue predeterminado desde la eternidad que Dios Hijo vendría a ser muerto en la cruz como un sacrificio por el pecado, y por lo tanto se le puede referir como el Cordero inmolado desde el principio del mundo.
- se nos dice que Dios Hijo había sido ‘destinado desde antes de la fundación del mundo’ Este pasaje habla de que Cristo fue destinado. De alguna manera y por alguien, Dios el Hijo fue destinado, señalado por alguien para hacer una obra en el tiempo.
Entonces, ¿Quién lo destinó? ¿Quien lo señalo desde la eternidad para que hiciese esta obra?
Cristo sobre la tierra habla de una previa comisión recibida del Padre y a la cual el estaba obligado
-17 v18c ‘Este mandamiento recibí de mi Padre’. Es como si el dijese que el actúa por una comisión previa que le fue dada.
y 24 El amor entre cada uno de ellos es el fundamento del amor de Dios para nosotros, ese amor perfecto entre ellos motivo esta obra de salvación.
La naturaleza y el alcance de este consejo de paz
El requisito del Padre era:
Que el Hijo asumiera nuestra naturaleza, entrara en el tiempo con esa naturaleza, la asumiera en un estado humillado, y así se convirtiese en fiador para aquellas personas concretas a las que el Padre tenía en mente en su elección.
Que el Hijo, que como Persona divina estaba por encima de la ley, se colocara en su naturaleza asumida bajo la ley, es decir, no sólo bajo la relación natural en la que se encuentra el hombre con Dios, sino bajo la relación del pacto de obras, de manera que mediante la obediencia activa pudiera hacerse acreedor de la vida eterna. Considerada bajo este prisma, la obra de Cristo fue un cumplimiento de lo que Adán no había cumplido, una realización de la exigencia del pacto de obras.
b)Que el Hijo, que como Persona divina estaba por encima de la ley, se colocara en su naturaleza asumida bajo la ley, es decir, no sólo bajo la relación natural en la que se encuentra el hombre con Dios, sino bajo la relación del pacto de obras, de manera que mediante la obediencia activa pudiera hacerse acreedor de la vida eterna. Considerada bajo este prisma, la obra de Cristo fue un cumplimiento de lo que Adán no había cumplido, una realización de la exigencia del pacto de obras.
Que, al mismo tiempo, el Hijo en su naturaleza humana pagara la pena por la culpa que había recaído sobre los creyentes al transgredir la ley de Dios, proporcionando así una obediencia pasiva además de la obediencia activa.
c) Que, al mismo tiempo, el Hijo en su naturaleza humana pagara la pena por la culpa que había recaído sobre los creyentes al transgredir la ley de Dios, proporcionando así una obediencia pasiva además de la obediencia activa.
d) Que el Hijo, después de haber obtenido la vida para los suyos, aplicara eficazmente sus méritos a ellos regenerándolos, llevándolos al arrepentimiento, produciendo fe en ellos, todo ello por la influencia efectiva del Espíritu Santo.
Que el Hijo, después de haber obtenido la vida para los suyos, aplicara eficazmente sus méritos a ellos regenerándolos, llevándolos al arrepentimiento, produciendo fe en ellos, todo ello por la influencia efectiva del Espíritu Santo.
La promesa del Padre (equivalente a lo que se requería del Hijo) era:
Que se dispondría todo lo necesario para la asunción de la naturaleza humana; que se le prepararía un cuerpo.
Que para llevar a cabo sus funciones mesiánicas sería ungido con el Espíritu sin medida, como ocurrió especialmente en su bautismo.
b) Que para llevar a cabo sus funciones mesiánicas sería ungido con el Espíritu sin medida, como ocurrió especialmente en su bautismo.
Que en el cumplimiento de su tarea sería sostenido y consolado, y que Satanás sería aplastado bajo sus pies.
c) Que en el cumplimiento de su tarea sería sostenido y consolado, y que Satanás sería aplastado bajo sus pies.
d) Que, habiendo entrado en las profundidades de la muerte, no permanecería allí, sino que se levantaría exaltado a la diestra del Padre y recibiría todo el poder en el cielo y en la tierra. v7
Que, habiendo entrado en las profundidades de la muerte, no permanecería allí, sino que se levantaría exaltado a la diestra del Padre y recibiría todo el poder en el cielo y en la tierra. v7
Que a través de su exaltación y en su ascensión, cuando trajo su sacrificio perfecto al santuario celestial, podría enviar al Espíritu Santo en nombre del Padre de una manera especial para la formación del cuerpo de su pueblo.
e) Que a través de su exaltación y en su ascensión, cuando trajo su sacrificio perfecto al santuario celestial, podría enviar al Espíritu Santo en nombre del Padre de una manera especial para la formación del cuerpo de su pueblo.
Que, por la obra de ese Espíritu, todos aquellos a quienes el Padre le había dado, también acudirían a Él y serían guardados por su poder, de modo que ya no pudieran volver a apartarse de su cuerpo.
f) Que, por la obra de ese Espíritu, todos aquellos a quienes el Padre le había dado, también acudirían a Él y serían guardados por su poder, de modo que ya no pudieran volver a apartarse de su cuerpo.
g) Que, por medio de toda esta maravillosa disposición, en Él y por medio de Él tendría lugar la revelación más elevada de las virtudes más gloriosas del Dios trino.
Que, por medio de toda esta maravillosa disposición, en Él y por medio de Él tendría lugar la revelación más elevada de las virtudes más gloriosas del Dios trino.
¿Cómo se llama a Cristo como resultado de este consejo de paz?
“Fiador ” es alguien que se hace personalmente responsable de cumplir las obligaciones de otro.
Cristo también lleva este nombre en relación con el pacto de gracia, que fluye del consejo de paz. Se convirtió en “garante” o “fiador” al asumir sobre sí en la eternidad las obligaciones que le eran propias. Pero también se le presenta en el tiempo como fianza para los creyentes, y aparece como tal donde el pacto de gracia entre Dios y ellos se concluye formalmente. Así, este fiador une al consejo de paz y el pacto de gracia entre sí.
¿Es este consejo de paz lo mismo que el decreto de la elección?
La elección hace referencia a las personas a quienes está destinada la gracia y la gloria.
El consejo de paz, por su parte, tiene en mente el camino por el cual, y el Mediador a través del cual, esta gracia y gloria se lograrán y llevarán a cabo.
En la elección, Cristo sin duda estaba en mente y era tenido en cuenta, por lo cual se dice que los creyentes fueron elegidos en Él. Pero en este consejo de paz, Cristo es tratado como fiador. La elección precede al consejo de paz, es decir, en cuanto al orden, naturalmente, no en el tiempo, porque en la eternidad no hay tiempo. Esta debe ser la secuencia, porque la fianza de Cristo, al igual que su satisfacción, fue particular. Si la elección no hubiera sido antes, entonces no habría sido particular sino universal.
En este consejo de paz, ¿cómo se ha convertido el Hijo en fiador, condicional o incondicionalmente?
La ley romana reconocía dos tipos de fianza; a saber:
1. Fidejussor.
2. Expromissor.
Por fidejussio se entendía una fianza según la cual el deudor principal permanecía endeudado hasta que se producía el pago en sí. Por lo tanto, alguien aparece como fiador para pagar por otro, siempre que la persona misma no pueda, lo cual todavía tiene que determinarse. En consecuencia, la deuda recae provisionalmente en el deudor.
Por expromissio, por otro lado, se entendía una fianza completa e incondicional que liberaba al primer deudor de su obligación y la transfería de inmediato al fiador.
Cocceio y su escuela hicieron uso de esta distinción para mantener su postura de que, bajo el Antiguo Testamento, los creyentes no tenían el perdón completo de sus pecados. Basándose en concluyeron que, para esos creyentes, hasta la satisfacción real de Cristo, sólo había un πάρεσις, un “pasar por alto” y no una ἄφεσις, “una remisión”. Y eso venía del hecho, según afirmaban, de que Cristo no apareció como expromissor sino como fidejussor. Por consiguiente, la culpa no era simplemente eliminada de los elegidos por su fianza.
Por el contrario, los restantes teólogos reformados sostuvieron que a través de su fianza eterna el Hijo prometió el pago o la satisfacción completa e incondicional, sin ninguna retención de beneficios (Mastricht, V, I, 34).
Los motivos de esta última opinión son:
Los creyentes del Antiguo Testamento recibieron una justificación plena. En cuanto a todos los dones de la gracia, la conciencia de esto era menos clara y sólida que bajo la nueva dispensación, pero no había una diferencia en principio (, ; , , , , ; ).
No tiene sentido decir que Cristo se convirtió en la garantía condicionalmente, como si todavía existiera la posibilidad de que el pecador pudiera pagar por sí mismo. En el consejo de Dios, el pecador aparecía absolutamente indefenso, y, por lo tanto, sólo una fianza absoluta podía servir para algo.
b) No tiene sentido decir que Cristo se convirtió en la garantía condicionalmente, como si todavía existiera la posibilidad de que el pecador pudiera pagar por sí mismo. En el consejo de Dios, el pecador aparecía absolutamente indefenso, y, por lo tanto, sólo una fianza absoluta podía servir para algo.
No se debe confundir este punto de vista de Cocceio con otra opinión verdadera, esto es, que, hasta su justificación, Dios trata o al menos se dirige al pecador como no justificado y, por tanto, como personalmente culpable. Una garantía eterna no es lo mismo que una justificación eterna.
La distinción entre esta manera de tratar al pecador como culpable y la tesis de Cocceio se ve claramente en esto, en que la primera se mantiene tanto bajo el antiguo como bajo el nuevo pacto, mientras que los cocceianos sólo mantuvieron su πάρεσις para el Antiguo Testamento. Nosotros afirmamos que se debe considerar el tratamiento que Dios dispensa al pecador todavía sin justificar bajo dos puntos de vista:
a) En lo que se refiere a su relación legal consciente con Dios, es una persona culpable a quien Dios condena, que en su conciencia lleva dentro de sí la sentencia de condenación por su culpa, que se encuentra bajo la ira de Dios y no es liberado de sus deudas. Visto así, no es libre ante Dios a través de la fianza de Cristo, sino que todavía debe ser justificado.
b) Con respecto a su estado inconsciente, en él Dios ya puede tener previsto para él los beneficios del pacto de gracia antes de su justificación, sobre la base de la fianza de Cristo. De hecho, esto es lo que hace en la regeneración. Él lo trata, por tanto, como estando en Cristo, y al mismo tiempo como alguien personalmente culpable, que todavía debe ser justificado. La explicación debe buscarse en esto: con el permiso de una fianza, el acreedor es libre de determinar cuándo y con qué pasos se debe absolver al deudor inicial. Esto es así cuando uno tiene que ver con una deuda penal, a diferencia de una deuda monetaria. Ahora bien, en su libertad, Dios ha determinado que el pecador no recibiría el perdón consciente de la culpa sobre la base de la fianza y la satisfacción de Cristo hasta que crea y por la fe se una con Cristo. Pero eso no tiene nada que ver con la distinción entre las dispensaciones del Antiguo y el Nuevo Testamento. Eso fue así tanto para Pablo como para Abraham.
Después de que el Padre le hubiera presentado la tarea de convertirse en fiador, ¿podía el Hijo abandonarla o, una vez aceptada, volver a dejarla?
Plantear esto sería completamente indigno de Dios. En la Trinidad, la libertad completa y el acuerdo perfecto van de la mano. Y el Fiador era una persona divina y, por tanto, inmutable. Es por eso que la Escritura también alude a la inmutabilidad del consejo de Dios (). Los remonstrantes enseñan lo opuesto.
¿Cómo describes este consejo de paz en pocas palabras?+
Podemos decir que es el acuerdo entre la voluntad del Padre al dar al Hijo como cabeza y redentor de los elegidos y la voluntad del Hijo al presentarse a sí mismo por ellos como fiador.
¿Qué se suele asociar generalmente con este consejo de paz?
El uso de los sacramentos por el Fiador, a lo que algunos teólogos dedican un análisis por separado. Cristo hizo uso de los sacramentos de las dispensaciones antiguas y nuevas del pacto de gracia. Ahora, huelga decir que estos no podían ser para Él lo que son para el creyente. En su caso no puede hablarse de una fe salvadora, ni de un uso de los sacramentos que diera a entender un fortalecimiento de la fe. Si separamos el consejo de paz y el pacto de gracia, entonces para Cristo los sacramentos no eran sacramentos del pacto de gracia, sino que deben relacionarse con el consejo de paz. Y a estos se les suele considerar desde un doble punto de vista.
a) Que Cristo se sometió a él de acuerdo con su sujeción a la ley. Era la ley, de cuyo cumplimiento surgiría la vida eterna, a la que Cristo se sometió. Pero esa ley había asumido una forma determinada, y para Israel estaba recubierta de muchas regulaciones positivas que de otro modo no le pertenecían esencial o necesariamente. Fue bajo esa forma concreta de ley que Cristo vino. Los sacramentos constituían una parte de esa ley. Así pues, Él fue circuncidado al octavo día como cualquier niño judío. También debe entenderse así lo que le dice a Juan el Bautista: “Así conviene que cumplamos toda justicia” ()
b) Al mismo tiempo, esos sacramentos podrían ser interpretados como un medio de sellar las promesas hechas por el Padre al Hijo y, también de las promesas hechas, a su vez, por Cristo al Padre. De ahí el pronunciamiento enfático en el bautismo en el Jordán de que el Padre está muy complacido con Cristo.
Los sacramentos de la circuncisión y el Bautismo sellaron en Cristo la eliminación de la culpa que tendría lugar sobre la base de sus méritos. La circuncisión y el agua del bautismo representaron eso para él.
Los sacramentos han sellado a Cristo lo que se representa en ellos para los elegidos. El Padre le prometió y aseguró que, sobre la base de sus méritos, todo lo que se representa en los sacramentos ocurriría en los miembros de su cuerpo.
No la fe salvífica, que no podía haberla en el Mediador, sino la fe en el sentido más amplio como sostener que algo es cierto, y una confianza en la promesa del Padre, puede, mediante el uso de estos signos, proporcionar fortaleza en Cristo con respecto a su naturaleza humana (cf. , , con ; :1ss; ; ).
La Aplicación de las Implicaciones del Consejo de la Redención
La implicación Teológica.
Esta verdad tiene una gran influencia sobre la pregunta ¿por quien murió Cristo? Si hemos de ver la obra de Cristo de una manera bíblica, nunca debemos separar esta obra del eterno acuerdo entre las personas de la Deidad. El Hijo no vino al mundo con un propósito personal independiente, como si fuera un propósito que estuviera separado del eterno propósito del Padre, no vino con una idea de que el venia al mundo para que fuese posible la salvación de algunos sin estar seguro de que todos se iban a salvar. No, el vino con una comisión del Padre y vino con un propósito especifico de asegurar la salvación de todos los que el Padre le había Dado. () Es por esto que el Ángel pudo decir en el anuncio del nacimiento de Jesús ‘y llamarás su nombre Jesús porque el salvará a su pueblo de sus pecado’ ¿y quien es su pueblo? Los que el Padre les dio. En el Consejo de Redención.
Así que nuestra fe es gracias a Dios: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,” (, RVR60)
Dios se glorifica asi mismo en la salvación de los pecadores, la salvación es un trabajo del Dios trino. Dios el Padre elige a quien salvar, el hijo toma para si el lugar de ellos siendo su fiador y su fianza y el E.S. aplica esta redención. Aquí no existe la ayuda del hombre. Este pacto de redención garantiza en su aplicación a nosotros por el Espiritiu que todos externamente y conscientemente manifestaremos en amor la gloria de Dios con nuestra vidas. Es en unión con Cristo, por este trabajo previo de Dios que podemos dar gloria a Dios con nuestra vida. Esto es lo que vimos sobre el principio reformado, así lo vemos claramente en el pacto de redención:
Un teólogo del pacto, Olevianus dice: “El Hijo de Dios habiendo sido designado por Dios como el mediador del pacto, se convierte en el fiador por dos razones: El es la propiciación de los pecados de toda aquellos que fueron dados a El por el Padre y el también hace que ellos, siendo unidos a él por medio de su palabra y de su Espiritu, gocen de libertad en sus conciencias y de día en día sean renovados a la imagen de Dios”
Las implicaciones personales:
Esta verdad nos manifiesta más de la grandeza y la Eternidad del Amor de Dios () El amor de Dios empieza en él (no con nosotros), y fluye hacia nosotros. Si no conocemos el amor de Dios seremos poco útiles para llevar el evangelio y menos comunión intima tendré con él. La iglesia no entenderá el Amor y no lo aplicara (esta doctrina nos diferencia de la religión musulmana, que concibe a un Dios frío y solo) Nunca debemos pensar en la obra del Hijo como separada al propósito del Padre. No podemos pensar en la obra de Cristo como una obra que de alguna manera muestra a un Dios airado que no quiere mostrar misericordia. Cuando pensamos en la Trinidad, nunca debemos concebir al Padre como un agente pasivo, que de alguna manera es forzado por el Hijo a salvar a los pecadores por la obra redentora del Hijo. No, las tres personas de la Deidad, tienen cada uno un papel único en la obra de la redención y todo empieza con el Padre. El Padre eligió ciertos individuos para salvación, el Hijo completa la redención, el Espíritu aplica la salvación a aquellos que Cristo redimió regenerándolos y trayéndolos a través de la fe y el arrepentimiento; y nunca debemos pensar en la Trinidad como que cada uno de sus miembros tiene propósitos diferentes.
Esta verdad debe fortalecer nuestra plena certeza de nuestra esperanza, de que pronto estaremos con Cristo. () ¿que nos falta para ganar la salvación? Nuestra vida depende de la obra de Cristo, esto nos dá animo para levantarnos.
Esta verdad poderosamente ilustra lo Teocéntrico que es Dios. ()
Nosotros no fuimos los primeros que estábamos en su mente, él todo lo hizo por amor a si mismo. Dios no es idolatra.
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Introducción:
Ya consideramos la Salvación Planificada.
Vimos que la salvación fue parte del decreto eterno de Dios, quien Eligio un pueblo en Cristo, Los predestino y los Unió a El por el E.S. desde antes de la fundación del Mundo, esto fue hecho en lo que los teólogos han llamado “El consejo o Pacto eterno de Redención”
Pasaremos ahora a considerar
La Salvación Necesitada
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La Salvación Necesitaba fue ampliamente presentada en la Doctrina del Hombre. Pero vale la pena repasar lo que dice la confesión de Westminsnter al respecto, nos será de ayuda para entrara a considerar el resto de temas sobre la Salvación.
VI.1 Nuestros primeros padres, siendo seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido.
: «Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engaño, y comí»
Dios, según su sabio y santo consejo, quiso permitirles este pecado, proponiéndose ordenarlo para su propia gloria.
: «Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos».
VI.2 Por este pecado cayeron de su rectitud original
: «Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto». : «He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones».
Por este pecado cayeron de su comunión con Dios,
: «… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios».
y de esta manera quedaron muertos en el pecado, : «… mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres ciertamente morirás». : «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados».
y totalmente contaminados en todas las partes y facultades del alma y del cuerpo.
: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal». : «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? ». : «Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e impuros, nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas».
VI.3 Siendo ellos la raíz de toda la humanidad, la culpa de este pecado fue imputada
: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra». : «Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». : «Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación».
y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida fueron transmitidas a toda la posteridad que desciende de ellos por generación ordinaria. : «He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre». : «Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set». : «¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie». : «¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?».
VI.4 De esta corrupción original (por la cual estamos totalmente impedidos, inhabilitados y opuestos a todo bien,
: «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno». : «Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos». : «Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden». : «Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo». : «Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado».
y completamente inclinados a todo mal)
: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo el mal». : «Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como lo he hecho». : «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno».
De esta corrupción original … proceden todas las demás transgresiones.
: «Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte». : «… en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás».
: «Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza».
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Conclusión:
El pecado arruino Todas las relaciones. (Creación - Hombre - Dios) El honor de Dios fue manchadoTodo después de la caída esta bajo maldición.El Hombre no puede, ni quiere agradar a Dios.Dios Como Juez Justo debe condenar al hombre eternamente.
Dios no es un padre indulgente con el pecado, ni es un juez injusto. Él es infinitamente Santo y es un Juez perfectamente justo. Así que para El poder salvar los pecadores es necesario hacer algún tipo de provisión para perdonar, y esta provisión debe ser consistente con Su justicia, una salvación que sea consistente con todos Sus atributos y Su naturaleza, una salvación que no haga una burla de Su Santa ley, sino que la magnifique y que la levante.
¿Cómo Dios logró esto? ¿Cómo hizo para poder mantenerse justo y al mismo tiempo ser el que justifica a los pecadores? Lo hizo por medio de la Persona y Obra de Jesucristo.
Aquí es donde el decreto eterno de Dios entra en vigor y es revelado a los hombres después de la caída, por medio de una promesa. Esto nos lleva a nuestra tercera parte de la salvación.
