EL PRESENTE SIGLO Y LA ESCATOLOGIA
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EL PRESENTE SIGLO Y LA ESCATOLOGIA
EL PRESENTE SIGLO Y LA ESCATOLOGIA
SECCIÓN TRES
PROFECÍAS SOBRE EL PRESENTE SIGLO CAPITULO IX
CURSO DEL PRESENTE SIGLO
EL PROGRAMA DIVINO DE LOS SIGLOS
Cualquier individuo que se refiera a las Escrituras como al Antiguo y al Nuevo Testamentos da testimonio del hecho de que Dios ha dividido su programa en segmentos de tiempo. La historia de la revelación evidencia el progreso de la revelación divina por medio de edades sucesivas. Chafer establece este programa cuando escribe:
El estudio dispensacional de la Biblia consiste en la identificación de ciertos períodos de tiempo bien definidos que son indicados divinamente, junto con el propósito revelado por Dios relativo a cada uno ...
El propósito soberano e ilimitado de Dios se ve en el ordenamiento de la sucesión de los tiempos o siglos. Que Dios tiene un programa de los siglos se revela en muchos pasajes (comp. Deu_30:1- 10; Dan_2:31-45; Dan_7:1-28; Dan_9:24-27 ; Ose_3:4-5; ; Hch_15:13-18; Rom_11:13-29; 2Ts_3:1-12; -22:31). Asimismo hay períodos de tiempo bien definidos relacionados con el propósito divino. El apóstol Pablo escribe del período entre Adán y Moisés (Rom_5:14); Juan habla de que la ley por Moisés fue dada, pero que la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Jua_1:17). Cristo también habla de los tiempos de los gentiles (Luc_21:24), que deben evidentemente distinguirse de los tiempos o las sazones judíos (Hch_1:7; 1Ts_5:1). Asimismo, El habló de un período no anunciado hasta ese momento entre sus dos venidas y señaló sus rasgos distintivos (Mat_13:1-51), y predijo un tiempo aún futuro de gran tribulación y definió su carácter (Mat_24:9-31). Hay lo postrero de los tiempos para Israel (Isa_2:1-5) así como unos postreros días para la Iglesia (2Ti_3:1-5). El Apóstol Juan prevé un período de mil años y relaciona esto con el reino de Cristo, cuando la Iglesia, su esposa, reinará con El (Apo_20:1-6). Que Cristo se sentará en el trono de David y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, lo declara el ángel Gabriel (Luc_1:31-33), y que habrá un cielo nuevo y una tierra nueva y perdurable, se revela claramente (Isa_65:17; Isa_66:22;2Pe_3:13; Apo_21:1). En Heb_1:1-2 se traza un marcado contraste entre el tiempo pasado cuando Dios habló a los padres por los profetas y estos postreros días cuando El nos está hablando por su Hijo. Asimismo se revela claramente que hay siglos pasados (Efe_3:5; Col_1:26), el siglo presente (Rom_12:2; Gál_1:4) y el siglo, o siglos venideros (Efe_2:7; Heb_6:5; véase Efe_1:10, donde el siglo futuro se denomina
la dispensación del cumplimiento de los tiempos ...1
Cuando nos volvemos, pues, a este siglo presente, estamos examinando sólo una porción del
programa eterno de Dios.
A. Relación de Cristo con los siglos o edades. Un examen de los pasajes del Nuevo Testamento que hacen referencia al programa de los siglos, nos mostrará que Cristo es el centro mismo de ese
programa. En Heb_1:2 se dice que El es aquél por el cual Dios hizo el "universo.2 En 1Ti_1:17, se relaciona a Cristo con el programa de los siglos, El es llamado el "rey de los siglos". En Heb_9:26 y 1Co_10:11, los siglos se ven centrados en la obra de su cruz por los pecados del mundo. Esta obra misma fue planeada antes que comenzaran los siglos (1Co_2:7; 2Ti_1:9; Tit_1:2), y en los siglos pasados, aquello que ahora es conocido no había sido revelado "(Rom_16:25). Por lo tanto, los
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siglos son los períodos de
tiempo,3 dentro de los cuales Dios está revelando su propósito y su programa divinos, teniendo como centro al Señor Jesucristo.
B. Uso de la palabra siglo en el Nuevo Testamento. La palabra aión (siglo), traducida frecuentemente mundo, es esencialmente una palabra de tiempo. Abbott Smith la define de la siguiente manera:
1. . . . un espacio de tiempo, como una vida, una generación, un período de la historia, un período indefinidamente largo; en el Nuevo Testamento, un período indefinidamente largo, un siglo, una eternidad. 2. ... la suma de los períodos de tiempo, incluyendo todo lo que se manifiesta en ellos .. .4
Mientras kosmos (mundo) se refiere al universo ordenado, el esquema de cosas materiales, y oikoumené (mundo) se refiere a la tierra habitada, esta palabra aión (mundo) contempla al mundo bajo el aspecto del tiempo. Hay ocasiones cuando parece ser sinónima de oikoumené, y usada para la tierra habitada, como en Tit_2:12. También, en ocasiones, parece usarse como sinónima de kosmos, para referirse al sistema organizado que está bajo el dominio de Satanás, como en 2Co_4:4; Efe_6:12 y 2Ti_4:10. Cuando se usa de esa manera tiene la misma connotación ética de kosmos, la cual, dice Abbott Smith, se usa "en sentido ético, para lo impío, el mundo separado de Dios y por tanto maligno en su tendencia: Jua_7:7; Jua_14:17, Jua_14:27; 1Co_1:21; Stg_1:27;
1Jn_4:4 . . .5
Aión se usa frecuentemente en el sentido de eternidad, la suma total de todos los siglos (Mat_6:13; Luc_1:33, Luc_1:55; Jua_6:51, Jua_6:58; Jua_8:35; Jua_12:34; Rom_9:5; Rom_11:36; 2Co_9:9; Flp_4:20; Heb_7:17, Heb_7:21; 1Pe_1:25; Apo_15:7 son apenas unas pocas citas). Es también usada frecuentemente en relación con las edades separadas del trato de Dios con los hombres. Cuando se usa de esta manera puede referirse a un tiempo pasado, al tiempo presente, o a un tiempo venidero. Hay referencia a un siglo presente para Israel en Mat_12:32 y Mar_4:19, y también a un siglo venidero para Israel en Mat_12:32; Mat_13:39-40; Mat_24:3; Mar_10:30; y Luc_18:30; Luc_20:35. En relación con el programa para la Iglesia hay también una referencia a este presente siglo en 1Co_1:20; Gál_1:4, y a un siglo venidero en Efe_1:21. En el uso de estos términos presente siglo y siglo futuro debe tenerse en cuenta que su connotación no siempre puede ser la misma. El presente siglo para la Iglesia, del cual habla San Pablo, no es el mismo presente siglo para Israel, del cual habla Cristo. Ni la expectativa del siglo venidero para la Iglesia es la misma de Israel. Para poder determinar los usos de estos términos tenemos que definir claramente el alcance del pasaje y aquellos a quienes es dirigido. La confusión ha sido el resultado de la falta de observación de esta distinción.
Como se usa en el Nuevo Testamento, de acuerdo con el uso normal de las palabras, este presente siglo se refiere a ese período de tiempo en el cual el orador o el escritor vivió. Cuando se usa con referencia a Israel en los Evangelios, este presente siglo se refiere al período de tiempo en que Israel preveía la venida del Mesías para cumplir todas sus promesas pactadas. El siglo venidero era el siglo que había de inaugurar el Mesías en su venida. Con referencia a la Iglesia, el término este presente siglo se refería al período intermedio entre sus dos venidas, al período desde el rechazo del Mesías por Israel hasta la recepción venidera de El por el mismo pueblo en su segunda venida. La expresión siglo venidero podría usarse en su aspecto terrenal, con el cual estará relacionada la Iglesia (como en Efe_1:21), o en su aspecto eterno (como en Efe_2:7).
De acuerdo con el Nuevo Testamento, este presente siglo tiene una designación nociva. Es llamado "siglo malo" (Gál_1:4). Es llamado así porque está bajo el dominio de Satanás, quien es su "dios" (2Co_4:4). Este siglo se caracteriza por las "tinieblas" espirituales (Efe_6:12). Estas tinieblas
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producen su propia sabiduría, en la cual no hay ninguna luz (1Co_2:6-7). Como resultado de esto, se distingue por la "impiedad" y los "deseos mundanos" (Tit_2:12), de las cuales cosas el creyente debe apartarse (Rom_12:2), aun cuando en otro tiempo anduvo en conformidad a su sabiduría y sus normas (Efe_2:2).
C. Distinción entre este presente siglo y los siglos precedentes. Hay varias maneras en las cuales se diferencia este presente siglo de todos los siglos que lo precedieron.
(1) Cristo fue anunciado con anticipación en todos los siglos anteriores, pero en este presente siglo, El no sólo vino, sino que murió, resucitó y está ahora en su posición a la diestra del Padre.
(2) El Espíritu Santo, que en siglos pasados vino sobre ciertos hombres para investirlos de poder para una tarea designada, ha hecho su morada en cada creyente.
(3) En siglos pasados las buenas nuevas anunciadas eran preparatorias, pero en este presente siglo la declaración de las buenas nuevas anuncia una salvación alcanzada por medio de Cristo.
(4) La revelación en siglos pasados fue incompleta, pero en este presente siglo, por cuanto Cristo vino a revelar al Padre, la revelación es completa.
(5) Por cuanto este presente siglo se distingue por el antagonismo a Dios y a su Ungido, tiene una caracterización definida como un siglo malo, la cual no fue aplicada a ningún siglo anterior.
(6) Por consiguiente, este siglo está bajo el dominio de Satanás, su dios, de una manera única y sin precedentes.
(7) La nación de Israel ha sido puesta a un lado como objeto particular del trato de Dios,
y no puede esperar el cumplimiento de sus promesas durante este siglo.6 Estas siete diferencias establecen el hecho de que este presente siglo es distinto a todos los siglos precedentes.
II. PROPOSITO DIVINO EN EL PRESENTE SIGLO
III.
La época del Antiguo Testamento, en la cual el propósito de Dios para Israel es declarado en los pactos en los cuales Dios ha participado y por los cuales El se ha comprometido, termina sin que aquellos propósitos se hayan realizado. Después de la muerte de Cristo, Dios instituyó un programa nuevo, no para reemplazar el programa para Israel, sino para interrumpir ese programa divinamente pactado. Este nuevo programa es previsto por el Señor en su discurso del aposento alto en al 16, y se hace real después de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. El concilio de Jerusalén (Hch_15:4) anunció que "Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre". El "tomar de ellos pueblo" constituye el programa de Dios para este presente siglo. Este pueblo constituye la Iglesia, el Cuerpo del cual El es la Cabeza (Efe_1:22-23), la Esposa de la cual El es el Esposo (Efe_5:25-27, Efe_5:32), el Pámpano del cual El es la Vid que lo sostiene (Jua_15:1), el Rebaño del cual El es el Pastor (Jua_10:7-27), el Templo del cual El es la principal Piedra del ángulo (Efe_2:19-22; 1Pe_2:5), los Sacerdotes ministros de los cuales El es el sumo Sacerdote (1Pe_2:5-9), la Nueva Creación de la cual El es la Cabeza y las Primicias (nota del traductor 1Co_15:20 , 1Co_15:23 ; Col_1:18). La razón de este llamamiento se declara en Efe_2:7 : "Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús". El propósito divino en el llamamiento de la Iglesia es el de desplegar la infinidad de su gracia.
Chafer escribe:
Había algo en Dios que ningún ser creado vio jamás. Habían visto su gloria, su majestad, su sabiduría, y su poder; pero ningún ángel u hombre jamás había visto su gracia. Otros atributos pueden estar sujetos a una variedad de demostraciones; pero la manifestación de
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la gracia está restringida a lo que Dios pueda hacer para aquellos hombres que, a pesar del hecho de merecer ellos sus juicios, son objeto de su gracia. Como todo atributo o capacidad de Dios, tiene que tener su perfecto ejercicio y exposición —aún para su propia satisfacción— de igual manera su gracia también tiene que tener su revelación infinitamente perfecta dentro de la restringida empresa por la cual El salva a los perdidos. Decir que un pecador es salvado por gracia es declarar que, en base a la muerte de un Sustituto y en respuesta a la fe en ese Salvador, Dios ha hecho una obra tan perfecta en toda su extensión y tan libre de la colaboración de otros seres, que es una demostración completa, que satisface a Dios, de su gracia. Una declaración de esta naturaleza se puede hacer tan fácilmente como las palabras que forman una oración; pero, ¿quién en la tierra o en el cielo es capaz de comprender la infinidad de tal salvación? Debe agregarse que esta demostración, por la naturaleza misma del caso, tendrá su resplandor en la vida de cada individuo así salvado. Podrá suponerse que, de haber escogido uno entre toda la familia humana para que tuviese el supremo honor de exhibir eternamente ante todos los seres creados la infinidad de la soberana gracia, la salvación de ese uno no sería de manera alguna diferente a la salvación de cualquiera de la innumerable multitud de todo linaje,
tribu, y pueblo que son salvos por la gracia.7
Parecería, pues, que Dios, en este presente siglo, está llevando a cabo un programa por medio
del cual su gracia infinita se desplegará perfectamente por toda la eternidad.
IV. CARÁCTER DE ESTE PRESENTE SIGLO.
Este presente siglo, que data desde el rechazo del Mesías por Israel hasta la recepción venidera del mismo Mesías por el mismo pueblo en su segunda venida, se presenta en la Escritura como un misterio. Pablo dice esto claramente, cuando escribe:
Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Col_1:24-27).
En este pasaje el apóstol Pablo muy claramente llama el programa divino desarrollado en la Iglesia un misterio, algo que no fue revelado anteriormente, y por lo tanto desconocido, pero ahora revelado por Dios. Con esta enseñanza están de acuerdo otras Escrituras (Rom_16:25-26 ; 1Co_2:7 ; Efe_3:5-9).
Aun cuando el uso moderno de la palabra relaciona un misterio con aquello que es misterioso o desconocido, la Escritura usa la palabra para ese propósito o programa divino de Dios, conocido por El desde la eternidad, pero que no podía ni hubiera podido ser conocido a menos que fuese revelado por Dios; desconocido en otros siglos, pero conocido ahora por revelación. Los misterios son secretos sagrados, hasta entonces desconocidos, pero conocidos desde entonces por revelación. En los veintisiete usos de la palabra misterio, en el Nuevo Testamento (excluyendo el de , donde se prefiere la lectura marginal), se observará que el cuerpo de verdad al cual se refieren como a un misterio es particularmente verdad relacionada con este presente siglo. Estos misterios comprenden la revelación adicional dada en relación con este presente siglo, la cual complementa la revelación del Antiguo Testamento.
Chafer, comentando sobre Efe_3:5, escribe:
No se podrá encontrar una definición mejor del misterio del Nuevo Testamento que la
establecida en este contexto. El misterio del Nuevo Testamento es una verdad hasta entonces retenida, o "escondida... en Dios" (versículo Efe_3:9), pero entonces revelada. La
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suma total de todos los misterios del Nuevo Testamento representa ese cuerpo completo de verdad adiciona] que se encuentra en él, y que no fue revelada en el Antiguo Testamento. Por otra parte, el misterio del Nuevo Testamento debe distinguirse del misterio de los cultos de Babilonia y Roma, cuyos secretos fueron sellados y mantenidos bajo pena de muerte; porque el misterio del Nuevo Testamento, cuando se revela, es para que sea declarado hasta los filies de la tierra (versículo Efe_3:9), y está restringido solo hasta el grado de
limitación del hombre natural (1Co_2:14).8
La existencia de este presente siglo, que había de interrumpir el programa establecido por Dios con Israel, era un misterio (Mat_13:11). Que Israel iba a ser cegado, de manera que los gentiles pudiesen ser llevados a una relación con Dios era un misterio (Rom_11:25). La fórmula de la iglesia, compuesta de judíos y gentiles, para formar un cuerpo, era un misterio (Efe_3:3-9; Col_1:26-27; Efe_1:9; Rom_16:25). Todo este programa de Dios que resulta en la salvación fue llamado un misterio (1Co_2:7). La relación de Cristo con los hombres en la Redención fue llamada un misterio (Col_2:2; Col_4:3). La encarnación misma fue llamada un misterio (1Ti_3:16), no en cuanto al hecho sino en cuanto a su realización. La evolución del mal hasta su culminación en el hombre de pecado (2Ts_2:7) y el desarrollo del gran sistema apóstata (Apo_17:5, Apo_17:7), ambos constituyen aquello que fue llamado un misterio. Que debía haber un método nuevo por el cual Dios recibiría a los hombres en su presencia, aparte de la muerte, era un misterio (1Co_15:51). Estos, por lo tanto, constituyen una porción grande del programa de Dios para el presente siglo, que no fueron revelados en otros siglos, pero que ahora son conocidos por revelación de Dios.
La existencia de una edad completamente nueva, que solo interrumpe temporalmente el programa de Dios para Israel, es uno de nuestros más fuertes argumentos para sostener la posición premilenaria. Es necesario para el que rechaza esa interpretación probar que la Iglesia misma es la consumación del programa de Dios. Para hacerlo tiene que probar que no hay ningún programa nuevo revelado por Dios en este presente siglo.
Allis, defendiendo el amilenarismo, escribe en relación con los misterios así:
. . . describir a una persona o sujeto como un misterio, no implica necesariamente que esa persona o sujeto era completamente desconocido. Puede que sea conocido, sin embargo puede ser un misterio debido a que no es completamente conocido . . . Por consiguiente, de acuerdo con Pablo, un misterio puede ser una verdad que solo puede ser comprendida por los creyentes o una verdad sólo parcialmente conocida para ellos, pero no necesariamente
algo enteramente nuevo o completamente desconocido.9
Comentando sobre el misterio de la unidad del cuerpo compuesto tanto de judíos como de gentiles, él continúa:
Lo describe primero que todo como algo que "en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres". Esta declaración tomada aisladamente parecería implicar que fuera absolutamente nueva. Así que debemos observar que es calificada de una vez por tres declaraciones complementarias y limitativas:
(1) "como ahora es revelado",
(2) "a sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu",
(3) "que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de las promesas en Cristo Jesús por medio del evangelio" . . . haríamos bien en examinar estas
tres cláusulas limitativas muy cuidadosamente ...10
Allis admite que lo que se declara aquí parece ser la revelación de una verdad enteramente nueva. El rechaza la implicación obvia de que esta verdad era absolutamente nueva, haciendo de la cláusula "como" de Efe_3:5 una cláusula limitativa o restrictiva. En respuesta a esto escribe Walvoord:
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¿Cuál es sencillamente el significado de la cláusula como ahora es revelado? ...
Cualquier estudiante del griego del Nuevo Testamento encontrará más bien sorprendente que un escritor erudito ignore de esta manera las otras posibilidades de esta construcción gramatical. Allis está suponiendo que la única interpretación posible es una cláusula restrictiva. La palabra griega. . . (hós), traducida aquí como, está sujeta a muchas interpretaciones. Es usada principalmente como un adverbio relativo de modo y como una conjunción en el Nuevo Testamento. A.T. Robertson en una de sus muchas discusiones sobre esta palabra enumera sus varios usos como exclamativa, declarativa, temporal, y es usada con superlativos, comparativos y correlativos. El observa además que básicamente muchas cláusulas de esta naturaleza son adjetivales. Aunque es usada en una cláusula adverbial en este pasaje, la fuerza es gramaticalmente relativa. Robertson dice significativamente en relación con esto: "La cláusula relativa puede en verdad tener un efecto resultante de causa, condición, propósito, o resultado, pero en sí misma no expresa ninguna de estas cosas. Es como el participio en este respecto. No debemos leer más de lo que allí se encuentra" . . . Allis ha supuesto que una cláusula que normalmente expresa una idea adjetival, esto es, que da meramente una información adicional, es una cláusula restrictiva, calificando de una manera absoluta la declaración precedente. En defensa de su clasificación arbitraria de esta cláusula, él no suministra absolutamente ningún argumento
gramatical, y da la impresión de que su interpretación es la única posible.11
Pablo está entonces explicando, no limitando, el misterio allí establecido. Debe permanecer el concepto de que todo este período con su programa no fue revelado en el Antiguo Testamento, sino que constituye un programa nuevo y una línea nueva de revelación en este presente siglo.
Se ha ilustrado cómo toda esta edad existió en la mente de Dios sin que hubiese sido revelado en el Antiguo Testamento.
Hay muchos lugares en la Escritura en que la presente Dispensación es muy clara y evidentemente pasada por alto; y donde, en nuestra lectura, tenemos que cerrar el libro, como lo hizo nuestro Señor. Si dejamos de hacer esto, y si rehusamos observar estos así llamados vacíos, con toda posibilidad no podremos entender las Escrituras que leemos.
Damos unos pocos pasajes a manera de ejemplos, colocando este signo (—) para indicar el paréntesis de esta presente Dispensación, que se interpone entre la Dispensación anterior, que fue la de la ley, y la próxima, que será la del juicio que ha de seguir a esta presente Dispensación de gracia.
Sal_118:22. "La piedra que desecharon los edificadores (—) ha venido a ser cabeza del ángulo ".
Isa_9:6. "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado (—) y el principado sobre su hombro; y llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Principe de paz" (compárese Luc_1:31-32).
Isa_53:10-11. "Con todo esto, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimientos. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado (-) verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho".
Zac_9:9-10. "Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. (-) Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de
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guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra".
Luc_1:31-32. "Y ahora concebirás, en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. (—) Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le
dará el trono de David su padre ".12
De esta manera se hizo concesión para este presente siglo, sin que su existencia real jamás hubiera sido revelada específicamente en el Antiguo Testamento. Bien declara Pember la relación de esta manera:
... los tiempos de la Iglesia no son propiamente una parte de la quinta dispensación, sino un paréntesis fijado dentro de ella debido a la perversidad de los judíos; un período insertado, desconocido para la profecía del Antiguo Testamento, y separado para la preparación de un
pueblo celestial, y no uno terrenal.13 IV. EL CURSO DE ESTE PRESENTE SIGLO
El período desde el rechazamiento del Mesías por parte de Israel hasta que El sea recibido por su pueblo en su segunda venida está reseñado en dos porciones de la Palabra: Mateo, capítulo trece y Apocalipsis, capítulos dos y tres; la primera, desde el punto de vista del programa del reino de Dios, y la última desde el punto de vista del programa de la Iglesia. El curso de este siglo presente se trazará a la luz de estos dos pasajes:
A. EL CAPITULO TRECE DE MATEO
Mat_13:11 revela que nuestro Señor está hablando de manera que El puede dar el curso de los "misterios del reino de los cielos". Esta instrucción viene dada por medio de la interpretación apropiada de las parábolas que se registran aquí. Hay tres planteamientos en este capítulo. Hay, primero que todo, aquellos que divorcian cualquier significado profético de este pasaje y lo estudian solo por sus lecciones espirituales o morales que afectan a los creyentes hoy. Por cuanto ellos enfatizan la unidad del propósito de Dios desde la caída del hombre hasta el estado eterno, dejan de hacer cualquier distinción entre el programa de Dios para Israel y el programa divino para la Iglesia y, como consecuencia, sólo ven verdades de la Iglesia en esta porción. A pesar de las contradicciones que tal método envuelve, persisten en él. Tal es el planteamiento no dispensacional del postmilenarismo y el amilenarismo.
Hay aquellos, en segundo lugar, que, reconociendo la distinción entre Israel y la Iglesia, sostienen que esta porción está totalmente limitada al programa de Dios para Israel y lo relegan a una revelación relacionada con Israel en el período de la tribulación, cuando Dios los está preparando para el Rey venidero. Este es el planteamiento ultra-dispensacional.
Luego hay aquellos, en tercer lugar, que creen que esta porción de la Escritura presenta un cuadro de las condiciones en la tierra, con respecto al desarrollo del programa del reino durante el tiempo de ausencia del Rey. Estas parábolas describen los eventos de todo el período intermedio entre las dos venidas. Ese es el planteamiento que adoptamos en este estudio.
1. Uso del método parabólico. Parece haber una nota de sorpresa y asombro en la pregunta "¿Por qué les hablas por parábolas? " (Mat_13:10). La variación de énfasis en la lectura de esta pregunta indicará varias posibles causas de esta sorpresa. Si se lee: "¿Por qué les hablas por parábolas? " la pregunta haría surgir el problema del porqué el Señor le hablaría a la multitud, como El lo hace en Mat_13:1-3, cuando, en el capítulo anterior, después del rechazamiento
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manifiesto del testimonio del Espíritu Santo acerca de la Persona de Cristo por parte de la nación de Israel, El los caracterizó como "generación mala y adúltera" (Mat_12:39). El problema, por lo tanto, sería: ¿Por qué continúas enseñando a una nación que ha anunciado públicamente su convicción de que tú eres un hijo de Satanás?
La naturaleza de la respuesta del Señor en los versículos que siguen indicaría que la pregunta ha debido entenderse: "¿Por qué les hablas por parábolas?" " No había nada nuevo en el uso de las parábolas mismas, porque el Señor las había usado con frecuencia anteriormente, tanto para instruir como para ilustrar las verdades que El deseaba comunicar. Los discípulos tuvieron que haber reconocido un nuevo énfasis en el método de enseñanza del Señor.
En respuesta a la pregunta de los discípulos, el Señor presenta tres propósitos en el uso de este método parabólico de enseñanza.
(1) Era un medio para probar sus derechos de Mesías (Mat_13:34-35). Además de las otras señales para probar sus derechos, estaba la señal relacionada con la profecía de Isaías.
(2) Era un método de impartir la verdad al oyente que creía (Mat_13:11).
(3) Era un método de ocultar la verdad del oyente incrédulo (Mat_13:13-15). La razón por la cual era necesario ocultar la verdad se verá en la siguiente consideración.
2. La inserción del capítulo en el Evangelio. El Evangelio de Mateo es el Evangelio que presenta al Señor Jesucristo como el Rey de Jehová y el Mesías de Israel. Revela la presentación del Mesías a Israel.
Scroggie dice:
El Evangelio según Mateo está unido a las Escrituras Hebreas en tema y en tono, más que
cualquiera de los otros Evangelios; sus temas son los de ellas: Mesías, Israel, la ley, el Reino, la profecía. Las ideas y los términos judíos caracterizan todo el registro. Su testimonio no hubiera impresionado ni al romano, para quien escribió Marcos, ni al griego,
para quien escribió Lucas, pero para los judíos su significado no se escapaba.14
Este hecho es confirmado por las numerosas referencias al Hijo de David (Mat_1:1, Mat_1:20; Mat_9:27; Mat_12:23; Mat_15:22; Mat_20:30-31; Mat_21:9, Mat_21:15; Mat_22:42, Mat_22:45), al cumplimiento de la profecía (Mat_1:22; Mat_2:5, Mat_2:15, Mat_2:17, Mat_2:23; Mat_4:14; Mat_8:17; Mat_12:17; Mat_13:35; Mat_21:4, Mat_21:42; Mat_26:31, Mat_26:54, Mat_26:56; Mat_27:9-10), a las costumbres judías (Mat_15:1-2; Mat_27:62), a la ley mosaica (Mat_5:17- Mat_5:19, Mat_5:21, Mat_5:27, Mat_5:31, Mat_5:33, Mat_5:38, Mat_5:43; Mat_7:12; Mat_11:13; Mat_12:5; Mat_15:6; Mat_22:36, Mat_22:40; Mat_23:23), al sábado (Mat_12:1-2, Mat_12:5, Mat_12:8, Mat_12:10, Mat_12:11, Mat_12:12; Mat_24:20; Mat_28:1), y a la santa ciudad y al lugar santo (Mat_4:5; Mat_24:15; Mat_27:53). Cristo se relaciona con la profecía desde el principio hasta el fin. Esto tendrá una influencia importante sobre el significado del término "reino de los cielos".
Este capítulo trece tiene un lugar único en el desarrollo del tema del Evangelio. A través de todo el libro, se ve a Cristo en su presentación como Mesías. Su derecho legal al trono es presentado en los capítulos uno y dos; en el capítulo tres se describe la dedicación del Rey; en el capítulo cuatro se demuestra el derecho moral del Rey; en los capítulos cinco al siete se muestra el derecho judicial del Rey; en los capítulos ocho al diez se presenta la autoridad del Rey, así como su derecho profético se demuestra por su ministerio en Israel; y en los capítulos once y doce vemos la oposición al Rey. La gran pregunta ante Israel es: "¿Será éste aquel Hijo de David? " (Mat_12:23). Es evidente que Israel está contestando en forma negativa. Cristo muestra que tanto El como su precursor han sido rechazados (Mat_11:1-9), y este rechazamiento resultará en juicio (Mat_11:20- 24). Debido al rechazamiento final de la cruz, Cristo puede hacer una nueva invitación
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(Mat_11:28-30), una invitación a todos. En el capítulo doce, el rechazamiento llega al climax. El populacho disputaba acerca de la persona de Cristo (Mat_12:23). La respuesta dada por los fariseos fue: "Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios" (Mat_12:24). El Espíritu Santo había dado testimonio de la Persona de Cristo por medio de sus palabras y sus obras, y los líderes que examinaron la evidencia decidieron que sus credenciales eran del infierno, y no del cielo. La gran advertencia de ceguera judicial y de juicio es hecha por el Señor a la nación (Mat_12:31-32). Al cerrar el capítulo (Mat_12:46-50), el Señor indica que El está poniendo a un lado todas las relaciones naturales que sostenía Israel con El y con las promesas del pacto por medio de un nacimiento físico, y establece una nueva relación, basada en la fe.
Kelly lo declara así:
El renunció a todo nexo terrenal para el tiempo presente. El único lazo que El reconoce ahora es una relación con el Padre celestial, constituida por la Palabra de Dios recibida en el alma.
Así vemos en este capítulo al Señor terminando con Israel, en cuanto a testimonio se refiere. En el siguiente capítulo encontraremos lo que procede dispensacionalmente, de esas
nuevas relaciones que el Señor estaba a punto de revelar.15
Puesto que Israel ha rechazado el reino ofrecido, surge naturalmente la pregunta: "¿Qué le sucederá al programa del reino de Dios ahora que el reino ha sido rechazado y el Rey ha de estar ausente?" Por cuanto este reino era objeto de un pacto irrevocable, era inimaginable que pudiera ser abandonado. El capítulo presenta los eventos en el desarrollo del programa del reino desde el tiempo de su rechazamiento hasta que sea recibido, cuando la nación dé la bienvenida al Rey en su segunda venida.
3. Uso del término reino de los cielos. En las Escrituras el término reino se usa de siete maneras diferentes:
(1) los reinos gentiles,
(2) los reinos de Israel y de Judá,
(3) el reino de Satanás,
(4) el reino universal de Dios,
(5) un reino espiritual,
(6) el reino milenario davídico, y
(7) la forma de misterio del reino. Es de notar que hay un acuerdo general entre los teólogos en relación con las primeras cuatro de estas clasificaciones. Las últimas tres tienen que ver con la esfera de la escatología y son objeto de debate. Es necesario hacer algunas observaciones en relación con estas.
a.
b.
El reino espiritual, que está estrechamente relacionado con el reino universal de Dios, está compuesto por los elegidos de todos los siglos, que han experimentado un nuevo nacimiento por el poder del Espíritu Santo.
No se puede entrar a este reino sin ese nuevo nacimiento. Se hace referencia a esto en Mat_6:33 ; Mat_19:16 , Mat_19:23-24 ;Jua_3:3-5 ; Hch_8:12 ; Hch_14:22 ; Hch_19:8; Hch_20:25 ; Hch_28:23 ; Rom_14:17 ; 1Co_4:20 ; 1Co_6:9-10 ; 1Co_15:50; Gál_5:21; Efe_5:5; Col_4:11; 1Ts_2:12; 2Ts_1:5.
El reino milenario es declarado un reino literal, terrenal, sobre el cual Cristo reina desde el trono de David en cumplimiento del Pacto Davídico (2Sa_7:8-17; Mar_1:1; Luc_1:32). Este reino es tema de la profecía del Antiguo Testamento (2Sa_7:8-17; Isa_9:6-7; Isa_11:1-16; Jer_23:5; Jer_33:14-17; Eze_34:23; Eze_37:24; Ose_3:4- 5 ; Miq_4:6-8; Miq_5:2; Zac_2:10-12; Zac_8:20-23; Sal_2:6, Sal_2:8-10;
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Sal_72:11 , Sal_72:17; Mal_3:1-4). Este reino fue proclamado como el reino que "se ha acercado" en la primera venida de Cristo (Mat. Mat_3:2; Mat_4:17; Mat_10:5-7); pero fue rechazado por Israel y, por lo tanto, postergado (Mat_23:37-39). Será anunciado nuevamente a Israel en el período de la tribulación (Mat_24:14). Será recibido por Israel y establecido en la segunda venida de Cristo (Isa_24:23 ; Apo_19:11-16; Apo_20:1-6).
c. La forma de misterio del reino nos trae un concepto completamente distinto de los dos anteriores. Que Dios establecería un reino sobre la tierra no era ningún misterio. Desde el primer pecado en el cielo, cuando la soberanía de Dios fue desafiada, fue su propósito manifestar su soberanía mediante el establecimiento de un reino sobre el cual El gobernaría. Cuando Adán fue creado se le dio dominio (Gén_1:26) de manera que él pudiese manifestar la soberanía que pertenecía a Dios, y que era de Adán por designación. Pero Adán pecó y no hubo tal manifestación de la autoridad de Dios. La edad de la conciencia tuvo por objeto dar evidencia al individuo acerca de su responsabilidad para con la soberanía de Dios; pero el hombre fracasó en esta prueba. El gobierno humano fue ordenado de manera que los hombres reconocieran ese gobierno como una manifestación de la soberanía de Dios, pero el hombre se rebeló contra ello. Dios designó jueces para que manifestasen la autoridad de Dios, pero el hombre rechazó esta muestra de soberanía. Dios instituyó una teocracia, en la cual Dios fue reconocido como soberano, pero la nación escogida para manifestarle este despliegue de soberanía se rebeló (1Sa_8:7). Luego, Dios reveló su propósito de manifestar su soberanía a través de la descendencia de David que reinaría (2Sa_7:16). Y cuando Cristo vino aún fue rechazada esta manifestación del propósito de Dios de restablecer la soberanía. El hombre pecador ha rechazado firmemente cada manifestación de la autoridad de Dios. Dentro de este programa de Dios, no era el hecho de que Dios iba a establecer un reino lo que constituía un secreto no revelado. El misterio consistía en el hecho de que cuando Aquél en quien este programa había de realizarse fuese públicamente presentado, sería rechazado y se establecería una edad entre su rechazamiento y el cumplimiento del propósito de la soberanía de Dios en su segunda venida. La forma de misterio del reino, por lo tanto, se refiere al tiempo entre las dos venidas de Cristo. Los misterios del reino de los cielos describen las condiciones que prevalecen sobre la tierra en ese período intermedio mientras el rey está ausente. De esta manera, estos misterios relacionan este presente siglo con los propósitos eternos de Dios con respecto a su reino.
En relación con esta forma de misterio del reino, se observa, en primer lugar, que no se puede igualar con el reino milenario, por cuanto ese reino no era ningún misterio sino que estaba claramente predicho en el Antiguo Testamento. En segundo lugar, no puede referirse al reino espiritual, por cuanto ese reino está constituido por individuos salvados, que entran a él mediante el nuevo nacimiento, sino que esta forma misteriosa del reino está compuesta por salvados y no salvados por igual (trigo y cizaña, peces buenos y malos). Tercero, no puede referirse al reino eterno por cuanto estos misterios están limitados en tiempo al período entre las dos venidas. Cuarto, no se puede limitar a la Iglesia, por cuanto esta forma misteriosa del reino incluye aún más. Por otra parte, debe observarse, esta forma misteriosa del reino se refiere a cosas que no habían sido reveladas hasta entonces, está definidamente limitada en cuanto a tiempo, y representa toda la esfera de manifestación de fe en este presente siglo. Es sumamente importante, escatológicamente, conservar estos tres usos del término reino separados y distintos.
d. En relación con los términos reino de Dios y reino de los cielos debe observarse que, aun no siendo sinónimos, se usan alternativamente. Las diferencias existentes no son inherentes en las palabras mismas, sino en su uso en el contexto. Ambos términos se usan para designar el reino milenario, el reino espiritual, y la forma misteriosa del reino. Aun cuando
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reconocemos las diferencias entre los aspectos terrenales y eternos del programa del
reino,16 debemos cuidarnos de hacer absolutos los términos reino de Dios y reino de los cielos. Solo el contexto podrá determinar el significado que quieren comunicarnos dichos términos.
4. El elemento tiempo en el capítulo trece de Mateo. Ryrie escribe, para mostrar que estas parábolas están limitadas al período entre las dos venidas, lo siguiente:
El reino de los cielos es semejante a. Esto establece el límite de tiempo para el principio del asunto del cual se trata. En otras palabras, el reino de los cielos estaba asumiendo la forma descrita en las parábolas en ese tiempo en que Cristo estaba ministrando personalmente sobre la tierra. El fin del período de tiempo cubierto por estas parábolas se indica por la frase el fin del siglo (versículos Mat_13:39-49). Este es el tiempo de la segunda venida de Cristo, cuando El vendrá con grande poder y gloria. Por lo tanto, es claro que estas parábolas tienen que ver sólo con ese tiempo entre los días en que Cristo habló a los que estaban en la tierra y el fin de este siglo. Esto da la clave al significado de la frase los
misterios del reino de los cielos.17
5. Interpretación del capítulo. Hay varias claves que deben usarse en la interpretación de este pasaje que nos librarán de error.
(1) Primero que todo, algunas de las parábolas son interpretadas por el Señor mismo. No puede haber incertidumbre en cuanto a su significado, ni al método por el cual las demás parábolas han de ser interpretadas. Cualquier interpretación del todo, necesariamente, debe estar en armonía con aquello que ha sido interpretado por el Señor.
(2) Una segunda clave importante es la de observar que, mientras muchas de las parábolas están en lenguaje figurado, estas figuras son familiares en toda la Palabra y, por lo tanto, tienen el mismo uso aquí como en cualquiera otra parte, de una manera consecuente. El hecho de que éstas no son figuras aisladas hace más fácil la interpretación.
Scroggie nos ha dado lo que él considera la clave de la interpretación cuando escribe:
A mí me parece que la clave de la interpretación de estas parábolas está en el versículo 52 de este capítulo: ". . . todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas". Estas palabras se refieren a las cosas que preceden, y con toda seguridad hablan de las parábolas como nuevas, algunas, y viejas, otras. Pero, ¿cuáles son viejas y cuáles son nuevas? En el versículo Mat_13:1, leemos que nuestro Señor "salió de la casa, y se sentó junto al mar" y enseñaba; y en el versículo Mat_13:36 : "Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa", y enseñaba. Así las parábolas están divididas en cuatro pronunciadas en público y tres pronunciadas en privado; y la evidencia nos muestra (si es que el versículo Mat_13:52 es la clave) que las primeras cuatro son los tesoros nuevos de verdades, y las últimas tres son las cosas viejas, esto es, las verdades antes reveladas. Dando esto por aceptado, el presente siglo se ofrece a nuestra vista en una serie de siete cuadros progresivos que describen el curso del reino en misterio.
LAS COSAS NUEVAS
La simiente y las tierras: proclamación del Reino.
El trigo y la cizaña: falsa imitación del Reino.
El árbol de mostaza: amplia y visible extensión del Reino.
La levadura en la harina: corrupción insidiosa del Reino.
LAS COSAS VIEJAS
El tesoro: la nación israelita.
La perla: el remanente judío durante la tribulación.18
La red: el juicio de las naciones al fin de la tribulación.19
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6. Interpretación de las parábolas. No es posible ni necesario hacer una exposición detallada de estas parábolas aquí. Bastará seguir la revelación del Señor en relación con el curso de este presente siglo, en esta consideración escatológica.
a. El sembrador y las tierras (Mat_13:3-9; Mat_13:18-23). De la interpretación dada por el Señor se deben aprender varios hechos importantes en relación con este presente siglo.
(1) Este siglo se caracteriza por la siembra de la simiente, la cual, en la porción paralela de Mar_4:14, se indica que es la Palabra, pero aquí se ve como hombres que son hijos del reino.
(2) Dentro del siglo hay una marcada diferencia en la preparación de las tierras para la recepción de la simiente sembrada.
(3) El siglo se distingue por la oposición a la Palabra por parte del mundo, la carne, y el diablo.
(4) Durante el curso del siglo habrá una respuesta decreciente a la siembra de la simiente, de "ciento" a "sesenta" y a "treinta". Tal es el curso del siglo. Mar_4:13 revela que esta parábola, con la revelación del programa que constituye, es básica para el entendimiento de las otras parábolas del discurso. Las parábolas restantes tratan del desarrollo del programa de la siembra de la simiente.
b. El trigo y la cizaña (Mat_13:24-30 ; Mat_13:36-43). Esta segunda parábola es igualmente interpretada por el Señor. Varios hechos importantes son revelados mediante ella en relación con el curso del siglo.
(1) La verdadera siembra, mencionada en la primera parábola, será imitada por una siembra falsa.
(2) Habrá un desarrollo paralelo de aquello que es bueno con aquello que es malo como resultado de las dos siembras.
(3) Habrá un juicio al fin del siglo para separar lo bueno de lo malo. Lo bueno será recibido en el reino milenario y lo malo excluido.
(4) El carácter esencial de cada siembra solo se podrá determinar por la fecundidad o la infecundidad de aquello que se siembra, no por la apariencia externa.
Muchos creen que esta segunda parábola debe relacionarse particularmente con el período de la tribulación y debe distinguirse de la siembra de la primera parábola.20 En la primera parábola el énfasis estaba en la "Palabra", y en la segunda en los "hijos del reino" (Mat_13:38). En la primera parábola, la simiente es sembrada en los corazones de los hombres y en la segunda, en el mundo. En la primera parábola no se hace mención de juicio, y en la segunda, el siglo termina con juicio. Esto parecería indicar que se refieren a dos siembras: la primera, aquella que se realiza durante todo el siglo, principalmente por la Iglesia; y la segunda, en el período de tribulación que precede al fin del siglo cuando Dios tratará otra vez con Israel. Hay indicaciones en la segunda parábola de que ésta está relacionada con Israel, y no con la
Iglesia:
(1) el término hijos del reino se usa en Mateo para referirse a Israel (Mat_8:11-12);
(2) el juicio trazado se relaciona con el tiempo cuando Dios trate otra vez con Israel como nación, esto es al fin del siglo;
(3) el trigo y la cizaña crecen juntos hasta el juicio; pero la Iglesia será trasladada antes que la tribulación comience;
(4) el juicio que caerá sobre los malos vendrá por medio de los ángeles antes que los justos sean recompensados, de manera que la cronología aquí describe la remoción de los malos para que sólo los justos queden;
(5) el reino milenario será establecido inmediatamente después del juicio;
(6) la iglesia nunca será juzgada para determinar quiénes entrarán a la gloria y quiénes serán excluidos. Esto parece indicar que esta parábola tiene referencia primaria a Israel durante el período de la tribulación. Sin embargo, es verdad que todo el siglo debe caracterizarse por una
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siembra falsa en competencia con la verdadera.
c. El grano de mostaza (Mat_13:31-32). A medida que el siglo progresa varios hechos deben observarse.
(1) El siglo está caracterizado por un crecimiento externo anormal. Aquello que había de ser una hierba ha llegado a ser un árbol; se ha convertido en una monstruosidad.
(2) Esta monstruosidad ha venido a ser un lugar de descanso para las aves. En la primera parábola, las aves representaban aquello que era antagónico al programa de Dios y la consecuencia demandaría que así se interpreten aquí. De esta manera se ve que el Señor está enseñando que, mientras la oposición en un tiempo era de afuera, ahora ha entrado en el programa mismo y está obrando desde adentro. La parábola enseña que la esfera ampliada de profesión ha llegado a corromperse internamente. Esta es la caracterización del siglo.
d. La levadura escondida en la harina (Mat_13:33). El progreso del siglo está caracterizado, según esta parábola,
(1) por el ministerio de la mujer. Evidentemente esto se refiere a la obra de un falso sistema religioso (Apo_2:20; Apo_17:1-8). Surgirán falsos sistemas religiosos que reclamarán estar en el reino.
(2) El siglo está caracterizado por la introducción de la levadura.
Esta figura se usa en las Escrituras para representar aquello que es malo en carácter (Éxo_12:15; Lev_2:11; Lev_6:17; Lev_10:12 ; Mat_16:6; Mar_8:15 ; 1Co_5:6, 1Co_5:8; Gál_5:9). Esta corrupción es introducida en la harina. La harina se usaba en el Antiguo Testamento (Lev_2:1-3) en relación con las ofrendas de olor suave y era típica de la persona de Cristo. Esta parábola revelaría, entonces, que surgirá un sistema religioso que introducirá un elemento corruptor en las doctrinas de la Persona de Cristo.
Hay un énfasis diferente en las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura. El grano de mostaza se refiere a la perversión del propósito de Dios en este siglo, mientras que la levadura se refiere a una corrupción de la agencia divina, la Palabra, mediante la cual se realiza este propósito.
e. El tesoro escondido (Mat_13:44). El propósito de esta parábola es describir la relación de Israel con este presente siglo. Aunque puesto a un lado por Dios, hasta que este siglo haya terminado, sin embargo Israel no ha sido olvidado y este siglo sí tiene referencia a este programa. Observamos
(1) que un Individuo, que es el Señor Jesucristo, está comprando un tesoro.
Esta compra fue efectuada en la cruz.
(2) Este tesoro está escondido en un campo, no visto por los hombres, pero conocido por el comprador .
(3) Durante el siglo, el comprador no llega a tomar posesión de su tesoro comprado, sino solo posesión del lugar en el cual reposa el tesoro. La parábola indica que Cristo ha puesto el fundamento para la aceptación de Israel en este siglo, aunque el siglo termina sin que El se haya apropiado de su tesoro. El tesoro será desenterrado cuando El venga a establecer su reino. Israel está ahora ciego, pero le pertenece a Dios.
f. La perla (Mat_13:45-46). Mientras algunos relacionan la perla con el remanente creyente salvado al fin del siglo, la mayor parte de los intérpretes relacionan la perla con la Iglesia. Así, el Señor está mostrando que dentro de este presente siglo, además de adquirir el tesoro, Israel, El también adquirirá como posesión personal aquello que nació mediante el sufrimiento, la iglesia. Observamos
(1) que la iglesia, como perla, llega a ser posesión del "mercader", Cristo, mediante una compra;
(2) la Iglesia, como perla, ha de ser formulada por aumento gradual;
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(3) la Iglesia, como perla, sólo puede llegar a ser adorno de El cuando sea levantada del
lugar en el cual fue formada.
Esto ha de relacionarse con el propósito del presente siglo, previamente considerado.
g. La red (Mat_13:47-50). Esta parábola indica que el siglo ha de terminar con un juicio, principalmente contra las naciones gentiles, ya que la red ha de echarse en el mar (Mat_13:47). Esto está en contraste con el juicio de Israel descrito en la segunda parábola. Los perdidos serán excluidos del reino que ha de establecerse, como previamente se enseña en las parábolas, y los justos introducidos en él.
Debe observarse que hay un paralelo entre los "misterios del reino de los cielos" de y los misterios a los cuales se refiere Pablo. El misterio del sembrador está estrechamente relacionado con la piedad de 1Ti_3:16 . La parábola del trigo y la cizaña y la parábola del grano de mostaza son paralelas con el misterio de iniquidad de 2Ts_2:7 , que describe al individuo que es la cabeza de un sistema. La parábola de la levadura es paralela con la Babilonia de misterio de Apo_17:1-7 . La parábola del tesoro escondido es paralela con el misterio de la ceguera de Israel de Rom_11:25. La parábola de la perla es paralela con el misterio aplicable a la Iglesia mencionado en Efe_3:3-9 ; Col_1:26-27 ; Rom_16:25.
Podemos resumir la enseñanza en cuanto al curso del siglo diciendo:
(1) habrá una siembra de la Palabra de Dios durante todo el siglo, que
(2) será imitada por una siembra falsa opuesta;
(3) el reino asumirá inmensas proporciones externas, pero
(4) se caracterizará por una corrupción doctrinal interna; no obstante, el Señor obtendrá para Sí mismo
(5) un tesoro peculiar de entre Israel, y
(6) de entre la Iglesia;
(7) el siglo terminará enjuicio contra los injustos que han de ser excluidos del reino que ha de inaugurarse, y los justos serán introducidos en él para disfrutar de la bendición del reinado del Mesías.
B.
LAS CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS DE LOS CAPÍTULOS DOS Y TRES DE APOCALIPSIS
El curso de este presente siglo es presentado en un segundo pasaje más extenso que se encuentra en los capítulos dos y tres de Apocalipsis. Mientras el capítulo trece de Mateo hacía un estudio de este presente siglo en su relación con el programa del reino, los capítulos dos y tres de Apocalipsis bosquejan el presente siglo con referencia al programa de la Iglesia.
1. El período de tiempo de los capítulos dos y tres de Apocalipsis Juan, en el libro de Apocalipsis, está escribiendo acerca de cosas pasadas, presentes y futuras (Apo_1:19). Seott escribe:
Las grandes divisiones del libro se han escrito aquí para enseñanza de la Iglesia de Dios. Las cosas que has visto se refiere a la visión de Cristo que acababa de contemplar (versículos 12-16). Las que son, se refiere a varios rasgos sucesivos, ampliamente definidos, de la Iglesia profesante y. de la relación de Cristo con ella, hasta su rechazamiento final, aun no consumado (capítulos 2 y 3). Las que han de ser después de éstas. En la tercera división, el mundo y los judíos, y, podemos agregar, la iglesia corrupta y apóstata, esto es, aquella que ha de ser vomitada, están comprendidas en esta parte estrictamente profética del Apocalipsis (4:1-22:5).
Nada ha contribuido más para desacreditar los estudios proféticos, que el principio erróneo sobre el cual se ha tratado de interpretar este libro. Aquí está la llave para su interpretación, colgando sobre la puerta; tomémosla, usémosla, y entremos. Hay sencillez y consecuencia al dividir proporcionalmente el contenido principal del libro en lo pasado, lo
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presente, y lo futuro.21
Parece evidente, pues, que Juan, al escribir a las siete iglesias, está describiendo este presente siglo desde el comienzo de la Iglesia hasta el juicio de la iglesia apóstata antes de la segunda venida. De esa manera el período de tiempo cubierto por estos capítulos sería esencialmente paralelo con el período cubierto por el capítulo trece de Mateo.
2. El propósito de las siete cartas. Se puede sugerir un propósito triforme en la escritura de las siete cartas.
a. Juan está escribiendo a siete congregaciones locales para poder satisfacer las necesidades de estas asambleas individuales. Pember dice: "No cabe ninguna duda de que estas cartas estaban destinadas principalmente a las comunidades a las cuales fueron
inscritas, y tratan de circunstancias reales de aquel tiempo".22 Habrá, por lo tanto, una aplicación histórica directa de lo que aquí se encuentra registrado para cada una de las siete iglesias.
b. Estas cartas revelarían las varias clases de individuos y asambleas a través de los siglos. Seiss lo declara de la siguiente manera:
... las siete Iglesias representan siete variedades de cristianos, tanto verdaderos como falsos. Cada profesante del cristianismo es un efesio en sus cualidades religiosas, o un esmirnense, o un pergamita, o un tiatirense, un sardita, un filadelfo, o un laodicense. De estas siete clases que se compone toda la iglesia .. .
... cada comunidad de cristianos profesantes tiene algunas de las variadas clases que componen la cristiandad en su mayoría ...hay protestantes papistas, y protestantes amigos del papa; sectarios, anti-sectarios, y partidarios que no son cismáticos; píos en medio de una gran defección y apostasía, e impíos en medio de la más ferviente y activa fe; luz en lugares oscuros, y tinieblas en medio de la luz.
Así, dando a esas epístolas una aplicación directa a nosotros, y a los cristianos profesantes de todos los siglos, encuentro que las siete iglesias en cada iglesia,
tienen la mayor solemnidad e importancia.23
Pember dice:
. . . cuando se toman juntas, exhiben cada fase de la sociedad cristiana que siempre se encontrará en las varias partes de la cristiandad; y así le permitió al Señor dar consuelo, consejo, exhortación, advertencias, y amenazas, en lo cual se pudiera encontrar algo que se
adapte a cualquier posible circunstancia de su pueblo hasta el fin del siglo.24 De esta manera, habrá una aplicación espiritual, además de la interpretación histórica.
c. Hay una revelación profética en cuanto al curso del siglo de las cartas. Pember declara: "En el orden en que fueron dadas, ellas señalaron de antemano las fases sucesivas predominantes por las cuales la Iglesia nominal había de pasar, desde el tiempo en que
Juan vio la visión hasta que venga el Señor".25 Las siete iglesias, que eran solo siete de las tantas que Juan pudo escoger para dirigirse a ellas, parecen haber sido escogidas específicamente debido al significado de sus nombres. Efeso significa amada o quizá relajamiento. Esmirna significa mirra o amargura, Pérgamo significa torre alta o debidamente casada. Tiatira significa sacrificio perpetuo u ofrenda continua. Sardis significa los que escapan o renovación. Filadelfia significa amor hermanable. Laodicea significa el
pueblo que gobierna o que habla o el juicio de las gentes.26 Los nombres mismos sugieren la sucesión del desarrollo de los períodos dentro del siglo. En relación con este desarrollo, Scott escribe:
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La pretensión eclesiástica y el abandono del primer amor caracterizaron el fin del período apostólico: Efeso (Apo_2:1-7).
Luego siguió el período del martirio, que nos lleva hasta cerca del fin de la décima y última persecución, en tiempo de Dioclesiano: Esmirna (Apo_2:8-11).
La decreciente espiritualidad y la creciente mundanalidad iban juntas desde la anuencia de Constantino y su público patronato del cristianismo hasta el séptimo siglo: Pérgamo (Apo_2:12-17).
La iglesia papal, que es la obra maestra de Satanás en la tierra, es vista en su presunción de autoridad universal y cruel persecución de los santos de Dios. Su reinado maligno abarca la Edad Media, cuya característica moral se ha calificado muy bien de oscura. El Papado marchita todo lo que toca: Tiatira (Apo_2:18-29).
La Reforma fue una intervención de Dios por su gracia y poder para paralizar la autoridad papal e introducir en Europa la luz que había estado ardiendo durante 300 años con más o menos esplendor. El Protestantismo con sus divisiones y su estado muerto muestra bastante claramente cuan lejos está del ideal de Dios para la Iglesia y para el cristianismo: Sardis (Apo_3:1-6).
Otra reforma, igualmente obra de Dios, caracterizó el principio del último siglo: Filadelfia (Apo_3:7-13).
El estado general presente de la Iglesia profesante, que es el de tibieza, es el más odioso y nauseabundo de todos los ya descritos. Bien podríamos denominar la última fase de la historia de la Iglesia, en la víspera del juicio, el período sin Cristo: Laodicea (Apo_3:14-22).
Nótese que la historia de las primeras tres iglesias es consecutiva; mientras que la historia de las cuatro restantes se superpone, y luego prácticamente transcurre concurrentemente hasta el fin, es
decir, la venida del Señor.27
Aun cuando estas siete épocas se ven de una manera sucesiva, es importante observar que la
época siguiente no termina la época precedente. Bien observa Pember:
El número de parábolas (en el capítulo 13 de Mateo) y de epístolas es siete, el cual es un número que significa la perfección dispensacional; y, en cada una de las dos profecías, aparentemente tenemos ante nosotros siete fases o épocas características sucesivas . . . que abarcan el todo ... Estas épocas comienzan en el orden en que se mencionan; pero cualquiera de ellas puede superponerse a aquella que la sucede, o aun extender su
influencia, en mayor o menor grado, hasta el fin del siglo.28
3. El paralelismo entre el capítulo trece de Mateo y los capítulos dos y tres de Apocalipsis. Aun cuando la forma misteriosa del reino no es sinónima de la iglesia visible, sin embargo, por cuanto el período de tiempo es esencialmente el mismo en los dos pasajes, podríamos razonablemente esperar que haya un paralelismo en su desarrollo. El siguiente cuadro ilustrará este paralelismo general.
y 3
Significado del nombre
Fechas aproximadas
Características
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Eventos del Porvenir
Sembrador
Efeso
Deseada
Pentecostés a. 100 d. de J.C.
Tiempo de siembra,
organización, y evangelismo.
Trigo y cizaña
Esmirna
Mirra
Nerón a
300 d. de J.C.
Persecución. Enemigo revelado.
Grano de mostaza
Pérgamo
Debidamente casada
300 a 800 d. de J.C.
Alianza mundana. Gran crecimiento externo.
Levadura
Tiatira
Sacrificio continuo
800 a 1517 d. de J.C.
Dominación papal. Corrupción doctrinal.
Tesoro escondido
Sardis
Los que escapan
Reforma
Profesión vacía. Surgimiento de la iglesia del estado.
Perla
Filadelfia
Amor hermanable
Los postreros días
Iglesia verdadera de los postreros días.
Red
Laodicea
Pueblo gobernando
Postreros días
Apostasía
No tenemos la intención de inferir que hay una identidad de la revelación en los dos pasajes, sino más bien que hay una similitud en el progreso del curso del siglo como se revela en las dos porciones.
C. EL FIN DEL PRESENTE SIGLO
Dentro de este presente siglo, entre las dos venidas de Cristo, Dios está llevando a cabo dos programas distintos: el de la Iglesia, que terminará con el traslado de ella, y el de Israel, que terminará después del traslado y de la segunda venida de Cristo, Ambos tienen pasajes descriptivos concernientes al fin de los tiempos de sus respectivos programas. Hay una referencia a los "postreros tiempos" para la Iglesia (1Pe_1:20 y Jue_1:18) y al "tiempo postrero" para la Iglesia (1Pe_1:5 y 1Jn_2:18). Hay referencia a los "postreros días" para Israel Dan_10:14; Dan_4:30) y para la Iglesia (1Ti_4:1). La Escritura se refiere a los "postreros días" para Israel (Isa_2:2 ; Miq_4:1 ;Hch_2:17) y también para la Iglesia (2Ti_3:1; Heb_1:2). Hay también una referencia al "día postrero" para Israel (Jua_6:39-40, Jua_6:44), aunque el uso de la palabra "día" puede referirse a un programa en vez de un período de tiempo. En estas observaciones es importante notar que las referencias a cualquier período dado debe relacionarse con el programa del cual es parte. Cuando se usa con referencia al programa de Israel no puede referirse al programa para la Iglesia. Chafer escribe:
. . . debe hacerse distinción entre los postreros días para Israel —los días de gloría de su reino en la tierra (comp. Isa_2:1-5)- y los postreros días para la Iglesia, que son días de maldad y apostasía (comp. 2Ti_3:1-5). Asimismo, hay que hacer discriminación entre los postreros días para Israel y para la Iglesia y el día postrero, el cual, en relación con la Iglesia, es el día de la resurrección de aquellos que han muerto en Cristo (comp. Jua_6:39-
40 , Jua_6:44 , Jua_6:54).29
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Eventos del Porvenir
Debe hacerse una cuidadosa distinción, de lo contrario relegaremos a la Iglesia aquello que constituye eventos finales para Israel o viceversa.
En esta presente consideración no se dirige la atención a los eventos concernientes al fin del siglo con referencia a Israel. Esto será considerado más tarde e incluirá todas aquellas profecías que tendrán cumplimiento después de la traslación de la iglesia antes de la segunda venida de Cristo. La atención se dirige a los eventos relacionados con el fin del siglo respecto al programa de Dios para la Iglesia.
En relación con los postreros días para la Iglesia escribe Chafer:
Una muy extensa porción de la Escritura guarda relación con los postreros días para la Iglesia. La referencia es a un tiempo limitado al fin mismo del presente siglo y, sin embargo, completamente dentro de él. Aunque este breve período precede inmediatamente a la gran tribulación, y en cierta medida es una preparación para ésta, estos dos tiempos de apostasía y confusión —aunque incomparables en la historia— están completamente separados el uno del otro. Las Escrituras que señalan los postreros días para la Iglesia no dan ninguna consideración a condiciones políticas o mundiales sino que se limitan a la Iglesia misma. Estas Escrituras describen a los hombres apartándose de la fe (1Ti_4:1-2). Habrá una manifestación de características pertenecientes a hombres no regenerados, aunque bajo la profesión de una apariencia de piedad (comp. 2Ti_3:1-5). La indicación es de que, habiendo negado la eficacia de la sangre de Cristo (comp. 2Ti_3:5 con. Rom_1:16 ; 1Co_1:23-24; 2Ti_4:2-4), los dirigentes de estas formas de justicia serán hombres no regenerados, de los cuales no podrá provenir nada más espiritual que esto (comp. 1Co_2:14). La siguiente es una lista parcial de los pasajes que presentan la verdad con respecto a los postreros días para la Iglesia: 1Ti_4:1-3; 2Ti_3:1-5; 2Ti_4:3-4; Stg_1:1-8 ; 2Pe_2:1-22; 2Pe_3:3-6;
Jue_1:1-25.30
Por cuanto a la Iglesia le ha sido dada la esperanza de un retorno inminente de Cristo, no puede haber señales para ella en cuanto al tiempo en que sucederá este evento. Por lo tanto pasamos por alto el asunto de "las señales de los tiempos" con referencia a los últimos días para la Iglesia. Sin embargo, por las Escrituras citadas arriba, hay ciertas revelaciones concernientes a la condición dentro de la iglesia profesante para el fin del siglo. Estas condiciones se centran alrededor de un sistema de negaciones. Hay una negación de Dios (Luc_17:26; 2Ti_3:4-5), una negación de Cristo (1Jn_2:18; 1Jn_4:3; 2Pe_2:6), una negación del retomo de Cristo (2Pe_3:3-4), una negación de la fe (1Ti_4:1-2; Jue_1:3), una negación de la sana doctrina (2Ti_4:3-4), una negación de la vida consagrada (2Ti_3:1-7), una negación de la libertad cristiana (1Ti_4:3-4), una negación de la
moral (2Ti_3:1-8; Jud_1:18), una negación de la autoridad (2Ti_3:4).31 Se ve que estas condiciones para el fin del siglo coinciden con el estado dentro de la iglesia de Laodicea, ante la cual Cristo tiene que estar de pie para buscar admisión. En vista de cómo se cierra, no es sorprendente que este siglo sea llamado el siglo malo en la Escritura.
