Hijos de Dios 3 (Gálatas XVII)

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Hijos de Dios (Hijos y herederos)

Gálatas 4.6–7 NTV
6 y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre». 7 Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.
Una vez más, vemos que toda la trinidad tomó parte en nuestra vida espiritual: Dios el Padre envió al Hijo a morir por nosotros, y Dios el Hijo nos envió al Espíritu Santo a vivir en nosotros.
El contraste aquí no está entre niños e hijos adultos, sino entre esclavos e hijos.
Como el hijo pródigo, los gálatas querían que su Padre los aceptara como siervos, cuando realmente eran hijos
Los contrastes son fáciles de ver. Por ejemplo:
El hijo tiene la misma naturaleza que el padre, no así el esclavo. Cuando confiamos en Cristo, el Espíritu Santo viene a vivir en nosotros; y esto significa que somos participantes de la naturaleza divina
2 Pedro 1.4 NTV
4 y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos.
La ley nunca pudo dar a la persona la naturaleza de Dios; sólo pudo revelarle su gran necesidad de ella.
Así que, cuando el creyente regresa a la ley, niega que la naturaleza de Dios esté en él, y le da a la vieja naturaleza (la carne) la oportunidad de efectuar su obra perversa.
El hijo tiene padre, mientras que el esclavo tiene amo. Ningún esclavo puede llamar a su amo “Padre”. Cuando el pecador confía en Cristo recibe al Espíritu Santo, quien le da testimonio de que es hijo de Dios
Romanos
Romanos 8.15–16 NTV
15 Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre». 16 Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios.
La palabra “abba” es una palabra aramea que equivale a la palabra papá. Esto muestra la cercanía del niño a su padre, la cual ningún siervo tiene.
El hijo obedece por amor, mientras que el esclavo obedece por temor. El Espíritu obra en el corazón del creyente para avivar y aumentar su amor hacia Dios.
Gálatas 5.22 NTV
22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad,
galatas
“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo”
Romanos 5.5 NTV
5 Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
Los judaizantes dijeron a los gálatas que serían mejores cristianos al someterse a la ley, pero la ley nunca produce obediencia. Sólo el amor puede hacerlo. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Juan 14.15 NTV
15 »Si me aman, obedezcan mis mandamientos.
El hijo es rico, mientras que el esclavo es pobre. Somos “hijos y herederos”, y siendo que somos adoptados—colocados como hijos adultos en la familia—podemos empezar a aprovechar nuestra herencia ahora mismo. Dios ha puesto a nuestra disposición las riquezas de su gracia
El hijo es rico, mientras que el esclavo es pobre. Somos “hijos y herederos”, y siendo que somos adoptados—colocados como hijos adultos en la familia—podemos empezar a aprovechar nuestra herencia ahora mismo. Dios ha puesto a nuestra disposición las riquezas de su gracia
Efesios 1.7 NTV
7 Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados.
Efesios 2.7 NTV
7 De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
NTV7 Dios es tan rico en gracia y bondad que compró
NTV7 De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.
las riquezas de su gloria
Filipenses 4.19 NTV
19 Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.
NTV19 Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.
las riquezas de su benignidad
Romanos 2.4 NTV
4 ¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?
NTV4 ¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?
y las riquezas de su sabiduría
Romanos 11.33–36 NTV
33 ¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! ¡Es realmente imposible para nosotros entender sus decisiones y sus caminos! 34 Pues, ¿quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo? 35 ¿Y quién le ha entregado tanto para que él tenga que devolvérselo? 36 Pues todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.
y todas estas riquezas se hallan en Cristo
NTV33 ¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! ¡Es realmente imposible para nosotros entender sus decisiones y sus caminos! 34 Pues, ¿quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo? 35 ¿Y quién le ha entregado tanto para que él tenga que devolvérselo? 36 Pues todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.
Colosenses 2.3 NTV
3 En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento.
colosenses 2.3
y todas estas riquezas se hallan en Cristo
NTV3 En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento.
En un sentido, nuestra adopción no ha finalizado, porque estamos esperando el retorno de Cristo y la redención de nuestros cuerpos
Romanos 8.23 NTV
23 y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu de Dios en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió.
NTV23 y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu de Dios en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió.
Algunos eruditos en Biblia piensan que esta segunda etapa de nuestra adopción corresponde a la práctica romana de adoptar a alguien.
Primeramente, tenían una ceremonia privada en la cual el que iba a ser adoptado era comprado, y después una ceremonia pública en la cual la adopción era declarada ante los oficiales.
Los hijos de Dios han experimentado la primera etapa: hemos sido comprados por Cristo y habitados por el Espíritu. Estamos en espera de la segunda etapa: la declaración pública en la venida de Cristo cuando “seremos semejantes a él”
1 Juan 3.1–3 NTV
1 Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él. 2 Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es. 3 Y todos los que tienen esta gran expectativa se mantendrán puros, así como él es puro.

La Confirmación que somos hijos

La obra del Espíritu El versículo 6: “Dios ha enviado… el Espíritu”, va en paralelo con el versículo 4: “Dios envió a Su Hijo”.
El propósito del Hijo era asegurarnos el estado legal de nuestra adopción . Por contraste, el propósito del Espíritu es asegurar la experiencia real de ella.
¿Cuáles son sus marcas, sus características?
• Primera, el Espíritu nos lleva a clamar “¡Abba! ¡Padre!” La palabra griega krazdon es una palabra muy fuerte que quiere decir un grito desgarrador. Se refiere a una pasión y un sentimiento profundo e intenso.
• Segunda, “clamar” se refiere a nuestra vida de oración. Así como un hijo no prepara discursos para sus padres, los cristianos que experimentan esta obra del Espíritu encuentran una gran espontaneidad y naturaleza en la oración. La oración ya no es mecánica o formal sino llena de calidez, pasión y libertad.
• Tercera, la frase “clama” entraña un sentimiento de la presencia real de Dios. Así como un hijo automáticamente clama a su padre cercano cuando hay un problema o tiene una pregunta, así los cristianos que experimentan esta obra del Espíritu sienten la extraordinaria realidad de la cercanía de Dios.
• Cuarta, “Abba” (que es una palabra en el lenguaje infantil para “Papá” o “Papito”) connota una confianza en el amor y una seguridad en ser recibido. Como un niño pequeño simplemente supone que su padre lo ama y está ahí para él, y nunca duda de la seguridad y la sinceridad de los fuertes brazos de papi, así los cristianos pueden tener una audacia y una seguridad enormes de que Dios los ama para siempre.
La obra del Hijo se lleva a cabo externamente en nosotros y es algo que podemos tener sin sentirlo. Pero la obra del Espíritu se lleva a cabo internamente en nosotros y consiste en conmovernos (tanto emocional como intelectualmente) por el amor del Padre.

Ventajas de la Adopción

Gálatas 4.7 NTV
7 Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.
Gálatas 4.6–7 NVI
6 Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba! ¡Padre!» 7 Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.
“Ustedes ya son hijos…” (v 6): como lo hemos visto en la sección anterior, tenemos la intimidad de la relación; y tenemos la autoridad sobre las posesiones. Filiación quiere decir que cada uno somos “un heredero” (v 7).
La única razón por la que un siervo sería adoptado como un hijo, sería porque el padre no tiene heredero.
La persona en la ilustración de Pablo tiene un título legal de todo el patrimonio del padre porque está siendo tratado como hijo único.
Así que para un hijo de Dios, cada día hay denuedo y confianza. No tenemos miedo de nada ni de nadie; ¡nuestro Padre es el dueño del lugar! Dios nos honrará así como Él honra a Su único Hijo. Vivimos con la frente en alto. Nuestra filiación quita el temor por no cumplir o por perder la aprobación, lo cual es raíz de mucha de nuestra desobediencia.
Y tenemos la garantía de compartir la gloria de Dios en el futuro. La increíble conclusión de la filiación es que Dios ahora nos trata como si hubiéramos hecho todo lo que Jesús ha hecho.
Somos tratados como si fuéramos “hijos únicos”, como Jesús. El mismo Jesús dijo esto mientras oraba por Su pueblo:
Juan 17.21 LBLA
21 para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
23-24
Juan 17.23–24 LBLA
23 yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí. 24 Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
23-24
De hecho, todo esto se da a entender en el uso mismo de la palabra “Abba”
Gálatas 4.6 LBLA
6 Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!
¿Por qué Pablo usaría aquí una frase idiomática aramea, sabiendo que los gálatas no hablaban arameo, sino griego? Porque Jesucristo mismo la usó al hablar con Su Padre
). ¿Por qué Pablo usaría aquí una frase idiomática aramea, sabiendo que los gálatas no hablaban arameo, sino griego? Porque Jesucristo mismo la usó al hablar con Su Padre (
Marcos 14.36 LBLA
36 Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras.
Era un término atrevidamente familiar para dirigirse al Señor atrevidamente familiar para dirigirse al Señor Todopoderoso.
Era un término atrevidamente familiar para dirigirse al Señor atrevidamente familiar para dirigirse al Señor Todopoderoso. Así que cuando Pablo dice que deberíamos usarlo está afirmando de manera vívida que hemos heredado legalmente los derechos de Jesús mismo. Nos podemos acercar a Dios como si fuéramos tan hermosos, heroicos y fieles como el mismo Jesús. Todo lo que es Suyo es nuestro. Así que hay dos pasos específicos que podemos tomar para experimentar más profundamente nuestra filiación. Primero, debemos apartar un tiempo importante para estudiar la obra del Hijo, pidiéndole al Espíritu que nos ilumine para verla como una realidad. La estrecha conexión de los versículos 4­5 con los versículos 6­7 quiere decir que debemos aprender a meditar en la Biblia; conectar nuestra oración con nuestro estudio y viceversa. Segundo, debemos “clamar” a nuestro Padre espontáneamente durante todo el día. Debemos, en otras palabras, analizar y abordar los asuntos de la vida diaria recordando Su amor paternal. Tenemos que aprender a preguntar, momento a momento: ¿Estoy actuando como un esclavo que le tiene miedo a Dios o como un hijo que está seguro del amor de mi Padre? Y mientras clamamos “¡Abba! ¡Padre!” en nuestras vidas, el Espíritu hace Su obra asegurándonos “que somos hijos de Dios… coherederos con Cristo” (
Así que cuando Pablo dice que deberíamos usarlo está afirmando de manera vívida que hemos heredado legalmente los derechos de Jesús mismo.
Nos podemos acercar a Dios como si fuéramos tan hermosos, heroicos y fieles como el mismo Jesús. Todo lo que es Suyo es nuestro.
debemos “clamar” a nuestro Padre espontáneamente durante todo el día. Debemos, en otras palabras, analizar y abordar los asuntos de la vida diaria recordando Su amor paternal.
Tenemos que aprender a preguntar, momento a momento: ¿Estoy actuando como un esclavo que le tiene miedo a Dios o como un hijo que está seguro del amor de mi Padre? Y mientras clamamos “¡Abba! ¡Padre!” en nuestras vidas, el Espíritu hace Su obra asegurándonos “que somos hijos de Dios… coherederos con Cristo” (
Romanos 8.16–17 NTV
16 Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios. 17 Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.
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