La Gracia de Dios: Una razón para la Santidad. 1ra Parte.
Introducción.
La Manifestación de la Gracia de Dios.
La Enseñanza de la Gracia de Dios.
a. para consigo mismo: “sobriedad”, hacer uso adecuado de los deseos e impulsos que no son pecaminosos en sí mismos, y vencer los que son pecaminosos;
b. para con el prójimo: “justicia”, honradez, integredad en los tratos con los demás;
c. para con Dios: “piedad”, verdadero fervor y reverencia para con el único que es objeto de adoración.
La Esperanza de la Gracia de Dios.
(1) el fundamento inmutable de la esperanza (1 Ti. 1:1, 2; luego, Ro. 5:5; 15:4; Fil. 1:20; Heb. 6:19; 1 P. 1:3, 21);
(2) el glorioso autor de la esperanza (Ro. 15:13; cf. 2 Ts. 2:16);
(3) el objeto maravilloso de la esperanza (vida eterna, salvación, gloria: Tit. 1:2; 3:7; luego, 1 Ts. 5:8; luego, Ro. 5:2; Col. 1:27);
(4) los preciosos efectos de la esperanza (paciencia, 1 Ts. 1:3; “franqueza al hablar”, 2 Co. 3:12; y purificación de vida, 1 Jn. 3:3);
(5) y el carácter eterno de la esperanza (1 Co. 13:13).
Esperamos también la resurrección de los muertos y el pleno disfrute de la vida eterna
Esperamos la entrada en nuestra herencia
Esperamos la restauración de la naturaleza, sujeta ahora a la corrupción a causa de nuestro pecado, pero que será también liberada y perfeccionada (Romanos 8:20–22).
Esperamos ver al Señor Jesucristo en su gloria, cuando él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser admirado entre todos los que han creído (2 Tesalonicenses 1:10)
