Venid a mí y descansad
Notes
Transcript
Introducción
Introducción
Me llama la atención, de manera singular, pero sobre todo, especial, que Pedro haya escuchado o mandado a leer estos pasajes que quiero compartir con la familia. NO son pasajes que escogiera yo, sino que el mismo Pedro tuvo a bien disfrutar.
Jesús hablaba a personas que estaban tratando desesperadamente de encontrar a Dios, y tratando desesperadamente de ser buenas, pero que estaban encontrandolo imposible, estaban sumidos en el agotamiento y en la desesperación.
Ante ello aparece la voz de Jesús:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Descansar
Descansar
Somos muchos los que vivimos sometidos a un ritmo duro de trabajo que nos va desgastando a lo largo de los meses. Esa es la razón por la que muchas personas buscan sus distintos lugares para tomarse espacios de descanso. Pero, ¿qué es descansar? ¿Estar frente a la playa? ¿Es olvidar nuestros problemas y conflictos sumergiéndonos en el ruido de nuestras fiestas?
Encontrar este pasaje en las lecturas de Pedro es comenzar a descubrir que descansar es encontrarnos más profundamente con nosotros mismos y buscar el silencio, la calma y la serenidad que tanta falta nos hace. Es escuchar eso mejor que hay en nosotros y a nuestro alrededor.
Necesitamos recordar que vivir intensamente no es vivir una vida agitada. Queremos tenerlo todo, acapararlo todo y disfrutarlo todo. En ocasiones lo que hacemos es que nos hacemos rodear de mil cosas superfluas e inútiles que ahogan nuestra libertad y espontaneidad.
Debemos o necesitamos descubrir la naturaleza, contemplar la vida que brota cerca de nosotros, detenernos ante las cosas pequeñas y la gente sencilla. Experimentar que la felicidad poco tiene que ver con la riqueza, los éxitos y el placer fácil.
Debemos y necesitamos arraigar nuestra vida en ese Dios “amigo”, fuente del verdadero y definitivo descanso.
¿Puede descansar el corazón del ser humano sin encontrarse con Dios?
Escuchemos las palabras de Jesús:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Hay cansancios que no los curan las vacaciones. No desaparecen por el mero hecho de irnos a descansar unos días. Las vacaciones ayudan a rehacernos un poco, pero no pueden darnos el descanso interior, la paz del corazón y la tranquilidad del espíritu que necesitamos.
Vivimos haciendo muchas cosas en poco tiempo. Es decir, vivimos acelerados, en desgaste permanente. Es por eso que las vacaciones no sirven para resolver el cansancio de la vida.
Lo que necesitamos es no acelerar la vida, lo que quiero decir es lo que descubre Pedro en el evangelio de .
No os afanéis por esta vida. NO es
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Se dio cuenta Pedro que la vida es más que la necesidad que tengamos en este mundo. ¿Habrá descubierto Pedro que lo importante es ordenar la vida? Se ordena la vida yendo a Cristo. Se ordena la vida cuidando lo importante, se ordena la vida cuando buscamos a Dios y sabemos que lo demás viene por añadidura.
¿Qué siente el corazón? ¿Cómo podemos deshacernos de toda turbación y angustia?
Pedro le da una mirada a
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
Creyendo… Es creyendo en Dios que no se turba nuestro corazón. Esa es la razón de la alegría aún en medio del dolor. Pedro sabía que en la tierra se podían perder las cosas, podemos perder la casa, podemos perder los negocios, podemos perder muchas cosas, pero Pedro leyó las Palabras de Jesús: En la casa de mi Padre muchas moradas hay, Pedro si así no fuera yo os lo hubiera dicho. Pedro sabía que Jesús había salido de esta tierra a prepararle un lugar. Quien cree a Dios y descubre este pasaje se llenará de alegría y confianza.
Descubre Pedro entre las mil cosas que pudo experimentar en la vida que Jesús es el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí.
Encontrar descanso para Pedro tuvo lugar en una nueva experiencia de vida. Pedro debió escuchar la voz profunda de Jesús:
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Hay una promesa incomparable: “Y yo os haré descansar = y yo os daré descanso”. Ya no habrá más incertidumbre, temor, ansiedad, y desesperación.
La paz que nos da el Señor tiene lugar en la mente y en el corazón:
Los que confían en Jehová son como el monte de Sion,
Que no se mueve, sino que permanece para siempre.
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Seguridad de Salvación
Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
2 Timoteo
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
2 Timoteo
2 Pedro
Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Descubrió Pedro que hay muchas cosas en esta tierra que pueden traer alegrías terrenales, pero solo Dios contenta el corazón.
Jesús invita y nosotros respondemos a su iniciativa.
