Firmes ante estos tiempos
Dios reanima a Jeremía
19Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. 20Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.
II. La respuesta de Dios, 15:19–21.
1. Volver (arrepentirse) a Dios. Dejar de mirar a sus semejantes.
2. Separar lo mejor de sí.
3. Mantenerse firme en sus convicciones (tú no te vuelvas a ellos). Debía enfrentar varios peligros:
(1) Dejarse llevar por la corriente de la sociedad.
(2) Dar el mensaje que el pueblo quería escuchar más que el que Dios le transmitió.
(3) No denunciar el pecado.
Aquí tenemos para nosotros un ejemplo que nos enseña que hasta los más grandes héroes de la fe han sido presa de la duda y de la desesperación. Si esos hombres temen, si dudan, si necesitan ánimo, si necesitan ser amonestados, si necesitan ayuda, si necesitan que se les predique la ley y la repetida seguridad de las promesas de Dios, ¡con mayor razón nosotros también lo necesitamos! Aquí todos nosotros podemos esperar que vamos a beber en alguna medida la misma copa amarga que bebió el profeta. Todos nosotros necesitamos que nos sacudan del estupor por medio del llamado que Dios nos hace al arrepentimiento. Pero con la ayuda del Señor encontraremos el camino de regreso a él, como ocurrió con Jeremías. Por todas estas experiencias, tanto las de Jeremías como las nuestras, estaremos más dispuestos a ser la luz que brilla para aquellos que a su vez se encuentren en medio de la neblina de la duda y de la desesperación. Hemos pasado por esa situación y hemos regresado a la luz. Tal vez podamos ayudarlos a ellos a regresar también.
