Firmes ante estos tiempos

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Dios reanima a Jeremía

Un Momento oscuro
El profeta lamenta haber nacido. Es un tiempo dificil. Se siente rechazado por todo el mundo. Es un tiempo complejo. Los enemigos del profeta son los de su casa y el propio pueblo. Sin emabro, el profeta mantiene su oración por ellos. Sus acciones son negativas hacia él.

19Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. 20Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.

Condición:
Cuando las respuestas no son como las esperamos
Jeremías estaba esperando respuestas, pero no era la que esperaba
Dios le dejó claro que si quería continuar. Dios le está diciendo al profeta, hay que arrepentirse (volverse a Dios). Fíjese que Dios se lo dice al profeta, no se lo está diciendo a quienes no le conocen. Dios le aclara al profeta: “aferrate a mis promesas y olvidate de ti mismo”.
Desde un principio: (recordarle)
Jeremías 1.18 RVR60
Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
Sigue firme en lo que te dije que hicieras.
Jeremías habría optado por volverse a ellos. Había dejado de lado la verdad de Dios. Dios le dijo que se volviera de su camino: “No temas, confía en lo que yo hago y lo que tú harás no será en vano”.
Jeremías sabe que por serle fiel a Dios está pasando por momentos dificiles.
Todos hemos sido presos de la duda y de la desesperación.

II. La respuesta de Dios, 15:19–21.

1. Volver (arrepentirse) a Dios. Dejar de mirar a sus semejantes.

2. Separar lo mejor de sí.

3. Mantenerse firme en sus convicciones (tú no te vuelvas a ellos). Debía enfrentar varios peligros:

(1) Dejarse llevar por la corriente de la sociedad.

(2) Dar el mensaje que el pueblo quería escuchar más que el que Dios le transmitió.

(3) No denunciar el pecado.

Si te convirtieres, yo te restauraré
Delante de mi estarás
si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca
conviertanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
Dios se compromete
A través de la Historia del pueblo Dios se compromete:
Éxodo 6.6 RVR60
Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;
Éxodo 14.30 RVR60
Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.
Ex
Deuteronomio 7.7 RVR60
No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
Exodos 14.30
Deuteronomio 7.8 RVR60
sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.
Esa promesa de Dios es que estará con el profeta.
Te pondré como muro fortificado de bronce
Pelearán contra ti,
Pero no te vencerán
yo estoy contigo para guardarte y defenderte
te libraré de la mano de los malos
te redimiré de la mano de los fuertes
La Biblia Popular: Jeremías, Lamentaciones Nadie puede escaparse del juicio de Dios (15:1–21)

Aquí tenemos para nosotros un ejemplo que nos enseña que hasta los más grandes héroes de la fe han sido presa de la duda y de la desesperación. Si esos hombres temen, si dudan, si necesitan ánimo, si necesitan ser amonestados, si necesitan ayuda, si necesitan que se les predique la ley y la repetida seguridad de las promesas de Dios, ¡con mayor razón nosotros también lo necesitamos! Aquí todos nosotros podemos esperar que vamos a beber en alguna medida la misma copa amarga que bebió el profeta. Todos nosotros necesitamos que nos sacudan del estupor por medio del llamado que Dios nos hace al arrepentimiento. Pero con la ayuda del Señor encontraremos el camino de regreso a él, como ocurrió con Jeremías. Por todas estas experiencias, tanto las de Jeremías como las nuestras, estaremos más dispuestos a ser la luz que brilla para aquellos que a su vez se encuentren en medio de la neblina de la duda y de la desesperación. Hemos pasado por esa situación y hemos regresado a la luz. Tal vez podamos ayudarlos a ellos a regresar también.

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