Jesus en el Hogar
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Propósito: Que las personas reconozcan la necesidad de permitir que Jesus entre en su hogar, para que el mensaje del evangelio transforme sus vidas y reciban la salvación por la fe en Jesus.
Estamos en el mes de la familia y quisiera compartir con ustedes una serie que he titulado: Jesús en el hogar. Porque el mensaje mas esperanzador y transformador que necesita recibir la familia es el mensaje del evangelio.
En nuestra serie de sermones de este mes escogeremos pasajes del evangelio de Lucas donde Jesús hizo algo que fue parte de su ministerio: Entrar a un hogar, visitar una familia. Donde encontramos a Jesús orando por una familia, dando una enseñanza, compartiendo una comida.
Esta tarde nos toca leer el episodio de la vida de Jesús registrado en San donde Jesús entra a la casa de un Fariseo. Veamos los detalles de esta historia.
La Palabra de Dios nos muestra la necesidad de invitar a Jesús a nuestro hogar, para entregar a El lo que cada persona debe darle: Adoración, Amor y Fe.
Una invitación recibida.
Una invitación recibida.
El pasaje breve mente dice:
36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
Empezamos hablando de una visita solicitada a Jesús por un hombre cuyo único deseo era tener una compañía a la hora de comer.
No había alguna necesidad física, pues nadie estaba enfermo.
No había alguna necesidad espiritual, no le hicieron preguntas a Jesús.
No había algún problema familiar porque el fariseo nunca hablo de ello.
Podemos decir que el fariseo era un hombre que unicamente estaba interesado por tener en su casa al hombre del momento, al maestro del momento: A Jesús. Sin un interés particular que lo motivara, ni una necesidad que lo afligiera. Así que Jesús entro a aquel hogar donde su presencia no era importante.
Lo primero que debemos reconocer si invitamos a Jesús a nuestro hogar, es que el no es un invitado más, El es el Señor de Señores y Rey de Reyes.
Si le vas a dar un lugar en la mesa de tu vida, debe ser en la cabecera de tu mesa, el lugar mas importante.
Un evento inesperado.
Un evento inesperado.
En la casa suelen pasar ciertos eventos que nosotros no quisiéramos que sucedieran mientras están las visitas, pero que muchas veces suceden y se salen de nuestras manos, por ejemplo: Tu tienes un perrito y el dia que te visita tu jefe con la familia se suelta y muerde al niño de tu jefe; la comida que has preparado con tanto esmero se echa a perder; el café que se derrama en el mantel blanco nuevo de la mesa. Pero lo que paso aquel dia en la casa del fariseo, fue realmente inesperado.
37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;
Una mujer pecadora entró en su casa (esto era posible, porque las visitas era recibidas en una especie de patio) y empezó a ungir a Jesús con un perfume muy caro y enjugar sus pies con lagrimas mientras el estaba reclinado a la mesa con el fariseo.
, una mujer pecadora entro en su casa (esto era posible) y empezó a ungir a Jesús con un perfume muy caro y enjugar sus pies con lagrimas mientras el estaba reclinado a la mesa con el fariseo.
Esta mujer llego a ese hogar para mostrar a Jesús su arrepentimiento y necesidad de salvación y para mostrar a un hombre que su vida no estaba tan bien como el creía.
3.
Los sucesos inesperados nos sirven para mostrarnos que hay cosas para los cuales no estamos preparados.
Los sucesos inesperados nos sirven para mostrarnos las cosas que no estamos haciendo bien.
Los sucesos inesperados nos muestran nuestros errores y debilidades.
Una reacción esperada
Una reacción esperada
EL evangelista San Lucas registra la reacción que tiene el dueño de la casa ante la acción de aquella mujer.
39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.
El no pide disculpas al invitado por lo que esta pasando, el no ordena sacar a la mujer de su casa, el pensando para si mismo pone su atención en Jesús.
El no se hace responsable de lo que esta pasando en su hogar y piensa, Jesús es el culpable de lo que esta pasando aquí, el debería saber quien es esta mujer.
Si tu casa se moja, las goteras del techo de tu casa son tu responsabilidad.
En realidad Jesús si sabia que delante de El habian dos personas con actitudes diferentes de mente y corazón:
Comentario Al Nuevo Testamento EL AMOR DE UNA PECADORA (Lucas 7:36–50)
(i) Simón no se reconocía necesitado de nada, y por tanto no sentía amor.
Comentario Al Nuevo Testamento EL AMOR DE UNA PECADORA (Lucas 7:36–50)
(i) Simón no se reconocía necesitado de nada, y por tanto no sentía amor. Se consideraba un hombre bueno y respetable a los ojos de los demás y de Dios.
(ii) La mujer reconocía su suprema necesidad, y consecuentemente estaba inundada de amor hacia el Que podía suplirla, y por eso recibió el perdón.
Jesús sabia que ante El habían dos deudores, solo que uno no lo sabia.
Una respuesta necesaria
Una respuesta necesaria
Puede ser que aparentemente tu no necesites nada en tu hogar, pero Jesús tiene siempre algo que decirte.
40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.
Las actitudes que mostramos hablan acerca de la relación que tenemos o queremos tener con Jesucristo.
Para dar respuesta a los pensamientos internos del fariseo, Jesús le relata una parábola: La Parábola de los dos deudores.
Para dar respuesta a los pensamientos internos del fariseo, Jesús le relata una parábola: La Parábola de los dos deudores.
Básicamente se trata de dos personas endeudadas que no pueden pagar, una mas que la otra, pero a las cuales el prestamista por compasión ha perdonado la deuda.
¿Como sabemos quien es el que amaba mas? Al que más se le ha perdonado. Aqui ya tenemos la respuesta a quien es el mayor deudor.
El problema con el fariseo es que creía que el no era deudor.
Deudor: Es Alguien que debe hacer algo, alguien que debe pagar algo.
Jesús le dice entonces a Simón lo que el le debe, porque al entrar a su casa debió haberle dado:
Agua para lavar sus pies
Un beso al darle la bienvenida.
Aceite para ungir su cabeza.
Jesús conoce lo que no le estamos dando en el hogar.
No me diste
dar (transferir) v. — transferir la posesión de algo concreto o abstracto a alguien.
Hay tres cosas que debemos darle a Jesús en nuestro hogar : Adoración, Amor y Fe.
Una satisfacción otorgada
Una satisfacción otorgada
50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.
Cuando reconocemos quienes somos, deudores a Dios entonces recibimos el perdon de nuestra deuda y la salvación.
Aqui se utilizan dos palabras para perdón:
- harizomai perdonar; mostrar gentileza; mostrar favor; otorgar por gracia. Fue esa la acción del prestamista.
- Ser perdonado (estado) v. — ser o llegar a ser perdonado o exento de consecuencias legales o personales por una ofensa. Esta es la clase de perdón que Jesús dio a aquella mujer.
Nos hemos equivocado al creer que la mas grande necesidad en nuestra familia es Reputación pero lo que realmente necesitamos es Salvación.
Reputación se obtiene con dinero, buen apellido, buena profesión, buenas relaciones.
Salvación solo se obtiene con arrepentimiento y fe en aquel que puede perdonar nuestros pecados.
