¡ No Matarás !
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· 248 viewsEntendiendo también através del sexto mandamiento, la condición natural del hombre: "muerto en delitos y pecados".
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I.- HOMICIDIO DEL ALMA
I.- HOMICIDIO DEL ALMA
Todavía hay otra forma de homicidio que es incluso más terrible que cualquier cosa que hayamos mencionado hasta ahora, y aún asi es una forma de homicidio en la que verdaderos creyentes pueden estar implicados. El peor acto de crueldad es el gran crimen del homicidio ESPIRITUAL. El homicidio espiritual que se incluye en la primera declaración de castigo capital en la Biblia: “El que derramare sangre de hombre por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” . En otras palabras, el hombre es especial y está por encima de los animales porque tiene un alma. Tan solo por esta razón, la vida humana es sagrada. Debido a que tenemos un alma eterna, la muerte de un hombre tiene implicaciones eternas, pues con la muerte el periodo de la prueba en la tierra acaba instantáneamente y el futuro eterno del alma ya no puede cambiarse. El crimen del homicidio físico incluye la destrucción de la oportunidad espiritual de una persona. El mandamiento “No mataras” abarca tanto la terminación del potencial espiritual del hombre como la vida de su cuerpo. Pero ¿y si asesinamos el alma dejando el cuerpo vivo? El Señor Jesucristo habló de éste tipo de homicidio -el homicidio del alma- cuando dijo a los judíos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio” . Cuando Satanás causó la Caída del hombre, Adán y Eva no experimentaron inmediatamente la muerta natural, pero en el día que comieron del fruto prohibido, ellos, junto con toda la raza humana, murieron ESPIRITUALMENTE, y así en el Huerto del Edén el diablo se convirtió en asesino. Su muerte física que ocurriría después sería el resultado de su pecado, pero el acto esencial de homicidio fue la tentación que llevó a su caída espiritual como lo deja claro.
Es probable que el homicidio espiritual sea cometido siempre que a las personas se les separa totalmente de la verdad de Dios, o cuando se enseña un error que destruye el alma. El Salvador condenó a los maestros judíos por quitar la clave del conocimiento al decir: “ Vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se los impedisteis” . El Señor pronunció unas de las palabras más severas en la Biblia cuando advirtió en contra de interferir con las oportunidades espirituales de los jóvenes y niños. Dijo a sus discípulos: “Imposible es que no vengan tropiezos; más ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” . No hay duda alguna de que la gente será considerada completamente responsable por pecados en contra de las oportunidades espirituales de otros, y por cualquier complicidad en el homicidio del alma. Todos los ateos militantes serán culpables ante Dios por este pecado, y los escribas y fariseos de la antigüedad estarán junto a ellos en ese horrible día, como así también lo estarán los dignatarios de la Iglesia de Roma y los arrogantes exponentes del liberalismo teológico. Cada autor de veneno moral espiritual será castigado por este crimen grotesco: el homicidio de almas eternas.
II.- CRISTIANOS, ¿TAMBIÉN ASESINOS?
II.- CRISTIANOS, ¿TAMBIÉN ASESINOS?
Pero ¿y nosotros? ¿Hay alguna forma en al que los creyentes puedan ser culpables de este terrible crimen? Desde luego que sí, porque podemos ser asesinos espirituales al rehusar nos a salvar las vidas del almas moribundas. Con toda certeza esto es lo que Pablo tenía en mente cuando clamó: “Ay de mí si no anunciare el Evangelio! . Y esta también era la idea detrás de las palabras de Pablo que encontramos en . “Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. ¿hemos sido cobardes y nos hemos quedado callados cuando deberíamos haber hablado a nuestra familia y conocidos a cerca del Señor y del camino de la salvación? ¿Hemos sido fríos o perezosos en cuanto al evangelismo en nuestra iglesia? ¿No han inspirado los predicadores a las personas a que sean celosas, fervientes y activas en el testimonio personal, en visitar el vecindario y en la obra de la escuela dominical? ¿Y qué decir de las iglesias bíblicas que han decidido que ni siquiera intentarán llevar a cabo la obra de la escuela dominical? ¿ O de aquellas que están conformes con tener un esfuerzo minúsculo y sin el debido apoyo? ¿Qué estamos haciendo con la luz salvífica que tenemos?
Debemos recordar que visto desde un punto de vista humano las almas se pierden por una variedad de cosas. Algunos mueren por inanición del Evangelio, pues no han tenido ningún sustento espiritual proveniente de creyentes que viven en la casa de al lado, o que trabajan en el mismo lugar, o incluso porque en la iglesia a la que asisten no hay predicación evangelística. Algunos mueren por asfixia porque la gente que respira el aire de vida espiritual no tienen compasión por ellos. Algunos parecen debido al veneno del error, a pesar de que había creyentes cerca que les podrían haber ayudado y corregido. Y algunos son aplastados y heridos de modo que entran en duda y en confusión debido a las vidas inconsistentes de aquellos que profesan ser cristianos, quizás incluso los mismos padres.
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu” . El sexto mandamiento verdaderamente nos escudriña y desafía a todos, ya seamos una persona mundana o un hijo de Dios, pues todos hemos sido “Asesinos” de una forma u otra, y necesitamos el perdón de Dios y el gran poder del Espíritu que nos capacite para vivir vidas puras y agradables para Él.
