Sermón sin título
TRAEDME LA ESPADA
Cómo un pecador sin paz acabó traduciendo la Biblia al latín
Ro 8:6; Is 48:22; Sal 119:165; Jn 14:27; Sal 4:8; Pr 13:6.
Jerónimo de Estridón (340–420) era un erudito del latín y un pecador que no encontraba paz para su espíritu. Sus pasiones carnales, su mal genio y su gran orgullo no le dejaban dormir tranquilo. En un intento de penitencia, creyó que lograría hallar sosiego para su alma exiliándose al desierto, pero esto no le funcionó.
De regreso a Roma, sus conocimientos del latín le llevaron a ser el secretario del papa Dámaso I, quien le encargó la traducción de la Biblia del griego al latín. A leer las Sagradas Escrituras, halló en el mensaje del Evangelio la paz que tanto anhelaba y se ordenó sacerdote. Como fruto de su trabajo, nos dejó la traducción bíblica conocida como ‘Sacra Vulgata’, que ha sido empleada durante once siglos como la principal Biblia en el mundo latinizado.
Aplicación:
Paz: ¿Dónde busca paz el hombre? ¿A dónde puede huir una conciencia atormentada por el pecado? Solo en el sacrificio redentor de Cristo podemos encontrar la solución a nuestro mal y descansar en la paz que su salvación nos proporciona.
Remordimientos / mala conciencia: Vivimos tiempos en los que hasta un 5% de la población sufre problemas de insomnio. Pocos sospechan que a veces lo que esconde esta situación es un problema más profundo: la ausencia de paz, los remordimientos callados o la mala conciencia por los actos cometidos, por el estilo de vida que se tiene. La impiedad trastorna al pecador (Pr 13:6).
Religión: La historia ha visto toda clase de excentricismos religiosos por parte de aquellos que piensan que cuanto más extrema sea su práctica, más se distinguen de los demás. Pero lo que necesita el hombre no son ejercicios de extrema religiosidad, sino un cambio de naturaleza que solo el Evangelio puede dar. El sencillo Evangelio es poder de Dios para salvación.
